Montañas, valles y mesetas

La erosión es el proceso geológico en el que los materiales de tierra son desgastados y transportados por fuerzas naturales como el viento o el agua. A través de este proceso, se forman varias estructuras geográficas, como por ejemplo, las montañas, los valles y las mesetas.

Montañas Valles Mesetas
Definición Es una elevación natural de la superficie de la Tierra. Está representada por un relieve elevado con respecto al nivel del mar. Es una zona plana entre dos montañas o colinas, usualmente con un río que lo atraviesa. Es una planicie elevada con una pendiente pronunciada en al menos uno de sus lado.
Formación Ocurre mediante un proceso denominado orogénesis y poco después su transformación es dada por factores externos como la erosión y movimientos tectónicos. Ocurre mediante la erosión que es producida por una corriente de agua o por movimientos tectónicos. Su formación puede ocurrir debido a la erosión, fuerzas tectónicas o por la emersión de una meseta submarina.
Vegetación Varia con respecto a la altura y la zona. Varia de acuerdo a la ubicación, las condiciones climáticas y la cantidad de agua en este. Poca vegetación, matas y arbustos  reducidos.
Altitud Entre 1.500 y 2.500 msnm. Variable, menor que las montañas y las mesetas. Un poco más de 500 msnm.

 

 

 

Rayo, trueno y relámpago

Las tormentas eléctricas son fenómenos meteorológicos que producen rayos, relámpagos y truenos. Estos términos generalmente son utilizados sin distinción para mencionar descargas eléctricas, sin embargo, designan distintos fenómenos. El rayo se produce por una descarga eléctrica que genera una luz llamada relámpago y posteriormente un trueno.  

Rayo Relámpago Trueno
Tipo de fenómeno Eléctrico Lumínico Sonoro
Fenómeno meteorológico que lo genera Lluvias y tormentas eléctricas. Lluvias y tormentas eléctricas. Lluvias y tormentas eléctricas.
Formación  Ocurre cuando una región de una nube adquiere un exceso de carga eléctrica, ya sea positiva o negativa, que es suficiente para romper la resistencia del aire y producir una descarga eléctrica. La descarga eléctrica producida por el rayo genera una emisión de luz conocida como relámpago. Es un sonido que ocurre como consecuencia del calentamiento por encima de los 28.000 °C que genera un rayo en el aire.
Velocidad a la que viaja Aproximadamente

200.000 km/h.

300.000 km/s 1234,8 Km/h
Contacto con la superficie  No No

 

El suelo, un recurso que debemos cuidar

El suelo es un recurso natural de gran importancia para el desarrollo de la vida. Significa una fuente de alimento para las plantas, cultivos, animales e incluso para el hombre que se sirve de ellos para satisfacer sus necesidades.

Composición del suelo

El suelo es la capa más superficial de la corteza terrestre está formado por una mezcla de materia mineral, materia orgánica, agua y aire.

Materia mineral

Está constituida por los componentes inorgánicos del suelo: arcilla, limos, arena, piedras, gravas, etc.
Los tipos de minerales presentes en el suelo dependen fundamentalmente del tipo de roca del que se ha formado el suelo. Los suelos arcillosos no drenan ni se desecan fácilmente y tienen buenas reservas de nutrientes para las plantas; en tanto, los limosos son bajos en nutrientes.

Materia orgánica o humus

La materia orgánica del suelo está formada por animales y plantas muertos. Al unirse con la arcilla, forma un material muy absorbente, con gran capacidad de retención de agua y nutrientes.

Agua

Todos los organismos del suelo y las plantas necesitan agua para vivir. Cuando un suelo presenta escasez de este recurso, las plantas dejan de crecer y se marchitan. A su vez, un exceso de agua desplazará el aire del suelo e impedirá la respiración de las raíces y la absorción de nutrientes.

Aire

El aire del suelo es esencial para la respiración de las raíces. Se localiza en los poros entre los agregados de varias partículas minerales.

Formación

Podemos sintetizar las etapas de formación del suelo en cuatro puntos:

1. Meteorización
La roca madre, material de lecho rocoso, comienza a disgregarse por la acción de los factores ambientales y por el crecimiento de raíces que rompen la superficie de la roca. Este proceso se denomina meteorización.

2. Crecimiento de las plantas
Continúa la meteorización y aparece una capa de arena. Crecen algunas plantas, que al ir descomponiéndose, se mezclan con la arena formando un mantillo.

3. Suelo maduro
La vegetación prolifera a medida que el suelo se va enriqueciendo con los restos de las plantas. Aumenta el grosor de la capa del mantillo. En el nivel más profundo quedan las rocas intactas.

Clasificación

Ciertas características como la humedad, la temperatura y la presencia de los seres vivos influyen en las propiedades del suelo y, por consiguiente, en su clasificación.

Si nos detenemos a observar la textura del suelo podemos notar que existen partículas de diferentes tamaños como: arena, arcilla y limo. De acuerdo a su composición, un suelo tendrá textura arenosa, arcillosa o limosa, según tenga mayor o menor proporción de alguno de estos compuestos.

En relación al grado de compactación, las raíces y el agua tienen mayor o menor capacidad de atravesarlo. Esta propiedad se define como porosidad y hace referencia al espacio de suelo que no está ocupado por los sólidos. Un suelo poroso permite una mayor circulación de agua y la posibilidad que se desarrollen más especies vegetales.

Los suelos también pueden clasificarse de acuerdo a la presencia de materia orgánica. Se denominan suelos no desarrollados aquellos que están formados por arena y roca, sin materia orgánica.

Por el contrario, los suelos desarrollados, poseen materia orgánica y son ricos en humus, es decir, en materia orgánica parcialmente descompuesta. Tienen un alto nivel de fertilidad y presentan gran variedad de formas de vida que contribuyen a su enriquecimiento.

¿Qué es la lombricultura?

La lombricultura es la crianza de lombrices de tierra, ellas son las encargadas de procesar en su tubo digestivo restos de la huerta. Al cabo de aproximadamente un año su materia fecal se convierte en un abono llamado humus de lombriz. Es un producto orgánico de textura granulosa, húmedo, que no fermenta ni presenta olor, no tiene adulteraciones de ningún tipo, ni mezclas con otros abonos no orgánicos.

Este abono realiza en el suelo una acción biodinámica que permite la recuperación de sustancias nutritivas contenidas en el propio suelo y elimina los elementos contaminantes. Con esta mejora se aumenta la producción agrícola en pequeña escala.

En las zonas de cultivo, el humus se agota por la sucesión de cosechas, para suplir esta carencia y restaurar el equilibrio orgánico se añade humus de lombriz al suelo.

Otra tarea importante que llevan a cabo las lombrices en la tierra es la de remover. De este modo, reparten la materia orgánica y los nutrientes facilitando la entrada de aire y el drenaje.

Capas del suelo

El suelo tiene varias capas u horizontes.

Horizonte 0: Está conformado por materia orgánica como hojas.

Horizonte A: Es la capa más superficial, rica en humus y sustancias minerales.

Horizonte B: Es la capa donde se acumulan los materiales lavados del horizonte A que llegan por procesos de infiltración. Predominan las partículas minerales y los componentes orgánicos procedentes de restos de plantas y materiales en descomposición.

Horizonte C: Es la roca madre sin alterar. Está constituido por rocas de gran tamaño.

Un gran problema: la erosión

La erosión es el proceso que rompe y arrastra las rocas y el suelo. Se pueden distinguir dos fases: desprendimiento de partículas individuales de la masa del suelo y transporte de las mismas por la acción de las precipitaciones y el viento.

La principal consecuencia de la erosión es la reducción de la fertilidad del suelo porque provoca la pérdida de minerales y materia orgánica, y contamina aguas superficiales.

La capa de vegetación del suelo protege a la tierra de la erosión. Cuando ésta desaparece, ya sea por causas naturales como por la acción del hombre, el riesgo de erosión se incrementa. Sin vegetación, la tierra queda expuesta directamente a las precipitaciones y puede deslizarse por las pendientes y las corrientes de agua. El agua de lluvia se acumula en estas áreas y este flujo concentrado empieza a arrastrar el suelo.

Generalmente, el suelo arrastrado llega a los arroyos y ríos. Se genera allí un exceso de sedimento que destruye el hábitat de ese ecosistema acuático.

Las principales causas que conducen a la erosión son:

Cultivo intensivo

Con el crecimiento de la población se ha incrementado la demanda de alimentos, por lo que ha sido necesario aumentar el uso de los suelos para la agricultura. Como consecuencia, el suelo no consigue recuperar sus nutrientes entre cosecha y cosecha.

Esta situación provoca una disminución de la productividad agrícola, inseguridad alimentaria, daños a recursos y ecosistemas básicos, y la pérdida de biodiversidad debido a cambios en los hábitat tanto a nivel de las especies como a nivel genético.

Desertización

El sobrepastoreo que puede realizar el ganado también significa un riesgo para la fertilidad del suelo. En estos casos la vegetación desaparece y queda expuesta a la erosión del viento lo que genera pérdida de la capa fértil de la tierra.

Una de las consecuencias principales del uso intensivo del suelo, tanto para el cultivo como para el pastoreo, es la compactación debido al tráfico animal o de las maquinarias. La compactación puede ser definida como el aumento en la densidad o la disminución de la porosidad del suelo. En estas condiciones las raíces de las plantas carecen de lugar para desarrollarse y el rendimiento agrícola baja considerablemente.

Deforestación

La deforestación es la tala de árboles a gran escala que realiza el hombre con fines económicos. Una de las consecuencias es la desaparición de sumideros de dióxido de carbono, esto es perjudicial para el medio ambiente porque éste pierde la capacidad para absorber dióxido de carbono y convertirlo en oxígeno. De este modo se genera el famoso “efecto invernadero” contribuyendo al calentamiento global.

Contaminación por deshechos

Hay diversas fuentes de contaminación como basurales o desechos industriales que significan una gran amenaza para los seres vivos. En las grandes ciudades los basurales suelen estar a pocos kilómetros de las viviendas, esto conlleva a que aquellas personas estén expuestas a las consecuencias de la descomposición de los residuos.

La basura y los desechos materiales orgánicos e inorgánicos que se arrojan en la naturaleza, modifican sus condiciones y provocan cambios que pueden ir desde la erosión hasta la extinción de las especies. Algunos suelos fértiles se pueden volver pobres para el cultivo de ciertas plantas debido a la acumulación excesiva de sustancias químicas provenientes de los pesticidas y otros productos de desecho absorbidos por el suelo.

Características del sistema Tierra-Luna

La Tierra es el único planeta cuyo nombre en inglés no se deriva de la mitología griega o romana. El nombre deriva del inglés antiguo y germánico, hay, por supuesto, cientos de otros nombres para el planeta en otros idiomas.

La Tierra, como los demás planetas, recorre desde hace millones de años su órbita alrededor del Sol, y lo seguirá haciendo durante otros miles de millones de años sin cambios notables. Es el Sol, con un volumen 1.000 veces mayor que todos los planetas juntos, quien la retiene y regula, además, el sistema solar. Si existiese otra estrella cercana, es decir, si el Sol perteneciese a un sistema binario, o si los planetas tuviesen masas mucho mayores, las órbitas de sus componentes sufrirían variaciones continuas. En ningún planeta habría posibilidad de vida porque pasaría demasiado cerca o demasiado lejos de su estrella y, por tanto, no existiría una sucesión regular de las estaciones.

¿Sabías qué...?
La Luna es el cuerpo celeste más fácil de ubicar en el cielo y es el único sitio, más allá de la Tierra el cual el hombre ha sido capaz de pisar.

La Luna está dotada también de un movimiento de rotación y otro de traslación alrededor de la Tierra (que se cumplen en tiempos iguales); por consiguiente, las posiciones relativas de la Tierra y la Luna respecto al Sol varían periódicamente. Ello explica que la Luna presente a la Tierra siempre la misma cara y las fases lunares.

La superficie lunar, explorada por varias misiones del programa Apolo, y cartografiada con todo detalle por la sonda estadounidense Clementine, presenta un aspecto caracterizado por una gran cantidad de accidentes geográficos.

No es del todo exacto afirmar que la Luna gira alrededor de la Tierra. Ambas giran alrededor del punto de equilibrio del sistema Tierra-Luna, o sea el centro de gravedad o centro de masa. Y como la Tierra es 81 veces mayor que la Luna, este centro está situado a 1.600 km por debajo de la superficie terrestre, del lado más próximo a la Luna. De esto se deduce que no es la Tierra la que sigue una verdadera órbita elíptica alrededor del Sol, sino que es el centro de gravedad del sistema el que lo hace, mientras que la Tierra oscila ligeramente de un lado a otro.

Fases de la Luna.

¿Por qué la Tierra no se cae?

La fuerza de la gravedad es la responsable de que los gases que componen la atmósfera no escapen al espacio y de que la Tierra permanezca estable en su órbita, relacionándose con el resto de cuerpos del universo y manteniendo unidas a los miles de millones de estrellas que pueblan la galaxia. La fuerza de la gravedad del Sol es casi 28 veces el valor de la gravedad terrestre y es la que mantiene en sus órbitas a todos los planetas y demás cuerpos que integran el sistema solar.

Color y luminosidad

Una característica de los planetas es reflejar una parte de la luz solar incidente (el porcentaje de luz reflejada se llama albedo y es un dato físico importante para todos los cuerpos del sistema solar, pues facilita el conocimiento de características como la dimensión y el material que recubre su superficie). La Tierra tiene un albedo de 0,40, o sea que refleja al espacio un 40 % de la luz solar que recibe; ello se debe a que los océanos, los casquetes polares y la capa de nubes actúan como espejos.

Heng Zhang

El astrónomo y geofísico chino Heng Zhang (78-139 d.C.), reconocido como el inventor del primer sismógrafo, fue asimismo el astrónomo oficial de la corte china. Descubrió y registró que la luz emitida por la Luna era, en realidad, luz procedente del Sol reflejada por la superficie de ésta.

El albedo terrestre está sujeto a variaciones estacionales porque la Tierra difunde más luz entre marzo y junio, y entre octubre y noviembre que entre julio y septiembre. El color de la Tierra también varía, es más azulado en los períodos que refleja más luz. En cuanto a las relaciones entre la Tierra y la Luna, la primera se ve desde la Luna 100 veces más luminosa que la Luna llena vista desde la Tierra.

Dimensiones

La distancia media entre la Tierra y la Luna es de 384.403 km. Esta distancia puede alcanzar 406.697 km en el apogeo, cuando la velocidad orbital de la Luna es de 3.474 km/h, o bien reducirse a 356.410 km en el perigeo, cuando la velocidad orbital es de 3.959 km/h. Mientras que la Tierra tiene como diámetro ecuatorial 12.756 km y como diámetro polar 12.713 km, con un achatamiento polar de 1/298, la Luna tiene un diámetro de 3.476 km y forma casi esférica. La Tierra tiene una masa de 5,977 x 1027 t y una densidad media de 5,52 veces la del agua, frente a 3,36 veces la densidad de la Luna, que posee también una masa mucho más baja: 1/81 de la terrestre. De la masa y las dimensiones se deduce la fuerza de gravedad en la superficie de ambos cuerpos, y también puede calcularse el peso de un objeto sobre la Luna, que es, un 1/6 de su peso sobre la Tierra.

Eclipses de Sol y de Luna

Durante su trayectoria alrededor del Sol, la Luna se encuentra periódicamente situada entre el Sol y la Tierra.

Las diferentes fases de un eclipse de Sol total, en este caso el acaecido el 11 de julio de 1991, permiten apreciar la secuencia de desaparición y reaparición del disco solar tras la silueta de la Luna, que en la fase central del fenómeno cubre por completo al astro rey.

El interés científico del eclipse de Sol depende de que la Luna oculte al Sol por completo (eclipse total); en el brevísimo período que puede durar el eclipse total, desde pocos segundos hasta un máximo de 7,30 minutos, se puede ver la parte más externa del Sol, la cromosfera, con las protuberancias, y la tenue corona con sus penachos. Debido a que la sombra de la Luna llega con dificultad a alcanzar la Tierra, la zona de sombra sobre la superficie terrestre no es superior a 275 km. Alrededor de esta zona el eclipse es parcial, o sea que se ve el disco del Sol parcialmente, no pudiéndose observar la corona ni la cromosfera.

Existe eclipse anular cuando el disco lunar no es lo suficientemente grande como para ocultar por completo al Sol. Esto se debe a que las distancias de la Luna a la Tierra y de la Tierra al Sol no son constantes, dado que las órbitas lunar y terrestre no son exactamente circulares. El disco negro de la Luna aparece entonces rodeado de un sutil anillo brillante, cuya luminosidad es suficiente para impedir la visión de la cromosfera y de la corona.

Los eclipses totales de Sol (y de Luna) se reproducen en el mismo orden después de un período de 18 años y 11 días, denominado saros (igual a 223 lunaciones), pero no en los mismos lugares. Por ejemplo: el 20 de julio de 1963 se observó un eclipse total en Canadá, y el 31 de julio de 1981 otro en Siberia (Rusia). El 11 de agosto de 1999 pudo verse un eclipse total de sol desde Gran Bretaña hasta la India. El 29 de marzo de 2006 tuvo lugar un eclipse solar total que comenzó a manifestarse al noreste del Brasil y acabó en la frontera noreste de Mongolia.

Eclipse lunar

Los eclipses de Luna se producen cuando ésta penetra en el cono de sombra de la Tierra, lo que sucede sólo durante la Luna llena. Contrariamente a los eclipses de Sol, los de Luna son visibles en todos los lugares de la Tierra donde pueda observarse la Luna por encima del horizonte. El cono de sombra está rodeado de un cono de penumbra, que intercepta una parte de la luz solar. Los eclipses de Luna pueden ser también totales o parciales. El eclipse es total si la Luna penetra completamente en el cono de sombra, y parcial si penetra sólo en parte; por último, el eclipse de penumbra se produce cuando la Luna penetra sólo en el cono de penumbra. En un año se observan de dos a cinco eclipses de Luna.

La Tierra y la Luna: su formación

El análisis radiactivo de las rocas superficiales de la Tierra indica una edad de por lo menos 3.500 millones de años. La corteza terrestre se solidificó lentamente, debido a la gran cantidad de potasio radiactivo que generaba calor en el interior. El Sol, cuya edad se estima en 5.000 millones de años, había nacido ya, aun cuando era invisible por estar oculto en el interior de la primitiva nebulosa de materia estelar, particularmente densa sobre el plano de la eclíptica. En efecto, la nube bloqueaba todas las radiaciones solares a escasa distancia del Sol. A causa de la temperatura excesivamente baja (quizá -260 °C), los gases de agua, el amoníaco, el nitrógeno, el dióxido de carbono, el monóxido de carbono y el metano formaron, junto con el polvo, la nieve y el hielo, unos cuerpos que serían los planetas. Debió de ser una tempestad permanente, en cuyo seno se formaron masas cada vez más grandes, que se rompían y agregaban de nuevo.

La Tierra pudo nacer así, o sea, por acumulaciones sucesivas y, a medida que aumentaba de masa, atraía a otros cuerpos menores. El calor generado, además de disolver los hielos y producir vapor, eliminó las sustancias más ligeras y volátiles, dejando sólo las más pétreas y metálicas.

En realidad, sobre el origen de la Luna hay muchas dudas. Según H. C. Urey, se formó también en frío, por acumulación de pequeños cuerpos. Fred Whipple sostiene que esto quizá sucedió cuando la Tierra empezó a perder el anillo que la rodeaba (similar al que todavía hoy circunda a Saturno). El núcleo de la Luna comenzó a calentarse poco a poco a causa de la presencia de elementos radiactivos; sin embargo, es probable que no se calentase lo suficiente como para producir un núcleo de hierro, como ocurrió en el caso de la Tierra.

Pequeños cuerpos siguieron cayendo sobre la Luna durante centenares de miles de años, y provocaron cráteres. Mientras, el calor interior aumentaba y fundía las capas más próximas a la superficie. En este período crítico, las grandes depresiones lunares que ahora se denominan mares, los valles y las grietas se inundaron de lava. Ese período fue breve, así como fueron también rápidos la expansión y el enfriamiento sucesivos, que produjeron tensiones, hundimientos, relieves y formaciones de diverso tipo. La acción de los volcanes es evidente en diversas regiones de la Luna, pero muchos cráteres, y especialmente los mayores, fueron producidos por impactos de meteoritos, como sucedió también en la Tierra; sin embargo, en el caso de esta última las fuerzas geológicas han rellenado, erosionado y destruido los cráteres, excepto algunos de los más recientes. Los picos centrales de muchos cráteres lunares, más bajos que los bordes de los cráteres mismos, se formaron en el período durante el cual la Luna estaba parcialmente fundida; el meteoro que originó el cráter rompió el centro de la superficie, de la cual brotó la lava que creó estas montañas. También los mares fueron producidos, siempre en el mismo período, por el impacto de grandes meteoros que, al romper la costra, provocaron intensas expulsiones e inundaciones de lava.

Cuenca sedimentaria

Una cuenca sedimentaria es una depresión en la corteza de la Tierra formada por la actividad tectónica de placas en la que se acumulan sedimentos. Muchas de las cuencas contienen sistemas extensivos de acuíferos con múltiples capas de sedimentos permeables establecidos en el pasado.

Una cuenca sedimentaria se caracteriza por:

  • Un relleno de sedimento distintivo.
  • Ciclos de deposiciones simples o múltiples.
  • Marco tectónico distintivo y arquitectura que define el tipo de cuenca.
  • Una o varias fases de la tectónica y/o termogénica.
  • Uno o más episodios tectono-sedimentarios que definen la historia de la cuenca.
  • Secuencias estratigráficas relacionadas con episodios tectó
  • Historia geológica distintiva indicada por ciclos de sedimentació
Las cuencas sedimentarias son regiones de la corteza terrestre dominadas por subsidencia.

El estudio de las cuencas sedimentarias requiere necesariamente un enfoque multidisciplinario que involucre la colaboración de geólogos con geofísicos, geoquímicos, paleontólogos y en aplicaciones industriales, la de ingenieros.

Tipos de cuencas sedimentarias

Podemos dividir las cuencas sedimentarias en tres tipos principales según su configuración de tectónica de placas:

¿Sabías qué...?
Las rocas sedimentarias son importantes porque funcionan como registradores del clima pasado, del nivel del mar y del cambio ambiental; además, son los depósitos más grandes de petróleo y gas.

Cuencas tipo Rift

Se forman en los límites de la placa extensional, por ejemplo, en los márgenes continentales.

 

Las cuencas tipo Rift son depresiones entre fallas normales.

Numerosas cuencas de Rift no marinas de diversa geografía y edad geológica comparten una arquitectura estratigráfica notablemente similar conocida como estratigrafía tripartita; esta sección comienza con depósitos fluviales anchos a lo largo de la cuenca atravesados por una sucesión lacustre ascendente relativamente abrupta, superpuesta por una sucesión lacustre y fluvial gradual, hacia arriba y hacia abajo.

Cuencas tipo Foreland

Se forman en los límites de la placa de compresión frente a los cinturones de empuje. Estas cuencas tienen forma de cuña en sección transversal, con una profundidad que disminuye gradualmente desde el cinturón de montaña hacia el cratón adyacente.

Como ejemplos de este tipo de cuencas están las cuencas alpinas del sur de Europa que se generaron como resultado de la colisión de las placas europea y africana.

Muchos grandes yacimientos de petróleo y gas se encuentran en este tipo de cuenca.

Cuencas de deslizamiento

El tercer tipo de cuenca se forma en los ajustes de falla de deslizamiento. Su origen geológico deriva de un bloque de separación, por ejemplo entre dos fallas de transformación, que disminuye significativamente.

Varios lugares en la Falla de San Andrés o la Falla de Anatolia pertenecen a este tipo de cuenca.

Las cuencas de desplazamiento son fuentes de hidrocarburos que dependen del ambiente de deposición, heterogeneidad de sedimentos, subsidencia e historia térmica.

Formación de las cuencas

Actualmente se reconoce que el principal mecanismo de formación de la cuenca es la carga de sedimentos. El desplazamiento del agua por las rocas clásicas terrígenas, como las areniscas, representa una carga sobre la superficie de la corteza que se doblará o flexionará hacia abajo por su peso. Los depósitos bioquímicos, como los de las calizas, tendrán un efecto similar.

El espesor del sedimento que se puede acumular debido a la carga depende de la densidad, pero es aproximadamente 2,5 veces la profundidad del agua que está disponible.

Los sedimentos en cuencas profundas se acumulan y esta observación sugiere que factores distintos de la carga de sedimentos son los responsables de la formación de la cuenca.

 

Cada tipo de cuenca sedimentaria presenta diferentes hundimientos tectónicos y curvas de elevación.

En contraste con las cuencas de Rift, las cuencas de tipo Foreland se caracterizan por una subsidencia lenta temprana y una subsidencia rápida más adelante.

Avances tecnológicos

El modelado de la cuenca ha avanzado significativamente desde estos primeros modelos “geométricos” para la acumulación de sedimentos. Hoy en día hay una amplia gama de modelos avanzados disponibles para construir la estratigrafía de las cuencas sedimentarias. La ventaja de estos modelos es que incorporan los controles primarios del hundimiento de la cuenca, como la carga de sedimentos.

La carga de sedimentos es también un importante control en las cuencas de deslizamiento. Estas cuencas están asociadas con tasas mucho más altas de subsidencia tectónica que las cuencas tipo Rift o tipo Foreland. Se encuentran en marcos de transformación, donde la hundimiento diferencial forma una “cuenca trasera” en el lado del continente y una depresión en el lado del océano y en zonas de fractura. Sin embargo, las cuencas de deslizamiento más profundas son las cuencas separadas que se forman entre fallas de deslizamiento superpuestas.