Primera Guerra Mundial y Segunda Guerra Mundial

La Primera y Segunda Guerra mundial fueron las más devastadoras de la historia occidental. La primera causó más de 12 millones de muertos; la segunda, en la cual se empleó tecnología nuclear, terminó con la vida de alrededor de 49 millones de seres humanos.

  Primera Guerra Mundial Segunda Guerra Mundial
Duración Desde el 28 de julio 1914 hasta el 11 de noviembre de 1918. Desde el 1 de septiembre de 1939 hasta el 2 de septiembre de 1945.
Razones que iniciaron el conflicto Asesinato del archiduque Francisco Fernando de Austria, en Sarajevo, el 28 de junio de 1914. Declaración de guerra por parte del Imperio austrohúngaro a Serbia y movilización rusa contra el Imperio austrohúngaro. Invasión de Polonia por parte de la Alemania nazi.
Países que participaron Austria-Hungría, Alemania, Francia, Rusia, Italia, Japón, Estados Unidos, Bulgaria y el Imperio otomano. Alemania, Italia, Japón, Rumania, Hungría, Bulgaria, Estados Unidos, Reino Unido, Unión Soviética y Japón.
Bandos en contienda
  • La Triple Alianza: conformada por el Alemania, Austria-Hungría, el Imperio otomano. Posteriormente, se les uniría Bulgaria.
  • La Triple Entente: conformada por Reino Unido, Francia y Rusia. Posteriormente se les uniría Estados Unidos, Japón e Italia.
  • Potencias del Eje: Alemania, Italia, Japón, Rumania, Hungría y Bulgaria.
  • Aliados: Estados Unidos, Reino Unido, Unión Soviética y Francia.
Principales batallas
  • Batalla de Marne. Septiembre de 1914. Francia rompió las líneas alemanas, que retrocedieron 80 kilómetros.
  • Batalla de Gallipoli. Británicos y franceses fueron vencidos por los turcos, que les causaron 145.000 muertos.
  • Batalla de Jutlandia. La flota británica venció a la alemana, a pesar de sufrir mayores pérdidas.
  • Batalla de Verdún. El ejército francés resistió los ataques de las tropas alemanas hasta recibir refuerzos. Murieron 530.000 soldados.
  • Batalla de Somme. De junio a noviembre de 1916. Por primera vez combatieron tanques, bajo bandera británica.
  • Batalla de El Alamein. Los británicos detienen el avance nazi en África, 1942.
  • Batalla de Stalingrado. Los nazis y sus aliados sitian la ciudad rusa de Stalingrado. Pero las tropas locales resisten y luego hacen retroceder al ejército invasor.
  • Batalla de Iwo Jima. Tuvo lugar en 1945. Al salir victoriosos en esta batalla, las tropas estadounidenses ingresaron en territorio japonés.
  • Ataque a Pearl Harbor. En 1941, el Imperio de Japón atacó la base estadounidense ubicada en Pearl Harbor, Hawái, con el fin de destruir su flota aérea y marítima.
Vencedores La Triple Entente (Reino Unido, Francia, Rusia, Estados Unidos, Japón e Italia). Los Aliados (Francia, Reino Unido, Estados Unidos).
Consecuencias
  • Disolución de los imperios alemán, austrohúngaro, otomano y ruso.
  • Inicio de la Revolución rusa y la Guerra civil rusa, el colapso del Imperio ruso y por consecuente la formación de la Unión Soviética.
  • Formación de nuevos países en Europa y Oriente Medio.
  • Transferencia de colonias alemanas y otras regiones del antiguo Imperio otomano a los Aliados u otros poderes.
  • Colapso de la Alemania nazi.
  • Caída de los Imperios japonés e italiano.
  • Creación de las Naciones Unidas.
  • Emergencia de los Estados Unidos y la Unión Soviética como superpotencias.
  • Comienzo de la Guerra Fría.
  • División de Corea en Corea del Norte (comunista) y Corea del Sur (liberal-capitalista).

Hitler y Churchill

La Segunda Guerra Mundial fue uno de los eventos más importantes de toda la historia de la humanidad, la cual definió la realidad política y social actual en la que vivimos. En este enfrentamiento dos hombres fueron piezas clave, pues uno lo inició y el otro contribuyó fuertemente a terminarlo; respectivamente, los líderes políticos Adolf Hitler y Winston Churchill.

Hitler Churchill
Nombre completo Adolf Hitler. Winston Leonard Spencer Churchill.
Fecha de nacimiento 20 de abril de 1889. 30 de noviembre de 1874.
Fecha de defunción 30 de abril de 1945 (56 años). 24 de enero de 1965
(90 años).
Causa de la muerte Suicidio. Accidente cerebrovascular.
Nacionalidad Austríaca (1889 – 1925)

Sin nacionalidad (1925 – 1932)

Alemana (1932 – 1945)

Británica
Oficios Político, militar, pintor y obrero. Político, militar, escritor y periodista.
Personalidad Sencillo y discreto en su vida personal, pero frío y cruel en términos políticos. Poseedor de un carisma y oratoria capaz de fascinar y manipular a grandes masas. Famoso por su ideología extremadamente racista. Confiado, arrogante, voluntarioso, osado, valiente y enérgico. Eminente y ejemplar estratega militar y político.
Partido político
  • Partido Obrero Alemán (1919 -1920)
  • Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán o Partido Nazi (1920 -1945)
  • Partido Conservador (1900 – 1904)
  • Partido Liberal (1904 – 1924)
  • Partido Conservador (1924 – 1965)
Mayor cargo político alcanzado Líder y canciller imperial (Führer) de Alemania, en un periodo conocido como el Tercer Reich. Primer ministro del Reino Unido.
Papel en la Primera Guerra Mundial Colaboró al ejército alemán como un soldado de bajo rango. Ocupó el cargo de Primer Lord del Almirantazgo durante la guerra, periodo en el que abandonó al gobierno por poco tiempo debido a algunas controversias.
Papel en la Segunda Guerra Mundial Inició la Segunda Guerra Mundial como dictador y el comandante supremo de Alemania y su ejército, con el objetivo de expandir sus tierras Ascendió a primer ministro de Reino Unido durante la guerra. Sus decisiones como tal fueron determinantes para frenar la conquista alemana y promover la victoria de los aliados.
Frases célebres
  • La vida no perdona la debilidad”.
  •  “Cuando se inicia y desencadena una guerra lo que importa no es tener la razón, sino conseguir la victoria”.
  • Qué mejor suerte que gobernar a hombres que no piensan”.
  • Se te ofreció poder elegir entre la deshonra y la guerra y elegiste la deshonra. Ahora también tendrás la guerra“.
  • Nunca tantos debieron tanto a tan pocos“.
  • “No tengo nada que ofrecer más que sangre, esfuerzo, lágrimas y sudor“.
Curiosidades
  • A pesar de su extrema crueldad e insensibilidad como dirigente, Hitler era ecologista, no fumaba ni bebía, y era bueno con los animales y los niños.
  • Durante la Primera Guerra Mundial, todo el que conocía a Hitler afirmaba que sus capacidades de mandato eran inexistentes.
  • Churchill afirmaba que la única persona a la que odiaba en el mundo era a Hitler.
  • Churchill fue el único primer ministro en toda la historia del Reino Unido en ganar el Premio Nobel de Literatura.

El conflicto palestino-israelí

Se trata de uno de los conflictos bélicos más longevos de la historia de la humanidad y un foco donde confrontan dos culturas milenarias. ¿Hay en el siglo XXI esperanzas de recomponer estas diferencias insalvables?

Jerusalén, capital de Israel. La parte oriental de la ciudad se encuentra en disputa ya que allí el Estado de Palestina pretende establecer su capital.

Básicamente

¿Quiénes son los israelíes?

Se denomina como israelíes a quienes habitan el Estado de Israel, un país situado en Oriente Próximo que limita al norte con el Líbano, al este con Siria, Jordania y Cisjordania, al oeste con el mar Mediterráneo y la Franja de Gaza, al suroeste con Egipto y al sur con el mar Rojo. Su independencia fue declarada en el año 1948, emancipándose del Reino Unido. Actualmente su presidente es ShimonPeres y su población es de aproximadamente 8.000.000 de personas.

¿Quiénes son los palestinos?

Aquí la respuesta es más compleja. Empecemos por la más evidente: se denomina como palestinos a quienes viven en el Estado de Palestina, un estado que limita con Israel, Jordania, Egipto y el mar Mediterráneo. Si bien su conformación como territorio se remonta a la antigüedad, recién pudo ser proclamado como estado en 1988 de forma unilateral por la OLP (Organización para la Liberación de Palestina), haciendo referencia a los territorios palestinos correspondientes a 1967. Sin embargo no fue aceptado universalmente por la comunidad internacional hasta que en el año 2012 es reconocida por la Asamblea General de las Naciones Unidas como “Estado observador no miembro”. Sin embargo, esta denominación entra en conflicto con la referencia que se puede hacer a los territorios palestinos, que ocupan las regiones correspondientes a Cisjordania y la Franja de Gaza, ocupados hasta 1948 por el Mandato Británico de Palestina. Es decir, en la actualidad estamos hablando del territorio que comparten los estados de Israel y Palestina.

¿Por qué se enfrentan?

El quid de la cuestión. Hay 4 razones centrales para entender el foco del conflicto: el sionismo, el panarabismo, la necesidad de un asentamiento para la población judía tras las persecuciones que sufrieron en el siglo XX, y los numerosos levantamientos armados como consecuencia de la declaración del Estado de Israel en 1948. Para entender más claramente este tema veamos cada uno de estos puntos en detalle.

Para comprender mejor

El Muro de los Lamentos es un vestigio del Templo de Jerusalén. Frente a él se lamenta la destrucción de la ciudad y la dispersión del pueblo hebreo.

¿Qué es el panarabismo?

En primera instancia el panarabismo es una ideología política que plantea la unión de los pueblos árabes tanto en el continente asiático como en el continente africano. De esta forma se conformaría una única nación con unidad política y administrativa que encontró su reflejo más exacto en la República Árabe Unida (actualmente disuelta, fue integrada por Egipto y Siria), los Emiratos Árabes Unidos (aún vigente, conformado desde 1971 e integrado por Abu Dabi, Ajmán, Dubái, Fuyaira, Ras al-Jaima, Sharjah y Umm al-Qaywayn) u organizaciones como la Liga Árabe. Por otro lado existe dentro de este movimiento una división ideológica que pregona el nacionalismo y el independentismo, reaccionando ante el dominio colonial europeo en el siglo XIX, y que corresponde a los sectores más conservadores y acaudalados. La otra vertiente es más progresista y tiene una marcada vocación de asistencia social y tolerancia, generando un enfrentamiento que termina afectando la pretendida unidad del panarabismo.

¿Qué es el sionismo?

Al igual que el panarabismo, surgió a lo largo del siglo XIX pero su planteo no comparte los mismos preceptos ideológicamente. El sionismo es un movimiento político que plantea que la patria del pueblo judío se encuentra en la antigua Tierra de Israel, abarcando el territorio de lo que eran los reinos de Juda e Israel pero que, tras el dominio romano en la región, pasó a llamarse Palestina. En síntesis, lo que este movimiento político plantea es la migración judía hacia lo que da en llamarse como la “Tierra Prometida”, y por esta razón se trata de uno de los impulsores de la creación del estado moderno de Israel en 1948, un estado unificado bajo la religión judía. Ante este panorama cabe hacer una aclaración fundamental: el sionismo no es un sinónimo del judaísmo, sino que es apenas un movimiento político cuya vertiente cuenta con figuras influyentes y poderosas. Basta ver que existen sectores ortodoxos del judaísmo que apoyan la causa palestina y abogan por una convivencia pacífica, antes que la imposición de un estado judío representado en el Estado de Israel (un ejemplo es el grupo Neturei Karta).

Muro de seguridad que divide Israel de Cisjordania, fue construido por el Gobierno Israelí. Su construcción ha generado polémica, sus partidarios afirman que es necesaria para proteger a los civiles israelíes (árabes y judíos) contra el terrorismo palestino, especialmente de los atentados. Por otro lado, los efectos son desastrosos tanto en su límite con Palestina como con Jerusalén Este, limitando la posibilidad de los palestinos de acceder a derechos básicos, asistencia humanitaria y los iconos sagrados de cristianos y musulmanes.

¿Por qué la población judía necesitaba un asentamiento?

Para hablar de esta cuestión es necesario familiarizarnos en primera instancia con el concepto de Diáspora. Se entiende como Diáspora a la dispersión de grupos étnicos o religiosos a raíz del abandono de su lugar de procedencia, llevándolos a buscar su hogar en otras partes del mundo pero manteniéndose con un sentido de pertenencia respecto al lugar que abandonaron. Pues bien, la cuestión de la diáspora en torno a la religión judía hace referencia al exilio judío de la Tierra de Israel, llevándolos a buscar nuevos horizontes en otros destinos. Desde la conquista del Reino de Israel en el 721 a.C. por parte del imperio de Siria y el Reino de Judá por el emperador babilónico Nabucodonosor II en el 586 a.C., el judaísmo intentó retornar a este asentamiento original que, al mismo tiempo, habían obtenido expulsando a los cananeos de los territorios de la antigua Palestina. Este retorno tiene, además de la búsqueda de una unidad política y religiosa, una historia ligada a los libros sagrados del judaísmo, a pesar de que esto suele condecirse con la evidencia arqueológica.

Sin embargo, al representar una minoría religiosa en otros territorios, también hubo a lo largo de la historia numerosas muestras de persecución hacia esta cultura como las ocurridos durante la Inquisición (del siglo XII al siglo XVIII) o los pogromos en Rusia (siglo XIX). Pero el punto de inflexión fue el Holocausto ocurrido en Europa por iniciativa del Estado Nazi a lo largo del siglo XX, que tenía la finalidad de eliminar a la población judía del continente. La cantidad de víctimas de esta metodología llegó a 6.000.000 de muertos y la huida aún más numerosa de la población judía de sus hogares, buscando otros destinos. Una vez finalizada la Primera Guerra Mundial, la Sociedad de Naciones ya había aprobado la necesidad de crear un hogar nacional judío en Palestina en 1917, aunque esto se capitalizó finalmente en 1947 cuando la Organización de las Naciones Unidas (ONU) aprobó que el territorio de Palestina sea fragmentado en dos: uno sería un estado judío y el otro un estado árabe. Con la declaración de la independencia del Estado de Israel en el año 1948, para no depender del mandato británico, se permitió la entrada legal de judíos que habían sido refugiados de la guerra al territorio palestino (una prohibición que se encontraba vigente bajo el mandato británico), conformando el nuevo estado.

¿Sabías qué...?
Israel desarrolló un moderno sistema de irrigación, que lo convirtió en un gran exportador de flores.

Las consecuencias

¿Cuáles fueron los levantamientos armados que se dieron a partir de lo ocurrido?

Ante este panorama se declaró la Guerra árabe – israelí de 1948, un conflicto donde los ejércitos de la alianza árabe (Egipto, Siria, Transjordania, Líbano, Irak, Arabia Saudita y Yemen) decidieron invadir el territorio bajo el cual se declaraban independientes los israelíes, principalmente debido a la nula represalia de Gran Bretaña en el proceso. Sin embargo, la alianza de países árabes perdió esta guerra, llevando a que Israel expanda aún más sus fronteras en un 26% respecto a la delimitación que figuraba en los acuerdos tras la Primera Guerra Mundial (Declaración de Balfour). Esto llevó a desplazamientos que resultaron críticos tanto para palestinos como para judíos: los árabes que vivían en la zona israelí, un número aproximado de 600.000, fue desplazada a las regiones vecinas de Gaza y Cisjordania u a otros países árabes más alejados; por otro lado, la población judía que habitaba en los países árabes que formaron parte del conflicto fue también desplazada, tomando a Israel como destino.

Cuarteles judíos de Jerusalén incendiándose durante la guerra de 1948.

Si bien el desplazamiento fue dramático para ambas partes, la inserción que lograron tener en sus destinos fue desigual, siendo mucho más precaria la situación de los palestinos. Este conflicto inicial marcó a la serie de enfrentamientos que serán el foco de inestabilidad en la zona. Tras la conformación del Estado de Israel en 1948 la Franja de Gaza pasó a ser controlada por Egipto y la porción del territorio de la Ribera Occidental fue anexada a Jordania, modificando drásticamente la geografía de Palestina.

La inestabilidad mencionada fue el desencadenante de la Guerra del Sinaí (1956) y de los levantamientos armados durante la construcción del Acueducto Nacional de Israel en el período entre 1953 y 1964. Sin embargo, la contienda más importante ocurrió en 1967 con la Guerra de los seis días, que enfrentó a Siria, Egipto, Jordania e Irak contra Israel y, tras la victoria israelí, tuvo como consecuencia que ocupe la Franja de Gaza, la Península del Sinaí (Egipto), Cisjordania (Jordania) y los Altos del Golán (Siria). Las hostilidades en la zona continuaron con la Guerra de Desgaste (1968 a 1970), la Guerra de Yom Kipur (1973), la Guerra del Líbano (1982) y la Primera (1987) y Segunda (2000) Intifada.

Advertencia en hebreo, árabe e inglés indicando el peligro de minas en las inmediaciones. Una de las principales causas de pérdidas civiles en la zona y una consecuencia del conflicto armado regional.
Consecuencias del conflicto árabe – israelí en números

• Al 2010, desde el inicio del conflicto se estima que murieron entre 51.000 y 92.000 personas.
• Los desplazamientos de la población palestina llevó a casi cinco millones de palestinos a vivir como refugiados.
• El bloqueo económico israelí condujo a que en Cisjordania (territorio palestino disputado) la tasa de pobreza alcance el 67% y en Gaza (también disputado, con mayoría de refugiados) el 87%.
• Se estima que al 2009 murieron 25.000 israelíes a raíz del conflicto.
• Debido a los gastos en el campo militar y el aislamiento económico en la región, en Israel la tasa de pobreza subió del 11% en 1975 al 20% en el 2007.

¿Cuál es la situación actual de Palestina?

El hecho más importante en torno a los derechos sobre el territorio palestino ocurrió el 29 de noviembre del 2012, cuando la Organización de las Naciones Unidas (ONU) le concedió a Palestina la condición de “Estado observador no miembro”, reconociendo los derechos de los refugiados de que exista un territorio acorde a las fronteras delimitadas antes de 1967. Esto generó una amplia repercusión internacional, modificando la condición del territorio palestino desde el punto de vista legal.

¿Puede alcanzarse la paz?

A partir de 1993 con los Acuerdos de Oslo hubo importantes avances en la búsqueda de pacificar el conflicto. Esta búsqueda que llevó a Yasser Arafat (de la Organización para la Liberación de Palestina) a reconocer el derecho a existir de Israel y a Yitzhak Rabin (Primer Ministro de Israel) a ceder territorio a Palestina de acuerdo a las fronteras antes de 1967 se vio estancado con el tiempo, a pesar de ser el más auspicioso de los acuerdos hasta el momento. El fracaso de la cumbre de Camp David en el 2000, por la falta de acuerdo entre ambas partes, abrió un desconcierto al que el Mapa de ruta para la Paz planteado por la Unión Europea y la Iniciativa de Paz Árabe planteado por la Liga Árabe pueden dar una respuesta.

Ciudad de Belén de Cisjordania, es administrada por la Autoridad Palestina desde 1995. El gobierno de Israel la ha rodeado con murallas para evitar ataques terroristas. Es también un importante lugar de peregrinación para los judíos, que veneran la tumba de Raquel situada a la entrada de la ciudad.
La Ciudad Vieja de Jerusalén es un área de aproximadamente 0,9 km² situada dentro de Jerusalén Este: allí se encuentra el Monte del Templo y el Muro de las Lamentaciones para la religión judía, el Santo Sepulcro para la religión cristiana, y la Cúpula de la Roca y la Mezquita de Al-Aqsa para la religión musulmana.

Corriente Libertadora del Sur

Con este nombre se bautizó el movimiento liderado por el general José de San Martín, quien llevó a cabo el proceso de independencia de Argentina, Chile y Perú. Las campañas militares que dirigió San Martín entre 1814 y 1817 dieron más fuerza a las facciones que apoyaban los movimientos independentistas.

El llamado ejército del Norte de Argentina, bajo el mando del General Manuel Belgrano, había luchado contra las fuerzas realistas del Alto Perú. En octubre de 1813, Belgrano fue derrotado en la batalla de Ayahuma y San Martín fue enviado para relevarlo.

¿Sabías qué...?
En enero de 1813, San Martín derrotó a una pequeña fuerza española que había perseguido asentamientos en el río Paraná. Esta victoria es una de las primeras para los argentinos contra los españoles.

Tomó el mando en enero de 1814 y decidió que sería una tontería atacar cuesta arriba en el Alto Perú fortalecido. Consideraba que un plan de ataque mucho mejor sería cruzar los Andes en el sur, liberar a Chile y atacar al Perú por mar desde el sur.

Los argentinos honran a San Martín, que hizo campaña en Argentina, Chile y Perú como héroe de su independencia nacional.

Invasión desde Chile

San Martín aceptó la gobernación de la Provincia de Cuyo en 1814 y se instaló en la ciudad de Mendoza, que en ese momento recibía a numerosos patriotas chilenos que iban al exilio después de la aplastante derrota en la Batalla de Rancagua. Los chilenos se dividieron entre sí, y San Martín tomó la decisión de apoyar a Bernardo O’Higgins.

Mientras tanto, en el norte de Argentina, el ejército del norte había sido derrotado por los españoles, lo que demostraba claramente que la ruta al Perú a través del Alto Perú sería demasiado dificultosa.

En julio de 1816, San Martín finalmente obtuvo la aprobación del presidente Juan Martín de Pueyrredón para cruzar a Chile y atacar al Perú desde el sur.

El Ejército de los Andes

San Martín comenzó inmediatamente a reclutar, equipar y perforar el Ejército de los Andes. A finales de 1816 tenía un ejército de unos 5.000 hombres, que incluía una mezcla de infantería, caballería, artillería y fuerzas de apoyo. Él reclutó oficiales y aceptó gauchos resistentes en su ejército, generalmente como jinetes. Los exiliados chilenos eran bienvenidos y nombró a O’Higgins como su subordinado inmediato. Había incluso un regimiento de soldados británicos que lucharían valientemente en Chile.

Logia Lautaro

San Martín fue uno de los líderes de la Logia Lautaro, un grupo secreto, masónico, dedicado a la libertad completa para toda América Latina. Se sabe muy poco acerca de sus rituales o incluso de su membresía, pero formaron el corazón de la Sociedad Patriótica, una institución que aplicó presión política para una mayor libertad e independencia.

Cruce de los Andes

En enero de 1817, el ejército partió y las fuerzas españolas en Chile lo esperaban. La travesía era ardua, ya que los soldados de la planicie y los gauchos luchaban contra el frío y las altas altitudes, pero la planificación meticulosa de San Martín dio sus frutos y perdió relativamente pocos hombres y animales.

En febrero de 1817, el ejército de los Andes entró en Chile sin oposición.

Batalla de Chacabuco

Ocurrió el 12 de febrero de 1817 y fue una victoria ganada por patriotas sudamericanos sobre los realistas españoles al norte de Santiago, Chile.

El Gobernador, Casimiro Marcó del Pont, envió todas las fuerzas disponibles bajo el mando del General Rafael Maroto para mantener al ejército de los Andes fuera de Santiago; sin embargo, el resultado fue una enorme victoria patriótica, Maroto fue derrotado completamente y perdió la mitad de su fuerza, mientras que las pérdidas de los patriotas eran insignificantes. Los españoles huyeron de Santiago y San Martín cabalgó triunfalmente en la ciudad a la cabeza de su ejército.

Bernardo O’Higgins se convirtió en el primer jefe de estado chileno.

Batalla de Maipú

San Martín todavía creía que para que Argentina y Chile fueran verdaderamente libres, los españoles debían ser removidos de su bastión en Perú. Cubierto de gloria desde su triunfo en Chacabuco, volvió a Buenos Aires para conseguir fondos y refuerzos.

Las fuerzas realistas y españolas en el sur de Chile se habían unido con refuerzos y amenazaban a Santiago. San Martín se hizo cargo de las fuerzas patriotas una vez más y se encontró con los españoles en la Batalla de Maipú el 5 de abril de 1818. Los Patriotas aplastaron al ejército español, donde mataron a unos 2.000, capturaron alrededor de 2.200 y tomaron toda la artillería española.

La impresionante victoria de Maipú marcó la definitiva liberación de Chile.

Hacia Perú…

Con Chile por fin seguro, San Martín podría fijar su mirada en Perú. Comenzó a construir una marina para Chile, lo que resultó una tarea difícil, ya que los gobiernos de Santiago y Buenos Aires estaban prácticamente en bancarrota. Era difícil hacer que los chilenos y los argentinos vieran los beneficios de liberar al Perú, pero San Martín tenía un gran prestigio para ese entonces y fue capaz de convencerlos.

En agosto de 1820, partió de Valparaíso con un moderado ejército de unos 4.700 soldados y 25 cañones, bien provisto de caballos, armas y alimentos.

Liberación de Perú

San Martín había liberado Chile y Argentina al sur, y Simón Bolívar y Antonio José de Sucre lo habían liberado Ecuador, Colombia y Venezuela, por lo que sólo quedaba Perú y la actual Bolivia bajo el dominio español.

Mediante el uso de la imprenta, San Martín comenzó a bombardear a ciudadanos del Perú con propagandas pro-independencia. Mientras esto ocurría, su ejército se acercaba a Lima.

Capturó a Pisco el 7 de septiembre y a Huacho el 12 de noviembre. El pueblo de Lima, que temía un levantamiento de esclavos e indios más de lo que temía el ejército de argentinos y chilenos en la puerta, invitó a San Martín a la ciudad. El 12 de julio de 1821 entró triunfalmente en Lima a los aplausos de la población.

El 28 de julio de 1821 Perú declaró oficialmente la independencia y se dispuso a establecer un gobierno. Su breve gobierno fue iluminado y marcado por la estabilización de la economía, la liberación de los esclavos, la libertad de los indios peruanos y la abolición en las instituciones de la censura y la inquisición.

El 3 de agosto San Martín fue nombrado Protector del Perú.

 

Problemas fronterizos entre Brasil y Argentina

La búsqueda de la supremacía política y cultural en América del Sur tiene una larga historia que comienza en la época colonial. En el tiempo de los grandes exploradores marítimos europeos, Portugal y España dividieron el continente sudamericano entre ellos, pero la lucha por la tierra continuó durante siglos.

En los últimos 200 años, la relación entre Argentina y Brasil ha experimentado muchos cambios de acuerdo con las aspiraciones de liderazgo regional de cada país y sus conexiones con potencias globales como Inglaterra y Estados Unidos. De manera genérica, se puede decir que si el siglo XIX estuvo marcado por una gran rivalidad entre los países, pero la primera mitad del siglo XX parece ser un período de una mayor integración que ha buscado la colaboración mutua, con tan sólo unos pocos momentos de firme rivalidad.

Los límites de Brasil con Argentina se encuentran definidos por el Tratado de 1898 consignados por el presidente de los Estados Unidos de ese entonces, Grover Cleveland.

Guerra de Cisplatina

Esta guerra, también conocida como la guerra argentino-brasileña, ocurrió a partir de 1825 y 1828 y se centró alrededor del Banco Oriental, conocido por los brasileños como Cisplatina; esta región ubicada en la cuenca del Río de la Plata estuvo inicialmente bajo control español. Sin embargo, después de una serie de incidentes, el Imperio portugués tomó represalias e invadió el banco del este en 1816 y después anexaron este banco bajo el nombre de Cisplatina, que formó parte del imperio brasileño después de su independencia en 1822.

Las Provincias Unidas se irritaron con la toma de posesión brasileña de sus tierras y dirigidos por Juan Antonio Lavalleja y Fructuoso Rivera, lucharon contra el gobierno brasileño con la esperanza de restablecer la soberanía sobre la región. En 1825, un grupo de personas de la Eastern Bank se reunió y reafirmó su lealtad a las Provincias Unidas, al tiempo que declarósu independencia de Brasil. Enfadado por el resultado, Brasil declaró la guerra.

En la historiografía argentina, esta guerra es conocida como “guerra contra el Imperio brasileño”.

En última instancia, la guerra terminó en un punto muerto, ya que rápidamente se volvió económicamente agotadora y hubo una creciente presión pública para ponerle fin.

¿Sabías qué...?
Aunque Brasil y Argentina enfrentan una pérdida generalizada de la actividad económica, aún son las mayores fuerzas económicas de Sudamérica.

Cuando terminó, Brasil y las Provincias Unidas del Río de la Plata firmaron el Tratado de Montevideo de 1828 que concedía la independencia a Cisplatina como la República Oriental del Uruguay.

Esta disputa territorial tiene la mayor parte de su importancia para el pueblo uruguayo. Sin embargo, juega un papel decisivo en la representación de la soberanía entre países y su impacto en la frontera.

Recursos hídricos

Desde 1945, el mayor altercado fronterizo entre Argentina y Brasil existía sobre el control del agua; en un intento por resolverlo, Brasil y Paraguay crearon la Ley de Iguazú. Esta propuesta declaró la intención de ambos países de construir una planta hidroeléctrica en la frontera entre Argentina, Brasil y Paraguay. Sin embargo, durante este proceso, Argentina no fue consultada. Como tal, quedó fuera del circuito y le preocupó que el proyecto de Brasil violara sus propios planes de desarrollo de recursos hídricos en la zona. Esto llevó a una década de malas relaciones entre los dos países.

En la cuenca del Alto Paraná, ambos países querían tener el dominio del agua.

Sin embargo, en octubre de 1979, la disputa fue finalmente resuelta gracias a las negociaciones diplomáticas donde los tres países firmaron el Tratado Multilateral Itaipu-Corpus sobre cooperación técnica. Esto llevó a la construcción de la presa de Itaipu y allanó el camino para mejorar drásticamente las relaciones entre Brasil y Argentina. De hecho, después de la firma del tratado, el presidente João Baptista de Oliveira Figueiredo fue el primer líder brasileño en visitar Argentina en más de cuatro décadas.

Actualidad

Hoy en día, las cinco disputas principales entre Argentina y Brasil se enumeran de la siguiente manera:

  1. Barreras comerciales

Una ley argentina establece que cualquier producto extranjero necesita una autorización especial del gobierno para ingresar al país y por otro lado hay un conjunto de reglas sanitarias, lo que ha llevado a funcionarios y agricultores brasileños a quejarse de que todo forma parte de una maniobra para bloquear sus productos agrícolas.

Mauricio Macri y Michel Temer se comprometieron el martes a reducir las barreras comerciales entre sus dos países.
  1. Asociación nuclear

Brasil y Argentina tienen proyectos similares relacionados con la tecnología nuclear. Aunque ambos países quieren construir reactores atómicos con fines energéticos, hay una dificultad presupuestaria en el lado brasileño.

Brasil y Argentina tienen 20 años de participación estratégica en el área nuclear.

 

  1. Seguridad de frontera

Mientras que los miembros del Mercosur quieren integrar a los estados y aumentar la libre circulación, Brasil quiere proteger sus fronteras. De hecho, la mayoría de las drogas y armas ilegales entran a Brasil a través de los países vecinos.

  1. Vía navegable Paraguay-Paraná

Cuando el actual presidente de Brasil, Michel Temer, visitó Buenos Aires en octubre de 2016, ambos presidentes decidieron impulsar la extensión del acuerdo de la hidrovía Paraguay-Paraná. El acuerdo se extiende hasta 2020 y es fundamental para el comercio entre Paraguay, Bolivia, Brasil y Argentina.

  1. Industria automotriz

En junio de 2016, ambos países acordaron términos sobre un acuerdo comercial para esta industria, que tendría una validez hasta el 2020 y donde se debería crear una zona de libre comercio para la misma.

Brasil ocupa el 5to lugar dentro de la producción internacional de automóviles.
Comercio

Argentina es el tercer socio comercial de Brasil. Sin embargo, el volumen de comercio entre las dos economías ha disminuido en los dos últimos años. En 2013 Brasil exportó 19.600 millones de dólares a Argentina y para el 2015 todas las exportaciones ascendieron a sólo 13.400 millones de dólares.

Corriente libertadora del norte

La invasión de España por Napoleón en 1808 fue el acontecimiento que finalmente desencadenó la lucha por la independencia de América Latina de España y ya para 1810, Simón Bolívar lideró una campaña bélico-militar que inició en lo que se conocía como Nueva Granada y finalizó con la independencia de Perú y Bolivia.

En esta corriente se libraron las famosas batallas de Boyacá en Colombia, la Batalla de Carabobo en Venezuela y la Batalla de Pichincha en Ecuador, que luego desembocó en la Independencia de Perú y finalizó el yugo de la Corona española.

¿Sabías qué...?
El ataque que realizó Bolívar en contra de la Nueva Granada es considerado uno de los más osados en la historia militar.
Corriente liderada por Simón Antonio de la Santísima Trinidad Bolívar Palacios, el “Libertador”.

Batalla de Boyacá

El escenario para una de las mayores batallas jamás combatidas en nombre de la independencia en Colombia fue el puente de Boyacá, que se encuentra ubicado a 14 kilómetros de Tunja y a 110 kilómetros de Bogotá.

Ocurrió el 7 de agosto de 1819 y no sólo puso fin a las violentas disputas por el poder en territorio colombiano, sino que también consolidó el camino de independencia que el país había fijado el 20 de julio de 1810.

Todo comenzó con una serie de batallas encabezadas por la Campaña de Independencia dirigida por Simón Bolívar, que resistió a la Reconquista española en 1819. Después de superar una serie de obstáculos, el Ejército Patriota fue victorioso en Gámeza (11 de julio) y en Pantano de Vargas (25 de julio), eventos clave para los resultados de la Batalla de Boyacá.

Bajo el mando de Simón Bolívar, Francisco de Paula Santander y el comando de José Antonio Anzoátegui, tropas patriotas, formadas por 2.850 criollos, mulatos, indígenas, combatientes y combatientes negros, asaltaron al Ejército Real que contaba con 2.670 hombres encabezados por el coronel José María Barreiro.

Después de un combate de seis horas, las tropas de la independencia ganaron y obtuvieron la sumisión de los españoles, que fueron tomados como prisioneros.

Esta batalla fue decisiva para la liberación de Nueva Granada, actualmente Colombia.

Batalla de Carabobo

La batalla de Carabobo se libró el 24 de junio de 1821 durante la Guerra de Independencia venezolana.

En Carabobo, Bolívar lideró su ejército numéricamente superior de unos 6.500 efectivos, incluidos voluntarios de las Islas Británicas, hasta la victoria sobre los españoles comandados por el general Miguel de La Torre. El general José Antonio Páez, sus llaneros y los voluntarios británicos e irlandeses derrotaron a la derecha española mientras la caballería patriótica aplastó su centro.

La victoria decisiva de los patriotas venezolanos finalmente llevó al reconocimiento de la independencia de este país de España.

Esta batalla independizó a Venezuela del control español.

Batalla de Pichincha

El 24 de mayo de 1822, las fuerzas rebeldes sudamericanas bajo el mando del general Antonio José de Sucre y las fuerzas españolas encabezadas por Melchor Aymerich se enfrentaron en las laderas del volcán Pichincha, a la vista de la ciudad de Quito, Ecuador.

Manuela Sáenz

La batalla de Pichincha también marcó la apariencia militar de esta mujer, una nativa que se unió a las fuerzas de Sucre para luchar en esta batalla, donde le concedieron el grado de teniente y luego pasó a ser una comandante importante de la caballería en batallas posteriores. Ella es más conocida hoy por lo que sucedió después de la guerra, conoció a Simón Bolívar y los dos se enamoraron.

Esta histórica batalla fue una de las muchas que más tarde se les dio el nombre de “las guerras de la independencia de América del Sur” y, al igual que con muchos otros países sudamericanos, fue el ejército patriota el que salió victorioso.

La batalla fue una gran victoria para los rebeldes que destruyeron de una vez por todas el poder español. El pueblo de Quito pudo reclamar la independencia y establecer su propio gobierno, que posteriormente llegó a abarcar todas las jurisdicciones administrativas que se habían agrupado.

Sucre ya era considerado un comandante muy capaz, pero la Batalla de Pichincha solidificó su reputación como uno de los principales oficiales militares rebeldes.

Batallas de Junín y Ayacucho

Simón Bolívar y Antonio José de Sucre marcharon hacia los Andes peruanos para combatir las dos batallas más importantes de la independencia peruana.

Perú fue el último bastión de los españoles en el Nuevo Mundo.

La batalla de Junín – 6 de agosto de 1824

En 1824, Bolívar marchó a las tierras altas peruanas con un ejército de 9.000 soldados y logró atrapar por sorpresa a la fuerza enemiga más pequeña de sólo 6.000 hombres al mando del general José de Canterac, cerca del lago Junín.

La batalla se libró principalmente con espadas y lanzas manejadas por la caballería argentina e inglesa que perseguía al ejército de Canterac mientras intentaba retirarse de las fuerzas revolucionarias que le superaban en número. Con 500 soldados perdidos, la derrota fue relativamente pequeña en términos materiales.

Sin embargo, la contienda había desmoralizado dramáticamente a las fuerzas leales españolas y hasta 3.000 de sus soldados se perdieron por deserción, enfermedad o traición durante su retirada de regreso a Cusco.

La batalla de Ayacucho – 9 de diciembre de 1824

Después de la victoria en Junín, Simón Bolívar colocó el mando del ejército en manos de su general de confianza, Antonio José de Sucre. Sucre ya había ganado una serie de importantes batallas por las fuerzas revolucionarias durante las campañas del norte en Gran Colombia.

Sucre contraatacó a una fuerza lealista española mayor que le superó en número, equipada con diez veces su artillería. Él era un gran estratega militar y comprendió cómo podía usar el terreno para ganar a pesar de la aparente desventaja.

El ejército revolucionario de Sucre derrotó completamente a las fuerzas leales y más adelante, el virrey español José de la Serna y sus generales fueron hechos prisioneros. Los términos oficiales de rendición fueron traídos y exigieron que todas las fuerzas españolas fueran expulsadas del Perú.

La batalla de Ayacucho sería posteriormente conocida como la victoria final decisiva, no sólo para la independencia de Perú, sino para la independencia de todas las antiguas colonias españolas en América del Sur.

El ataque brillante de Sucre estuvo liderado por el colombiano José María Córdoba y en poco tiempo el ejército realista había sido derrotado con unos 2.000 hombres muertos.