Función de reproducción

Alguna vez te has preguntado ¿Cómo es posible que existan tantos organismos?, pues esto se explica recordando que el ser vivo tiene la capacidad de nacer, crecer, reproducirse y morir. La reproducción es el proceso natural donde un ser vivo puede tener descendientes.

La reproducción permite la preservación de las distintas especies que habitan el planeta.

La reproducción es muy variada, es decir, que tiene diferentes maneras de darse en los distintos seres vivos. En el siguiente mapa conceptual desglosaremos la reproducción para comprender los términos fundamentales que debemos conocer:

REPRODUCCIÓN ASEXUAL

Es la reproducción que realiza un solo organismo, que tiene la característica de originar descendientes o ‘hijos’ por sí mismo, sin la presencia de otro organismo de su misma especie.

Algunos de estos organismos no se diferencian sexualmente, es decir que no se les denomina macho o hembra, como es el caso de algunos organismos unicelulares. Éstos, sin usar gametos sexuales pueden dividirse o multiplicarse y dar descendientes o ‘hijos’.

Hay organismos que se reproducen asexualmente (sin gametos) y sexualmente por medio de gametos sexuales, tanto masculinos como femeninos; como en el caso de la planaria, que se reproduce asexualmente por bipartición y sexualmente por autofecundación. A la condición que presenta un organismo de poseer ambos sexos se le denomina hermafroditismo.

Los organismos hermafroditas poseen dos sexos, tanto masculino como femenino. Esta condición varía, ya que hay organismos que en la etapa inicial de su vida se comportan como hembras, y luego lo hacen como machos; otros comienzan a relacionarse como machos y posteriormente como hembras; mientras que la mayoría pueden ser machos y hembras a la vez durante toda su vida.

Tipos de reproducción asexual

Fisión binaria o bipartición: Es típica en los protozoarios, que consiste en la división de un organismo en dos, dando origen a un nuevo individuo exactamente igual. Algunos platelmintos como la planaria utilizan este tipo de reproducción.

Gemación: Es una clase de reproducción asexual que consiste en la separación o división de un organismo, dando como origen un nuevo organismo hijo igual a su progenitor. Algunos poríferos como los pólipos se reproducen de esta manera.

Los pólipos se reproducen asexualmente por gemación.

Esporulación: Consiste en la formación de endoesporas que se forman dentro del progenitor y se van multiplicando cada vez más hasta ser liberadas como células hijas iguales a la madre.

¿Sabías qué...?
Los virus, aunque estén dentro de una célula y se reproduzcan rápidamente, no son seres vivos debido a que no poseen todas las organelas celulares.
Algunas bacterias como el bacillus, usan la esporulación como reproducción.

Fragmentación o escisión: Es un tipo de reproducción asexual basada en la formación de un nuevo organismo a partir del cuerpo del organismo progenitor, hasta que éste crezca unido, luego se separa. Se da en algunos animales como las estrellas de mar y en plantas. La fragmentación en plantas puede darse por bulbos, donde éstos forman raíces que originan un nuevo ser; también ocurre por estolones, cuando el tallo aéreo tiene contacto con el suelo y puede formar un nuevo organismo; otra forma es por rizomas que forman nuevas plantas como el caso de los helechos, y otro tipo de reproducción es gracias a los tubérculos que forman nuevos tallos subterráneos.

Regeneración: Consiste en la pérdida de alguna parte del cuerpo del progenitor, que es reconstituida. Del fragmento se forma un individuo igual al progenitor.
Los asteroideos al perder su brazo lo regeneran, y del extremo perdido se origina un nuevo organismo.

REPRODUCCIÓN SEXUAL

Requiere la presencia de los gametos sexuales del macho y la hembra (intervienen dos seres) que al unirse forman un nuevo organismo con la mitad de la carga genética de cada uno de sus progenitores.

Estos organismos normalmente son unisexuales, es decir, que solamente poseen un órgano sexual.

¿Cómo diferenciamos a los machos de las hembras?

Pues en algunos animales, hay características fisiológicas y morfológicas que nos permiten diferenciarlos, como por ejemplo el tamaño, el color, y sus órganos genitales. A esta condición que permite distinguirlos se le llama dimorfismo sexual.

El gallo se diferencia de la gallina por la cresta más grande, las espuelas y el tamaño.

Tipos de reproducción sexual

Dependiendo del tipo de morfología del gameto:

Reproducción sexual isogámica: En ella los gametos tienen la misma forma y función y se les denomina gameto positivo (+) y gameto negativo (-). Es típica de las algas.

Reproducción sexual anisogámica: Es el tipo de reproducción más común de la mayoría de los organismos, ya que los gametos sexuales del macho y de la hembra son diferentes, siendo el espermatozoide el masculino y el óvulo el femenino.

Los gametos sexuales se diferencian por su tamaño, movilidad y función.

Dependiendo del sitio o lugar donde se unen los gametos:

Reproducción externa: Ocurre cuando los gametos sexuales son liberados al medio exterior y es allí donde se unen. Es típica en peces y anfibios como los sapos.

Reproducción interna: Es el tipo de reproducción común en los mamíferos, y los gametos sexuales se unen dentro del cuerpo de la madre, siendo allí su crecimiento.

Los anfibios protegen sus cigotos en el agua.

Dependiendo del desarrollo del nuevo individuo, puede realizarse la siguiente clasificación:

Reproducción ovípara: El nuevo ser se desarrolla en una estructura llamada huevo, que se forma dentro de la madre y luego es liberado al exterior para su formación. Es típica en aves y reptiles.

Las aves incuban sus huevos hasta que eclosionan.

Reproducción ovovivípara: El nuevo organismo se desarrolla dentro de un huevo que no es liberado al medio exterior, sino que permanece dentro del cuerpo de la madre o padre, como el caso de los hipocampos.

El caballito de mar (macho) es quien lleva los huevos y los protege en su interior.

Reproducción vivípara: En este tipo de reproducción los organismos se forman dentro de un saco vitelino dentro de la madre y su desarrollo embrionario es más duradero, ya que se da en organismos más desarrollados como los mamíferos.

El parto en mamíferos.

En la reproducción sexual es necesaria la unión de dos gametos sexuales:

Óvulo Espermatozoide
Es el gameto o célula sexual femenina aportado por las hembras, tiene forma esférica de mayor tamaño que el espermatozoide y recibe usualmente una sola célula masculina. Es el gameto o célula sexual masculina aportado por los machos, de forma alargada, formado por una cabeza y una cola (flagelo) que le sirve para el desplazamiento.

Fecundación

Cuando las células sexuales se unen, inicia el proceso de fecundación, que consiste en la formación de un huevo o cigoto que empezará una etapa de división embrionaria, y esta unión del óvulo ya fecundado con el tiempo de desarrollo formará un nuevo organismo.

¿Sabías qué...?
La fecundación asistida in vitro es un método de fecundación artificial usada en humanos con problemas de fertilidad.

El flagelo del espermatozoide ayuda a que este sea móvil y pueda unirse con el ovocito, atravesando la membrana del mismo y permitiendo el intercambio de material genético en la primera división celular. El cigoto se forma con las dos células, del “padre” y la “madre”. En la segunda etapa, la segmentación, el cigoto se divide por mitosis y las células que se van formando son de menor tamaño, hasta que llega el momento de la etapa de compactación.

Posteriormente sigue la blastulación, donde se forma una estructura llamada blastocito, formada por células internas y externas. Las células internas formarán en sí el embrión que sería el nuevo ser en desarrollo, las células externas formarán los órganos anexos como por ejemplo la placenta. El blastocito se implanta en la pared uterina para que éste pueda acoplarse allí y seguir desarrollándose.

En el desarrollo embrionario, el cigoto se va multiplicando.

Luego, sigue una nueva etapa llamada gastrulación, donde el embrión posee 3 capas distintas denominadas:

Endodermo, que es la primera capa que formará el aparato digestivo y respiratorio.

Mesodermo o capa media que dará origen al sistema óseo y muscular.

Ectodermo, la última capa que dará origen al sistema nervioso y al sistema tegumentario o piel.

Esta formación de órganos es denominada organogénesis. Luego de un mes y medio a dos meses, el embrión tendrá sus órganos desarrollados y comenzará la etapa fetal en la que se aprecian las extremidades o miembros; el ser desarrolla los ojos, huesos, el encéfalo, por lo que su cabeza empieza a tomar la forma final. En esta etapa del desarrollo humano el embrión pasa a llamarse feto, hasta que transcurren los 9 meses de gestación. En el caso de algunos animales este periodo varía dependiendo de la especie.

El parto

El parto es un proceso fisiológico normal, mediante el cual se pone fin al período de gestación, y cuyo desenlace es la salida del feto y la placenta al exterior del organismo materno. Este proceso suele ocurrir unos 280 días después de producida la primera falta de menstruación.

El período del preparto

En el período de preparto se producen una serie de fenómenos que anteceden en unos días al inicio del parto. Uno de los más importantes es el encajamiento del feto, que coloca su cabeza en la parte más inferior de la pelvis, justo por encima del cuello uterino.

Otra circunstancia importante son las contracciones uterinas, que siguen siendo igual de intensas que en los últimos meses del embarazo, pero que se hacen más frecuentes. También forma parte del preparto la maduración del cuello uterino, merced a la cual esta parte del útero se dilata y ablanda, preparándose para dejar pasar al feto. Finalmente, la última señal del preparto suele ser la expulsión del tapón mucoso, que consiste en la expulsión, a través de la vagina, de una masa gelatinosa y amarillenta, que hasta ese momento estaba obstruyendo el cuello uterino.

La última señal del preparto suele ser la expulsión del tapón mucoso.

El inicio del parto

Se considera que el parto se inicia cuando las contracciones uterinas se hacen lo bastante potentes, duraderas y frecuentes como para dilatar completamente el cuello del útero y expulsar el feto. Es decir, cuando se presentan las contracciones uterinas eficaces. Normalmente cada una de estas contracciones dura más de 40 segundos. Otra señal importante que indica que el parto se está iniciando es la rotura de la bolsa de las aguas, que consiste en la rotura de las membranas que envuelven el feto dentro del útero. Estas membranas, en consecuencia, son expulsadas a través de la vagina, acompañándose del líquido que contenían en su interior, que es transparente y, por lo general, muy abundante. Se recomienda que, ante cualquiera de estas dos circunstancias, la embarazada se presente en el hospital ya preparada para el parto.

Fases del parto

El parto propiamente dicho comprende tres fases: la fase de dilatación, la fase de expulsión y el alumbramiento.

Durante la fase de dilatación, el cuello del útero, canal que comunica la vagina con el útero, se dilata progresivamente, de forma que, al inicio de esta fase, suele tener unos 3 cm de diámetro, mientras que, al final de la misma, tiene unos 10 cm. Esta fase suele prolongarse durante unas cuatro horas, pero en las mujeres que tienen su primer hijo puede extenderse varias horas más; por el contrario, en las multíparas, que ya han vivido varios partos, puede ser significativamente más corta. En general, durante este lapso de tiempo, la parturienta suele permanecer en la sala de dilatación, próxima a la sala de partos.

Una vez completada la fase de dilatación, la parturienta es trasladada a la sala de partos y recostada en una camilla especialmente preparada para los trabajos de parto. Allí se inicia la fase de expulsión, durante la cual el feto se abrirá paso a lo largo del canal del parto, atravesando sucesivamente el cuello uterino, la vagina y la vulva.

En estos momentos, las contracciones uterinas duran unos 50 segundos y se presentan cada 2 o 3 minutos. Estas contracciones suelen resultar bastante dolorosas, pero existen maniobras para hacerlas más soportables y eficaces, como levantar la cabeza y pujar de forma acompasada y controlando la respiración. De todas formas, cuando no se puede controlar el dolor, suele recurrirse a la administración de anestesia.

Durante la fase de expulsión, las contracciones uterinas son muy fuertes: duran aproximadamente 50 segundos y se producen cada 2 o 3 minutos.

Durante la fase de expulsión, el feto también debe realizar una serie de movimientos para atravesar con más facilidad el canal de parto. Así, al inicio, pliega la cabeza sobre su pecho y gira sobre su eje longitudinal, ofreciendo sus diámetros menores al pasar por los sitios más estrechos del canal de parto.

En la culminación de la fase de expulsión, o coronamiento, la cabeza del feto aflora por la vulva. En este momento suele realizarse una incisión transversal en la vagina, o episiotomía, para evitar que se desgarren los tejidos de la vulva. Seguidamente atraviesan la vulva la parte posterior del cráneo, la cara y el resto del cuerpo del feto.

La fase de expulsión suele comprender entre 40 y 90 minutos, pero el afloramiento del feto, a través de la vulva, se desarrolla, si no se presentan complicaciones, en sólo unos segundos.

El alumbramiento, que es la última fase del parto, se inicia cuando el feto ya ha atravesado el canal de parto, y finaliza cuando la placenta y las membranas que envolvían el feto durante la gestación son expulsadas fuera del organismo materno. En general, ello ocurre al cabo de unos 3 a 10 minutos, y es provocado por las contracciones uterinas, que aún continúan, pero ya no resultan dolorosas, porque el útero se encuentra prácticamente vacío. Tras el alumbramiento, se sutura la herida de la episiotomía y se da por terminado el parto. Pese a ello, se recomienda que la mujer que ha dado a luz permanezca ingresada en el hospital durante 3 a 5 días. Sin embargo, cada vez son más cortos los períodos de hospitalización.

Se recomienda que la mujer que ha dado a luz permanezca en el hospital durante 3 a 5 días.

Toxoplasmosis

Es una enfermedad producida por un parásito que es eliminado en la materia fecal de los gatos.

¿Cómo se transmite?

La forma de transmisión al ser humano es por ingestión de carne contaminada y mal cocida, o por consumo de agua o verduras contaminadas con heces de gato y mal lavadas.
Asimismo, si una mujer la contrae durante el embarazo, también se la puede transmitir al feto.
Es importante aclarar que NO es transmitida por contacto directo con felinos.

¿Cuáles son sus síntomas?

En la mayoría de las personas, la infección es asintomática. La enfermedad puede afectar el cerebro, los pulmones, el corazón, los ojos o el hígado.

En el caso de las mujeres embarazadas es especialmente importante evitar la infección ya que puede causar enfermedad y secuelas graves en el feto, o incluso provocar un aborto, de acuerdo al momento de la gestación en que se produzca.

También es importante prevenirla en pacientes inmunocomprometidos, como personas trasplantadas o portadores de VIH.

¿Cómo se trata?

Si se detecta en mujeres embarazadas, es importante implementar el tratamiento médico lo antes posible a la madre, y posteriormente el tratamiento postnatal al recién nacido.

En el caso de las personas portadoras de VIH, se aconseja continuar dicho tratamiento en tanto el sistema inmunitario esté débil, con el fin de prevenir la reactivación de la enfermedad.

¿Cómo se puede prevenir?

Para evitar esta enfermedad se debe tener en cuenta:

  • Recolectar diariamente las heces de los gatos (que sólo pueden transmitir el parásito luego de las 48 o 72 hs. de la evacuación) y lavarse posteriormente muy bien las manos.
  • Limpiar diariamente la bandeja sanitaria de los gatos y lavarse bien las manos posteriormente.
  • Cocinar bien la carne y lavar bien las verduras antes de consumirlas.
  • Extremar estas medidas en los casos de mujeres embarazadas y en pacientes inmunocomprometidos.

Fuente: http://www.msal.gob.ar/index.php/component/content/article/48/83-toxoplasmosis#sthash.SOKMHCPt.dpuf

Fisura oral

La fisura oral o “labio leporino” es una anomalía congénita que consiste en una abertura en el labio y/ o el paladar, que no ha podido cerrarse completamente antes del nacimiento. Se producen al comienzo del desarrollo del feto.

Algunos bebés sólo presentan abertura de labio (labio leporino), otros sólo abertura del paladar (fisura palatina), y otros presentan ambas aberturas.

¿Son frecuentes?

Son uno de los principales defectos de nacimiento.

Existen varios casos en los que los bebés con estos problemas tienen además otros defectos de nacimiento.

Todos los bebés con fisuras orales deben ser examinados meticulosamente por un médico inmediatamente después de nacer para descartar la presencia de otros defectos de nacimiento.

¿Cuáles son las causas?

Existen varios factores que pueden incidir en su desarrollo:

  • antecedentes en la familia (herencia genética)
  • consumo y/o exposición durante el embarazo a: ciertos medicamentos, algunos tipos de virus e infecciones, radiaciones, alcohol y tabaco.
  • falta de ácido fólico durante el embarazo
  • parentesco entre los padres (parejas formadas por primo-prima, tío-sobrina..)

¿Qué problemas pueden tener los bebés y niños con fisuras orales?

Las dificultades se presentan especialmente en aquellos bebés y niños con fisuras de paladar y muy poco en el caso de los bebés que tienen fisura de labio.

Las principales son:
– Dificultades para comer 
– Infecciones frecuentes en el oído y pérdida de la audición 
– Problemas en el lenguaje
– Problemas dentales 

Con la ayuda de distintos especialistas como pediatras, odontólogos, cirujanos pediátricos, otorrinolaringólogos (especialistas en nariz, garganta y oídos), fonoaudiólogos, genetistas y trabajadores sociales es posible ir resolviendo estos problemas y reducir sus complicaciones.

– Dificultades para succionar
A los bebés con fisura de paladar les cuesta succionar con suficiente fuerza. Para ayudarlos a alimentarse bien – ya sea con la teta o la mamadera- existe una pequeña placa de plástico que se utiliza como paladar artificial y que al tapar la abertura permite que el bebé pueda succionar con mayor facilidad.

– Problemas en los oídos
Son frecuentes las infecciones, dado que puede acumularse líquido en el oído, lo que le causa dolor y fiebre al bebé. Una complicación mayor puede ser la pérdida de la audición y su consecuente problema en el desarrollo del lenguaje. Pero esto puede evitarse si las infecciones son tratadas correctamente y a tiempo. Por eso es fundamental realizar al niño un examen de los oídos al menos una vez al año y en caso de encontrar líquido tratarlo con los medicamentos adecuados, e incluso con cirugías de ser necesario.

 – Problemas en el lenguaje
Los niños con este tipo de fisuras pueden tardar un poco más en hablar que el resto. Además sus palabras pueden sonar “nasales” (como si fueran dichas desde la nariz) y puede costarles pronunciar algunas consonantes. Sin embargo, la mayoría casi siempre desarrolla un lenguaje normal después de la reparación de la fisura. Algunos pueden necesitar recibir también rehabilitación con un fonoaudiólogo o una nueva cirugía más adelante.

– Problemas dentales
A estos niños pueden faltarles algunos de los dientes, presentar dientes anormales o mal ubicados. Por lo general estos problemas pueden resolverse con un grupo de especialistas como los odontólogos infantiles, los ortodoncistas y los cirujanos orales.

¿Cuál es el tratamiento adecuado?

Depende de la cantidad y la gravedad de las fisuras, pero en general esta malformación se corrige con cirugías. Generalmente la fisura del labio se repara cuando el bebé ya cumplió los 3 meses de vida, y la fisura del paladar cuando tiene entre 6 y 18 meses. A menudo se hace necesario volver a realizar cirugías a medida que el niño va creciendo.

¿Cómo pueden prevenirse?

Algunas recomendaciones importantes para prevenir estos defectos pueden ser el consumo de ácido fólico durante los meses previos a la concepción y durante el embarazo. Si bien el ácido fólico se encuentra en alimentos como las verduras de hojas verdes, las legumbres y las naranjas, es importante que el médico garantice los niveles necesarios del mismo recetándolo como complemento vitamínico para la mujer embarazada. También se recomienda que las madres no consuman alcohol ni fumen, y tengan especial cuidado sobre cuáles son los medicamentos que ingieren durante ese período (especialmente medicamentos anticonvulsivantes).

Fuente: Ministerio de Salud – Presidencia de la Nación (Argentina) http://www.msal.gob.ar/index.php/component/content/article/48/139-fisura-oral#sthash.tsQHXGuB.dpuf

Sífilis congénita

La sífilis congénita es una infección del recién nacido transmitida por su madre infectada con una bacteria llamada Treponema Pallidum. Esta enfermedad cuando no es tratada provoca graves trastornos en la salud del niño.

¿Cómo se transmite?

Si la mujer embarazada tiene esta bacteria en su sangre puede pasar al feto, a través de la placenta o a través del canal de parto. La mayor parte de las mujeres con sífilis de menos de un año de duración transmitirán la infección al niño.

La sífilis es una infección de transmisión sexual por lo que se recomienda el uso de preservativo durante todo el embarazo.

¿Cómo se previene?

Es una enfermedad de transmisión sexual prevenible con el uso de preservativos. Es importante solicitar las pruebas diagnósticas durante el control prenatal. En caso de detectar la infección en la mujer embarazada el tratamiento con un antibiótico llamado Penicilina permite la curación de la enfermedad en la mujer y evita la posibilidad de que se le transmita a su hijo/a.

Por eso, se recomienda que todas las mujeres embarazadas se realicen las pruebas diagnósticas en:

  • la primera consulta médica del embarazo,
  • el último trimestre del embarazo,
  • luego del parto.

La pareja de la mujer embarazada también debe realizarse el estudio para detectar la sífilis.

¿Cuál es el tratamiento?

Es importante detectar la infección tempranamente en la mujer embarazada ya que la sífilis en adultos es de fácil curación. El tratamiento oportuno de la madre evita de forma eficaz la infección del feto.

El tratamiento consiste en el suministro de penicilina. También debe incluir a la pareja de la mujer embarazada.

Fuente: Ministerio de Salud – Presidencia de la Nación (Argentina)

http://msal.gob.ar/index.php/component/content/article/48-temas-de-salud-de-la-a-a-la-z/413-sifilis-congenita#sthash.Zlc0huRl.dpuf

Rubéola

La rubéola es una enfermedad que se transmite por aire y es causada por el virus de la rubéola.

Por lo general aparece en la infancia. Sin embargo, si una mujer contrae rubéola al inicio de su embarazo, puede producir alteraciones graves en el feto y/o en el recién nacido.

¿Cuáles son los síntomas?

La rubéola se caracteriza por la aparición de pequeñas erupciones en la piel de un color rosáceo que se inician en la cabeza y progresan hacia los pies. Después puede aparecer malestar general, fiebre, conjuntivitis, enrojecimiento de los ojos, dolor de garganta e inflamación de los ganglios alrededor de la nuca y en la región posterior de las orejas.

En el momento en el que el virus de la rubéola está circulando hay mayor riesgo de que se presenten casos de síndrome de rubéola congénita. En este caso, si la madre embarazada no se encuentra bien inmunizada puede adquirir la enfermedad y transmitírsela al bebe. Este síndrome se caracteriza por lesiones como: retraso mental, cataratas, sordera y cardiopatía de elevada la mortalidad.

¿Cómo se previene?

Para prevenir la rubéola se tiene que recibir el esquema completo de vacunación. Es muy importante adherirse a todas las campañas que ofrecen una dosis extra para mantener altas las defensas contra esta enfermedad. Mediante a la prevención por vacunación en la Argentina esta enfermedad se encuentra en vías de eliminación.

Vacunación

Para prevenir la rubéola se tiene que recibir el esquema completo de vacunación.

Todas las personas deben contar con dos dosis de la vacuna doble y/o triple viral; una dosis al año de vida y con un refuerzo durante el ingreso escolar (5 ó 6 años) de vacuna triple viral. Durante el puerperio, la madre debe vacunarse de inmediato en el caso de no tener el esquema completo.

Fuente: Ministerio de Salud – Presidencia de la Nación (Argentina)

http://msal.gob.ar/index.php/component/content/article/48/261-rubeola-#sthash.ISlvmgXu.dpuf