Vacunas

¿Qué son las vacunas?

Las vacunas son una parte muy importante para el cuidado de la salud de toda la comunidad. Ellas son las encargadas de brindar protección sobre numerosas enfermedades muy serias.

¿Cómo se obtiene una vacuna?

Las vacunas se obtienen a partir de un procedimiento por el cual se inactiva o debilita el microorganismo que causa la enfermedad. Cuando la vacuna se administra a una persona hace que el cuerpo lo reconozca y produzca defensas contra la enfermedad. Si esta persona entra en contacto con el microorganismo para el cual fue vacunada, las defensas se encargarán de protegerlo para que no tenga la enfermedad o ésta sea leve.

¿Qué síntomas puedo tener después de vacunarme?

Al aplicarnos una vacuna inyectable ésta puede causar dolor, enrojecimiento e inflamación en el lugar de la aplicación. En general, estos efectos desaparecen espontáneamente. En un grupo pequeño de personas puede aparecer fiebre y decaimiento durante un par de días. Si surge alguna duda se debe consultar al profesional de la salud.

¿Por qué son tan importantes las vacunas?

Las vacunas y el agua potable son las dos herramientas más importantes para la prevención de enfermedades. Hace muchos años, cuando no existían las vacunas, algunas enfermedades producían miles de muertes por año. Gracias a una correcta vacunación en la Argentina no existen casos autóctonos del sarampión desde el año 2000. Sin embargo, es muy importante la vacunación para evitar el contagio por casos importados. Esto quiere decir que si las vacunas son administradas en forma adecuada menos personas van a contraer las enfermedades contra las que nos protegen.

¿Qué puede pasar si no nos vacunamos?

En el caso de no vacunarnos, si tenemos contacto con el microorganismo causante de la infección podemos tener la enfermedad. Algunas de estas enfermedades pueden producir complicaciones importantes o incluso la muerte.

Además, es fundamental tomar conciencia que no sólo podemos enfermarnos nosotros sino también contagiar a personas más vulnerables que no pueden recibir las vacunas como por ejemplo a los bebés recién nacidos.

¿Dónde debemos vacunaros?

En todos los vacunatorios y hospitales públicos del país, en caso de vacunaciones masivas se realizan casa por casa o en puestos móviles para llegar en menor tiempo a mayor número de personas.

¿Cuánto cuestan las vacunas?

Todas las vacunas del Calendario Nacional de Vacunación son gratuitas y obligatorias para la población que corresponda según calendario nacional de vacunación vigente.

¿Es importante conservar el carnet de vacunación?

El carnet de vacunación es un documento muy importante porque en él se registran todas las vacunas aplicadas a lo largo de la vida. Por este motivo debemos cuidarlo y presentarlo cada vez que nos acercamos a vacunar o a una consulta médica.

Las vacunas del Calendario Nacional de Vacunación:

Vacuna BCG

Vacuna Pentavalente

Vacuna Hepatitis A

Vacuna Hepatitis B

Vacuna Gripe

Vacuna Sarampión

Vacuna Rubéola

Vacuna paperas

Vacuna Tos convulsa

Vacuna Polio

Vacuna VPH

Vacuna Neumococo

Vacuna Fiebre Amarilla

Vacunas fuera del Calendario Nacional de Vacunación

Las vacunas especiales son aquellas que no se encuentran dentro del Calendario Nacional pero sí las provee el Dirección Nacional de Control de Enfermedades Inmunoprevenibles (DiNaCEI) para casos particulares por indicación médica a personas en situaciones especiales.

A continuación se mencionan algunas:

-Vacuna antirrábica

-Vacuna antipoliomielítica inactivada (Salk)

-Vacuna antivaricela

-Vacuna Rotavirus

-Vacuna fiebre tifoidea

-Gama Globulina

¿Qué vacunas debo darme si viajo al exterior?

Un aspecto muy importante desde el punto de vista de la salud individual y pública es cuidar desde la prevención a quienes viajan, a quienes viven en los destinos que estos visitan y, a su regreso, a quienes viven en su propio país.

Los viajes son una forma muy frecuente –y a veces dramática- de rápida transmisión de enfermedades. Debemos recordar como ejemplos la epidemia reciente causada por el virus A H1N1 y el SARS en 2003.

Algunas de estas enfermedades se previenen con vacunas; otras, en cambio, a través de medidas más o menos específicas. Por ejemplo, hay destinos para los cuales el médico entrenado en la especialidad evalúa de acuerdo a los riesgos la pertinencia de la prescripción de fármacos contra el paludismo (o malaria), la diarrea del viajero, el mal de montaña, etcétera. Finalmente, existen recomendaciones contra las mordeduras de animales, el buceo. Y desde luego, un capítulo aparte es el asesoramiento de grupos especiales, como las embarazadas, las personas con enfermedades del sistema inmune, etcétera.

Es fundamental que quienes viajan sean asesorados por profesionales que estén formados y actualizados en el tema. Las agencias de turismo no son entidades que reemplacen el consejo médico.

El sistema público de salud cuenta con centros de Medicina del Viajero que ofrecen asesoramiento a los viajeros en forma gratuita. Esto no incluye las vacunas que se recomienden, a menos que sean ofrecidas por el estado, como la de la fiebre amarilla, la doble de adultos, la triple viral.

En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires funciona en el Hospital de Infecciosas Francisco J. Muñiz, Uspallata 2272, el CEMPRA-MT, servicio de Medicina del Viajero y Medicina Tropical. Los teléfonos: 4304-5554/2180, 4305-0357, interno 231. Lunes a Viernes de 8.30 a 12.30 horas. Se otorgan turnos telefónicos o en persona. Su e-mail: cempramt@intramed.net

En el Hospital San Martín, Calle 116 entre 69 y 70, La Plata, funciona el CEMEVI. Debe solicitarse turno telefónico de lunes a viernes al (0221) 425-1717 interno 217.

En el ámbito privado funcionan también centros de medicina del viajero en los hospitales Italiano, Británico y Alemán. Hay otras instituciones privadas que prestan este servicio, a las que se refiere mediante la consulta con los correspondientes seguros médicos.

Fuente: Ministerio de Salud – Presidencia de la Nación (Argentina)

http://www.msal.gob.ar/index.php/component/content/article/48/252-vacunas#sthash.JgRnmudm.dpuf

Hemorragia o sangrado

Es el derrame de sangre fuera o dentro del organismo como consecuencia de la rotura de los vasos sanguíneos.
Si la pérdida de sangre es muy abundante debe ser controlada ya que en pocos minutos puede ser masiva y causar un shock, e incluso la muerte. En estos casos se debe llamar al número de emergencias o llevar a la víctima al centro de salud más cercano.

¿Qué hacer?

La medida más importante para el sangrado externo es aplicar presión directa para detener la hemorragia.
1. En lo posible, lávese siempre las manos antes y después de administrar los primeros auxilios a una persona que esté sangrando.
2. Haga presión con la mano, con una gasa o un pañuelo limpio sobre la herida. Si continúa sangrando, ponga más gasa u otro trapo limpio, sin quitar el anterior y continúe presionando.
3. Si la herida se encuentra en una pierna o brazo, eleve dicho miembro por encima del nivel del corazón para ayudar a reducir la hemorragia.
4. Si presenta salida de sangre por la boca, oído, nariz, etc., puede tratarse de una hemorragia interna. En ese caso, coloque una bolsa de hielo en la parte afectada y espere la llegada del personal de emergencia.

Lo que no hay que hacer

• NO aplique un torniquete para controlar el sangrado, excepto como último recurso, pues hacerlo puede causar más mal que bien.
• NO hurgue una herida ni saque un objeto incrustado en ella, pues esto generalmente provoca más sangrado y daño.
• NO retire un apósito si está empapado en sangre. En vez de esto, coloque un nuevo vendaje encima.
• NO trate de limpiar una herida grande, ya que esto puede causar un sangrado más profuso. Consiga ayuda médica.

Fuente: Ministerio de Salud – Presidencia de la Nación (Argentina)

http://www.msal.gob.ar/index.php/component/content/article/48-temas-de-salud-de-la-a-a-la-z/438-hemorragia

Suicidio

El suicidio es definido por la (OMS, 1976) como “todo acto por el que un individuo se causa a sí mismo una lesión, o un daño, con un grado variable de la intención de morir, cualquiera sea el grado de la intención letal o de conocimiento del verdadero móvil”.

La representación más extendida sobre el suicidio está asociada a la imagen de un acto individual con un propósito claro. Sin embargo, cada vez más, este evento de la vida humana es considerado en toda su complejidad.
Las conductas suicidas abarcan un amplio espectro: desde la ideación suicida, la elaboración de un plan, la obtención de los medios para hacerlo, hasta la posible consumación del acto. Si bien no pueden asociarse de manera lineal y consecutiva, es fundamental considerar el riesgo que cada una de estas manifestaciones conlleva más allá de la intencionalidad supuesta.

Se considera intento de suicidio a toda acción auto-infligida con el propósito de generarse un daño potencialmente letal.

En la Argentina, se experimentó un significativo aumento del número de suicidios durante la crisis económica a finales de 1990 y principios de 2000, alcanzando el punto más alto en 2003. En la Patagonia se registran más casos que en cualquier otro lado del país. Y la región de Cuyo encabeza la zona que registra menos casos, siendo Mendoza, la provincia con menos víctimas.

¿Cuáles son las causas más comunes?

Para aquellos que presentan cierta predisposición, los factores de riesgo incluyen:
– Problemas psiquiátricos (trastornos depresivos, psicosis, enfermedad bipolar).
– Pérdida de seres queridos.
– Problemas económicos, familiares, laborales.
– Vivir en zonas con escasa luz del día (como en el sur de nuestro país en época invernal).
– Casos de suicidio en la familia (con su correlato genético y social).
– Abuso de alcohol y/o drogas.
– Ser víctima de abuso físico o sexual en la niñez.
– Ser víctima de enfermedades físicas inhabilitantes y/o causantes de mucho dolor.
– Tener acceso a medios para cometer el suicidio (venenos, armas, etc.).

En los jóvenes, el riesgo de suicidio aumenta en los casos de familias mono-parentales y en las zonas de menor densidad de población y cobertura de servicios.

¿Cómo se puede prevenir?

La mayoría de los suicidios pueden prevenirse. Es importante estar alerta a algunas señales que podrían indicar peligro:
– Cambios notorios en el carácter como ser: retraimiento, apatía, insomnio.
– Referencias reiteradas a la muerte.
– Amenazas de suicidio.

Ante señales de peligro, es importante saber que:

– La identificación temprana de posibles víctimas y el tratamiento apropiado de éstas es clave en la recuperación.
– Los grupos de ayuda han probado ser efectivos en el tratamiento de personas en situación de crisis. Estos grupos fomentan la comunicación de los propios sentimientos que es parte importante del proceso de curación.
– Existe además una nueva generación de fármacos más efectivas y con menos contraindicaciones.
– Es fundamental limitar el acceso a posibles medios para cometer el suicidio: cuidar el acceso a insecticidas, instalar protecciones en los puentes, proteger la electrificación de las vías férreas y concientizar sobre la posesión de armas de fuego.

Finalmente, se ha estudiado también el efecto de los Medios de Comunicación en el índice de suicidios y se concluyó que son un estímulo importante en los casos de suicidio por imitación. La manera en que los medios reproducen información sobre actos suicidas debe ser cuidada con mucho detalle en cuanto a las imágenes mostradas, tono de voz y lenguaje utilizado. Es clave que la cobertura que se hace de estos temas sea realizada de manera profesional y con responsabilidad social.

Fuente: Ministerio de Salud – Presidencia de la Nación (Argentina)

http://msal.gob.ar/index.php/component/content/article/48/215-suicidio#sthash.Q5ajKi3x.dpuf

Síndrome Urémico Hemolítico (SUH)

Es una enfermedad causada por una bacteria productora de una toxina, que suele estar presente en los alimentos y en el agua. Es grave y puede traer muchas complicaciones tanto en niños como en adultos, e inclusive producir la muerte.

¿Cómo se transmite?

Las personas pueden contraer esta bacteria de alimentos contaminados como:

  • carne picada de vaca y aves sin cocción completa (o alimentos preparados con ella como: hamburguesas, salame, arrollados de carne, etc.);
  • leche sin pasteurizar y/o productos lácteos elaborados a partir de leche sin pasteurizar;
  • aguas contaminadas;
  • lechuga, repollo y otros vegetales que se consumen crudos.

También se puede producir el contagio de persona a persona por prácticas higiénicas inadecuadas, como no lavarse las manos después de ir al baño o cambiar pañales, y antes de comer. Otra vía de contagio es a través de aguas de recreación (piletas públicas, lagunas, piletas de natación).

Por último existe la contaminación “cruzada” poniendo en contacto alimentos contaminados con otros alimentos no contaminados que se comen crudos, como la lechuga, el tomate y otros.


¿Cuáles son sus síntomas?

Suele presentarse a través de diarrea con sangre, palidez, dolores abdominales y vómitos, cambio de carácter y disminución de la eliminación de orina. En casos más severos, puede aparecer diarrea sanguinolenta y deficiencias renales.

La complicación de la enfermedad afecta particularmente a niños, ancianos y aquellos que, por padecer otras enfermedades, tienen su sistema inmunológico deprimido, llegando incluso a provocar la muerte. 

 ¿Cómo se trata?

Una vez diagnosticado el SUH, el médico indicará un tratamiento a fin de contrarrestar los síntomas, de acuerdo a la edad, el nivel de gravedad y la tolerancia a los medicamentos del paciente.

 ¿Cómo se puede prevenir?

Las principales medidas para evitar el SUH son buenos hábitos higiénicos a diario:

  • Lavarse las manos muy bien con agua y jabón siempre: después de ir al baño, de cambiar pañales, de manipular alimentos crudos (carnes y verduras), de trabajar la tierra, de volver de la calle; y antes de cocinar y comer.
  • Lavar cuidadosamente las frutas y verduras antes de consumirlas, en especial si se van comer crudas.
  • Limpiar muy bien la mesada y/o tablas usadas para apoyar los alimentos crudos y evitar el contacto entre las carnes crudas y/o los utensilios utilizados con éstas, y los demás alimentos (lo que se denomina “contaminación cruzada”).
  • Cocinar los alimentos a temperaturas elevadas, que aseguren la destrucción de la bacteria.

Otras medidas preventivas a tener en cuenta son:

  • En caso de que una persona haya sido diagnosticada con SUH, evitar que concurra a ámbitos comunitarios cerrados (jardín de infantes, escuela, colonia, etc.).
  • Evitar el uso de antimicrobianos y antidiarreicos, ya que pueden agravar la evolución de diarrea a SUH.
  • Mantener medidas de higiene durante el faenamiento del ganado.
  • Cumplir con las normas de sanidad durante la elaboración de alimentos.

Fuente: Ministerio de Salud – Presidencia de la Nación (Argentina)

http://msal.gob.ar/index.php/component/content/article/48/103-sindrome-uremico-hemolitico-suh#sthash.Bn1vfSWP.dpuf

Fiebre del Nilo Occidental

Es una enfermedad transmitida por la picadura de mosquitos infectados de los géneros Culex y Aedes. Los mosquitos adquieren el virus, fundamentalmente, a partir de aves infectadas. Afecta principalmente a los humanos, a los equinos y a algunas aves.

Los virus del Nilo Occidental se encuentran en gran parte del mundo (África, partes de Asia y Europa, la región del Mediterráneo, Medio Oriente, Australia y América)

El repelente de mosquitos evita sus picaduras.

¿Cuáles son los síntomas?

Aproximadamente el 80% de las personas infectadas permanecen asintomáticos; el 20% tiene síntomas similares a los de la gripe. Menos del 1% desarrolla meningitis, encefalitis o parálisis aguda, pero algunos de estos casos son mortales u ocasionan discapacidad permanente.

En particular en los adultos mayores, este virus puede causar una grave enfermedad que afecta el tejido cerebral. En su forma más grave, puede causar daño neurológico permanente y puede ser fatal. Entre los síntomas de la encefalitis (inflamación del cerebro) se cuentan la rápida aparición de fuerte dolor de cabeza, fiebre alta, rigidez del cuello, confusión, pérdida de conciencia (coma) o debilidad muscular.

¿Cómo se transmite?

Se transmite por la picadura de mosquitos que se han infectado al picar a un ave portadora del virus.

No se transmite de persona a persona, pero podría transmitirse vía trasfusión de sangre, transplante de órganos, y se han registrado casos aislados de transmisión transplacentaria y de probable transmisión por la leche materna.

¿Cómo se trata?

El tratamiento es para tratar los síntomas. En algunos casos se puede requerir la internación.

¿Cómo se puede prevenir?

No existe vacuna para prevenir la enfermedad. Las medidas de prevención incluyen evitar el contacto con mosquitos usando medidas de protección personal, es decir utilizar repelente y vestir ropa de mangas largas y pantalones largos.

¿Qué se puede hacer para a reducir la exposición a los mosquitos?

Para evitar el contacto y la proliferación de mosquitos en la casa:

  • Colocar mallas protectoras o mosquiteros en las puertas y ventanas. Reparar o reemplazar las que tengan rasgaduras o agujeros.
  • Eliminar todos los recipientes que puedan acumular agua que no tengan utilidad o bien colocarlos boca abajo. Si se utilizan para almacenar agua, mantenerlos tapados.
  • Limpiar las canaletas frecuentemente (especialmente en primavera y otoño) para evitar que se tapen y acumulen agua.
  • Limpiar las piscinas exteriores con cloro, si no están en uso, vaciarlas y mantenerlas cubiertas.
  • Cambiar el agua de los bebederos de animales cada tres o cuatro días.

Fuente: Ministerio de Salud – Presidencia de la Nación (Argentina) http://www.msal.gob.ar/index.php/component/content/article/48-temas-de-salud-de-la-a-a-la-z/452-fiebre-del-nilo-occidental#sthash.PrfmMun6.dpuf