Síndrome del colón irritable

El síndrome del colon irritable o del intestino irritable (SII), como también se lo conoce, afecta el intestino delgado de las personas, causándoles dolores abdominales, hinchazón, cambios en la actividad intestinal y estreñimiento.

¿Qué es el síndrome del colon irritable?

El síndrome del colon irritable es un trastorno gastrointestinal que se caracteriza por el cambio en el funcionamiento del sistema digestivo, sin causar daños en los tejidos del intestino, como en el caso de la colitis ulcerosa.

El síndrome del colon irritable es un trastorno que afecta el intestino.
El síndrome del colon irritable es un trastorno que afecta el intestino.

Generalmente el síndrome del colon irritable afecta aproximadamente el doble a las mujeres que a los hombres y es más común en personas menores de 45 años, sin embargo, no se sabe con exactitud la causa. Tampoco existe una prueba exacta para diagnosticarlo.

La mayoría de las personas diagnosticadas con síndrome del colon irritable pueden controlar sus síntomas con dieta, manejo del estrés y medicamentos.
La mayoría de las personas diagnosticadas con síndrome del colon irritable pueden controlar sus síntomas con dieta, manejo del estrés y medicamentos.

¿Cuáles son las causas del síndrome del colon irritable?

Se desconoce la causa exacta del síndrome del colon irritable, se cree que es debido a múltiples factores. Dentro de las causas que pueden desencadenar el síndrome se destacan:

  • Alteración del movimiento del tracto gastrointestinal.
  • Señales anormales del sistema nervioso.
  • Intolerancia a ciertos alimentos.
  • Intolerancia a la lactosa.
  • Sufrir de gastroenteritis.
  • Una infección viral o una bacteria de la microbiota estomacal que infecte el intestino puede desencadenar el trastorno.
  • El incremento de las bacterias en el intestino delgado.
  • La herencia, es decir, si un familiar directo sufre de este trastorno hay posibilidades de que la persona también lo sufra.
Estar sometido a condiciones de estrés, depresión y ansiedad puede desencadenar los síntomas del síndrome del colon irritable.
Estar sometido a condiciones de estrés, depresión y ansiedad puede desencadenar los síntomas del síndrome del colon irritable.

¿Cómo se diagnóstica este trastorno?

Debido a que no es una enfermedad como tal y no hay signos de daño físico en el intestino, el diagnóstico para el síndrome del colon irritable se basa en métodos para descartar otras condiciones.

El médico primeramente debe hacer una revisión de los antecedentes clínicos del paciente, luego se procede a realizar una exploración física que permita conocer la posibilidad de que el paciente presente un colon irritable.

Para descartar otras enfermedades se pueden aplicar las siguientes 3 pruebas:

  • Ecografía abdominal: consiste en la toma de imágenes para conocer el estado del colón.
  • Colonoscopia: consiste en la introducción de un tubo fino con una cámara en la punta, a través del recto, para saber si existe daño en el tejido del colón.
  • Sigmoidoscopia: se utiliza para visualizar la parte final del colon y el recto, a diferencia de la colonoscopia que permite observar todo el intestino. Con este análisis se pueden descartar hemorragias e incluso tumores en este órgano.

También se pueden hacer pruebas complementarias como análisis de sangre, orina, heces, para descartar infección por bacterias u otro organismo.

Dependiendo de la edad del paciente y de los síntomas que presente será seleccionado el método de diagnóstico necesario.
Dependiendo de la edad del paciente y de los síntomas que presente será seleccionado el método de diagnóstico necesario.

¿Cuáles son los síntomas del colon irritable?

  • Estreñimiento alternado con periodos de diarrea.
  • Producción de gases.
  • Hinchazón.
  • Dolor abdominal, después de los periodos de diarrea.
  • Presencia de mucosidad en las heces.
  • Sentir la necesidad de evacuar después de periodos de diarrea.
  • Heces acuosas, en caso de presentar diarrea.

Tratamiento para el síndrome del colon irritable

Para tratar el síndrome del colon irritable no existe un tratamiento fijo que funcione para todos los pacientes, el médico debe encontrar un plan de tratamiento adecuado para cada individuo, sin embargo, dentro de las recomendaciones para aliviar los síntomas están las siguientes:

  • Evitar la cafeína, es decir, café y refrescos.
  • Consumir alimentos ricos en fibra, como granos y ciertas verduras.
  • Evitar el tabaco.
  • Evitar estar sometido constantemente a situaciones de estrés, se debe buscar algún método para relajarse y disminuir los niveles de ansiedad.
  • Fraccionar las comidas para reducir el daño en el intestino.
  • Evitar el consumo de leche y queso.
Lo primero que debe hacer una persona con síndrome del colon irritable es cambiar su dieta y estilo de vida.
Lo primero que debe hacer una persona con síndrome del colon irritable es cambiar su dieta y estilo de vida.

Dentro de los medicamentos que puede recomendar el médico se encuentran: los antiespasmódicos, para controlar los espasmos musculares del colon; los antidiarreicos, para los pacientes con diarrea; los laxantes, en caso de presentar estreñimiento; los antidepresivos, si los síntomas son desencadenados por depresión o ansiedad. Algunos medicamentos específicos son:

  • Linaclotide: para aliviar el estreñimiento, este medicamento ayuda a que los movimientos intestinales ocurran más a menudo.
  • Lubiprostona: para reducir los síntomas del estreñimiento, sin embargo, tiene efectos secundarios como la diarrea, dolor de vientre, desmayos e hinchazón en brazos y piernas.

Algunas consecuencias

A pesar de que el síndrome del colon irritable no es una enfermedad grave, afecta la calidad de vida del paciente, ya que la presencia de ciertos síntomas puede limitar tanto las actividades diarias como las comidas que se pueden consumir.

Triquinosis

Es una enfermedad producida por un parásito con forma de gusano que se encuentra alojado en los músculos de los cerdos y otros animales salvajes, como el jabalí y el puma.

¿Cómo se transmite?

Las personas se contagian consumiendo carne de cerdo, chacinados o embutidos mal cocidos, en especial si son de elaboración casera.

En el caso de los cerdos éstos contraen la enfermedad al ser alimentados en basurales, con desperdicios o restos de alimentos, donde habitan roedores.

¿Cuáles son sus síntomas?

Las personas pueden presentar: fiebre, dolores musculares, diarrea, vómitos, hinchazón de párpados y picazón.
Cuanto más temprano se detecte, más rápida y efectiva es la cura.

¿Cómo se trata?

Los medicamentos se pueden usar para tratar infección reciente. No hay un tratamiento específico para la triquinosis una vez que las larvas invaden los músculos. Los quistes siguen siendo viables durante años. Los analgésicos pueden ayudar a aliviar el dolor muscular.

¿Cómo se puede prevenir?

Para evitar contraer triquinosis es importante:

  • Consumir carne de cerdo y derivados frescos y bien cocidos (es decir, cocinándolos hasta que desaparezca el color rosado). Tener en cuenta que salar o ahumar la carne no es sufriente para matar al parásito.
  • Adquirir los productos derivados, chacinados y embutidos (como jamón, panceta, longaniza, chorizos) solamente en comercios habilitados, verificando en la etiqueta que hayan sido elaborados por empresas autorizadas. La venta callejera de estos alimentos está prohibida.

En zonas rurales y criaderos:

  • Respetar las normas establecidas por los servicios veterinarios para la cría de cerdos.
  • Alimentarlos adecuadamente, evitando que ingieran basura y restos de alimentos de restaurantes o comercios urbanos.
  • Evitar la proliferación de ratas en los criaderos.
  • Al realizar la faena de un animal (cerdo, jabalí o puma), incluso si se realiza de manera doméstica, es importante consultar al veterinario y pedir el análisis de una muestra de entraña de cada res a fin de confirmar la ausencia del parásito que provoca la triquinosis.
  • Si se encuentra el parásito en un animal, es necesario eliminar la res completa.

Fuente: Ministerio de Salud – Presidencia de la Nación (Argentina)
http://www.msal.gob.ar/index.php/component/content/article/48/84-triquinosis#sthash.jPdxrIgE.dpuf

Enfermedades diarreicas

Las enfermedades diarreicas son infecciones del tracto digestivo ocasionadas por bacterias, virus o parásitos, cuyo principal síntoma es la diarrea. Esto es, la deposición 3 o más veces al día de heces sueltas o líquidas. Las diarreas son más frecuentes en verano debido al clima que favorece la diseminación de las bacterias que las provocan. Con las altas temperaturas, aumenta el riesgo de deshidratación. Por eso en caso de diarrea es importante acudir al médico y no automedicarse, ya que puede ser el síntoma de enfermedades como el cólera. 

Aclaración: La deposición frecuente de heces de consistencia sólida no es diarrea, ni tampoco la deposición de heces de consistencia suelta y “pastosa” por bebés amamantados.

Hay tres tipos clínicos de enfermedades diarreicas:

  • la diarrea acuosa aguda, que dura varias horas o días, como en el caso del cólera.
  • la diarrea con sangre aguda, también llamada diarrea disentérica o disentería;
  • y la diarrea persistente, que dura 14 días o más.

La diarrea suele durar varios días y de acuerdo a su frecuencia puede privar al organismo del agua y las sales necesarias para la supervivencia.

La mayoría de las personas que fallecen por enfermedades diarreicas en realidad mueren por una grave deshidratación y pérdida de líquidos.

Los niños malnutridos o inmunodeprimidos son los que presentan mayor riesgo de enfermedades diarreicas potencialmente mortales. De hecho, las enfermedades diarreicas son la segunda mayor causa a nivel mundial de muerte de niños menores de cinco años.

¿Cómo se transmiten?

Los variados agentes infecciosos causantes de la diarrea se transmiten habitualmente por la vía fecal-oral (es decir, a través de la ingesta de agua o alimentos contaminados con materia fecal, o mediante la contaminación directa de las manos u objetos utilizados diariamente.)

Existen diversos aspectos que pueden facilitar la transmisión de las enfermedades que la provocan:

Infección: La diarrea es un síntoma de infecciones ocasionadas por muy diversos organismos bacterianos, virales y parásitos, la mayoría de los cuales se transmiten por agua con contaminación fecal. La infección es más común cuando hay escasez de agua limpia para beber, cocinar y lavar. Las dos causas más comunes de enfermedades diarreicas son los rotavirus y la bacteria Escherichia coli.

Malnutrición: Los niños que la padecen son más vulnerables a las enfermedades diarreicas. A su vez, cada episodio de diarrea empeora su estado nutricional. La diarrea es la segunda mayor causa mundial de malnutrición en niños menores de cinco años.

Fuente de agua: El agua contaminada con heces humanas procedentes, por ejemplo, de aguas residuales, fosas sépticas o letrinas, es particularmente peligrosa. Las heces de animales también contienen microorganismos capaces de ocasionar enfermedades diarreicas.

Otras causas: Las enfermedades diarreicas pueden también transmitirse de persona a persona, en particular en condiciones de higiene personal deficiente. Los alimentos elaborados o almacenados en condiciones antihigiénicas son otra causa principal de diarrea. Los alimentos pueden contaminarse por el agua de riego. También pueden ocasionar enfermedades diarreicas el pescado y marisco provenientes de aguas contaminadas.


¿Cuál es el tratamiento?

Entre las medidas clave para tratar las enfermedades diarreicas cabe citar las siguientes:

  •  Solución de sales de rehidratación oral (SRO): en caso de no existir deshidratación o de que ésta sea moderada, o fluidos intravenosos en caso de deshidratación severa o estado de shock. Las SRO son una mezcla de agua segura, sal y azúcar, que se absorben en el intestino delgado y reponen rápidamente el agua y los electrolitos perdidos en las heces.
  • Complementos de zinc: los complementos de zinc reducen un 25% la duración de los episodios de diarrea y se asocian con una reducción del 30% del volumen de las heces.
  •  Alimentos ricos en nutrientes: el círculo vicioso de la malnutrición y las enfermedades diarreicas puede romperse continuando la administración de alimentos nutritivos —incluida la alimentación exclusiva con leche materna durante los seis primeros meses de vida — durante los episodios de diarrea, y una vez que los niños están sanos.

Por eso, ante la presencia de diarrea es muy importante acudir al centro de salud, en especial si se trata de bebés o niños pequeños, embarazadas y personas con enfermedades crónicas.

¿Cómo podemos prevenirlas?

Los agentes infecciosos causantes de la diarrea son alrededor de 20 y se transmiten habitualmente por la vía fecal-oral (es decir, a través de la ingesta de agua o alimentos contaminados con materia fecal, o mediante la contaminación directa de las manos u objetos utilizados diariamente.)

La falta de higiene, la ingestión de agua y alimentos contaminados son las vías por medio de las cuales se adquieren estas infecciones.

1) Consumir sólo agua segura. Si no se cuenta con agua de red, colocar 2 gotas de lavandina por cada litro de agua o hervirla durante 3 minutos, tanto sea agua para beber, lavarse las manos o los dientes, cocinar o lavar las verduras y frutas.

2) Lavarse cuidadosamente las manos con agua y jabón, después de ir al baño, de cambiarle los pañales al bebé, y antes de comer o manejar los alimentos.

3) Lavar frutas y verduras con agua segura. Si se van a consumir crudas, dejarlas en un recipiente en agua con un chorrito de lavandina durante 10 minutos y luego enjuagarlas muy bien con agua segura.

4) Consumir únicamente alimentos bien cocidos o fritos, preparados higiénicamente. No consumir pescados o mariscos crudos, ni alimentos elaborados en la vía pública.

5) Mantener los alimentos bien tapados y refrigerados, ya que los microorganismos pueden ser transportados por insectos o por el polvo, y se multiplican con rapidez, especialmente en épocas de calor.

6) Alimentar al niño con leche materna durante los primeros 6 meses de vida. Entre las múltiples ventajas de la lecha materna está la de proporcionar defensas contra las infecciones gastrointestinales.

7) Lavar adecuadmente las mamaderas. Éstas constituyen un excelente medio de cultivo para las bacterias causantes de la diarrea, por lo que es importante desechar todo resto de alimento que quede en ellas, lavarlas cuidadosamente con agua segura y jabón o detergente. También es recomendable esterilizarlas periódicamente, hirviéndolas durante unos 5 minutos en un recipiente con abundante agua.

8) Utilizar baños, letrinas o cualquier otro medio que garantice el aislamiento de las excretas.

Las principales medidas para prevenir la diarrea en bebés y niños, son: 

  • Prolongar la lactancia materna. – Mantener las manos limpias (tanto de los niños como de los adultos que los cuidan).
  • Lavar las mamaderas.
  • Utilizar baños o letrinas.
  • Desechar los pañales descartables en bolsas bien cerradas.
  • Desechar la materia fecal de los pañales de tela en baños o letrinas, y lavar bien los pañales con agua y jabón.

¿Qué hacer ante la presencia de diarrea?

  • Consultar al médico o acudir a un centro de salud lo antes posible.
  • Administrar líquidos abundantes para prevenir la deshidratación.
  • En caso de bebés y niños pequeños, no interrumpir nunca la lactancia.

Fuente: Ministerio de Salud – Presidencia de la Nación (Argentina): http://www.msal.gob.ar/index.php/component/content/article/48/133-enfermedades-diarreicas#sthash.JDfrCW5Y.dpuf

Parasitosis intestinales

Son infecciones causadas por parásitos que se alojan principalmente en el sistema digestivo. Afectan principalmente a los niños, entre 1 y 5 años. Los más frecuentes son: Oxiurus, Ascaris, Giardias.

¿Cómo se transmiten?

Los parásitos son transmitidos a las personas por medio de alimentos o aguas contaminados con materia fecal que contiene los huevos de los parásitos.

¿Cuáles son sus síntomas?

Los síntomas pueden ser muy variados e incluso no presentarse. Algunos de los que se pueden presentar en los niños son:

  • Diarrea
  • Vómitos
  • Dolor abdominal
  • Picazón anal
  • Sangrado intestinal
  • Pérdida del apetito
  • Pérdida de peso
  • Desnutrición
  • Anemia
  • Trastornos del crecimiento

Los parásitos intestinales causan problemas de salud también en las mujeres embarazadas y sus bebés. Pueden producir casos graves de anemia y obstaculizar la absorción de nutrientes, lo que dificulta el crecimiento del feto y causa bajo peso al nacer.

¿Cómo se pueden prevenir?

  • Lavarse, y lavarle a los niños, las manos con agua y jabón antes de preparar los alimentos o comer y después de ir al baño o regresar de la calle.
  • Consumir sólo agua segura. Si no se cuenta con agua potable o de red, colocar 2 gotas de lavandina por cada litro de agua o hervirla durante 3 minutos, tanto sea agua para beber, lavarse las manos o los dientes, cocinar o lavar las verduras y frutas.
  • Lavar muy bien las frutas, los vegetales y verduras que se coman crudas.
  • Utilizar baños, letrinas o cualquier otro medio que garantice una correcta eliminación de las excretas.
  • Evitar consumir alimentos de venta callejera o en lugares con deficientes condiciones higiénicas.

¿Cómo se tratan?

Ante la sospecha de parásitos consulte en el centro de salud donde determinarán el tratamiento más apropiado. Aunque no es grave, lo mejor es tratarlos cuanto antes para evitar sus consecuencias.

Esta infección no impide que los niños vayan al colegio o hagan sus actividades habituales, siempre que siga las medidas higiénicas recomendadas.

Fuente: Ministerio de Salud – Presidencia de la Nación (Argentina)

http://msal.gob.ar/index.php/component/content/article/48-temas-de-salud-de-la-a-a-la-z/410-parasitosis-intestinales#sthash.zpkTbf6B.dpuf

Cólera

El cólera es una enfermedad infecciosa producida por la bacteria – Vibrio Cholerae– que al ingresar al organismo de una persona provoca diarrea muy abundante. En los casos más graves de diarrea severa, si la pérdida rápida de líquidos corporales no es tratada a tiempo puede llevar a la deshidratación, a la postración y al riesgo de muerte. 
Esta bacteria vive en el agua, en mariscos y en el plancton. Es resistente al frío y al calor, pero sensible a la falta de agua y a la luz del sol. 

Se calcula que 1 de cada 20 personas infectadas puede desarrollar la enfermedad de manera grave. En estos casos, si no se acude rápidamente al centro de salud, el enfermo puede deshidratarse en pocas horas, padecer un colapso del sistema circulatorio e insuficiencia renal con riesgo de muerte. Por ello es muy importante la consulta al médico ante el primer síntoma de diarrea en aquellas zonas donde se han detectado casos de cólera.

 


La bacteria Vibrio Cholerae produce el cólera.

¿Cuáles son los síntomas?

En algunos casos, sólo se presenta como una leve diarrea. Pero se calcula que 1 de cada 20 personas infectadas puede tener la enfermedad de forma grave, presentando los siguientes síntomas:
1. Diarreas frecuentes, al principio líquidas, de color normal y luego como agua de arroz. Las deposiciones pueden ser incoloras y sin dolor.
2. Rápida deshidratación: lengua seca y sed intensa, pulso rápido, sudoración fría.
3. Calambres musculares relativamente dolorosos y/o entumecimiento de las piernas, debido a la pérdida de potasio.

Si se han detectado casos de cólera en su zona, ante la aparición de diarrea se debe recurrir sin demora al centro de salud. Si se trata de bebés, niños o personas con enfermedades crónicas, la urgencia es aún mayor.

¿Cómo se transmite?

La bacteria que produce el cólera se aloja en el intestino de la persona infectada, por lo que la principal vía de contagio es la ingesta de agua o alimentos contaminados. Esto ocurre cuando se consume agua no segura (agua no potabilizada) y que por lo tanto puede estar contaminada con heces infectadas, o se ingieren alimentos en contacto con agua contaminada, heces, manos sucias, o incluso por la presencia de moscas.

La enfermedad suele diseminarse más rápidamente en áreas donde no se cuenta con agua potable accesible o carece de red de cloacas.

Es poco común la transmisión del cólera directamente de una persona a otra; por lo tanto, el contacto casual con una persona infectada no constituye un riesgo para contraer la enfermedad.

¿Cuál es el tratamiento?

El cólera es totalmente curable si se reemplazan inmediatamente los líquidos y sales perdidos con la diarrea. Para ello, los pacientes son tratados con soluciones rehidratantes administradas por vía oral, como las mezclas envasadas de azúcar y sales que se disuelven en agua y se beben en grandes cantidades. Los casos graves requieren que la restitución de los líquidos se haga por vía intravenosa. Asimismo los antibióticos acortan el curso de la enfermedad y la gravedad de la misma, aunque no son fundamentales como la rehidratación.

Con una rehidratación rápida, la mortalidad por esta enfermedad es menor al 1%. Por tal motivo es fundamental que ante la aparición de diarrea se concurra rápidamente al centro de salud. 

¿Cómo puede prevenirse?

Los factores que impiden el contagio del cólera, como así también otras enfermedades diarreicas, son:

1. El consumo y uso de agua segura (potabilizada). 

  • En el caso de no contar con agua de red, es necesario optar por alguna de las siguientes medidas antes de consumirla:
  •  Colocar 2 gotas de lavandina por cada litro de agua.
  • Hervir el agua durante 3 minutos y dejarla enfriar.
  • Usar agua segura para beber, lavarse los dientes, lavar las verduras y frutas y hacer hielo.
  • Almacenar el agua solamente en recipientes con tapa y bien cerrados.

2. El correcto lavado de las manos, en especial antes y después de:

  • Preparar alimentos y cocinar
  • Comer
  • Ir al baño
  • Cambiar pañales
  • Amamantar
  • Manipular dinero

3. Higiene de los alimentos:

  •  Consumir hervida la leche que no viene envasada.
  • Lavar cuidadosamente las verduras y hervirlas de 1 a 2 minutos.
  • Lavar y dejar en agua con cloro o lavandina (10 minutos) las verduras con cáscara (como tomates, pepinos, zapallitos), enjuagando después varias veces bajo el chorro de agua segura.
  • Lavar prolijamente pescados y mariscos y luego hervirlos por lo menos 1 minuto.

4. Cuidados en la preparación de alimentos:

  • No mezclar los alimentos limpios con los alimentos sin lavar, ni los alimentos cocidos con alimentos crudos, en especial las carnes de todo tipo.
  • Utilizar tablas de plástico en lugar de madera, y limpiarlas cuidadosamente luego de apoyar carnes crudas o verduras sin lavar.
  • Mantener los alimentos tapados, para protegerlos de moscas y roedores.
  • No volver a congelar alimentos ya descongelados.
  • Todo alimento preparado y guardado debe hervirse por lo menos durante un minuto antes de comerlo.
  • Cocinar las carnes hasta que dejen de estar rosadas.
  • No recibir dinero mientras se manipulan alimentos.

5. Eliminación de excretas y cuidado del medio ambiente:

  • Las excretas humanas deben eliminarse adecuadamente (entierro, pozo séptico, letrina, cloaca).
  • Defecar sólo en baños o letrinas. No defecar en espacios abiertos, ni en el agua o cerca de fuentes de agua.
  •  Los pañales descartables deben ser colocados en bolsas y cerrarlas.
  • Lavar bien los pañales no descartables y mantenerlos alejados de las fuentes de agua y los lugares donde se cocina.
  • Limpiar bien los baños y letrinas.
  •  Lavar diariamente los artefactos del baño (lavamanos, inodoro, bidet, letrina, etc.) con agua, detergente y cloro o lavandina.
  • Cuidar los cursos de agua, a fin de no contaminarlos con bacterias provenientes de excrementos, de lavado de alimentos y utensilios, o de baños improvisados.
  • Usar agua limpia y segura (potabilizada) para regar las huertas.

Fuente: Ministerio de Salud – Presidencia de la Nación (Argentina) http://www.msal.gob.ar/index.php/component/content/article/48/127-colera#sthash.GlRm891c.dpuf

Intolerancia a la lactosa

La lactosa es un tipo de azúcar que se encuentra en la leche y otros productos lácteos. El cuerpo necesita una enzima llamada lactasa para digerir la lactosa. La intolerancia a la lactosa se presenta cuando el intestino delgado no
produce suficiente cantidad de esta enzima.

Entre un 5 y un 15 por ciento de personas caucásicas y más del 80 por ciento de personas de ascendencia africana y asiática, desarrollan con el tiempo intolerancia a la lactosa, pero los síntomas no empiezan por lo general hasta finales de la niñez o comienzos de la edad adulta.

¿Cuáles son los síntomas?

Los síntomas suelen presentarse luego de consumir leche o productos lácteos:

  • Distensión abdominal
  • Cólicos abdominales
  • Diarrea
  • Gases
  • Náuseas

¿Quiénes pueden padecerla?

  • En general se manifiesta a la edad adulta o a partir de los 5 años de edad.
  • Es bastante frecuente en adultos, sobre todos aquellos de ascendencia asiática y africana.
  • Los bebés prematuros a veces tienen intolerancia a la lactosa, pero no es común.
  • Algunas personas nacen con un defecto congénito que no les permite producir la enzima lactasa.
  • Hay muchas causas que producen deficiencia transitoria de lactasa que revierten tratando la enfermedad de base.

¿Cuál es el tratamiento?

Se debe consultar al pediatra o al médico clínico lo antes
posible.

Existen fórmulas sin lactosa o con bajo contenido de lactosa y el
tratamiento no implica suspender todos los lácteos, dado que por ej.
el queso o el yogurt tienen muy poca lactosa. En caso de enfermedades
intestinales que producen deficiencia de lactasa se deben indicar en forma transitoria hasta la recuperación del intestino.

Fuente: Ministerio de Salud – Presidencia de la Nación (Argentina)

http://www.msal.gob.ar/index.php/component/content/article/48-temas-de-sa
lud-de-la-a-a-la-z/524-intolerancia-a-la-lactosa

Fiebre tifoidea

La fiebre tifoidea es una infección bacteriana causada por una bacteria llamada Salmonella typhi (S. typhi) que causa diarrea y erupción cutánea.

¿Cómo se transmite?

La Salmonella typhi se propaga a través de alimentos, agua o bebidas contaminadas.

Algunas personas pueden convertirse en portadores de la bacteria Salmonella typhi y continuar expulsando la bacteria en sus heces por años, diseminando la enfermedad.

La bacteria Salmonella typhi causa la fiebre tifoidea.

¿Cuáles son los síntomas?

Los síntomas iniciales incluyen fiebre, malestar general y dolor abdominal. A medida que empeora la enfermedad, se presenta fiebre alta (típicamente por encima de 39.5°C) y diarrea abundante.

Algunas personas con fiebre tifoidea presentan una erupción en la piel como “manchas rosas”, pequeños puntos rojos en el abdomen y el tórax.

¿Cuál es el tratamiento?

El tratamiento incluye la rehidratación con el aporte de líquidos y electrolitos, tanto por vía oral como por vía intravenosa según el grado de gravedad, y el tratamiento antibiótico contra las bacterias.

¿Cómo puede prevenirse?

Las medidas de protección individual consisten en consumir agua segura y alimentos no contaminados y/o bien cocidos.

También existen vacunas que pueden ser indicadas para aquellos que viajan a países endémicos.

Además, los viajeros a dichas zonas deben beber sólo agua hervida o embotellada e ingerir alimentos bien cocidos.

Fuente: Ministerio de Salud – Presidencia de la Nación (Argentina) http://www.msal.gob.ar/index.php/component/content/article/48/188-fiebre-tifoidea#sthash.6PKVMxGg.dpuf

Rotavirus

Este virus produce una infección intestinal (o gastroenteritis) que es la causa más común de diarrea severa en niños, especialmente entre los 6 meses y 5 años de vida. En los casos más graves, la deshidratación generada puede llegar a ser mortal.

Los adultos también pueden infectarse, aunque la enfermedad tiende a ser leve.
Este virus es muy contagioso, por lo que cualquier niño puede contagiarse.

¿Cómo se transmite?

El rotavirus puede sobrevivir durante varias horas en las manos, y durante días en superficies sólidas como mesadas, pasamanos, utensilios, etc. La principal vía de contagio es la fecal-oral, por lo que puede ser:

– De persona a persona: Esto ocurre cuando una persona sana toca partículas de materia fecal de una persona infectada con el virus, y sin darse cuenta las introduce en su boca (por ejemplo, por no lavarse las manos adecuadamente).
La persona que padece la enfermedad mantiene su poder infeccioso en la materia fecal durante una semana.
– Consumo de agua o alimentos contaminados con el virus. Contacto con superficies en las que perdura el virus (un pañal, un juguete, ropa de cama, etc).

¿Cuáles son sus síntomas?

Básicamente, se manifiesta como una gastroenteritis de 3 a 8 días de duración, con:
– Vómitos explosivos.
– Diarrea acuosa a repetición (hasta 20 deposiciones por día).
– Fiebre.
– Dolor abdominal.

El mayor peligro es la deshidratación, la que puede llegar a provocar la muerte, en especial en los bebés y niños pequeños. Por eso, ante la presencia de estos síntomas es importante acudir al médico rápidamente a un centro de salud.

Si el niño no tolera el tratamiento de hidratación oral (por vómitos) puede ser internado para recibir hidratación por vía endovenosa.

 ¿Cómo se puede prevenir?

Tomar medidas de cuidado e higiene ambiental que incluyan todos los utensilios y también los alimentos:
– Lavarse las manos con agua y jabón, en especial después de ir al baño y/o cambiar pañales, y antes de comer.
(Más información en el sitio de Agua Segura.)

– Consumir agua segura. Si no hay seguridad de que el agua sea potable, es preciso hervirla o potabilizarla con dos gotas de lavandina por cada litro de agua.
(Más información en el sitio de Agua Segura.)

– Mantener la lactancia materna durante el primer año de vida de los bebés, ya que disminuye el riesgo de contagio de esta infección en un 50%.
(Más información en la Dirección Nacional de Maternidad e Infancia).

Frente a cuadros de gastroenteritis (diarrea y/o vómitos) se recomienda aumentar la frecuencia de la lactancia (leche materna) en el caso de los bebés, y brindar permanentemente agua a los niños más grandes, a fin de evitar la deshidratación, antes y después de realizar la consulta con el médico.

También ofrecerles una alimentación adicional y adecuada y/o recibir más leche materna al día, durante dos semanas como mínimo. Esto le ayudará a recuperar al niño la energía perdida como consecuencia de la afección.

Asimismo, se recomienda que los niños con diarrea no asistan a la guardería o jardín maternal, a fin de evitar el contagio hacia otros niños.

Actualmente, existen dos vacunas para la prevención de esta enfermedad. En los casos en que se recomiende su aplicación, el esquema de vacunación consiste en la administración de 2 o 3 dosis según la marca comercial a partir de los 2 meses de vida.

Fuente: Ministerio de Salud – Presidencia de la Nación (Argentina)

http://msal.gob.ar/index.php/component/content/article/48/129-rotavirus#sthash.I0CKuCPM.dpuf

Salmonella

La salmonelosis es una enfermedad diarreica causada por la bacteria salmonella. La bacteria vive en el intestino humano o animal y se transmite a otras personas por el contacto con heces contaminadas.

En los casos más graves la infección puede extenderse del intestino al torrente sanguíneo y de allí a cualquier parte del cuerpo, pudiendo incluso causar la muerte. En la mayoría de los casos, sin embargo, la recuperación se da sin ningún tratamiento. Una minoría puede experimentar consecuencias a largo plazo como son: dolor en las articulaciones, irritación en los ojos y dolor al orinar.

Los casos más comunes de salmonelosis se dan por comer alimentos de origen animal contaminado: pollo, huevos, carne vacuna, leche. Pero también las verduras pueden estar contaminadas con esta bacteria. Las mascotas también pueden estar infectadas y transmitir la infección al entrar en contacto con ellas. Son especialmente portadores los reptiles (tortugas, lagartos, serpientes) y los pájaros.

La salmonelosis ocurre más frecuentemente durante el verano.

¿Cuáles son los síntomas?

Los síntomas aparecen entre las 12 y las 72 horas posteriores a la infección:
Diarrea
Fiebre
Dolor de panza

Gastroenteritis

¿Cuáles son las causas?

La infección se da cuando se entra en contacto con las heces de animales o humanos infectados. Numerosos brotes están relacionados con la ingesta de huevos y derivados crudos (mayonesa, queso, helado, crema). También se han dado casos por contacto con animales domésticos infectados con la bacteria como perros y gatos.

¿Quién puede contraer Salmonelosis?

Cualquier persona puede contraer salmonelosis. Los más vulnerables son los chicos menores a 5 años, las personas mayores y cualquier persona que tenga sus defensas bajas, como pueden ser quienes realizan tratamientos para curar el cáncer o tratar el SIDA.

¿Cómo puede prevenirse?

Cocinar bien el pollo, la carne picada, y los huevos. Evitar comidas que contengan alimentos crudos de origen animal.
Preparar con especial cuidado las comidas para los chicos más chicos, los ancianos o quienes tratan una enfermedad que comprometa las defensas del cuerpo. En el caso de los bebés, la leche materna es la mejor prevención contra la salmonelosis.
Lavar bien frutas y verduras.                                                                                                                                    Lavarse bien las manos antes de comer, luego de ir al baño, y luego de tocar alimentos crudos.
Lavarse bien las manos con agua y jabón luego de tocar animales: repitles, pollitos, pájaros o cualquier mascota.

¿Cuál es el tratamiento?

En la mayoría de los casos la recuperación se da sin tratamiento alguno. En casos más graves puede ser necesario rehidratar a la persona o incluso darle antibióticos.

Fuente: Ministerio de Salud – Presidencia de la Nación (Argentina)

http://msal.gob.ar/index.php/component/content/article/48/241-salmonella#sthash.fdApHuZk.dpuf

Leishmaniasis Visceral

La Leishmaniasis visceral es una enfermedad grave que afecta a personas y perros. En Misiones, Formosa, Corrientes y Santiago del Estero se han presentado casos de esta enfermedad.

¿Cómo se transmite?

Se transmite a través de la picadura de un insecto muy pequeño (2 a 4 mm) denominado flebótomo o conocido también como torito, plumilla o carachai. Cuando este insecto pica a un perro infectado con el parásito que causa leishmaniasis, al tomar su sangre también lo ingiere. La próxima vez que pique a otro perro o persona, el parásito pasará a ellos infectándolos. No se transmite persona a persona ni con el contacto directo con los perros.

¿Cuáles son los síntomas?

En las personas, la leishmaniasis visceral afecta al bazo, hígado, médula ósea y otros órganos. Los síntomas que produce son fiebre prolongada, aumento de tamaño del abdomen, pérdida de apetito, disminución de peso, tos seca, diarrea y vómitos.

En los perros los síntomas que produce son decaimiento, falta de apetito, falta de pelo y descamación especialmente alrededor de los ojos y en el hocico, crecimiento exagerado de las uñas, úlceras en la piel y hemorragia nasal.

¿Cuál es el tratamiento?

El tratamiento incluye el tratamiento farmacológico y el sintomático y de las complicaciones de la enfermedad. Se recomienda la internación de los pacientes durante los primeros 7 a 10 días para su seguimiento clínico y terapéutico estricto. El Ministerio de Salud de la Nación provee la medicación en forma gratuita a todo el país.

¿Cómo se puede prevenir?

La primordial medida preventiva es erradicar el flebótomo de los hogares y evitar que los perros se infecten, y detectar los síntomas que en el perro pueden hacer sospechar leishmaniasis. Para eso:

– Erradiquemos hojas y malezas de los alrededores de las viviendas y la basura acumulada en nuestras casas.
– Mantengamos el terreno alrededor de la vivienda libre de malezas y corrales, y los animales domésticos y mascotas alejados de la vivienda durante la noche.
– Utilicemos repelentes para insectos, mosquiteros o telas metálicas.
– Usemos camisas de manga larga y pantalones o coloquémonos repelente en el caso de transitar por zonas selváticas o con mucha vegetación.
– Se deben limpiar los lugares donde habitan los perros y evitar que sean picados por los flebótomos mediante collares o pipetas repelentes que deben ser renovadas según las instrucciones.
– Debemos estar atentos si nuestra mascota presenta alguno de estos síntomas y si aparece llevarlo al veterinario:
– Caída del pelo especialmente alrededor de los ojos y las orejas.
– Fatiga.
– Pérdida de peso.
– Seborrea escamosa (como caspa).
– Crecimiento exagerado de las uñas.
– Ulceras en la piel.
– Hemorragia nasal.
– Se debe evitar el traslado de perros sanos e infectados desde y hacia zonas con leishmaniasis visceral

Fuente: Ministerio de Salud – Presidencia de la Nación (Argentina)

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