Keynesianismo y Neoliberalismo

Son los dos principales modelos económicos de la segunda mitad del siglo XX. En el siguiente cuadro conocerás qué propone cada uno de ellos y las profundas diferencias que los separan.

KEYNESIANISMO NEOLIBERALISMO
Significado del nombre El término se deriva del apellido de John Maynard Keynes, economista británico que vivió entre 1883 y 1946.

 

Está formado por el prefijo “neo-” y el sustantivo “liberalismo”, y quiere decir nuevo liberalismo.

 


La obra de Milton Friedman (1912 – 2006), economista estadounidense, es considerada uno de los principales pilares del neoliberalismo.

Definición Es una teoría económica que propone la intervención del Estado, a través del estímulo de la demanda, como medida para superar las crisis que cíclicamente afectan a las economías capitalistas. Los elementos fundamentales de esta corriente de pensamiento se encuentran en el libro Teoría general de la ocupación, el interés y el dinero (1936), de Keynes. Es una teoría económico-social que pretende limitar al mínimo la participación del Estado en la economía de un país. Afirma que esta última debe estar controlada por expertos con formación técnica en el área económica, y no por políticos.
Principales características
  • Sostiene que la política económica era la herramienta clave para sacar a un país de la crisis.
  • Afirma que es responsabilidad de los gobiernos tratar de estimular la demanda que hay en la economía.
  • La mejor manera de lograr esto último es utilizar la política fiscal, el déficit público.
  • El Estado debe cumplir el papel de facilitador en la economía y garantizar el pleno empleo.
  • Apoya la privatización, es decir, el paso a manos privadas de actividades económicas normalmente realizadas por el Estado (el servicio eléctrico, la telefonía y la administración de penitenciarías, entre otras).
  • Propone el librecomercio entre países, es decir, el libre tránsito de mercancías, capitales y flujos financieros a través de las fronteras.
Desempleo Sucede cuando las empresas, debido a la disminución de la demanda, producen a una proporción menor a su capacidad máxima y, por tanto, prescinden de una parte de su fuerza laboral. Las empresas deben tener la mayor libertad de acción posible y responder solo a unas pocas reglas imprescindibles. Las mismas deben poder contratar y desincorporar personal de manera libre y eficiente.
Demanda Según Keynes, las crisis económicas tienen su origen en la disminución de los salarios, lo cual a su vez disminuye la demanda y el consumo. Para elevarla nuevamente, no sólo se requiere un incremento en el gasto público, sino otros instrumentos de política económica, como la política fiscal. Propone aumentar los impuestos al consumo, pero disminuirlos en lo relativo a la producción y la renta.
Mercado Al proponer la intervención del Estado en la economía, el keynesianismo se opone a la teoría liberal clásica, la cual establece que los ciclos económicos son regulados por el mercado. Lo ideal para el neoliberalismo es que el Estado sólo participara en la economía lo mínimo imprescindible para garantizar el respeto a la propiedad privada y la seguridad jurídica de los inversores. De todo lo demás se encarga el mercado.

 

Problemas fronterizos entre Argentina y Uruguay

Tras la separación de España en 1811, Uruguay fue anexado por Portugal a sus territorios brasileños, pero no fue hasta 1828 que el país llegó a ser totalmente independiente según el Tratado de Montevideo. Hasta principios del siglo XX, este país participó en un concurso interno de poder político a través de guerras civiles, dictaduras y caudillismo.

Las administraciones del presidente José Batlle a principios del siglo XX lanzaron reformas políticas, sociales y económicas generalizadas que establecieron una tradición estatista.

Los socios políticos y económicos más importantes de Uruguay son sus vecinos, en particular Brasil y Argentina.

Disputa internacional

Planta de celulosa

El 4 de mayo de 2006, Argentina interpuso un recurso ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ) contra su vecino Uruguay, alegaba que este país había incumplido una obligación bilateral de consultarles antes de emprender un proyecto de celulosa en el río Uruguay.

El proyecto se encuentra a 25 kilómetros de la localidad argentina Gualeguaychú.

El proyecto estaba en una fase inicial de construcción y contaba con los permisos necesarios de las autoridades uruguayas. Si se completaba, sería el mayor proyecto de molienda de celulosa del mundo.

¿Sabías qué...?
La fábrica de celulosa inaugurada en 2007 está ubicada en la localidad uruguaya de Fray Bentos, a orillas del río Uruguay, que forma la frontera entre las dos naciones sudamericanas.

En su demanda, Argentina alegó que Uruguay, al autorizar unilateralmente la construcción de las fábricas de papel, había violado el Estatuto del Río Uruguay, tratado entre ambos países.

Argentina solicitó la reparación del perjuicio derivado de la supuesta falta de cumplimiento por parte de Uruguay de los procedimientos establecidos en el Estatuto del Río Uruguay, en particular el procedimiento de notificación previa y consulta de este estatuto.

Las emisiones tóxicas de gases y líquidos y la liberación de vapores malolientes de las dos fábricas de papel eran la mayor preocupación de Argentina; ya que éstas podrían dañar el frágil ecosistema del río Uruguay, además de perjudicar la salud de más de 300.000 residentes locales. Las fábricas también causarían daños materiales, ya que tendrían efectos nocivos sobre los recursos pesqueros y la economía local.

El punto clave de discordia entre las partes era si las fábricas de papel cumplirían o no las normas internacionales relativas a la emisión de efluentes. Según Uruguay, los estudios ambientales demuestran que el impacto no era tal para que cumpla con el umbral de activar los requisitos de notificación que involucran a la Comisión Administradora del Río Uruguay (CARU). Por su parte, Argentina rechazó estos estudios y alegó que son parcialistas, demasiado optimistas e incompletos, especialmente en lo que respecta a los efectos potenciales en la salud y socioeconómicos; por lo que solicitó información adicional en el marco de la CARU y exigió un estudio más global e independiente sobre los posibles efectos ambientales.

Comercio

Uruguay forma parte de la zona de libre comercio del Mercado Común del Sur (Mercosur). Casi la mitad de las exportaciones del país se destinan a Argentina y Brasil, el resto, a los países de la Unión Europea y los Estados Unidos. Las importaciones proceden principalmente de los socios del Mercosur, la Unión Europea y Estados Unidos.

Protestas

Las objeciones de Argentina a la fábrica de celulosa arriesgaron una división diplomática entre los dos países después de que Buenos Aires llevó el asunto a la Corte Internacional de Justicia, el tribunal de La Haya que arbitra las cuestiones transfronterizas entre países.

El tribunal decidió en julio que el proyecto podría seguir adelante, y el Banco Mundial ha dicho que la planta cumple con sus normas ambientales.

En 2010, la CIJ falló a favor de la operación uruguaya de dos fábricas de papel en el río Uruguay.

EcoMetrix, la compañía canadiense que llevó a cabo el estudio de impacto ambiental del Banco Mundial, manifestó que las emisiones de la planta estarían muy por debajo de los niveles aceptados y que las industrias locales no podrían enfrentar problemas a largo plazo.

Sin embargo, el proyecto llevó a que manifestantes ambientalistas se reunieran en las afueras de las oficinas presidenciales en Montevideo.

La secretaria de Medio Ambiente de Argentina, Romina Picolotti, desestimó el informe del Banco Mundial esta semana, pero también atacó a los manifestantes, al decir que podrían perjudicar los intentos del gobierno de resolver el problema diplomáticamente.

Uruguay afirmó que una ronda anterior de manifestaciones sobre la planta había causado al país 200 millones de dólares en pérdida de turismo y comercio.

La ola de protestas contra el proyecto hizo que Ence, la empresa española que estaba a cargo de una de las dos fábricas de celulosa, trasladara su proyecto a otras partes de Uruguay. Pero la fábrica que construía la empresa finlandesa Botnia siguió adelante. El río Uruguay es compartido por ambos países.

 

 

El pueblo indígena y la explotación de recursos naturales

Los recursos naturales de nuestro planeta constituyen la base del sustento, la cultura y la identidad de los pueblos indígenas; muchos de ellos viven en áreas ricas en recursos vivos y no vivos, que incluyen bosques con abundante biodiversidad, agua y minerales.

Hoy en día, la supervivencia e integridad de estos pueblos requiere el reconocimiento de sus derechos a los recursos encontrados en sus tierras.

Los pueblos indígenas tienen derechos de propiedad sobre los recursos naturales que están presentes en sus territorios.

Demanda mundial de recursos naturales

Por la actual globalización económica, en el último cuarto de siglo se ha generado una búsqueda a gran escala de combustibles fósiles y recursos minerales por parte de las empresas mineras, pero estos son cada vez más escasos. Esta búsqueda ha llevado a la industria extractiva a regiones cada vez más vulnerables y remotas del planeta, donde predominan los grupos indígenas.

La creciente demanda mundial de productos básicos que se extraen de los recursos naturales, junto con años de precios históricamente altos, particularmente a partir del 2000, han generado decenas de proyectos extractivos.

Muchos de los proyectos de extracción se construyen cerca o en las tierras de los pueblos indígenas.

Los proyectos de mega minería son muy intensivos, el costo de extracción es enorme y puede tomar muchos años en obtener rendimientos significativos de la inversión.

¿Sabías qué...?
Se estima que el 85 % de las áreas protegidas designadas en América Central están habitadas por pueblos indígenas.

Para los gobiernos, el ingreso del sector extractivo contribuye significativamente al Producto Interno Bruto (PIB) en los países en desarrollo. Los ingresos extractivos pueden utilizarse para financiar programas sociales de educación y alivio de la pobreza, como sucede en Brasil y Venezuela. Pero lamentablemente, a menudo también fomentan la corrupción, el conflicto y en el caso de los pueblos indígenas, un lento “genocidio cultural”.

Explotación a nivel mundial

En regiones como América Latina, los problemas que enfrentan las comunidades aborígenes están centrados en la minería y la tala; por ejemplo, en América del Norte la minería de alquitranes, en el Ártico hubo conflictos sobre parques eólicos y minería de hierro, mientras que en África se destinaron miles de hectáreas de tierra para corporaciones o gobiernos extranjeros.

Todos los gobiernos suelen perseguir un paradigma de desarrollo dominante en el que hoy día los pueblos indígenas no tienen realmente un lugar y eso es un problema.

Gran parte de los pueblos indígenas viven en Asia

La Fundación del Pacto de los Pueblos Indígenas de Asia, AIPP por sus siglas en inglés, señaló que dos tercios de los 370 millones de pueblos indígenas autoidentificados en el mundo viven en Asia y esas personas se encuentran actualmente marginadas y subordinadas económica, política y culturalmente.

Según el informe emitido, la causa de esta situación en la región está relacionada con la militarización, el saqueo de recursos, la reubicación forzada, el genocidio cultural y la discriminación en la vida cotidiana de los indígenas.

Como medida para mitigar esto, la AIPP llamó a los gobiernos de Asia a respetar la declaración de las Naciones Unidas sobre los derechos de los pueblos.

Según la AIPP, el gobierno debe tener la obligación moral de respetar estos acuerdos.

Derechos y asuntos legales

Es seguro que los pueblos indígenas han sido reconocidos, pero lo que no escapa de la vista del mundo es que el reconocimiento legal no significa que se respeten los derechos, territorios, recursos y culturas de estos pueblos. Gobiernos, corporaciones, madereros, campesinos, ganaderos y muchos otros todavía codician sus tierras y recursos, además de que siempre encuentran las maneras de adquirirlos.

La emergencia toma la forma de desalojos de tierras, desplazamientos, violencia estatal y corporativa, y reubicaciones forzadas contra grupos indígenas. Tales conflictos en Centroamérica son frecuentes y violentos, pero rara vez se cubren en la prensa internacional.

Detrás de las protestas generalmente hay preocupaciones sobre los recursos naturales o contaminación por actividades de minería, petróleo, energía y tala.

Esta crisis sobre la tierra y los recursos naturales es lo que explica principalmente por qué los asuntos indígenas son también cuestiones ambientales y de desarrollo.

La jurisprudencia del Sistema Interamericano de Derechos Humanos sobre el derecho de los pueblos indígenas a la propiedad comunal, ha incorporado explícitamente dentro del ámbito material de este derecho que los recursos naturales tradicionalmente utilizados por los pueblos indígenas y vinculados a sus culturas, incluidos los usos que son estrictamente materiales y otros usos de carácter espiritual o cultural, se deben respetar.

Conservación ambiental

Una cuestión de contención es la coincidencia y el conflicto entre las estrategias de conservación y los pueblos indígenas. El hecho de que las áreas habitadas por los pueblos indígenas a menudo también se consideren cruciales para la conservación ha sido foco de conflicto y debate.

El estilo de vida de subsistencia de los pueblos indígenas es menos destructivo para el medio ambiente que las economías agroindustrializadas de los pueblos no indígenas.

A menudo se observa que los pueblos indígenas tienen una relación intuitiva con la naturaleza, una riqueza de conocimientos tradicionales y han utilizado las prácticas de manejo de recursos naturales durante siglos para preservar sus tierras.

Cultura Agrícola Avanzada

Los timotes y los cuicas, indígenas que poblaron los Andes venezolanos, emplearon métodos avanzados para vencer los obstáculos de la topografía del terreno. Para sus cultivos construyeron terrazas o andenes, técnica ideada por ellos con el fin de evitar la erosión y conservar la capa vegetal.

El papel de mayordomía de los pueblos indígenas apoya firmemente la posibilidad de colaboración con organizaciones de conservación para mantener la biodiversidad. Sin embargo, se ha sugerido que hay diferencias inherentes e irreconciliables en las agendas de los pueblos indígenas y los conservacionistas. Mientras que los primeros se preocupan principalmente por su bienestar económico y la protección de sus tierras para su propio uso, estos últimos quieren mantener la naturaleza intacta, en la que se priorizan las áreas protegidas y programas basados en la ciencia biológica y ecológica.