Tipos de cuentos

El cuento es una narración breve de sucesos inventados o ficticios, de carácter sencillo, que puede tener un fin moral o simplemente jocoso. Se diferencia del caso o sucedido en que a aquél se le supone un origen verídico

Si bien existen diferentes clasificaciones, estos son los principales tipos de cuentos:

Cuento maravilloso

Por cuentos maravillosos tradicionales se entiende a todos aquellos cuentos que nos contaban cuando éramos pequeños. Dichas narraciones existen en el folklore popular desde hace siglos y, en un principio se transmitían únicamente de forma oral y en ámbito familiar.

Con el transcurso del tiempo, algunos estudiosos de la literatura tradicional realizaron la labor de recopilar y transcribir todas estas historias. Entre las recopilaciones más conocidas encontramos las de los hermanos Grimm, la de Hans Christian Andersen o las del escritor italiano Collodi, también conocido por ser el creador de Pinocho.

Dichos cuentos, narran historias en las cuales hay una fuerte presencia de elementos fantásticos y, a veces, hasta pueden aparecer personajes temibles, que no existen en la vida real, como ogros, lobos feroces, brujas, etc. Muchas veces trataban de dar algún tipo de enseñanza a los niños. Además, estos relatos se caracterizan por no identificar el tiempo y lugar en el que se desarrolla la historia.

Las brujas son uno de los personajes principales de los cuentos maravillosos

Cuento fantástico

El cuento fantástico narra acciones cotidianas, comunes y naturales; pero en un momento determinado de la historia aparece un hecho sorprendente e inexplicable. Aunque se basa en elementos de la realidad presenta los hechos de una manera distinta al modo habitual de ver las cosas, de una manera asombrosa y, muchas veces, sobrenatural.

Los cuentos fantásticos presentan historias realistas que en algún momento son irrumpidas por hecho sobrenatural.

El cuento fantástico enfatiza en los misterios del hombre y su mundo: el tiempo, los sueños, las dimensiones, la muerte, entre otros. El autor del cuento fantástico toma esos misterios y valiéndose de sus recursos –además de la ausencia de respuestas – logra la incertidumbre. Desde elementos reales revierte la realidad y hace de lo fantástico una posibilidad. El lector se pregunta acerca de la posibilidad de los acontecimientos; el relato es verosímil a pesar de los elementos extraños.

La creatividad empleada por los autores de narraciones fantásticas es tal que hace tambalear el mundo conocido del lector.

Así, a través de los personajes emplean la metamorfosis; da vida a objetos inanimados y adquieren humanidad. Hay alteración en el tiempo y el espacio por medio de traslados, anacronismos, retrocesos, ruptura de leyes físicas, etc.

Un tema recurrente en los cuentos fantásticos es la interrelación entre el sueño y la realidad: sueño dentro de otro sueño, conciencia de que se está soñando, sueños comunes a varias personas; esto se ve claramente en el cuento de Julio Cortázar La noche boca arriba.

Cuento de ciencia-ficción

Los cuentos de ciencia ficción son relatos donde se toman aspectos técnico-científicos que se corresponden al ámbito de las ciencias y también tiene un aditamento de “ficción” porque se conjugan factores reales y posibles que entrañan la inclusión de lo ficticio, con cierta dosis de suspenso.

Este tipo de relatos narran historias, generalmente en el futuro, sobre cómo afectan a un personaje o a una comunidad los avances tecnológicos y científicos.

Estas historias comenzaron a definirse en inglés como science-fiction; la traducción más fidedigna sería “ficción científica” pero con el uso, el término ciencia ficción se impuso y el público de habla castellana identifica al género desde este vocablo.

El escritor estadounidense Ray Bradbury fue uno de los precursores del género de ciencia-ficción.

Cuentos realistas

En el cuento realista el autor busca dar una idea del mundo que lo rodea en todos sus aspectos: material, moral, económico, político y religioso. La realidad del hombre en su esencia y existencia, y la descripción del medio en el que éste se desarrolla como ser social e individual, son las aristas que trabaja este cuento. Las obras resultan a menudo profundas disquisiciones sobre la vida, las creencias, el lenguaje y las tradiciones del hombre. La anécdota deja de ser protagonista y es solamente un pretexto para la descripción de caracteres y de costumbres.

El escritor realista trata de narrar los hechos con objetividad valiéndose de la observación directa. Por lo general utiliza la tercera persona gramatical y adopta la posición de narrador testigo u omnisciente.

Como recurso para construir el verosímil describe detalladamente el escenario en que vive el hombre e incorpora el sentir humano con el objeto de crear un clima de realidad.

El espacio preferido es el ambiente de la burguesía urbana y el contexto rural. El autor se detiene en la observación de los aspectos más prosaicos. El tiempo de la acción es lineal. Las fechas son indicadas con precisión; algunos relatos aparecen desarrollados en un momento histórico determinado. Generalmente, la historia se desarrolla en la misma época del escritor. El ofrecer hitos temporales precisos permite al autor exponer los hechos en orden lógico y poner el acento en la construcción del verosímil que hace a la ficción.

Los cuentos realistas se caracterizan por una descripción detallada de la realidad.

Los personajes aparecen representados genéricamente. El estereotipo, la suma de virtudes y defectos que se reconocen fácilmente, proporciona al escritor los elementos para hacer explícita una doctrina social.

Como recurso para construir el verosímil el narrador realista reproduce el lenguaje de los personajes: habla local, modismos, formas coloquiales. Es importante, además, la mayor inclusión de diálogos como procedimiento para la caracterización de los personajes y su presentación objetiva.

Cuento policial

El relato policial es aquel que, por medio de la deducción lógica, identifica al autor de un delito y revela sus móviles; está constituido de forma tal que se puede llegar a una conclusión a partir de sucesos lógicos precisos. El lector es parte fundamental en este género ya que gracias a su complicidad la historia avanza hacia su conclusión. La lectura se sostiene en tanto el lector es atrapado por el suspenso o la curiosidad de saber qué va a pasar.

Es posible reconocer en esos textos distintos elementos característicos del relato:

  1. Un misterio que parece sin solución.
  2. Un investigador y un criminal; los buenos y los malos. Por lo general son personajes con caracteres bien definidos.
  3. Una metodología que permite descifrar el enigma por medio de la lógica y la observación.
  4. Una parte importante del relato está destinada a mostrar el proceso de razonamiento del investigador.
  5. Una técnica narrativa que mantiene el secreto hasta el momento del desenlace.
Agatha Christie fue una escritora de origen británico muy conocida debido a sus relatos policiales.

El relato fantástico

La literatura permite a los escritores transmitir emociones a los lectores por medio de los diferentes géneros que existen, como el narrativo, al cual pertenecen los relatos fantásticos, nombrados así porque rompen las normas establecidas con la realidad.

Relato

Es una narración estructurada que por medio del lenguaje permite representar hechos, sucesos y acontecimientos. Generalmente describen a detalle cierto hecho con una extensión mucho menor que una novela.

 

Uno de los principales exponentes latinoamericanos del relato fantástico fue el argentino Jorge Luis Borges.

Tipos de relatos

Los relatos pueden ser reales o ficticios. Algunos tipos de relatos son:

Leyenda: puede ser oral o escrita y generalmente puede presumirse que sucedió en la realidad. En muchas ocasiones suele ser modificada, especialmente cuando se transmite de forma oral de generación a generación.

Relato realista: explica de forma detallada el lugar donde se desarrolla la historia, su principal elemento utilizado es la descripción de la naturaleza y de los personajes. Este tipo de relato narra situaciones de la vida cotidiana.

Relato policial: su trama se desenvuelve en torno a uno o varios crímenes en los que se plantea la forma de resolverlos. Son generalmente narraciones de misterio y de persecución.

Relato fantástico: su elemento principal es lo irreal y la consecuencia que provoca en la realidad, por lo cual, los personajes se desarrollan en un espacio ilógico que sigue normas irracionales.

¿Qué es un relato fantástico?

Existe una gran variedad de definiciones relacionadas con el relato fantástico, la más común establece que se trata de aquella obra en la que se trabaja con elementos ligados con lo sobrenatural y lo real. En este tipo de relatos se desafían las leyes naturales y permiten incluso recrear realidades distintas en el mundo de la ficción.

 

Un relato fantástico es una obra de ficción en la que viven los personajes en un mundo imaginario.

Generalmente, la aparición de un elemento sobrenatural en la obra no tiene explicación dentro de la misma. Por otra parte, el autor hace uso de los misterios descritos en la trama con la finalidad de producir en el lector perplejidad, suspenso, curiosidad y en muchas ocasiones miedo.

Origen

El principal precedente de los relatos fantásticos se localiza en la mitología. Sin embargo, la mitología tiene un fin explicativo (como describir el origen del universo y la creación del hombre) mientras que el relato fantástico se concentra en entretener al lector y jugar con su imaginación.

El Poema de Gilgamesh es la primera obra que utilizó elementos fantásticos (2000 a. C.), era de origen sumerio y en su trama participaban dioses y gigantes.

De igual forma, los relatos fantásticos también suelen relacionarse con las obras de ciencia ficción por algunas semejanzas, pero en las obras de ciencia ficción se hace énfasis en el componente científico y no en la imaginación.

Popularidad

El relato fantástico es un estilo literario que cobró gran popularidad en los siglos XIX y XX. En esta época se popularizaron obras que continúan presente en la mayoría de las bibliotecas, algunos ejemplos son Alicia en el país de las Maravillas, Crónicas de Narnia, El Señor de los anillos y Harry Potter.

La saga de Harry Potter escrita por la británica J. K. Rowling ha vendido millones de copias alrededor del mundo.

Características

  • Poseen trama narrativa (con presencia de un narrador).
  • Describen escenas y situaciones que no pueden hallarse en la realidad.
  • La fantasía se describe como algo natural.
  • La manera en la que se desarrollan las acciones provoca incertidumbre en el lector.
  • Existen acontecimientos imposibles de explicar.
Es frecuente que el narrador de los relatos fantásticos sea el mismo protagonista.

Recursos empleados

La literatura fantástica emplea una serie de recursos que trasladan al lector a una atmósfera inquietante a lo largo de la historia. Los principales recursos usados son:

  • Empleo de imprecisiones en el espacio-tiempo, es decir, no se especifica dónde ni cuándo ocurren los hechos, lo que permite entretejer la historia en un contexto de irrealidad.
  • Uso de acciones repetidas por parte de los personajes involucrados que acentúan la
  • Se evita el uso de la causalidad, generalmente los acontecimientos que se producen no tienen explicación lógica.
  • Manejo de estados de perturbación y desconcierto en los personajes, los cuales no pueden explicar de manera racional lo que sucede.
  • En muchos cuentos fantásticos se emplea la circularidad en la progresión de las acciones, es decir, se vuelve al principio del relato.

¿Por qué han tenido éxito los relatos fantásticos?

Es difícil determinar las razones por las cuales muchos lectores prefieren los relatos fantásticos. Se piensa que una de las causas de que estos relatos tengan tanto éxito es que permiten de alguna manera huir de la realidad y trasladarse a otros mundos. Otras personas consideran que los recursos usados en estas obras para crear incertidumbre las hacen interesantes.

Muchos lectores prefieren los relatos fantásticos porque permiten ir más allá de las barreras que de la lógica.

Recordamos a Rafael Villafañe

El 24 de junio se cumple un nuevo aniversario del nacimiento del titiritero y escritor argentino Javier Villafañe. Murió el 1 de abril de 1996.

Por Alejo Prudkin

Un escucha de oficio

“Javieres habrá muchos. Pero un Javier como el que vive en Buenos Aires, en la casa de Almagro, hay uno solo” (Laura Devetach, La casa de Javier, Colihue, 1990).

Javier Villafañe nació el 24 de junio de 1909, en el barrio de Almagro, Buenos Aires. Desde niño anidó un especial gusto por la escucha de relatos –ya fueran clásicos narrados por su madre, o populares por una empleada española–; por sentir y palpitar la poesía callejera, y se maravillaba con el mundo de los títeres. Personajes como el clown norteamericano Frank Brown, o como el titiritero Dante S. Verzura, impresionaron y estimularon la imaginación de un chico que soñaba en grande.

Con un paso esquivo por los rígidos marcos de la escuela primaria y secundaria, su juventud estuvo signada por lecturas punzantes, la visita asidua a espectáculos de títeres y marionetas en el barrio de La Boca –comandados por artistas de origen italiano como Bastián de Terranova, Carolina Ligotti y Vito Cantone–, por sus primeras novias y el cultivo de la amistad con individuos de la talla de Enrique Wernicke, José Luis Lanuza y Juan Pedro Ramos. Cabe destacar que este último se irá perfilando como su primer compañero de viajes y andanzas.

La(s) vuelta(s) al mundo

Cumplido el servicio militar obligatorio, donde materializa sus primeras piezas literarias –como Don Juan Farolero, publicado en 1936–, y ya empleado de Obras Sanitarias de la Nación, a los 24 años asiste a una escena determinante para su vida. Transcrita por su amigo Pablo Medina, en Javier Villafañe. Antología. Obra y Recopilaciones (Sudamericana, 1990), el propio Villafañe comenta:

“Un día estábamos en el balcón de la casa de mi hermano, Oscar, en la calle Azcuénaga, con Juan Pedro Ramos, el poeta y amigo, y pasó un carro conducido por un viejo, y sobre el heno que llevaba iba un muchacho mirando el cielo mientras masticaba un pastito largo y amarillo. Pensamos en ese momento con Juan qué hermoso sería poder viajar toda la vida en un carro y que el caballo nos llevara adonde quisiera”.

Seducidos por el ideal de libertad, por la voluntad artística y la celebración de la vida, ambos compañeros dan origen a “La Andariega”, aquella mítica carreta devenida hogar y teatro de títeres ambulante. Nacida de un carro hielero y remozada por manos propias y amigas, se pobló de personajes legendarios como el mentado Maese Trotamundos.

Un creador trashumante

“Un día llegó a la ciudad un titiritero. Un hombre que tenía barba y había caminado el mundo con sus títeres” (Javier Villafañe, El caballo celoso, Colihue, 1993).

Habiendo perfeccionado la confección y el manejo de los títeres, y con aportes artísticos de Emilio Pettorutti, Raúl Soldi, Carybé, Enrique Molina y Norah Borges, entre otros, Ramos y Villafañe dan su primera función en un baldío del barrio de Belgrano, el 22 de octubre de 1935.

Primero hacia el sur de la provincia de Buenos Aires, en compañía de Juan Pedro Ramos, y luego hacia el norte –donde quedaría particularmente impactado por la gente, la fauna y la geografía entrerrianas–, acompañado fugazmente por Justiniano Orozco López, Villafañe da comienzo a su infinito derrotero de artista ambulante. A esos primeros viajes seguirían otros por el interior profundo de la Argentina y países como Chile, Bolivia, Paraguay y Uruguay, en gran parte acompañado por su amigo Liberto Fridman.

Con el tiempo llegaron sus distintas nupcias, sus hijos, el oficio periodístico y una profusa obra literaria. Pero nunca se truncó su vida andariega. Sus pies y “sus manos” hollaron Europa, África y América. En 1967 se exilia en Venezuela, hace escuela en la Universidad de Los Andes (ULA) y desde allí se lanza a los caminos manchegos tras los pasos de Don Quijote. En Venezuela, España y donde lo encuentre el tiempo, se dedica a recuperar cuentos e historias de niños y reyes. “Yo les robo cosas a los niños. Aunque en realidad no debería decir robar, porque las cosas no tienen dueño. ¿Acaso la palabra no anda en el aire y es de todos?”, supo comentar con picardía (Pablo Medina, Javier Villafañe. Antología. Obra y Recopilaciones, Sudamericana, 1990).

La(s) casa(s) de Javier

“Toda mi vida fue buscar el lugar donde quería morir. Aún sigo viajando” (Javier Villafañe, “El anciano viajero” en Los ancianos y las apuestas, Sudamericana, 1990).

En 1980 se muda a España y en 1984 retorna a nuestro país. Nunca dejó de crear, de vivir con plenitud y de viajar. Poeta, titiritero, amigo, conversador y amante de la vida, fue reconocido por reyes y plebeyos, y supo cultivar la amistad de grandes figuras como Federico García Lorca, Julio Cortázar y Atahualpa Yupanqui. El 1 de abril de 1996, la muerte lo busca y encuentra, como ya había prefigurado poéticamente en “El viejo titiritero y la muerte” (en Los ancianos y las apuestas, Sudamericana, 1990).

Bibliografía utilizada:

-Devetach, Laura. La casa de Javier. Buenos Aires, Colihue, 1990.
-Medina, Pablo. Javier Villafañe. Antología. Obra y Recopilaciones. Buenos Aires, Sudamericana, 1990.
-Villafañe, Javier. Los ancianos y las apuestas. Buenos Aires, Sudamericana, 1990.
-Villafañe, Javier. El caballo celoso. Buenos Aires, Colihue, 1993.

Fuente: http://www.educ.ar/sitios/educar/recursos/ver?id=106686&referente=docentes

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