Wichí

Etnia indígena originaria del Gran Chaco, en la zona central de América del Sur, a este grupo se lo conoce también como mataco, palabra quechua que refiere a una especie de armadillo y con la que los pueblos de la región andina los denominaban con ánimo despectivo.

Hasta el siglo XVI los wichí habitaron sus tierras ancestrales en el centro y sur de la región del Gran Chaco, mayoritariamente en la margen izquierda del río Bermejo. Pero con el tiempo la acción invasora de los avá guaraníes (también conocidos como chiriguanos) y su propio crecimiento demográfico, hizo que se desplazaran hacia la zona norte del Bermejo, al sureste de la región chaqueña.

Territorio en el que se asientan los wichí, en las márgenes del río Bermejo.

El haber sido durante mucho tiempo vecinos de las comunidades andinas, hizo que adoptaran de ellas algunos rasgos culturales característicos como la monogamia, la posesión familiar del territorio (restringido a grupos de parentesco) y una agricultura de incipiente desarrollo que, debido a la acumulación de excedentes, motivó el sedentarismo.

Orígenes

Muchos antropólogos atribuyen a los wichí origen patagónico o pámpido, aunque con indudables influjos y aportes amazónidos y ándidos, lo cual se ve reflejado en su talla: su estatura promedio es generalmente menor a las de otras etnias chaqueñas de la familia pámpida.

Lengua

Su idioma pertenece a la familia lingüística mataco-guaycurú, subfamilia mataco-mataguayo. Es un grupo al que pertenecen también otras etnias como los chorotes, makás, chulupí, mataguayos y vejoces. En la actualidad este último grupo tiene tal grado de afinidad con los wichí que se los considera como una parcialidad étnica.

Los wichí confieren identidad cultural a su territorio al “dar nombres a la tierra”. El uso consiste en asignar topónimos a los sitios significativos del entorno, lo cual convierte el espacio en un territorio culturalmente organizado. En promedio, las tierras ocupadas por una comunidad wichí abarcan tradicionalmente un área de 100 km y disponen de unos cuarenta topónimos.

Organización social

Consolidaron definitivamente su sedentarismo hacia el siglo XVI, instalándose en paraderos y asentamientos en las orillas de los ríos. Sus comunidades se organizaron en torno a las relaciones de parentesco. Estas comunidades tenían como jefe a un anciano al que secundaba un consejo comunitario de varones, conformando así el gobierno de cada aldea. La unión de varias comunidades constituía las parcialidades.

Los wichí vivían en chozas en forma de cúpula construidas con ramas, con un radio que iba de 2 a 3 metros de diámetro y que era habitada por los integrantes de una familia. Practicaban la monogamia, aunque los caciques solían tener más de una mujer.

Para la práctica de la caza, una de sus actividades productivas más relevantes, se agrupaban en bandas u hordas, bajo la autoridad de un cacique. A estas bandas se las conocía también como tribus, estaban formadas por una cantidad variable de individuos y se asentaban en lugares de buena caza, pesca y vegetales; generalmente lugares altos con ríos o lagunas en sus proximidades.
Si bien su lengua no tenía escritura, se caracterizaron por transmitir oralmente, de generación en generación, los elementos constitutivos de su cultura. En ese aspecto se destacan sus cualidades artísticas como recursos estratégicos para mantener su identidad y el sentido de pertenencia al clan familiar.

Familia wichí en el Chaco salteño.

Actividades productivas

Los wichí mantuvieron hasta principios del siglo XX el modo de producción cazador-recolector. Sus principales actividades productivas, hasta entonces, eran la caza, la pesca y la recolección. La agricultura, a pesar del influjo andino del que se ha hecho mención, estaba poco desarrollada, limitándose apenas a la horticultura. Entre los pocos cultivos que practicaban (siempre a cargo de las mujeres) se contaban el zapallo, el maíz y el poroto. Pero en cuanto las condiciones les eran propicias, todos se dedicaban a la recolección estacional de cocos de palmera como el pindó, yatay y caranday, la algarroba, porotos cimarrones, tuna, tasi y miel.

La pesca, tanto en los ríos como en las aguadas interiores, era principalmente una actividad de la época seca, mientras que la recolección de la miel se realizaba principalmente en la época de lluvias.

Su calendario se regía por los ciclos de obtención de los recursos alimentarios, tomando un modo circular: el año se iniciaba ritualmente en el tiempo correspondiente al mes de agosto, y a ese inicio le sucedía la estación llamada nawup (“luna de las flores”); seguía a partir de noviembre la yachup (“luna de las algarrobas”); luego, finalizando el verano austral venía la estación lup (“luna de las cosechas”) y finalmente la fwiyeti (“luna de las heladas”).

Producían sus utensilios y herramientas en madera, pero también practicaban otras artesanías como la cestería, cerámica, piedra pulida y textiles. En este último rubro se destacaban por la confección de bolsas hechas de caraguatá o chaguar, con lo que hacían, además, morrales y un tipo de bolso llamado yiska, costumbre que han mantenido hasta nuestros días.

Vista del río Bermejo.
YISKA

Este tipo de bolsos se hace en forma de malla apretada con una aguja gruesa de madera, plantando dos palos en el suelo y colocando un hilo tirante entre ellos. Sobre este se hace una primera hilada de lazada usando la cantidad de mallas necesarias de acuerdo al tamaño que se desea obtener. Luego se agrega una segunda vuelta entrecruzando los hilos de modo que al no apretar el nudo quede la malla abierta.

Los dibujos con que las decoran se obtienen combinando distintos colores y llevan el nombre de “codos”, “lomos de avestruz”, “caparazón de tortuga”, “cuero de lampalagua”, “frutos de doca”, “dedo de carancho”, “pata de corzuela”, “pata de loro”, “cuero de yarará”, “pata de zorro” o “pecho de pájaro carpintero”.

EL CHAGUAR

Su nombre científico es Bromeliahieronymi o Bromeliaserra, y es una planta alimenticia y textil que se encuentra en el Chaco salteño. Su fibra es utilizada desde tiempos remotos por los wichí, a tal punto que podría decirse que en ella late su identidad cultural.

La actividad que practican en torno al chaguar es realizada por las mujeres. Son ellas quienes, formando pequeños grupos, van al monte a cosechar, luego desfibran, hilan, tiñen y tejen. Conocen perfectamente los lugares donde encontrar la planta y eligen entre ellas las que tienen el tamaño y la calidad requerida para sus quehaceres. Limpian la fibra machacándola, raspándola y remojándola en agua una y otra vez. Una vez limpia se la deja secar al sol durante uno o dos días. Para hacer el hilado se unen varias hebras, torciéndolas con las manos sobre el muslo en un movimiento rápido para el que se necesita mucha práctica. Después de hilada la fibra, cuando han obtenido varios metros de hilo, forman ovillos. El hilo se tiñe usando distintos tintes provenientes de plantas de monte, con los que obtienen el negro, marrón, gris y rojo, entre los colores más usados. Así queda listo para iniciar el tejido.

Creencias

Eran animistas, rindiéndole culto a los seres de la naturaleza, pero con la idea de la existencia de un ser superior al que llamaban Tokuah o Tokuaj, y que se ocupaba de dirigir el mundo. Como en otros pueblos aborígenes, atribuían a los chamanes poderes curativos y vínculos con los seres espirituales.

Actualidad

De acuerdo a datos obtenidos a comienzos de 2005, los wichí habitan principalmente en la zona este del departamento boliviano de Tarija y en el Chaco salteño, ubicado en el noreste de la provincia de Salta, en Argentina. A estos sitios se suman asentamientos en el oeste de las provincias argentinas de Formosa y Chaco, y en el extremo noroeste de Santiago del Estero.

La deforestación está transformando la región en una zona desértica.

Riesgos

Desde comienzos del siglo XX los wichí sufren la ocupación de sus tierras ancestrales, tierras que se han visto castigadas con la deforestación, la introducción de ganado y actualmente la siembra de soja. A través de un estudio realizado en 1998 por la Universidad Clark de Worcester, Massachussetts, pudo saberse, gracias a imágenes obtenidas por satélite, que entre 1984 y 1996 fue desmontado el 20 % de los bosques de la región, lo que significó un duro golpe para un grupo cuyas principales actividades dependen del equilibrio de su ecosistema.

Para terminar con estos abusos los wichí llevan años luchando por obtener los títulos de sus tierras. Los principales reclamos se centran en tierras fiscales localizadas en el este de la provincia de Salta. La ley les ha reconocido el derecho sobre estas tierras, pero el gobierno provincial no ha ejecutado las medidas necesarias para que la situación se haga efectiva.

La situación se agravó en 2004 cuando el gobierno de Salta decidió quitar el estatus protegido de la Reserva Natural de General Pizarro, en el departamento de Anta, donde vivían alrededor de cien wichí, para vender parte de esas tierras a empresas privadas. Luego de meses de lucha los dirigentes aborígenes se reunieron con autoridades nacionales que mediaron ante el gobernador salteño. La negociación entre las partes terminó con la firma de un acuerdo entre la Administración de Parques Nacionales y el gobierno de la provincia de Salta, por el que se creó una nueva zona protegida nacional en General Pizarro. Los wichí tendrán allí derecho de uso sobre 22 km2 y la propiedad de 8 km2.

 

 

Cultura andina

Junto a los Andes centrales, en los actuales territorios de Perú, Bolivia y Ecuador, se desarrollaron diversas civilizaciones originarias que, a partir de los estudios arqueológicos llevados a cabo durante el siglo XX, se hicieron conocidas como civilizaciones andinas.

Estas civilizaciones surgieron al norte de la costa central sudamericana hacia el cuarto milenio a. C. a partir de las aldeas de pescadores y agricultores que se instalaron allí como parte de un largo proceso iniciado al finalizar la última glaciación de Wisconsin. Posteriormente, a partir del siglo II a. C. se circunscribieron al occidente peruano y boliviano, el Norte Chico de Chile y zona del Noroeste argentino, correspondientes a las sub áreas Central y Centro-Sur del Área Cultural Andina. En el siglo XV, el Tahuantinsuyo abarcaría un territorio mayor hacia el norte.

Características

En esta región se desarrollaron sociedades de gran complejidad política y cultural (como inca, moche, tiahuanaco, huari o nazca) entre el tercer milenio antes de Cristo y el año 1532, cuando se desata la Conquista del Perú.

La civilización andina fue una de las civilizaciones prístinas, es decir, que se originaron de forma autónoma a otras (como Mesopotamia en el Viejo Mundo y Mesoamérica en el Nuevo Mundo).

El desarrollo de la civilización andina se dio a través de un largo proceso cuyas etapas responden a secuencias que la arqueología muestra con claridad, tanto en sus espacios de asentamiento cuanto en sus épocas e influencias interregionales, y aunque en algunos casos —como consecuencias de la diversidad ambiental y la utilización de recursos ecológicos distintos— las culturas regionales se muestran con características más o menos diferentes, tienen en común mucho más de lo que se puede observar en la decoración de las vasijas o en las particularidades de la arquitectura; a un nivel antropológico, esas sociedades actuaron frente a su hábitat en la solución de sus necesidades y configuraron un original y unitario proceso de desarrollo social y político.

Ese proceso, desde la llegada de los primeros grupos de cazadores-recolectores a finales del Pleistoceno, hasta la conquista española, cubre alrededor de 12.000 años, y atravesó distintos estadios de evolución cultural definidos en términos antropológicos (sociedades igualitarias o segmentarias, sociedades de jefatura, Estados prístinos, Estados expansivos o de conquista, Imperios regionales), para culminar en el Imperio universal que representó para la región el Estado Inca.

Historia

Luego de un largo período de cazadores y recolectores (llamado Periodo Lítico) y de otra etapa donde se descubren gradualmente la ganadería y la agricultura (Arcaico Temprano y Medio) aparece una etapa donde las aldeas se organizan admirablemente hasta construir templos y plazas. Lo que parecen ser una multitud de pequeños Estados teocráticos de sustento agrícola, comparten entre sí algunas características comunes, como tener objetos rituales donde se representan seres humanos con rasgos de felino o serpiente, o construcciones similares (pirámides en U, plazas circulares hundidas etc.). La definición más amplia denomina a esta etapa Formativo.

¿Sabías qué...?
Cuzco fue declarado Patrimonio Histórico de la Humanidad en 1983.

La más detallada distingue entre el llamado Arcaico Tardío, el Período Inicial (“inicial” porque es cuando aparece la cerámica, objeto fundamental para la cronología arqueológica andina) y el Horizonte Temprano (1200 a. C. – 200 a. C., que se refiere a un momento donde gran parte de los Andes está incluida por la misma cultura). Otros autores fusionan algunas características para hablar de un Horizonte Formativo, una etapa en donde, en un territorio muy amplio de los Andes centrales, se dan las mismas características culturales, influidas por templos como Chavín de Huántar.

Luego de ello sobreviene una etapa (desde 200 a. C. hasta 600 aproximadamente) donde se hacen muy diferentes unas sociedades de otras, al menos en su arte. Son sociedades con una gran especialización y con una tecnología de riego avanzada. A esta etapa se le llama de muchas maneras, siendo Intermedio Temprano (Rowe), o “Período de las culturas regionales” (Lumbreras) las más usadas. Como el arte de esta etapa es de altísima calidad se le ha llamado también Periodo Clásico.

La incorporación de la agricultura significó un giro en las culturas andinas.
Cerámica andina.

Después de la regionalización se produce un nuevo período de integración cultural que se extiende entre los años 600 y 1100. Se supone, promovido por dos Estados: el Imperio Wari en el centro y norte del Perú, y Tiahuanaco, en Bolivia, el sur peruano y el norte chileno. Esta etapa se caracteriza por la aparición de grandes ciudades, sistemas administrativos complejos, de caminos y de terrazas de cultivo en las montañas. El nombre más usado para esta etapa es Horizonte Medio u Horizonte Wari. En otras cronologías es la última etapa del Período Clásico.

En el siguiente período (1100-1532) los procesos anteriores se repiten, por lo que es llamado Período Posclásico. Así, en una primera etapa (1100-1450) parte de la influencia de la cultura dominante decae y resurgen las tradiciones regionales nuevamente con diferencias culturales muy marcadas. En general las zonas altoandinas sufren una ruralización y las de la costa se vuelven más sofisticadas, pero si algo comparten la mayoría de estas sociedades es su militarismo. Se le llama a esta etapa Intermedio Tardío o Período de los Estados Regionales entre otros. Finalmente una nueva y brevísima integración regional (1450-1532) dirigida por unos de esos Estados (el de los incas) da origen a una etapa conocida como Horizonte Tardío.

Rasgos comunes

Fue Wendell Bennett quien en 1948 definió la “Co-tradición peruana” como rasgos culturales comunes a todos los pueblos que habitaron esta región en el área que va desde Lambayeque hasta Mollendo en la costa, y desde Cajamarca hasta Tiahuanaco en la sierra. Algunos de estos rasgos comunes son:

  • Todos los grupos humanos basan su subsistencia en la agricultura (de prácticamente las mismas plantas) y el pastoreo de camélidos.
  • Todos usaron el palo de cavar, el destripaterrones y la taclla (arado de pie andino).
  • Uso de grandes y complejos sistemas de irrigación.
  • Uso intensivo de andenes en las regiones montañosas.
  • Uso de las mismas técnicas de deshidratación y almacenaje de alimentos.
  • Diferentes tipos de vestimentas basadas en túnicas (uncus) amarrados con faja a la cintura, turbantes y una bolsa como parte del vestir tradicional.
  • Uso en el arte de un “vocabulario común” que conjuga diseños de peces, águilas, felinos y cóndores; que representa siempre cabezas-trofeo; técnicas de elaboración similares en cerámica, metalurgia, tejido y arte plumario.
Las civilizaciones andinas tuvieron entre otros rasgos comunes, el uso de complejos sistemas de irrigación.

Origen de la civilización andina

Al respecto existen tres teorías: la de Max Uhle (Teoría Inmigracionista: difusionista), la de Julio C. Tello y Rafael Larco Hoyle (Teoría autoctonista: evolucionista), y la de Federico Kauffmann Doig (teoría aloctonista o difusionista).

Estas teorías fueron postuladas antes del descubrimiento de la ciudad-estado de Caral, en el valle de Barranca Supe al norte de Lima, la cual evidentemente es mucho más antigua que la civilización Chavin.

La teoría inmigracionista (difusionista) de Max Uhle (1856–1944), sostuvo que fue en la costa. Proto Chimú y proto Nazca, habrían sido los primeros centros de alta cultura, “derivados de la cultura maya”. De la costa, la civilización se habría expandido a la sierra para formar otras culturas. La influencia cultural centroamericana habría llegado al Perú por mar y tierra, de manera directa o indirecta. Según Uhle, antes de este hecho, en la costa “existían primitivos pescadores”.

La teoría autoctonista (evolucionista) de Julio C. Tello (1880–1947), sostenía que Chavín de Huántar, fue la alta cultura andina más antigua, con iniciadores que provenían de la selva amazónica peruana. Después de un desarrollo local, dicha cultura se dispersó hacia otros lugares como Sechín, Moxeke, Cupisnique, Paracas, etc. Rafael Larco Hoyle (1901–1966), fue otro autoctonista. Creía que la alta cultura andina se originó en la costa, en Cupisnique o valle de Nepeña (región La Libertad). Desde allí se habría difundido a la sierra “portando el felínico”.

La teoría aloctonista (difusionista) de Federico Kauffmann Doig (1928), sostiene que la primera cultura andina fue la de Valdivia (costa de Ecuador), con una antigüedad de 5.000 años.

Según la arqueología estadounidense, “formativo”, es sinónimo de Neolítico o “alta cultura”. Para que una cultura llegue al “formativo”, debe haber tenido un desarrollo sostenido, desde los inicios de la revolución agrícola hasta que las comunidades aldeanas entran en crisis, por su complejidad, en su avance hacia un control administrativo central y estatista. En este quehacer, muchas veces se sucedieron guerras o luchas entre civilizaciones, que terminaron por tomar una de otras, algunos elementos que les servían e incorporarlas a su bagaje cultural; en otros casos fue un desarrollo individual, sin injerencia externa. Así las cosas, no se descarta influencia, por ejemplo en la cerámica, de culturas colombianas o centroamericanas.

¿Sabías qué...?
Los quechuas llegaban a Machu Picchu a través del Camino del Inca.

Dado el comercio que existió entre las culturas de América del Sur y las de Mesoamérica o América Central, es posible que algunos elementos culturales de una de ellas hayan podido ser tomados como propios, dándoles las características propias de la cultura que asumió dicho elemento.

Los mitos orales peruanos y bolivianos referidos a estas épocas, hablan de intercambios comerciales a través de ríos que atravesaban la selva desde el actual Puno (frontera Perú-Bolivia).

Talla en piedra de la cultura chavin.

Migraciones de los pueblos originarios por América latina

Hoy en día, la migración interna e internacional de los pueblos indígenas es un tema inevitable para cualquier grupo académico, gubernamental o de defensa.

Entre los grupos de migrantes indígenas más famosos están los mayas de Guatemala que huyeron de su país durante la guerra civil en América Central y se han establecido desde entonces en América del Norte, y los Otavalos del Ecuador, que emigraron a Colombia, Chile, Argentina y Brasil para buscar mejores oportunidades económicas.

En la mayoría de los casos, las comunidades indígenas se contaban dentro de la migración interna y los gobiernos municipales no reconocían sus diferencias culturales.

Definición de pueblos indígenas

Las comunidades, pueblos y naciones indígenas son aquellas que, aunque tienen una continuidad histórica con sociedades pre-invasoras y pre-coloniales que se desarrollaron en sus territorios, se consideran distintas de otros sectores de las sociedades que prevalecen en esos territorios. Forman en la actualidad sectores no dominantes de la sociedad y están decididos a preservar, desarrollar y transmitir a las generaciones futuras sus territorios ancestrales y su identidad étnica, como base de su prolongación como pueblos, de acuerdo con sus propios patrones culturales, instituciones sociales y sistemas legales.

¿Sabías qué...?
En el 2009 el Foro Permanente para los Asuntos Indígenas de las Naciones Unidas informó que había más de 370 millones de indígenas en unos 90 países de todo el mundo.

Características de los migrantes indígenas

Es difícil hacer generalizaciones sobre los migrantes indígenas, ya que provienen de tantos lugares y tienen diferentes niveles de reconocimiento en sus países de origen. Mientras que la mayoría son hombres, un número creciente de mujeres ha comenzado a emigrar por su cuenta para unirse a sus maridos, hermanos y padres.

Los niveles de educación difieren según la generación.

Cada vez son más los grupos indígenas migran para buscar mejores oportunidades económicas, aunque la persecución sigue para muchos. Un nuevo factor que afecta el movimiento de los grupos indígenas fuera de sus tierras tradicionales es la degradación ambiental, que por una parte ha estado relacionado con el cambio climático.

Migración interna

La migración de las zonas rurales a las zonas urbanas, que a menudo conduce a la migración internacional, es una característica común de los migrantes indígenas. Estos movimientos normalmente siguen dos caminos: desplazamiento de sus tierras y migración económica a regiones más desarrolladas dentro del país de origen.

En las Américas, la migración indígena hacia las ciudades se inició en la década de 1950, ya que en su mayoría los hombres abandonaron el hogar en busca de trabajo. A finales de la década de 1990, las mujeres indígenas de América y Asia habían comenzado a unirse al flujo, a menudo eran empleadas domésticas.

Otra forma de migración interna, que también a veces conduce a la migración internacional, es el tráfico de mujeres y niños indígenas.

Migración Internacional

Una vez que los pueblos indígenas se han mudado dentro de su país de origen, muchos comienzan a emigrar al extranjero. Sus caminos incluyen participar en programas de trabajadores temporales, ingresar ilegalmente a un país u obtener el estatuto de refugiado.

En América Latina, Otavalos y Quechuas de Ecuador y Perú han emigrado en la región andina, entre Perú, Bolivia y Ecuador, para buscar mejores oportunidades económicas. También se han establecido en Italia y España, donde llegan como turistas pero trabajan sin documentos desde principios de los años noventa.

Mantener lazos

Al igual que muchos migrantes, los pueblos indígenas mantienen fuertes vínculos con sus comunidades de origen una vez que se trasladan al extranjero. Estos vínculos sirven para muchos propósitos, que incluyen la producción de recursos culturales para fortalecer las culturas indígenas, la membresía y el mantenimiento de las costumbres.

En el caso de los pueblos indígenas perseguidos, algunos grupos han buscado refugio de la reubicación forzada, campañas políticas y esfuerzos para destruir sus culturas y poblaciones. Casos bien documentados incluyen a los mayas de Guatemala que huyeron durante la guerra civil de los años ochenta en ese país y se establecieron en el sur de México, en California y en Florida.

México

El territorio de México moderno era el hogar de numerosas civilizaciones indígenas antes de la llegada de los conquistadores europeos; los Olmecas, los Zapotecos y los Mixtecos, que dominaban las montañas de Oaxaca y el istmo de Tehuantepec, los Mayas en Yucatán y los Aztecas que, desde su capital central en Tenochtitlan, dominaban gran parte del centro y sur del país.

Benito Juárez, indio zapoteco y presidente de México de 1858 a 1872. Fue el primer presidente mexicano con raíces indígenas.

Guatemala

Muchos de los pueblos indígenas de Guatemala son de herencia maya. Otros grupos son Xinca y Garífuna.

Sólo la cultura maya representa aproximadamente el 40 % de la población.

Nicaragua

Los Misquitos son nativos americanos en Centroamérica. Su territorio se expande desde Cabo Cameron, Honduras, hasta Río Grande, Nicaragua, a lo largo de la costa Misquito.

A lo largo de los siglos los Misquitos se han casado con esclavos escapados que han buscado refugio en comunidades misquitas. La sociedad misquita tradicional estaba altamente estructurada, con una estructura política definida. Había un rey pero no tenía poder total.

Argentina

Los primeros indicios de presencia humana en la Argentina se encuentran en la Patagonia y datan de 11.000 a. C. En 1480, el Imperio Inca bajo el imperio del emperador Pachacutec lanzó una ofensiva y conquistó el actual noroeste argentino, integrándolo en una región llamada Collasuyu. Las zonas central y meridional, la Pampa y la Patagonia, estaban dominadas por las culturas nómadas, unificadas en el siglo XVII por los mapuches.

A medida que el país se modernizaba e industrializaba, los nativos que subsistían en los emprendimientos agrarios se encontraban en un estado de decadencia.

Bolivia

La cultura de Tiwanakan se desarrolló en el extremo meridional del lago Titicaca. Esta cultura, centrada alrededor y nombrada para la gran ciudad de Tiwanaku, desarrolló técnicas arquitectónicas y agrícolas avanzadas. Los Moxos en las tierras bajas orientales y los Mollos, al norte de la actual ciudad de La Paz, Bolivia, también desarrollaron sociedades agrícolas avanzadas que se habían disipado en el siglo XIII.

El colapso de la influencia de Tiwanakan resultó en el surgimiento de los Aymaras, un pueblo beligerante que vivía en pueblos fortificados, tenían una capacidad extraordinaria para adaptarse a las condiciones climáticas únicas de la región.

En 2005, por primera vez en la historia del país, se eligió a un presidente indígena aimara, Evo Morales.

Brasil

Los registros de fósiles encontrados en Minas Gerais muestran evidencia de que el área ahora llamada Brasil ha estado habitada por poblaciones indígenas, durante al menos 8.000 años. Los restos arqueológicos indican un patrón complejo de acontecimientos culturales regionales y de migraciones internas.

Cuando llegaron los primeros exploradores europeos, todas las partes del territorio estaban habitadas por tribus indígenas semi-nómadas, que subsistían en una combinación de caza, pesca, recolección y agricultura.

Colombia

Hoy en día, los pueblos indígenas de Colombia abarcan al menos 85 culturas distintas y más de 1.378.884 personas.

Uno de ellos es la cultura muisca, un subconjunto del grupo étnico Chibcha más grande, famoso por su uso del oro, que llevó a la leyenda de El Dorado. En el momento de la conquista española, los Chibchas eran la civilización indígena más grande entre los incas y los aztecas.

Los dos principales grupos lingüísticos que dominaron el territorio ahora conocido como Colombia durante el período precolombino fueron los Caribes y los Chibchas.

Perú

La mayoría de los peruanos son indígenas o mestizos, de ascendencia mixta indígena, africana, europea y asiática. Perú tiene la población indígena más grande de América del Sur y sus tradiciones y costumbres han dado forma a la manera en que los peruanos viven y se ven hoy en día.

Los pueblos indígenas amazónicos, como Urarina, Bora, Matsés, Ticuna, Yagua, Shipibo y Aguaruna, desarrollaron complejos sistemas chamánicos de creencias antes de la Conquista Europea del Nuevo Mundo.

Machu Picchu es una de las maravillas de la humanidad, y fue construido por la civilización Inca.

A pesar de que el Perú declaró oficialmente su carácter multiétnico y reconoce al menos seis docenas de dialectos, que incluyen el quechua, el aymara y el hegemónico español, la discriminación y el peligro del lenguaje desafían a los pueblos indígenas en este país.