La primera revolución industrial

Durante la segunda mitad del siglo XVIII se iniciaría en Inglaterra un proceso de profundas transformaciones económicas y sociales, conocido como Revolución Industrial. Al principio, los cambios fueron lentos y pasaron inadvertidos para la mayor parte de la población, pero tiempo después se consideraron revolucionarios por la profundidad de las transformaciones que impulsaron en la organización del trabajo, las relaciones sociales, la relación con la naturaleza, la ideología y los sistemas políticos. Así, este movimiento tecnológico y científico permitió al ser humano entrar en posesión de nuevos medios y elementos, que hicieron más viable la producción, el desarrollo y superación cultural y económica del hombre y de la sociedad en general.

Los trabajos agrícolas se optimizaron mediante la implementación de nuevas tecnologías. La máquina comienza a reemplazar al hombre y éste migra a la ciudad para emplearse en la industria.

CAUSAS

En este proceso de cambio constante y crecimiento continuo intervienen varios factores que se combinan y potencian entre sí, por lo que no puede hablarse de un único hecho. Así, las invenciones técnicas y los descubrimientos teóricos, el adelanto en el comercio internacional, la expansión colonial durante el siglo XVII, la creación de nuevos mercados financieros y la acumulación de capital son fuertes catalizadores de un tiempo en el que Gran Bretaña en primer lugar, y el resto de Europa continental después, sufren el mayor conjunto de transformaciones socioeconómicas, tecnológicas y culturales de la historia de la humanidad.

La existencia de controles fronterizos más intensos evitó la propagación de enfermedades, disminuyendo así la propagación de epidemias como las ocurridas en tiempos anteriores. De esta manera, hubo un considerable aumento de la población que permitió mayor eficacia en la producción de alimentos y alentó a aquellos que no pudieron encontrar trabajos agrícolas a buscar empleos relacionados con la industria. Por ende, se originó un movimiento migratorio desde el campo a las ciudades así como un nuevo desarrollo en las fábricas.

CARACTERÍSTICAS

La primera Revolución Industrial se caracterizó por lo siguiente:
A) La mecanización de la industria y de la agricultura.
B) La aplicación de la fuerza motriz en la industria.
C) El desarrollo del sistema fabril.
D) El aceleramiento de los transportes y las comunicaciones.
E) El aumento notable del dominio capitalista en toda la actividad económica.

DEL TALLER A LA FÁBRICA

Los primeros cambios se registraron en la actividad manufacturera, sobre todo en la producción de textiles. Los modestos instrumentos empleados para el hilado o el tejido, en una por entonces insignificante producción, fueron reemplazados por telares mecánicos impulsados por energía hidráulica. Así fue como surgió el primer instrumento hábil, la denominada Spinning Jenny, una potente máquina inventada en 1765 por James Hargreaves que reproducía mecánicamente los movimientos del hilador utilizando una rueca con la que podía trabajar con varios husos al mismo tiempo. De esta manera, la combinación de la máquina de vapor con los telares mecánicos permitió aumentar notablemente el volumen de producción y la productividad del trabajo.

Spinning Jenny.

Los dueños de las nuevas máquinas eran, en su mayoría, comerciantes que abastecían los mercados europeos y coloniales y controlaban la fabricación de paños en las áreas rurales. Hacia las últimas décadas del siglo XVIII, estos burgueses comenzaron a construir edificios de gran tamaño, denominados fábricas. Allí instalaron los nuevos telares mecánicos y concentraron todo el proceso de producción de textiles. Los trabajadores concurrían a las fábricas y cumplían largas jornadas de trabajo; como pago, recibían un salario. Así, las fábricas constituyeron la base de la nueva organización económica.

¿Sabías qué...?
Los romanos conquistaron a Bretaña en el año 43.

La invención de la máquina de vapor por James Watt en 1712, posiblemente fue una de las más importantes innovaciones de la Revolución Industrial. Al funcionar continuamente, no era necesario que estuviera ubicada cerca de un río o un arroyo, tal como los molinos que funcionaban gracias a la energía hidráulica, ni tampoco dependía de las condiciones climáticas, como los molinos de viento. De hecho, hizo posible mejoramientos en el trabajo del metal al reemplazar el carbón vegetal por el coque -un combustible sólido formado por la destilación de carbón calentado a grandes temperaturas sin contacto con el aire- como reductor y fuente de energía en los altos hornos, lo que facilitó el desarrollo de la industria siderúrgica.

James Watt.

Fue durante la Revolución Industrial que nuevos métodos para la utilización del mineral de hierro se generalizaron. De este modo, la abundancia de carbón mineral en Inglaterra posibilitó a ese país el poder sustituir las máquinas hechas de madera por las de material de hierro. No obstante, sería recién en la llamada Segunda Revolución Industrial que Henry Bessemer crearía un método innovador de transformación del hierro en acero. Así, debido a su resistencia y su bajo costo de producción, el acero logró sustituir al hierro, transformándose en un metal básico para la fabricación de herramientas.

Por otra parte, hacia la primera mitad del siglo XIX los sistemas de transporte y de comunicación desencadenaron las primeras innovaciones. Así fueron surgiendo los primeros barcos a vapor (creado por Robert Fulton en el año 1807) y la locomotora de vapor (creada por George Stephenson en el año 1814), el recubrimiento de piedra en las carreteras (John Loudon McAdam), el telégrafo (inventado por Samuel Morse en el año 1836). Con todo, también se fueron instaurando las primeras iniciativas en el campo de la electricidad, como el descubrimiento de la ley de corriente eléctrica o ley de Ohm (experimentada por Georg Simon Ohm hacia 1827), y el estudio del electromagnetismo (descubierto por Michael Faraday en el año 1827), que fueron clave para el desarrollo de la Revolución Industrial.
En el sector textil la competencia entre ingleses y franceses permitió el perfeccionamiento de los telares. Así, el tejedor y comerciante francés Joseph Marie Jacquard participó en el desarrollo y dio su nombre al primer telar programable con tarjetas perforadas, mientras que Josue Heilmann inventó la primera máquina para el peinado de algodón. Por lo demás, el acero se convertiría en una de las más valorizadas materias primas. Hacia 1856, en los hornos de Siemens-Martin se llevó a cabo el proceso inventado por Sir Henry Bessemer para la transformación de hierro en acero. Así pues, la industria bélica presentó avances significativos.

APOGEO DEL CAPITALISMO

A medida que se desarrollaban las nuevas industrias, también se fueron sentando las bases de un modo distinto de organización de la producción y del trabajo, al que se lo conoce como capitalismo. Las antiguas sociedades integradas con capitales familiares fueron cediendo ante la aparición de las grandes sociedades anónimas, indispensables para costear los gastos que demandaban los medios necesarios para la producción. De este modo, se fue afirmando progresivamente un sistema económico en el que se diferenciaron dos nuevas clases sociales: los obreros industriales asalariados, que aportaban su fuerza de trabajo, y la burguesía, integrada exclusivamente por los propietarios del capital, es decir, de los medios necesarios para la producción: fábricas, máquinas, herramientas, tierras y dinero.
Con todo, colaboraron en ello diversos factores, como la libertad de enriquecimiento que benefició a quienes poseían la capacidad empresarial, así como la economía de mercado basada en el libre juego de la oferta y la demanda en la fijación de precios y salarios. De hecho, en los primeros tiempos de la industrialización, una parte de las ganancias de los capitalistas resultaba de la diferencia entre el costo de la producción y el precio de venta.

REVOLUCIÓN AGRÍCOLA

A partir del primer tercio del siglo XVIII, los sistemas de explotación tradicional de la tierra fueron modificándose como consecuencia de la aparición paulatina de innovaciones técnicas y de cambios en la distribución de la propiedad. Estas novedades se experimentaron por primera vez en el condado de Norfolk, ubicado al este de Inglaterra, difundiéndose luego hacia los demás países mediterráneos, en los que las innovaciones fueron más tardías y consistieron, sobre todo, en una mejora, diversificación y ampliación de los regadíos. De hecho, en aquellas zonas de Europa con mayor densidad de población se fueron generando nuevas técnicas, por lo que suele decirse que la creciente demanda de productos agrícolas llevó a una intensificación de los cultivos y a la concentración de la propiedad de la tierra.

El progreso técnico agropecuario se basaba ahora en la rotación de cultivos, que abarcaba tres o cuatro años, sin dejar en barbecho. Es decir que se plantaban cereales en años alternos y plantas forrajeras en los años intermedios. De esta manera, la rotación continuada implicó la inclusión de nuevos cultivos en el ciclo, en los que la tierra se regeneraba sin necesidad de dejar de producir. La incorporación del hierro mejoró de forma progresiva al utillaje agrícola, perfeccionando tanto forma como estructura. Con estas innovaciones la Revolución Industrial posibilitó cambios y ofreció nuevos recursos técnicos.

Este conjunto de innovaciones perjudicó notablemente a los campesinos, sobre todo a jornaleros y pequeños propietarios. Suprimidas las zonas comunales de pastos, reducido el bosque e incapaces de hacer frente a la competencia de las máquinas, sus posibilidades de subsistencia eran mínimas. En muchos casos, la única solución posible era la venta de propiedades a los terratenientes y el éxodo rural hacia las ciudades, que dio lugar a su proletarización. Este fue el precio de la modernización de las explotaciones.

Fábrica de rieles de acero.

TRANSFORMACIONES SOCIALES

La industrialización no sólo tuvo un gran impacto económico, sino que además generó enormes transformaciones sociales. Todos estos cambios trajeron consigo consecuencias tales como el traspaso de la población del campo a la ciudad y el crecimiento sostenido de la población. No obstante, también se fueron generando serias consecuencias ambientales, ejemplificadas con el deterioro del ambiente y la degradación del paisaje y con la explotación irracional de la tierra.

Así las cosas, la concentración de las fábricas en las ciudades provocaría el crecimiento de los centros urbanos, adonde muchos campesinos y artesanos se dirigieron en busca de empleo. Por ello, el crecimiento de las ciudades inglesas de Londres, Manchester y Liverpool fue una de las consecuencias más significativas de la industrialización inglesa del siglo XIX.

NACIMIENTO DEL PROLETARIADO

Como consecuencia de la revolución agrícola y demográfica, se produjo un éxodo masivo de campesinos hacia las ciudades. El campesino se fue desvinculando del señorío feudal y se convirtió en un jornalero cuyo trabajo se retribuyó con un salario, mientras que el artesano que trabajaba su propio taller se trasladó a las fábricas en calidad de obrero asalariado y pasó a depender del propietario de las máquinas. De esta manera, la concentración de industrias en las ciudades provocó el crecimiento de los centros urbanos como consecuencia del crecimiento natural de sus habitantes y por el arribo de nuevos contingentes.

Londres en el siglo XIX.

Estos nuevos obreros industriales se establecieron en los alrededores de las fábricas, generalmente ubicadas en los suburbios de las ciudades. No obstante, la carencia de habitaciones fue el primer problema que sufrió esta población marginada socialmente, a tal punto que debían vivir en espacios reducidos sin comodidades mínimas y carentes de higiene; aumentando así el hacinamiento y las malas condiciones de vida, y favoreciendo la propagación de epidemias y enfermedades contagiosas.

A ello también se sumaban sus propias condiciones laborales, en donde las jornadas de trabajo eran muy extensas, llegando a veces a más de 14 o 15 horas diarias y en las que participaban hombres, mujeres y niños con salarios miserables, y carentes de protección legal frente a la arbitrariedad de los dueños de las fábricas o centros de producción.

CRECIMIENTO DE LA BURGUESÍA

Como contraste, al proletariado industrial fortaleció el poder económico y social de los grandes empresarios, afianzando de este modo el sistema económico capitalista, caracterizado por la propiedad privada de los medios de producción y la regulación de los precios por el mercado de acuerdo con la oferta y la demanda. En este escenario, la burguesía desplaza definitivamente a la aristocracia terrateniente, logrando que su situación de privilegio social se basara fundamentalmente en la fortuna y no en el origen o la sangre.

Avalados por una doctrina que defendía la libertad económica, estos empresarios obtenían grandes riquezas no sólo como resultado de la diferencia entre el costo de la producción y el precio de venta sino, además, pagando bajos salarios por la fuerza de trabajo aportada por los obreros. En consecuencia, el principal conflicto de esa época fueron los reclamos para obtener salarios más altos y el mejoramiento de sus condiciones de trabajo.

CONSECUENCIAS

Tal como vimos, la Revolución Industrial tuvo importantes consecuencias en el mundo. Ahora bien, si bien es cierto que otorgó enormes ventajas en el incremento de la producción, también es cierto que ocasionaron problemas de orden socioeconómico que, más tarde, darían carácter fundamental a las luchas sociales y a las reivindicaciones del trabajador asalariado. Por ello, podemos mencionar como consecuencias de este proceso las que siguen a continuación:

A) El desplazamiento del hombre por la máquina, que realiza la labor en menos tiempo y a menor costo.
B) El abaratamiento de los costos de producción y de transporte.
C) La creación de empresas monopólicas: las nuevas técnicas industriales, a diferencia de las antiguas, necesitaron de la creación de empresas de gran envergadura y la concentración de la población en extensas aglomeraciones urbanas.
D) La aparición, por consiguiente, de grandes centros fabriles. En este sentido, las grandes metrópolis se convirtieron en lugar de cita de la sociedad industrial.
E) La construcción y exportación de maquinarias propias de los países más industrializados hacia aquellos que buscan incrementar su desarrollo mejorando su infraestructura y desarrollando vías de comunicación.
F) El nacimiento de lo que se constituirá en el proletariado industrial.
G) La aparición de un mercantilismo impuesto con notable rapidez. Se hizo necesario que cada país industrial desarrolle su imperio colonial que dependiese de sí mismo y formase una extensa y compleja unidad comercial autosuficiente, protegida, en caso de ser necesario, por barreras aduaneras contra la competencia exterior.

Problemas fronterizos entre Argentina y Uruguay

Tras la separación de España en 1811, Uruguay fue anexado por Portugal a sus territorios brasileños, pero no fue hasta 1828 que el país llegó a ser totalmente independiente según el Tratado de Montevideo. Hasta principios del siglo XX, este país participó en un concurso interno de poder político a través de guerras civiles, dictaduras y caudillismo.

Las administraciones del presidente José Batlle a principios del siglo XX lanzaron reformas políticas, sociales y económicas generalizadas que establecieron una tradición estatista.

Los socios políticos y económicos más importantes de Uruguay son sus vecinos, en particular Brasil y Argentina.

Disputa internacional

Planta de celulosa

El 4 de mayo de 2006, Argentina interpuso un recurso ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ) contra su vecino Uruguay, alegaba que este país había incumplido una obligación bilateral de consultarles antes de emprender un proyecto de celulosa en el río Uruguay.

El proyecto se encuentra a 25 kilómetros de la localidad argentina Gualeguaychú.

El proyecto estaba en una fase inicial de construcción y contaba con los permisos necesarios de las autoridades uruguayas. Si se completaba, sería el mayor proyecto de molienda de celulosa del mundo.

¿Sabías qué...?
La fábrica de celulosa inaugurada en 2007 está ubicada en la localidad uruguaya de Fray Bentos, a orillas del río Uruguay, que forma la frontera entre las dos naciones sudamericanas.

En su demanda, Argentina alegó que Uruguay, al autorizar unilateralmente la construcción de las fábricas de papel, había violado el Estatuto del Río Uruguay, tratado entre ambos países.

Argentina solicitó la reparación del perjuicio derivado de la supuesta falta de cumplimiento por parte de Uruguay de los procedimientos establecidos en el Estatuto del Río Uruguay, en particular el procedimiento de notificación previa y consulta de este estatuto.

Las emisiones tóxicas de gases y líquidos y la liberación de vapores malolientes de las dos fábricas de papel eran la mayor preocupación de Argentina; ya que éstas podrían dañar el frágil ecosistema del río Uruguay, además de perjudicar la salud de más de 300.000 residentes locales. Las fábricas también causarían daños materiales, ya que tendrían efectos nocivos sobre los recursos pesqueros y la economía local.

El punto clave de discordia entre las partes era si las fábricas de papel cumplirían o no las normas internacionales relativas a la emisión de efluentes. Según Uruguay, los estudios ambientales demuestran que el impacto no era tal para que cumpla con el umbral de activar los requisitos de notificación que involucran a la Comisión Administradora del Río Uruguay (CARU). Por su parte, Argentina rechazó estos estudios y alegó que son parcialistas, demasiado optimistas e incompletos, especialmente en lo que respecta a los efectos potenciales en la salud y socioeconómicos; por lo que solicitó información adicional en el marco de la CARU y exigió un estudio más global e independiente sobre los posibles efectos ambientales.

Comercio

Uruguay forma parte de la zona de libre comercio del Mercado Común del Sur (Mercosur). Casi la mitad de las exportaciones del país se destinan a Argentina y Brasil, el resto, a los países de la Unión Europea y los Estados Unidos. Las importaciones proceden principalmente de los socios del Mercosur, la Unión Europea y Estados Unidos.

Protestas

Las objeciones de Argentina a la fábrica de celulosa arriesgaron una división diplomática entre los dos países después de que Buenos Aires llevó el asunto a la Corte Internacional de Justicia, el tribunal de La Haya que arbitra las cuestiones transfronterizas entre países.

El tribunal decidió en julio que el proyecto podría seguir adelante, y el Banco Mundial ha dicho que la planta cumple con sus normas ambientales.

En 2010, la CIJ falló a favor de la operación uruguaya de dos fábricas de papel en el río Uruguay.

EcoMetrix, la compañía canadiense que llevó a cabo el estudio de impacto ambiental del Banco Mundial, manifestó que las emisiones de la planta estarían muy por debajo de los niveles aceptados y que las industrias locales no podrían enfrentar problemas a largo plazo.

Sin embargo, el proyecto llevó a que manifestantes ambientalistas se reunieran en las afueras de las oficinas presidenciales en Montevideo.

La secretaria de Medio Ambiente de Argentina, Romina Picolotti, desestimó el informe del Banco Mundial esta semana, pero también atacó a los manifestantes, al decir que podrían perjudicar los intentos del gobierno de resolver el problema diplomáticamente.

Uruguay afirmó que una ronda anterior de manifestaciones sobre la planta había causado al país 200 millones de dólares en pérdida de turismo y comercio.

La ola de protestas contra el proyecto hizo que Ence, la empresa española que estaba a cargo de una de las dos fábricas de celulosa, trasladara su proyecto a otras partes de Uruguay. Pero la fábrica que construía la empresa finlandesa Botnia siguió adelante. El río Uruguay es compartido por ambos países.