{"id":295,"date":"2018-03-15T10:40:06","date_gmt":"2018-03-15T13:40:06","guid":{"rendered":"http:\/\/elbibliote.com\/resources\/articulosdestacados\/?p=295"},"modified":"2021-09-07T17:34:31","modified_gmt":"2021-09-07T20:34:31","slug":"quien-es-alejandra-pizarnik","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elbibliote.com\/resources\/articulosdestacados\/?p=295","title":{"rendered":"\u00bfQui\u00e9n es Alejandra Pizarnik?"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #808080;\"><em>La obra de Alejandra Pizarnik se ubica entre las m\u00e1s intensas y originales de la literatura argentina. Obra que no se reduce solo a un poemario de calidad excepcional, sino que abarca tambi\u00e9n la cr\u00edtica literaria y una vasta correspondencia. El inter\u00e9s por el lenguaje, las palabras y su imposibilidad de definir la realidad son los ejes principales de su poes\u00eda. En este art\u00edculo, Ivonne Bordelois nos acerca al mundo de oscura belleza de una escritora profundamente comprometida con su arte.<\/em><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por Ivonne Bordelois<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una primera aproximaci\u00f3n a su obra nos muestra que tanto sus cartas y sus estudios cr\u00edticos como sus diarios y sus poemas atestiguan una apasionada obsesi\u00f3n por la palabra, es decir, <strong>una reflexi\u00f3n incesante acerca de las posibilidades y los l\u00edmites del lenguaje. <\/strong>En esta indagaci\u00f3n, fue maestra por su audacia y porque supo arrancar del castellano una entonaci\u00f3n desconocida, en la que se perciben lo intenso, lo violento, lo profundo, lo sutil entrelazados de una manera dif\u00edcilmente imitable:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Explicar con palabras de este mundo \/ que parti\u00f3 de m\u00ed un barco llev\u00e1ndome La rebeli\u00f3n consiste en contemplar una rosa \/ hasta pulverizarse los ojos \u00bfQu\u00e9 dir\u00eda el mundo \/ si dios lo hubiera abandonado as\u00ed?<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estos ejemplos muestran que la precisi\u00f3n de\u00a0<strong>Alejandra Pizarnik<\/strong>\u00a0para dar con la inflexi\u00f3n \u00fanica de cada palabra en el poema no imped\u00eda que una especie de electricidad negra se propagara a trav\u00e9s de esa rara exactitud. Estos poemas hablan de<strong>\u00a0la extra\u00f1eza de ser en el mundo<\/strong>\u00a0y lo dicen de un modo conciso; no son verbalmente \u201cplacenteros\u201d, sino que aparecen como chispazos memorables que alumbran\u00a0<strong>una angustia experimentada con aut\u00e9ntica lucidez y una indiscutible eficacia verbal<\/strong>. Es ese impacto central es el que alcanza a los lectores y escritores j\u00f3venes, que llegan a decir que se sienten secuestrados por ella.<\/p>\n<figure id=\"attachment_296\" aria-describedby=\"caption-attachment-296\" style=\"width: 554px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-296 size-full\" src=\"https:\/\/elbibliote.com\/resources\/articulosdestacados\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/Pizarnik_byn.jpg\" alt=\"\" width=\"554\" height=\"507\" srcset=\"https:\/\/elbibliote.com\/resources\/articulosdestacados\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/Pizarnik_byn.jpg 554w, https:\/\/elbibliote.com\/resources\/articulosdestacados\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/Pizarnik_byn-300x275.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 554px) 100vw, 554px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-296\" class=\"wp-caption-text\">Alejandra Pizarnik<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>\u201cHered\u00e9 de mis antepasados las ansias de huir. Dicen que mi sangre es europea. Yo siento que cada gl\u00f3bulo procede de un punto distinto. De cada naci\u00f3n, de cada provincia, de cada isla, accidente, archipi\u00e9lago, oasis. De cada trozo de tierra o de mar han usurpado algo y as\u00ed me formaron, conden\u00e1ndome a la eterna b\u00fasqueda de un lugar de origen.\u201d\u00a0<\/em><\/p>\n<h2 style=\"text-align: justify;\"><strong>Temas centrales que recorren su vida y su obra<\/strong><\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Su poes\u00eda y su existencia atestiguan permanentemente el sentimiento de la<strong>\u00a0inadecuaci\u00f3n del lenguaje para expresar al mundo<\/strong>,\u00a0<strong>y la inadecuaci\u00f3n del mundo con respecto a nuestros deseos m\u00e1s profundos<\/strong>. En esto se aparta de la tradici\u00f3n de la poes\u00eda de lengua espa\u00f1ola, que no suele internarse con tanta tenacidad, verdad e intensidad en estas zonas de la experiencia. Ella es un testigo tr\u00e1gico e insobornable de este sentimiento, y lo expresa con una fuerza extraordinaria. Es decir que hay en ella por un lado cierta desconfianza central en el lenguaje y por otro, parad\u00f3jicamente, una excepcional maestr\u00eda en el lenguaje po\u00e9tico con el que denuncia esta falla central de las palabras para decir realmente lo que nos pasa: &#8220;Sospecho que lo esencial es indecible&#8221;.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De este sentir tr\u00e1gico deriva\u00a0<strong>el miedo<\/strong>: miedo a no ser de este mundo, a no saber qu\u00e9 hacer con ese no ser de este mundo y asimismo miedo a la locura, miedo a envejecer. Pero seg\u00fan la advertencia de Rilke:<em>\u201cHice algo contra el miedo \u2013escrib\u00ed con \u00e9l<\/em>\u201d, Pizarnik fue muy tenaz en su vocaci\u00f3n y valiente en su sufrimiento; se interrog\u00f3 hasta el final y hasta las m\u00e1s extremas consecuencias acerca del sentido de su escritura, de lo que su compromiso con la poes\u00eda significaba: \u201cAy\u00fadame a no pedir ayuda\u201d. Y sobre todo sigui\u00f3 escribiendo hasta sus \u00faltimos d\u00edas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Otro rasgo \u2013en general poco explorado\u2013 es su\u00a0<strong>generosidad con otros escritores<\/strong>, en cuanto a datos, referencias, informaciones, pero aun m\u00e1s, y lo que es mucho m\u00e1s raro, generosidad en la disponibilidad a la<strong>escucha<\/strong>&#8211; a la escucha profunda. En general los grandes poetas est\u00e1n plenos de la escucha fundamental, que es la escucha del propio lenguaje. Pero Alejandra escuchaba tambi\u00e9n a los otros de una manera muy reveladora, como lo hacen los buenos terapeutas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En su escritura \u2013sobre todo en su correspondencia, sus entrevistas y sus art\u00edculos cr\u00edticos\u2013 ella traza a su manera\u00a0<strong>mapas en los que interconecta lecturas y experiencias<\/strong>: es capaz de tramar un tapiz verbal excepcional intercalando citas de poetas como\u00a0<strong>Amelia Biagioni<\/strong>, fil\u00f3sofos como\u00a0<strong>Soren Kierkegaard<\/strong>, y el Evangelio. Como\u00a0<strong>Kafka<\/strong>\u00a0o como\u00a0<strong>Vallejo<\/strong>, ella escribe desde los huesos, porque m\u00e1s all\u00e1 del sufrimiento, escribe de lo esencial con lo esencial. En su \u00faltima obra,\u00a0<em>El infierno musical\u00a0<\/em>y<em>\u00a0Extracci\u00f3n de la piedra de locura<\/em>\u00a0es donde llega a lo m\u00e1ximo de su capacidad expresiva \u2013es decir, a una cercan\u00eda con lo infernal raramente superable en lengua espa\u00f1ola.<\/p>\n<h2 style=\"text-align: justify;\"><strong>Su capacidad cr\u00edtica<\/strong><\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si bien ha existido a veces la tentaci\u00f3n de convertirla en objeto de culto o en un mito,\u00a0<strong>es necesario apreciar la figura de Alejandra en toda su complejidad<\/strong>. En ella, el sello de lo tr\u00e1gico es patente y central, pero tambi\u00e9n el humor, la preservaci\u00f3n de la infancia, la reflexi\u00f3n sobre la m\u00fasica, la pintura y el silencio, la mirada cr\u00edtica sobre la tradici\u00f3n literaria, el ejercicio l\u00facido de la irreverencia. As\u00ed que estas dos pautas tienen que conducirnos cuando nos aproximamos a ella:\u00a0<strong>no se trata solamente de una poeta de la tragedia, de la muerte y del suicidio, sino tambi\u00e9n de una persona extraordinariamente l\u00facida, excepcionalmente cr\u00edtica y con una visi\u00f3n sumamente matizada y rica del mundo<\/strong>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En realidad, es muy dif\u00edcil establecer una ubicaci\u00f3n concreta para Alejandra Pizarnik, porque ella aparece como un meteoro solitario en la poes\u00eda argentina. Sus escritores predilectos son\u00a0<strong>Michaux<\/strong>,\u00a0<strong>Lautr\u00e9amont<\/strong>, <strong>Bataille<\/strong>, en su mayor\u00eda franceses que representaban el surrealismo, y sus seguidores en la Argentina, como <strong>Enrique Molina<\/strong>\u00a0u\u00a0<strong>Olga Orozco<\/strong>, de quien era gran amiga. Y tambi\u00e9n los rom\u00e1nticos y los neorrom\u00e1nticos (<strong>Nerval<\/strong>,\u00a0<strong>H\u00f6lderlin<\/strong>,\u00a0<strong>Rilke<\/strong>), que estuvieron asimismo presentes con su influencia en la literatura argentina de los a\u00f1os cuarenta hasta los sesenta.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero el arte de la interpretaci\u00f3n de Alejandra es muy personal: no es una lectura literaria, sino una indagaci\u00f3n acerca de qu\u00e9 dicen todos estos autores sobre la muerte, sobre la infancia, sobre el sue\u00f1o. Nunca se asimila totalmente a ninguna corriente literaria: ella trabajaba tambi\u00e9n sobre textos que estaban muy distantes de la atenci\u00f3n de los grupos literarios de su \u00e9poca. Por ejemplo, transcrib\u00eda muy hermosos poemas quechuas y poemas mayas que hab\u00eda recogido\u00a0<strong>Miguel \u00c1ngel Asturias<\/strong>, una poes\u00eda ind\u00edgena hermos\u00edsima, que en general no se conoce porque se buscan m\u00e1s bien los prestigios literarios que vienen de Europa o Estados Unidos. Se alimentaba de las canciones de\u00a0<strong>\u00c9dith Piaf<\/strong>, de los tangos de\u00a0<strong>Disc\u00e9polo<\/strong>, de la Biblia, del Talmud; conoc\u00eda las poes\u00edas galaico-portuguesas del siglo XIV, las famosas cantigas. Es decir que el espectro de Alejandra en cuanto a lecturas y fuentes era inmenso, y no se encerraba en las modas del momento. Ella navegaba por la literatura en su totalidad y todo era material para su poes\u00eda. Con su memoria y su atenci\u00f3n prodigiosa, pod\u00eda engarzar todo esto en su propia po\u00e9tica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No hay que olvidar que la profundidad de Alejandra, su extraordinario don de lectura y de cr\u00edtica fulminante, proven\u00edan de una gran exigencia y concentraci\u00f3n interior. Era sorprendente en su manera de descubrir verdades obvias pero escondidas en cuanto al lenguaje, a la literatura y al canon de recepci\u00f3n de autores cl\u00e1sicos o marginales. Pod\u00eda descifrar en un segundo lo rid\u00edculo en un escritor consagrado as\u00ed como advertir la sorprendente profundidad de una paradoja volcada en una copla popular: estaba inmersa permanentemente en la matriz de la lengua y su libertad de percepci\u00f3n le permit\u00eda un juego constante de alusiones y entrecruces reveladores que ser\u00edan normalmente ignorados por los m\u00e1s advertidos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>\u201cEntre otras cosas escribo para que no suceda lo que temo, pera que lo que me hiere no sea, para alejar al Malo. Se ha dicho que el poeta es un gran terapeuta. En este sentido, el quehacer po\u00e9tico implica exorcizar, conjurar, y adem\u00e1s reparar. Escribir un poema es rearar la herida fundamental, desgarradora. Porque todos estamos heridos.\u201d<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo que dec\u00eda parec\u00eda tan absolutamente sensato, que ocultaba la originalidad de su mirada: ten\u00eda el don del adjetivo infalible y la mirada agresivamente fresca, como lo revelan sus estudios sobre\u00a0<strong>Silvina Ocampo<\/strong>,<strong>Octavio Paz<\/strong>\u00a0o\u00a0<strong>Julio Cort\u00e1zar<\/strong>\u00a0\u2013entre muchos otros. Sus escritos cr\u00edticos deber\u00edan ser un modelo para quienes hoy aprenden o ense\u00f1an literatura, porque son un ant\u00eddoto eficaz contra la jerga acad\u00e9mica impenetrable que muchas veces impide el acceso a los textos que m\u00e1s pueden interesarnos.<\/p>\n<h2 style=\"text-align: justify;\"><strong>Ubicaci\u00f3n en su tiempo<\/strong><\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Alejandra encarn\u00f3 a fondo y hasta el final una \u00e9poca de gran vitalidad, la de los a\u00f1os sesenta, que fue rica en debates culturales, pol\u00edticos y po\u00e9ticos de gran calibre. Es raro en nuestros tiempos encontrar una conciencia como la suya, tan\u00a0<strong>persuadida del contacto de la belleza con lo tenebroso<\/strong>, no como una moda literaria sino como\u00a0<strong>una propiedad de la vida misma<\/strong>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero su obra m\u00e1s desafiante coincide con un per\u00edodo sombr\u00edo para el pa\u00eds, cuando comienzan a recortarse las libertades, no s\u00f3lo literarias sino pol\u00edticas y vitales. Aquellos que ella llamaba \u201clos funestos, los due\u00f1os del silencio\u201d dispusieron, con la irradiaci\u00f3n siniestra de sus poderes de intimidaci\u00f3n, el silencio o el silenciamiento de la voz de Pizarnik despu\u00e9s de su muerte. Procuraban acallar el esc\u00e1ndalo que se encarnaba en una mujer de peque\u00f1a clase media, jud\u00eda, que hab\u00eda ejercido una gran libertad en sus decisiones personales, rindiendo poco o ning\u00fan tributo a las convenciones mundanales y cuyos poderes de seducci\u00f3n e inspiraci\u00f3n se fundamentaron siempre, ante todo, en su propia, solitaria y fascinante palabra po\u00e9tica. El silenciamiento fue efectivo: desde la muerte de Pizarnik en 1972 a la edici\u00f3n de su primero \u2013y \u00fanico\u2013 libro de escritos p\u00f3stumos en la Argentina,\u00a0<em>Textos de Sombra<\/em>, editados por Orozco y Becci\u00fa y publicados en 1982, corren 10 a\u00f1os, mediados en parte por la sombra de la dictadura y su censura. Y aun cuando una nutrida cr\u00edtica, en general muy positiva, acompa\u00f1\u00f3 su trayecto en vida, no parece casual que, en la Argentina, los art\u00edculos m\u00e1s numerosos se publiquen solo luego del cese del gobierno militar: es a partir de los mediados de los ochenta que comienzan a nuclearse en nuestro pa\u00eds los escritos en torno a Pizarnik, cuando su nombre comienza a crecer indeteniblemente.<\/p>\n<h2 style=\"text-align: justify;\"><strong>Situaci\u00f3n dentro de la literatura argentina<\/strong><\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Alejandra\u00a0<strong>no vino a ubicarse dentro de la poes\u00eda argentina sino a desubicarla<\/strong>, y no s\u00f3lo a la poes\u00eda argentina, sino tambi\u00e9n a la poes\u00eda contempor\u00e1nea. Por eso resulta imposible tratar de darle un lugar, ya que su lugar de elecci\u00f3n es un no-lugar, un \u201cno va m\u00e1s\u201d en la palabra po\u00e9tica. Ella dice: \u201c<em>cuando a la casa del lenguaje se le vuela el tejado y las palabras no guarecen, yo hablo<\/em>\u201d; \u201c<em>si digo agua \u00bfbeber\u00e9?\/ si digo pan \u00bfcomer\u00e9?\u201d<\/em>, y con eso denuncia la debilidad central de todo intento po\u00e9tico. O si no:<em>\u00a0\u201cla lengua es un \u00f3rgano de conocimiento\/ del fracaso de todo poema<\/em>\u201d. Esto es lo que vuelve tan \u00fanica la voz de Alejandra. Nadie se coloc\u00f3 en una actitud tan radical para pensar en las condiciones de realidad del poema, que tambi\u00e9n son, en su mundo, las condiciones de realidad de la vida. Quiso elegir la palabra como \u00fanico imperio, y se encuentra con que el poder de la palabra consiste en desplazar a las cosas. Pero cuando de alguna manera a ella tambi\u00e9n acaban por faltarle las cosas, se produce el drama, la tragedia, la fisura: \u201c<em>Yo no quiero decir \/ yo quiero entrar<\/em>\u201d. Con esto podr\u00edamos ubicar de alguna manera el tipo de no-lugar donde ella se encuentra.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ejemplar en el seguimiento tenaz de su vocaci\u00f3n, resulta una gu\u00eda imprescindible en\u00a0<strong>su no concesi\u00f3n a lo trivial<\/strong>, su obstinaci\u00f3n absoluta en insistir en el destino fundamental del poeta, que ella se formula como una lucha \u201ccuerpo a cuerpo\u201d con el poema. As\u00ed se pregunta: \u201c<em>Ojal\u00e1 pudiera vivir solamente en \u00e9xtasis, haciendo el cuerpo del poema con mi cuerpo, rescatando cada frase con mis d\u00edas y con mis semanas, infundi\u00e9ndole al poema mi soplo a medida que cada letra de cada palabra haya sido sacrificada en las ceremonias del vivir<\/em>.\u201d<\/p>\n<h2 style=\"text-align: justify;\"><strong>Algunas opiniones cr\u00edticas<\/strong><\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Alberto Manguel:<\/strong>\u00a0\u201cSu arte consist\u00eda en alcanzar el centro del poema bajo una compleja masa de pensamientos, im\u00e1genes, intuiciones, astillando el argumento hasta dar su denominador com\u00fan esencial.\u201d Era fiel a su lema: \u201cEscribir es dar sentido al sufrimiento\u201d. Una vez recit\u00f3 ante m\u00ed una l\u00ednea de Michaux: \u201cEl hombre, su ser esencial, no es m\u00e1s que un punto. Es ese punto el que la muerte devora\u201d. Pero \u2013agrega Manguel\u2013 muchas veces supo transformar en humor su sufrimiento.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Susan Haydu<\/strong>: \u201cLa obsesi\u00f3n central de Pizarnik fue el problema del lenguaje. \u201cCreo que la \u00fanica morada posible para el poeta es la palabra\u201d. Pero m\u00e1s adelante llega a pensar que solo puede trabajar con alusiones, con aproximaciones, pero no con palabras. Se puede expresar solo lo obvio, nunca lo esencial, que es, para ella, indecible. Es interesante notar que Borges dice que Lugones, que era esencialmente \u201cverbal\u201d \u2013al igual que Pizarnik\u2013 se mat\u00f3 cuando comprendi\u00f3 \u2013por fin\u2013 que la realidad es incomunicable y atroz. Algo semejante ocurre con Alejandra\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Enrique Pezzoni:<\/strong>\u00a0&#8220;&#8230; as\u00ed como en su poes\u00eda las im\u00e1genes se constituyen unas a otras como si fuera perfilando una zona central que es la de lo no dicho y que adquiere valor como un hueco central, tambi\u00e9n en la vida de ella ocurr\u00eda lo mismo; todas esas actitudes y expresiones fuera de tono iban enmascarando esa zona central de silencio. (&#8230;) Conocerla fue el\u00a0<em>coup de foudre<\/em>; conserv\u00f3 todas sus caracter\u00edsticas m\u00edticas porque estaba todo el tiempo jugando contigo, pero a la vez sab\u00edas que hab\u00eda una zona impenetrable, \u00bfverdad? (&#8230;) Su afinidad mayor con el surrealismo es aquella definici\u00f3n &#8220;la verdadera vida est\u00e1 en otra parte&#8221;: \u00e9sa era la cosa central que funcionaba en la poes\u00eda y en el vivir de Alejandra.&#8221;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Ivonne Bordelois:<\/strong>\u00a0\u201c&#8230;tanto en cartas como en poes\u00eda, Alejandra realiza una operaci\u00f3n muy extra\u00f1a en el espa\u00f1ol, lengua s\u00f3lida, sonora y solar en su sustancia prima, que con ella se vuelve un idioma vacilante y nocturno, fr\u00e1gil y misterioso, lleno de acechanzas y vislumbres, mucho m\u00e1s sutil y profundo de lo que suele ser; tanteos y resistencias que ceden al paso de una voz \u00fanica e irrepetible. Es por esto que, a\u00fan cuando mucho se la ha plagiado, lo que no puede plagi\u00e1rsele es la voz po\u00e9tica, que la se\u00f1ala como una poeta mayor de nuestro siglo\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fuente: http:\/\/www.educ.ar\/sitios\/educar\/recursos\/ver?id=103626&amp;referente=estudiantes<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Licencia: CC BY-NC-SA 4.0<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La obra de Alejandra Pizarnik se ubica entre las m\u00e1s intensas y originales de la literatura argentina. Obra que no se reduce solo a un poemario de calidad excepcional, sino que abarca tambi\u00e9n la cr\u00edtica literaria y una vasta correspondencia. El inter\u00e9s por el lenguaje, las palabras y su imposibilidad de definir la realidad son los ejes principales de su poes\u00eda. <\/p>\n","protected":false},"author":9,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[18],"tags":[185,188,187,189,186,180,184,181,182,183],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/elbibliote.com\/resources\/articulosdestacados\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/295"}],"collection":[{"href":"https:\/\/elbibliote.com\/resources\/articulosdestacados\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/elbibliote.com\/resources\/articulosdestacados\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elbibliote.com\/resources\/articulosdestacados\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/9"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elbibliote.com\/resources\/articulosdestacados\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=295"}],"version-history":[{"count":7,"href":"https:\/\/elbibliote.com\/resources\/articulosdestacados\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/295\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":19371,"href":"https:\/\/elbibliote.com\/resources\/articulosdestacados\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/295\/revisions\/19371"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/elbibliote.com\/resources\/articulosdestacados\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=295"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/elbibliote.com\/resources\/articulosdestacados\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=295"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/elbibliote.com\/resources\/articulosdestacados\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=295"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}