CAPÍTULO 9 / REVISIÓN

Impacto ambiental y catástrofes naturales | ¿qué aprendimos?

IMPACTO SOBRE LA BIÓSFERA

La biósfera es el subsistema que sustenta la vida de la superficie de la Tierra, se extiende desde la atmósfera hasta las zonas más profundas del océano. La biósfera es un ecosistema global compuesto por organismos vivos (biota) y factores abióticos (no vivos). De todos los seres vivos que habitan en el planeta, el hombre, con su modo de vida, provoca que su impacto en la Tierra sea mayor que el causado por cualquier otra especie. Dentro de las actividades humanas que afectan la biósfera se encuentran: el uso de energías a base de carbón, las cuales aumentan los gases de efecto invernadero; la deforestación, la cual contribuye con eliminar a los pulmones naturales del planeta; y la quema de basura, que genera gases tóxicos para el ambiente.

El término “biósfera” fue utilizado por primera vez en 1875 por Eduard Suess.

IMPACTOS EN LA TRAMA TRÓFICA

Se conoce como red trófica a la interconexión natural entre las cadenas tróficas de un ecosistema determinado. Cada uno de los compartimentos por los que fluye la energía recibe el nombre de nivel trófico, y a su vez están conformados por las especies o los eslabones. Para que las relaciones entre los organismos que conforman cada una de las redes funcionen de manera adecuada debe existir un equilibrio. Entre las actividades que dañan las redes tróficas se encuentran: la deforestación, los incendios provocados, la minería, los vertidos industriales y la pesca indiscriminada. A largo plazo, todas ellas provocan la desaparición o disminución de varios eslabones, lo cual a su vez trae como consecuencia la desaparición de otras especies y por lo tanto un desequilibrio en los ecosistemas.

El concepto de red alimenticia tiene su origen en los escritos de Charles Darwin.

DESASTRES NATURALES E INDUCIDOS

Se define como desastre natural a la pérdida de vidas humanas o bienes materiales a causa de fenómenos naturales. En esta categoría se incluyen los terremotos, los cuales ocurren cuando la tierra libera energía acumulada y hace que el suelo tiemble, los huracanes, los tifones y los ciclones, mismo tipo de fenómeno meteorológico en el que una gran tormenta gira en círculos y supera los 118 km/h, los tsunamis, que se producen a causa de una erupción o un deslizamiento, las mangas de agua, fenómeno natural que ocurre en aguas tropicales, y las sequías e inundaciones. Por otro lado, los desastres inducidos son aquellos provocados por la acción del ser humano, como los incendios, la deforestación y la contaminación.

Los desastres naturales pueden causar serios daños, entre ellos, pérdidas de vidas.

MOVIMIENTOS DE MASAS TERRESTRES

Las placas tectónicas se encuentran en constante movimiento. Sus bordes son activos, por lo que es frecuente que se produzcan fenómenos como los sismos, terremotos, tsunamis y erupciones volcánicas. Estas últimas, además de provocar la pérdida de muchas vidas humanas, tienen impactos graves en el medio ambiente, por ejemplo: la lluvia de cenizas, que modifica las características del agua, el humo, que posee gases nocivos tanto para el ser humano como para los seres vivos, y la lluvia ácida, la cual destruye la capa vegetal. Ante estas catástrofes existen medidas que suponen una prevención y garantizaran la posibilidad de sobrevivir, entre ellas se encuentran: identificar lugares seguros dentro o fuera del hogar, utilizar ropa que proteja la piel, alejarse de postes o cualquier objeto que tenga electricidad y, la más importante de todas, mantener la calma.

Las consecuencias de los desastres naturales generalmente son catastróficas, pero en los países subdesarrollados recuperarse económicamente es más difícil que en los desarrollados.

TEMPERATURA AMBIENTAL

El efecto invernadero es un proceso natural que calienta la superficie de la Tierra gracias a la presencia de ciertos gases que se encuentran en la atmósfera, como el dióxido de carbono, el vapor de agua, el metano, el ozono y los clorofluorocarbonos. Sin embargo, la actividad humana ha intensificado este fenómeno y algunas de las consecuencias de ello son: aumento de la radiación solar, acidificación de los océanos y derretimiento de los polos. Por otro lado, el calentamiento global es el aumento de la temperatura media de la atmósfera terrestre y del agua del mar. Algunas de las consecuencias de este fenómeno son: el deshielo de los casquetes polares, la disminución de la superficie cubierta por nieve o por hielo y la muerte de muchas especies, entre otras.

Si los gases de efecto invernadero siguen aumentando, la temperatura de la Tierra también lo hará.

EVIDENCIAS DE DEGRADACIÓN DE LA CAPA DE OZONO

La capa de ozono es una capa profunda de la estratósfera que rodea la Tierra y protege todo nuestro planeta de gran parte de la radiación ultravioleta. A lo largo de los años, la capa de ozono se ha visto afectada por las actividades humanas. El agujero de la capa de ozono es una de las consecuencias de ello, es una zona donde la cantidad de ozono está reducida de manera anormal. Para evitar la continua degradación de la capa, se recomienda corroborar que los productos que se compran estén libres de compuestos dañinos, no utilizar productos que contengan sustancias que alteren la capa de ozono, como cloro y bromo y, sustituir los extintores que usen gashalón por aquellos elaborados a base de agua, gas carbónico, nitrógeno o argón.

El ozono es un gas de color azul conformado por tres átomos de oxígeno en cada una de sus moléculas.

Planetas interiores y planetas exteriores

En la órbita del Sol hay ocho planetas. Los cuatro más cercanos se conocen como planetas interiores y los cuatro más lejanos son los planetas exteriores. Estos dos grupos están separados por el Cinturón de Asteroides, una región de miles de asteroides en la órbita del Sol entre Marte y Júpiter.

Planetas interiores Planetas exteriores
Otro nombre Planetas terrestres. Gigantes gaseosos.
Cercanía al Sol Más cerca. Más lejos.
¿Cómo es su órbita alrededor del Sol? Rápida. Lenta.
Tamaño Más pequeños. Más grandes.
El planeta más grande La Tierra. Diámetro de 12.756 km. Júpiter. Diámetro de 142.984 km.
El planeta más pequeño Mercurio. Diámetro de 4.880 km. Neptuno. Diámetro de 49.532 km.
Lunas Pocas o ninguna. Muchas.
Composición Estos planetas en gran parte están formados por rocas y metales pesados ​​como el hierro y el níquel. Estos planetas en gran parte están formados por gases.
Superficies Sólidas. No cuentan con superficies.
Densidad Mayor. Menor.
Anillos No. Sí.
Ejemplos Mercurio, Venus, La Tierra y Marte. Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno.

 

Polo Norte y Polo Sur

La Tierra está formada por dos regiones opuestas conocidas como Polo Norte y Polo Sur, ambas poco habitadas, que se caracterizan por presentar bajas temperaturas y estar cubiertas por grandes masas de hielo. No deben confundirse con los polos magnéticos de la Tierra. 

Polo Norte Polo Sur
Región Ártica Antártida
Composición  Masas de hielo que flotan sobre el océano ártico. Terrenos cubiertos de grandes extensiones de hielo.
Temperatura En invierno, entre -43 °C y 26 °C, y en verano tiene una media de 0 °C. En invierno, tiene una media de -65 °C y en verano una media de -25 °C.
Nevadas Las precipitaciones escasean, sólo se producen en las zonas costeras. Se producen grandes nevadas que cubren todo el terreno.
Fauna La especie representativa es el oso polar.

 

La especie representativa es el pingüino.

 

Espirulina

La espirulina es una microalga verde azulada a la cual se le atribuye, en parte, la producción del oxígeno en la atmósfera que permitió el desarrollo de las formas de vida originarias de nuestro planeta. Aproximadamente 3.600 millones de años atrás, la espirulina formó un puente evolutivo entre las bacterias y la vida vegetal. Se la conoce como el primer superalimento del mundo y uno de los alimentos más ricos en nutrientes.

características

La espirulina es una alga microscópica de color verde azulado en forma de espiral y biológicamente una de las formas de vida más antiguas de la Tierra.

Bajo el microscopio, la espirulina se ve como hilos espirales largos, delgados, de color azul verdoso. El olor y sabor de la espirulina es similar al de las algas.

Hábitat

La espirulina se desarrolla en ambientes de agua dulce, como estanques, lagos y ríos. Las condiciones ideales para su supervivencia son aquellas libres de pesticidas con mucha luz solar y niveles moderados de temperatura. Sin embargo, como es muy adaptable, sobrevive también en condiciones extremas.

Composición y valor nutricional

La espirulina es considerada en la actualidad como el suplemento nutricional más completo de todos, pues posee una gran cantidad de nutrientes importantes, como las proteínas, los carbohidratos complejos, el hierro, las vitaminas A, K y las del grupo B. También cuenta con un alto porcentaje de betacaroteno y otros antioxidantes, como las xantofilas amarillas, además de ser rica en clorofila, ácidos grasos y lípidos.

Una cucharada o 7 g de espirulina seca contiene :

  • 20 calorías
  • 4,02 g de proteína
  • 1,67 g de carbohidratos
  • 0,54 g de grasa
  • 8 mg de calcio
  • 2 mg de hierro
  • 14 mg de magnesio
  • 8 mg de fósforo
  • 95 mg de potasio
  • 73 mg de sodio
  • 0,7 mg de vitamina C

Beneficios

Se ha realizado una amplia investigación científica sobre los beneficios nutricionales de la espirulina. Actualmente hay miles de estudios y artículos publicados que confirman sus importantes beneficios para la salud.

Suplemento proteico

Los aminoácidos constituyen el 62 % de la espirulina. Debido a que es una rica fuente de proteínas y otros nutrientes, la espirulina se ha utilizado como un suplemento nutricional. Sin embargo, aunque la espirulina contiene un cierto nivel de proteína, se necesitarían consumir grandes cantidades para que se vean los efectos.

Otras fuentes de proteínas como nueces, legumbres, granos enteros y carne proporcionan proteínas en porciones más pequeñas.

Protección contra el cáncer

La espirulina es el alimento más rico en betacaroteno, con un espectro completo de diez carotenoides mixtos. Alrededor de la mitad son carotenos naranjas y la otra mitad son xantofilas amarillas. Trabajan sinérgicamente en diferentes sitios de nuestro cuerpo para mejorar la protección antioxidante.

Los carotenoides naturales en algas y vegetales tienen el mayor poder antioxidante y anticancerígeno.

Anti-envejecimiento

La espirulina es un alimento ideal contra el envejecimiento. Tiene un valor nutritivo concentrado, de fácil digestión y cargado de antioxidantes. El betacaroteno es bueno para la salud de los ojos.

¿Sabías qué...?
El betacaroteno de la espirulina es diez veces más concentrado que el de las zanahorias.

Soporte para la inmunidad

En varios estudios realizados en animales se observó que la espirulina aumenta la producción de anticuerpos, proteínas para combatir infecciones y otras células que mejoran la inmunidad y ayudan a prevenir infecciones y enfermedades crónicas, como el cáncer. Sin embargo, aún no se ha confirmado su efecto en humanos.

 

Rica en GLA

La espirulina es rica en ácido gamma-linolénico o GLA, un compuesto que se encuentra en la leche materna. Además, con su alta digestibilidad, se ha demostrado que la espirulina combate la desnutrición en comunidades empobrecidas al ayudar al cuerpo a absorber nutrientes cuando ha perdido su capacidad de absorber formas normales de alimentos.

Cada 10 g de espirulina puede suministrar hasta el 70 % de los requisitos mínimos diarios de hierro y aproximadamente 3 o 4 veces los de vitaminas A, complejo B, D y K.

Aumenta la resistencia

La espirulina también aumenta los niveles de resistencia e inmunidad en los atletas y su alto contenido de proteínas ayuda a desarrollar masa muscular. Al mismo tiempo, puede frenar el hambre que puede desarrollarse durante las rutinas de entrenamiento más exigentes. Por lo tanto, actúa indirectamente como una forma efectiva de mantener el peso corporal ideal de un atleta.

La luchadora de enfermedades

La espirulina contiene otros nutrientes como hierro, manganeso, zinc, cobre, selenio y cromo. Estos nutrientes ayudan a combatir los radicales libres que son moléculas que dañan las células y se absorben de la contaminación, una dieta deficiente, lesiones o estrés. Al eliminar los radicales libres, los nutrientes ayudan al sistema inmunitario a combatir el cáncer y la degeneración celular.

Beneficios cardiovasculares

La espirulina tiene la capacidad de reducir el colesterol malo LDL y ayuda a prevenir la aparición de enfermedades cardiovasculares, como el endurecimiento de las arterias y los accidentes cerebrovasculares. También ayuda a bajar la presión arterial.

Si bien no está clínicamente probado, se presume que la espirulina también puede proteger ante las reacciones alérgicas y la infección hepática.

Apoyo al sistema digestivo

La espirulina promueve la digestión y la función intestinal. Suprime las bacterias malas y estimula la flora beneficiosa como los lactobacilos. La flora saludable es la base de una buena salud, aumenta la absorción de los nutrientes de los alimentos que comemos y ayuda a proteger contra las infecciones.

Presentación y uso comercial

La espirulina está disponible comercialmente en tabletas o en polvo. Algunos tónicos para la salud contienen espirulina como parte de sus ingredientes.

Para un régimen diario simple se ha recomendado tomar una tableta de espirulina de 500 mg entre cuatro y seis veces al día.

Las fuentes de estas formas de espirulina normalmente se cultivan en laboratorio. La recolección de espirulina en entornos naturales ha planteado un desafío debido a la posible contaminación por sustancias tóxicas que no se pueden eliminar del producto. Con suerte, se pueden desarrollar y perfeccionar formas más ecológicas y seguras de cultivar las algas.

Efectos secundarios

La espirulina es bien tolerada por la mayoría de las personas, por lo que no causa efectos secundarios significativos. Sin embargo, no está de más verificar cualquier interacción farmacológica con un médico antes de tomar un nuevo suplemento dietético, incluida la espirulina.

 

 

 

El suelo, un recurso que debemos cuidar

El suelo es un recurso natural de gran importancia para el desarrollo de la vida. Significa una fuente de alimento para las plantas, cultivos, animales e incluso para el hombre que se sirve de ellos para satisfacer sus necesidades.

Composición del suelo

El suelo es la capa más superficial de la corteza terrestre está formado por una mezcla de materia mineral, materia orgánica, agua y aire.

Materia mineral

Está constituida por los componentes inorgánicos del suelo: arcilla, limos, arena, piedras, gravas, etc.
Los tipos de minerales presentes en el suelo dependen fundamentalmente del tipo de roca del que se ha formado el suelo. Los suelos arcillosos no drenan ni se desecan fácilmente y tienen buenas reservas de nutrientes para las plantas; en tanto, los limosos son bajos en nutrientes.

Materia orgánica o humus

La materia orgánica del suelo está formada por animales y plantas muertos. Al unirse con la arcilla, forma un material muy absorbente, con gran capacidad de retención de agua y nutrientes.

Agua

Todos los organismos del suelo y las plantas necesitan agua para vivir. Cuando un suelo presenta escasez de este recurso, las plantas dejan de crecer y se marchitan. A su vez, un exceso de agua desplazará el aire del suelo e impedirá la respiración de las raíces y la absorción de nutrientes.

Aire

El aire del suelo es esencial para la respiración de las raíces. Se localiza en los poros entre los agregados de varias partículas minerales.

Formación

Podemos sintetizar las etapas de formación del suelo en cuatro puntos:

1. Meteorización
La roca madre, material de lecho rocoso, comienza a disgregarse por la acción de los factores ambientales y por el crecimiento de raíces que rompen la superficie de la roca. Este proceso se denomina meteorización.

2. Crecimiento de las plantas
Continúa la meteorización y aparece una capa de arena. Crecen algunas plantas, que al ir descomponiéndose, se mezclan con la arena formando un mantillo.

3. Suelo maduro
La vegetación prolifera a medida que el suelo se va enriqueciendo con los restos de las plantas. Aumenta el grosor de la capa del mantillo. En el nivel más profundo quedan las rocas intactas.

Clasificación

Ciertas características como la humedad, la temperatura y la presencia de los seres vivos influyen en las propiedades del suelo y, por consiguiente, en su clasificación.

Si nos detenemos a observar la textura del suelo podemos notar que existen partículas de diferentes tamaños como: arena, arcilla y limo. De acuerdo a su composición, un suelo tendrá textura arenosa, arcillosa o limosa, según tenga mayor o menor proporción de alguno de estos compuestos.

En relación al grado de compactación, las raíces y el agua tienen mayor o menor capacidad de atravesarlo. Esta propiedad se define como porosidad y hace referencia al espacio de suelo que no está ocupado por los sólidos. Un suelo poroso permite una mayor circulación de agua y la posibilidad que se desarrollen más especies vegetales.

Los suelos también pueden clasificarse de acuerdo a la presencia de materia orgánica. Se denominan suelos no desarrollados aquellos que están formados por arena y roca, sin materia orgánica.

Por el contrario, los suelos desarrollados, poseen materia orgánica y son ricos en humus, es decir, en materia orgánica parcialmente descompuesta. Tienen un alto nivel de fertilidad y presentan gran variedad de formas de vida que contribuyen a su enriquecimiento.

¿Qué es la lombricultura?

La lombricultura es la crianza de lombrices de tierra, ellas son las encargadas de procesar en su tubo digestivo restos de la huerta. Al cabo de aproximadamente un año su materia fecal se convierte en un abono llamado humus de lombriz. Es un producto orgánico de textura granulosa, húmedo, que no fermenta ni presenta olor, no tiene adulteraciones de ningún tipo, ni mezclas con otros abonos no orgánicos.

Este abono realiza en el suelo una acción biodinámica que permite la recuperación de sustancias nutritivas contenidas en el propio suelo y elimina los elementos contaminantes. Con esta mejora se aumenta la producción agrícola en pequeña escala.

En las zonas de cultivo, el humus se agota por la sucesión de cosechas, para suplir esta carencia y restaurar el equilibrio orgánico se añade humus de lombriz al suelo.

Otra tarea importante que llevan a cabo las lombrices en la tierra es la de remover. De este modo, reparten la materia orgánica y los nutrientes facilitando la entrada de aire y el drenaje.

Capas del suelo

El suelo tiene varias capas u horizontes.

Horizonte 0: Está conformado por materia orgánica como hojas.

Horizonte A: Es la capa más superficial, rica en humus y sustancias minerales.

Horizonte B: Es la capa donde se acumulan los materiales lavados del horizonte A que llegan por procesos de infiltración. Predominan las partículas minerales y los componentes orgánicos procedentes de restos de plantas y materiales en descomposición.

Horizonte C: Es la roca madre sin alterar. Está constituido por rocas de gran tamaño.

Un gran problema: la erosión

La erosión es el proceso que rompe y arrastra las rocas y el suelo. Se pueden distinguir dos fases: desprendimiento de partículas individuales de la masa del suelo y transporte de las mismas por la acción de las precipitaciones y el viento.

La principal consecuencia de la erosión es la reducción de la fertilidad del suelo porque provoca la pérdida de minerales y materia orgánica, y contamina aguas superficiales.

La capa de vegetación del suelo protege a la tierra de la erosión. Cuando ésta desaparece, ya sea por causas naturales como por la acción del hombre, el riesgo de erosión se incrementa. Sin vegetación, la tierra queda expuesta directamente a las precipitaciones y puede deslizarse por las pendientes y las corrientes de agua. El agua de lluvia se acumula en estas áreas y este flujo concentrado empieza a arrastrar el suelo.

Generalmente, el suelo arrastrado llega a los arroyos y ríos. Se genera allí un exceso de sedimento que destruye el hábitat de ese ecosistema acuático.

Las principales causas que conducen a la erosión son:

Cultivo intensivo

Con el crecimiento de la población se ha incrementado la demanda de alimentos, por lo que ha sido necesario aumentar el uso de los suelos para la agricultura. Como consecuencia, el suelo no consigue recuperar sus nutrientes entre cosecha y cosecha.

Esta situación provoca una disminución de la productividad agrícola, inseguridad alimentaria, daños a recursos y ecosistemas básicos, y la pérdida de biodiversidad debido a cambios en los hábitat tanto a nivel de las especies como a nivel genético.

Desertización

El sobrepastoreo que puede realizar el ganado también significa un riesgo para la fertilidad del suelo. En estos casos la vegetación desaparece y queda expuesta a la erosión del viento lo que genera pérdida de la capa fértil de la tierra.

Una de las consecuencias principales del uso intensivo del suelo, tanto para el cultivo como para el pastoreo, es la compactación debido al tráfico animal o de las maquinarias. La compactación puede ser definida como el aumento en la densidad o la disminución de la porosidad del suelo. En estas condiciones las raíces de las plantas carecen de lugar para desarrollarse y el rendimiento agrícola baja considerablemente.

Deforestación

La deforestación es la tala de árboles a gran escala que realiza el hombre con fines económicos. Una de las consecuencias es la desaparición de sumideros de dióxido de carbono, esto es perjudicial para el medio ambiente porque éste pierde la capacidad para absorber dióxido de carbono y convertirlo en oxígeno. De este modo se genera el famoso “efecto invernadero” contribuyendo al calentamiento global.

Contaminación por deshechos

Hay diversas fuentes de contaminación como basurales o desechos industriales que significan una gran amenaza para los seres vivos. En las grandes ciudades los basurales suelen estar a pocos kilómetros de las viviendas, esto conlleva a que aquellas personas estén expuestas a las consecuencias de la descomposición de los residuos.

La basura y los desechos materiales orgánicos e inorgánicos que se arrojan en la naturaleza, modifican sus condiciones y provocan cambios que pueden ir desde la erosión hasta la extinción de las especies. Algunos suelos fértiles se pueden volver pobres para el cultivo de ciertas plantas debido a la acumulación excesiva de sustancias químicas provenientes de los pesticidas y otros productos de desecho absorbidos por el suelo.

La novela

Género literario elegido por los más grandes escritores de la historia, la novela es un recorrido por técnicas, tramas y estructuras diversas, capaces de seguir sorprendiendo en cualquier época y cultura.

Vargas Llosa escribió alguna vez que cada novela es un deicidio secreto, un asesinato simbólico de la realidad fundado en un sentimiento de insatisfacción contra la vida. Pero la estocada del artista es una pincelada creadora de otro mundo, uno nuevo, hecho de palabras, que espera a ser descubierto para vivir en el fenómeno de la lectura. Porque es precisamente durante esos instantes en los que la obra finalmente adquiere un carácter completo: en las manos del lector que le brinda su propio sello, y que será distinto dependiendo de su historia personal y su cultura.

Una novela es entonces un sinfín de posibilidades en potencia, creadas por un autor, pero puestas en juego únicamente gracias a la participación de un lector ocasional. ¿Qué es lo que hace tan especial este género narrativo? ¿Qué nos ofrece que no podemos encontrar en otros? En este artículo nos enfrentaremos precisamente a estas cuestiones para conocer tan sólo uno de los encantos ocultos entre las tapas duras de un libro.

¿Qué es una novela?

Ante todo, cuando hablamos de una novela estamos haciendo referencia a un género narrativo particular con determinadas características que lo diferencian de los restantes, como la estructura en forma de relato, la presencia de personajes y la circunscripción a un tiempo y lugar.

De acuerdo con esta idea, los elementos principales de una novela pueden reducirse a tres: la acción (lo que sucede), caracteres (las personas) y ambiente (el escenario, la época, la atmósfera).

El término novela procede del italiano novella, que a su vez deriva del latín nova: noticias. La palabra había sido designada en principio para denominar a un relato de ficción intermedio entre el cuento y el romanzo. Luego, en el castellano del siglo de oro mantuvo su acepción original de relato breve, pero empezó a aplicarse más tarde para designar a la narración extensa, dejando el concepto de novela corta para el primero.

Sin embargo, a causa de la gran diversidad de modelos que presenta la novela a lo largo de la historia, es difícil elaborar una definición precisa, e incluso es complicado determinar exactamente dónde y cuándo aparece por primera vez.

El problema se incrementa por el hecho de que en este género narrativo confluyen diversos elementos y técnicas que producen cambios sustanciales para cada texto. Así, se explican la multiplicidad de definiciones ofrecidas por autores y críticos sobre la novela.

Escena de la novela Romeo y Julieta de Willam Shakespeare.

Para aproximarnos a una definición más o menos consensuada, primero hay que rastrear su desarrollo. De esta manera se observará que la novela aparece como el resultado de la evolución de la poesía épica y que esta modificación de estilo se encuentra íntimamente ligada al transcurso del tiempo y al cambio de cosmovisión. La principal diferencia es que se trata de un género polifónico, en el sentido de que existen varias voces que la constituyen.

Pero estos datos sólo sirven para iniciarse en la búsqueda, ya que en la actualidad se han mezclado en la novela diversos elementos líricos y dramáticos que la han dotado de una mayor profundidad y complejidad. En este punto puede arribarse a una nueva conclusión que permite rastrear el por qué de la complejidad del género: toda novela se nutre del momento histórico en que nace y se manifiesta con mayor o menor exactitud; su tiempo deja huellas en su escritura.

La extensión es otro factor que suele tomarse en cuenta para lograr distinguir el género. Siguiendo esta línea una novela debería contar con alrededor de 100 páginas (o más), incluso si se trata de una corta. Al ser más extensa que el cuento, el escritor tiene mayor libertad, tanto para desarrollar la estructura como la trama. El relato, escrito generalmente en prosa, está dividido en capítulos, cada uno con un sentido en sí mismo, y comparte con el cuento la misma lógica temporal.

Clasificación tipológica

En toda narración encontraremos tres elementos o estratos esenciales: los acontecimientos, los personajes y el espacio donde éstos se mueven. Por este motivo, es costumbre establecer una clasificación tipológica de la novela de acuerdo con ellos. En este sentido, puede encontrarse:

a) La novela de acontecimientos: en este relato el autor pone en primer plano los avatares por los que pasa el héroe, sin que se preste demasiada atención a los aspectos psicológicos de los personajes ni a la descripción de los paisajes. Históricamente es la más antigua, habiéndose escrito los primeros ejemplares en la Antigüedad clásica. Sin embargo, el estilo se ha perpetuado a través del tiempo, como puede observarse en las obras de Walter Scott y Alexandre Dumas.

b) La novela de personajes: cuenta siempre con un personaje central, cuidadosamente estudiado por el autor y que muchas veces deriva hacia la novela lírica y subjetiva. La presencia del protagonista en la obra adquiere tal importancia que incluso en muchos casos le da el nombre a la novela.

c) La novela de espacio: tiene como rasgo esencial la descripción del ambiente histórico y geográfico en el que se desarrolla la trama. Algunos ejemplos claros pueden encontrarse en los relatos de Balzac, Flaubert y Stendhal. En el caso de la vertiente realista y naturalista del siglo XIX, los autores se interesan básicamente por la descripción de la sociedad de su tiempo, en especial de ciertos ambientes concretos (bajos fondos, burguesía…).

Walter Scott, escritor británico de novelas históricas.

El narrador

Al tratarse de un relato, la novela requiere de un narrador que cuente la historia. Para ello se han utilizado una innumerable cantidad de recursos: desde la propia narración de uno de los personajes, hasta la de un espectador omnisciente, desde el anecdótico encuentro del autor con una carta o manuscrito, hasta la presencia de varios narradores que se van sucediendo a medida que avanza la historia.

Un novelista cuenta por lo tanto con múltiples posibilidades para contar su relato, y si bien la más empleada es la narración en tercera persona, también puede alternar diferentes técnicas: presentar los diálogos en estilo directo y describir la escena como si sucediera ante el lector en el mismo momento que se relata; narrar en pasado, en estilo indirecto o indirecto libre; resumir o extender mediante comentarios, digresiones, etcétera.

El narrador en primera persona es un procedimiento usado en la novela picaresca, en la humorística, en la epistolar y, muy especialmente, en la romántica. Hay ciertas variedades técnicas: el narrador puede identificarse con el personaje central de la novela (generando así la sensación de autobiografía), pero también puede presentarse como una persona que asiste a los hechos narrados por ella.

Como ya se mencionó, el narrador en tercera persona es más habitual y se caracteriza por permanecer fuera de los acontecimientos. En general, aparece como un narrador omnisciente, exponiendo y comentando las actuaciones de los personajes. Al ver sin ser visto, puede internarse no sólo en todos los hechos de la historia, sino también en los pensamientos más íntimos de los protagonistas.

Además, domina la totalidad de la narración sin intervenir su devenir. Su presencia se manifiesta en los comentarios o juicios que va haciendo sobre todo lo que ocurre. Por esta razón, en este tipo de novelas la descripción, el comentario y la narración suelen abundar mucho, con lo que el diálogo directo entre los personajes disminuye.

La elección de uno u otro tipo de narrador no es anecdótica. De hecho, al optar por un modo cualquiera debe saberse que producirá una fuerte impresión en la historia, transmitiendo diferentes sensaciones según sea el caso.

El tiempo

El tiempo es otro de los recursos fundamentales en cualquier novela, ya que no sólo permite cambiar el significado de las obras sino también el uso y la función de la lectura.

En principio, hay que distinguir entre el tiempo de la historia y el tiempo de la narración. El primero de ellos es aquel en el que se supone que han ocurrido los hechos que se exponen. El segundo es el tiempo ocupado por la lectura de la obra.

Existen ciertas características que permiten identificar el tiempo de la historia:

a) La datación de la historia, ya sea de forma cronológica (con una fecha concreta, por ejemplo), o con algún indicador temporal (por ejemplo: “este invierno”).
b) Por la indicación de los lapsus de tiempo ocupados por los hechos (por ejemplo: “la conversación duró dos horas”).
c) Creando la impresión de la duración.

Pero los tiempos dentro de la novela no necesariamente son siempre los mismos y lo más probable es que varíen bastante dentro de una obra. De esta manera, puede distinguirse un tiempo de la aventura, uno de la escritura y otro de la lectura.

El tiempo de la aventura es el de la historia propiamente dicha, para el que se elijen un número restringido de aspectos, hechos y detalles de entre la gran cantidad que podrían utilizarse. Como toda descripción, es parcial e incompleta, y requiere de múltiples procedimientos para seleccionar lo que se necesita.

Por otro lado, la historia no se narra necesariamente de forma cronológica. A la arbitrariedad de la elección de un principio y un fin, hay que sumar un sistema temporal muy complejo que, en muchos casos, no se despliega cronológicamente. Así, la historia, en lugar de conservar el orden de los hechos, se irá conociendo por medio de fragmentos que el lector deberá hilvanar.

El tiempo de la escritura también es importante para la obra, ya que permite rastrear la época en que escribió el autor. Recordemos que la técnica narrativa es indisociable del momento de la escritura, y que el escritor, atravesado por una determinada cultura, tiende a expresar las modas y los procedimientos de su época, tanto si los acepta como si los rechaza.

Por último, el tiempo de la lectura es importante porque siempre hay una falta de sincronía entre el momento en que el lector conoce la obra y el momento en el que tiene lugar la historia. La evolución del sentido de las palabras y el cambio de las formas de vida y de pensamiento según las épocas, acentúan la separación entre la experiencia de la lectura y la de la escritura.

La composición

Como ya se mencionó anteriormente, el novelista deberá localizar, seleccionar y privilegiar ciertos hechos que le parecen importantes, y dejar otros en la sombra. Este trabajo tiene la finalidad de producir cierto efecto en el lector, de forma tal que pueda retener su atención, conmoverle y/o provocar su reflexión. Organiza, pues, la materia prima de su historia para darle una forma artística.

La composición de la novela también debe valerse de diversas cuestiones técnicas. Por ejemplo, en el caso de la novela tradicional, debía tener un argumento (elemento esencial para relatar una historia), una acción en la que se veían envueltos una serie de personajes, y un contexto determinado en el que la misma se desarrolla, es decir, en una situación histórica determinada.

¿Sabías qué...?
La novela más antigua es “Aventuras de Quéreas y Calírroe”, subtitulada “Amor en Siracusa”. Fue escrita por Caritón de Afrodisias a finales del siglo primero.

La descripción

Para darle ritmo a la narración, la descripción aparece como una herramienta fundamental en cualquier novela. Por ejemplo, puede servir para lograr que el lector preste atención al medio ambiente, o despierte distintas sensaciones como la calma después de una pelea o la impaciencia al interrumpir la narración en un momento crítico.

Esto quiere decir que fundamentalmente permite generar un clima. Para lograrlo, anuncia el movimiento y el tono de la obra, pero también puede ampliar la perspectiva de la narración.

Por otro lado, en su función más básica, la descripción le permite al autor transmitir cierta información al lector, por ejemplo, recurriendo a un personaje informado que se comunica con otro que no lo está, o simplemente advirtiendo cómo se viste el protagonista, cómo actúa y piensa.

La descripción implica la mirada de un personaje (aunque sea la del propio narrador omnisciente), de donde se sigue la necesidad de introducir tal personaje y de situarlo ante el objeto a describir.

Corteza terrestre

El planeta se compone de tres capas principales: la corteza, el manto y el núcleo. El núcleo representa sólo el 15 % del volumen de la Tierra, mientras que el manto ocupa el 84 %y la corteza compone el 1 % restante.

¿Qué es la corteza terrestre?

La corteza de la Tierra es una capa extremadamente fina de roca que forma la más externa cubierta sólida de nuestro planeta. En términos comparativos, su espesor es como el de la piel de una manzana. Supone menos de la mitad del 1 % de la masa total del planeta, pero desempeña un papel vital en la mayoría de los ciclos naturales de la Tierra.

La corteza puede tener un grosor de más de 80 kilómetros en algunos lugares y menos de un kilómetro de grosor en otros.
La corteza puede tener un grosor de más de 80 kilómetros en algunos lugares y menos de un kilómetro de grosor en otros.

Aquí en tierra firme, en las plataformas continentales, la corteza tiene unos 30 kilómetros de espesor, mientras que en el medio del océano es de aproximadamente 5 kilómetros.

¿Cómo sabemos que la Tierra tiene una corteza?

No se supo que la Tierra tenía una corteza hasta principios del siglo XX. Hasta entonces, todo lo que sabíamos era que nuestro planeta se tambaleaba en relación con el cielo como si tuviera un núcleo grande y denso. Luego vino la sismología, que trajo un nuevo tipo de evidencia desde abajo, la velocidad sísmica.

La velocidad sísmica mide la velocidad en la que las ondas sísmicas se propagan a través de los diferentes materiales por debajo de la superficie. Con algunas excepciones importantes, la velocidad sísmica dentro de la Tierra tiende a aumentar con la profundidad.

En 1909, un documento del sismólogo Andrija Mohorovicic estableció un cambio repentino en la velocidad sísmica a unos 50 kilómetros de profundidad en la Tierra. Las ondas sísmicas rebotan de él (reflejan) y doblan (refractan) mientras que lo atraviesan, de la misma manera que la luz se comporta en la discontinuidad entre el agua y el aire.

Esa discontinuidad, llamada discontinuidad de Mohorovicic o “Moho”, es el límite aceptado entre la corteza y el manto.

Composición de la corteza

La corteza se compone de muchos tipos diferentes de rocas que caen dentro de tres categorías principales: ígneas (más del 90 % en volumen), metamórficas y sedimentarias. Sin embargo, la mayoría de estas rocas se originaron como granito o basalto. El manto debajo está hecho de peridotita. Bridgmanita, el mineral más común en la Tierra, se encuentra en el manto profundo.

La capa externa de la Tierra está formada por dos grandes categorías de rocas: basálticas y graníticas.
La capa externa de la Tierra está formada por dos grandes categorías de rocas: basálticas y graníticas.

Tipos de corteza

En general, hay dos tipos de corteza: corteza oceánica (basáltica) y corteza continental (granítica).

Corteza oceánica

La corteza oceánica cubre aproximadamente el 60 % de la superficie de la Tierra. La corteza oceánica es delgada y joven, no tiene más de 20 km de espesor ni más de 180 millones de años. Todo lo anterior ha sido arrastrado debajo de los continentes por subducción. La corteza oceánica nace en las crestas donde las placas del océano se separan. Cuando esto sucede, la presión sobre el manto subyacente se libera y la peridotita comienza a derretirse. La fracción que se funde se convierte en lava basáltica, que se eleva y entra en erupción mientras que el resto de la peridotita se agota.

Las rocas basálticas contienen más silicio y aluminio que la peridotita dejada atrás, que tiene más hierro y magnesio.

Las rocas basálticas son también menos densas.

La corteza oceánica es una fracción muy pequeña de la Tierra, pero su ciclo de vida sirve para separar el contenido del manto superior en un residuo pesado y un conjunto más ligero de rocas basálticas.

Corteza continental

La corteza continental es gruesa y más antigua, en promedio tiene unos 50 km de espesor y alrededor de 2 mil millones de años. Cubre alrededor del 40 % del planeta.

Los continentes crecen lentamente a lo largo del tiempo geológico a medida que la corteza oceánica y los sedimentos del fondo marino son arrastrados debajo de ellos por subducción. Los basaltos descendentes tienen el agua y los elementos incompatibles que estos expulsan, este material se eleva para provocar más fusión en la llamada fábrica de subducción.

La corteza continental está hecha de rocas graníticas, que tienen aún más silicio y aluminio que la corteza oceánica basáltica. También tienen más oxígeno gracias a la atmósfera. Las rocas graníticas son aún menos densas que el basalto.

La corteza continental representa menos del 0,4 % de la Tierra, pero representa el producto de un doble proceso de refinación, primero en las crestas de los océanos y la segunda en las zonas de subducción.

Los elementos incompatibles que terminan en los continentes son importantes porque incluyen los principales elementos radiactivos uranio, torio y potasio. Estos crean calor, lo que hace que la corteza continental actúe como una manta eléctrica en la parte superior del manto. El calor también suaviza lugares gruesos en la corteza, como la meseta tibetana y los hace extenderse lateralmente.

Los continentes son rasgos verdaderamente permanentes y autosustentables de la superficie de la Tierra.
¿Sabías qué...?
La temperatura de la corteza es diferente en cada parte, comienzan en unos 200 °C y pueden elevarse hasta 400 ° C.

Corteza y placas

La corteza y las placas tectónicas no son lo mismo. Las placas son más gruesas que la corteza y consisten en la combinación de la corteza más el manto que está justo debajo de ella. Esta dura y frágil combinación de dos capas se llama litósfera. Las placas litosféricas se encuentran sobre una capa de roca de manto más blanda y más plástica llamada astenósfera que permite que las placas se muevan lentamente sobre ella como una balsa en barro grueso.