{"id":7167,"date":"2018-09-14T11:23:08","date_gmt":"2018-09-14T14:23:08","guid":{"rendered":"http:\/\/elbibliote.com\/resources\/articulosdestacados\/?p=7167"},"modified":"2021-12-29T15:47:49","modified_gmt":"2021-12-29T18:47:49","slug":"cuentos-de-la-selva","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elbibliote.com\/resources\/articulosdestacados\/?p=7167","title":{"rendered":"Cuentos de la selva, por Horacio Quiroga"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"color: #999999;\"><em>En este volumen de cuentos, Horacio Quiroga logra una de las obras m\u00e1s importantes de las letras latinoamericanas intern\u00e1ndose en las salvajes inmediaciones de la selva sudamericana para contar algunas de las historias infantiles m\u00e1s memorables.<\/em><\/span><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-7169\" src=\"https:\/\/elbibliote.com\/resources\/articulosdestacados\/wp-content\/uploads\/2018\/09\/loro-saludando-tigre.jpg\" alt=\"\" width=\"700\" height=\"279\" srcset=\"https:\/\/elbibliote.com\/resources\/articulosdestacados\/wp-content\/uploads\/2018\/09\/loro-saludando-tigre.jpg 700w, https:\/\/elbibliote.com\/resources\/articulosdestacados\/wp-content\/uploads\/2018\/09\/loro-saludando-tigre-300x120.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 700px) 100vw, 700px\" \/><\/p>\n<p>Pocos escritores tienen el prestigio de resultar parte de tantas generaciones como el uruguayo Horacio Quiroga, un autor que a pesar de estar signado por la tragedia y una obra esencialmente oscura nos regal\u00f3 este volumen de cuentos, Cuentos de la selva, teniendo en mente su experiencia de vida en la selva y el deseo de contarle nuevos relatos a sus hijos. Estas narraciones, al que otro gran escritor de su nacionalidad, Juan Carlos Onetti, refiri\u00f3 como \u201cconstruidos de manera impecable\u201d, tienen un esp\u00edritu vital donde animales y humanos mantienen una misteriosa convivencia, donde la vida y la muerte se corresponden como un devenir inevitable. Quiz\u00e1 por eso, se trata de un escritor parcialmente enmarcado en el estilo naturalista de finales del siglo XIX.<\/p>\n<h2>Un sendero de ocho caminos<\/h2>\n<p>M\u00e1s all\u00e1 del indiscutible n\u00facleo que resulta ser la selva (y en particular la selva misionera), las historias de <em>Cuentos de la selva<\/em> est\u00e1n interconectadas por la presencia de animales parlantes y su interacci\u00f3n con el entorno humano a lo largo de ocho cuentos: \u201cLa tortuga gigante\u201d, \u201cLas medias de los flamencos\u201d, \u201cEl loro pelado\u201d, \u201cLa guerra de los yacar\u00e9s\u201d, \u201cLa gama ciega\u201d, \u201cHistoria de dos cachorros de coat\u00ed y de dos cachorros de hombre\u201d, \u201cEl paso del Yabebir\u00ed\u201d y \u201cLa abeja haragana\u201d.<\/p>\n<p>En el momento en que Quiroga publica <em>Cuentos de la selva<\/em> en 1918 ya era una figura reconocida en el ambiente literario, debido principalmente a la publicaci\u00f3n de la antolog\u00eda Cuentos de amor de locura y de muerte en 1917. Sin embargo, el escritor uruguayo contaba ya con varios ejercicios literarios y publicaciones que hab\u00edan apuntalado su estilo cercano a la literatura de Edgar A. Poe o Guy de Maupassant, gan\u00e1ndose la vida a trav\u00e9s de publicaciones que realizaba en revistas como Caras y caretas. En ese entonces decidi\u00f3 trasladar algunas de sus vivencias en la selva a trav\u00e9s de unos cuentos para ni\u00f1os que redact\u00f3 en la ciudad de Buenos Aires, viviendo en un peque\u00f1o apartamento ubicado sobre la calle Ag\u00fcero luego del suicidio de su esposa en 1915.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-7168\" src=\"https:\/\/elbibliote.com\/resources\/articulosdestacados\/wp-content\/uploads\/2018\/09\/La-Gama-Ciega-2.jpg\" alt=\"\" width=\"700\" height=\"700\" srcset=\"https:\/\/elbibliote.com\/resources\/articulosdestacados\/wp-content\/uploads\/2018\/09\/La-Gama-Ciega-2.jpg 700w, https:\/\/elbibliote.com\/resources\/articulosdestacados\/wp-content\/uploads\/2018\/09\/La-Gama-Ciega-2-150x150.jpg 150w, https:\/\/elbibliote.com\/resources\/articulosdestacados\/wp-content\/uploads\/2018\/09\/La-Gama-Ciega-2-300x300.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 700px) 100vw, 700px\" \/><\/p>\n<p>Las intenciones del escritor eran realizar un texto de lectura destinado a la escuela primaria de Uruguay, pero este intento fue infructuoso debido a que el Consejo de Ense\u00f1anza rechaz\u00f3 al texto por \u201cincorrecciones sint\u00e1cticas\u201d. Sin embargo, la publicaci\u00f3n de este libro de cuentos no pas\u00f3 inadvertida. Despu\u00e9s de todo, se trataba en Latinoam\u00e9rica de uno de los primeros libros de relatos destinado a un p\u00fablico infantil. Pero adem\u00e1s, su tono amable y simple lo acerca a un registro oral con el que Quiroga ya hab\u00eda convivido en su estancia en la selva misionera al interactuar con los pueblos originarios de la regi\u00f3n, sin renegar de recursos literarios que hab\u00eda perfeccionado desde la primera publicaci\u00f3n (en 1905) y la influencia del cine que hab\u00eda aprendido a amar a trav\u00e9s de los escritos cr\u00edticos que public\u00f3 en numerosos diarios (lo cual lo llev\u00f3 a incorporar recursos narrativos como la elipsis o el racconto, por ejemplo, en la literatura).<\/p>\n<p>La tem\u00e1tica de sus cuentos, que a menudo se centran en la interacci\u00f3n entre el hombre y la naturaleza, preanuncian un in\u00e9dito \u2013hasta el momento- inter\u00e9s por la preservaci\u00f3n del medio ambiente en algunos de sus relatos. Al retrato negativo del hombre que en su af\u00e1n por pescar arroja bombas en un r\u00edo matando todo lo que hay (como en \u201cEl paso del Yabebir\u00ed\u201d) o lo contamina con el paso de sus nav\u00edos (leer \u201cLa guerra de los yacar\u00e9s\u201d), se suma el deseo de convivencia entre ese mundo salvaje y la civilizaci\u00f3n, expresado en cuentos como \u201cLa tortuga gigante\u201d o \u201cHistoria de dos cachorros de coat\u00ed y de dos cachorros de hombre\u201d, por ejemplo.<\/p>\n<p>Por otro lado, el valor literario tambi\u00e9n aparece en la filosof\u00eda con que Quiroga enlaza a esa polaridad del siglo XIX que era la \u201cCivilizaci\u00f3n o barbarie\u201d planteada por Domingo Faustino Sarmiento. Ante esta dicotom\u00eda del romanticismo, Quiroga no negaba los avances de la civilizaci\u00f3n, pero buscaba y fomentaba la convivencia entre la barbarie y la civilizaci\u00f3n proponiendo la posibilidad de una convivencia pac\u00edfica y solidaria (como finalmente sucede en el citado \u201cLa tortuga gigante\u201d o \u201cLa guerra de los yacar\u00e9s\u201d). Si prestamos atenci\u00f3n a los antagonistas que se nos presentan en el relato veremos que a menudo, cuando se trata de animales, cuentan con atribuciones con las cuales se suele presentar a un antagonista humano en su caricatura: torpe, bruto, prepotente y esencialmente malvado, se trata de una figura que act\u00faa con violencia, como en el caso del tigre en \u201cEl loro pelado\u201d. Otro elemento inteligente en la construcci\u00f3n del antagonista radica en que habitualmente se trata de predadores que resultan una amenaza tanto para el hombre como para la mayor\u00eda de los animales del ecosistema selv\u00e1tico elegido por Quiroga, obligando a una convivencia pac\u00edfica para combatir una adversidad.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-7170\" src=\"https:\/\/elbibliote.com\/resources\/articulosdestacados\/wp-content\/uploads\/2018\/09\/La-Tortuga-Gigante-10.jpg\" alt=\"\" width=\"700\" height=\"322\" srcset=\"https:\/\/elbibliote.com\/resources\/articulosdestacados\/wp-content\/uploads\/2018\/09\/La-Tortuga-Gigante-10.jpg 700w, https:\/\/elbibliote.com\/resources\/articulosdestacados\/wp-content\/uploads\/2018\/09\/La-Tortuga-Gigante-10-300x138.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 700px) 100vw, 700px\" \/><\/p>\n<p>En todo caso y m\u00e1s all\u00e1 del breve an\u00e1lisis, se trata de cuentos que cumplen con la facultad de entretener y captar la imaginaci\u00f3n de los ni\u00f1os, sin perder actualidad gracias a la clara, simple, pero sumamente elegante, pluma de Horacio Quiroga.<\/p>\n<h2>El autor<\/h2>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-7171\" src=\"https:\/\/elbibliote.com\/resources\/articulosdestacados\/wp-content\/uploads\/2018\/09\/HoracioQuiroga001.jpg\" alt=\"\" width=\"350\" height=\"470\" srcset=\"https:\/\/elbibliote.com\/resources\/articulosdestacados\/wp-content\/uploads\/2018\/09\/HoracioQuiroga001.jpg 350w, https:\/\/elbibliote.com\/resources\/articulosdestacados\/wp-content\/uploads\/2018\/09\/HoracioQuiroga001-223x300.jpg 223w\" sizes=\"(max-width: 350px) 100vw, 350px\" \/><\/p>\n<p>Si bien referir que la vida del autor de <em>Cuentos de la selva<\/em> puede tener mucho que ver con otros trabajos como <em>Cuentos de amor de locura y de muerte<\/em> (1917) o <em>Los desterrados<\/em> (1926), lo cierto es que se puede caer en una lectura facilista, sin relieves, sobre la figura de Quiroga. Sin embargo, la tentaci\u00f3n parece inevitable cuando se advierte, como se mencion\u00f3 al iniciar esta nota, como la tragedia y la p\u00e9rdida ha atravesado su vida de forma casi constante. Horacio Silvestre Quiroga Forteza naci\u00f3 el 31 de diciembre de 1878 en la ciudad de Salto, Uruguay, en un hogar acaudalado con v\u00ednculos pol\u00edticos con el poder. Dado que contrajo tos convulsa apenas pasaron dos meses, sus padres decidieron trasladarse a un entorno rural cercano a la ciudad de Salto y asoma la primera y temprana tragedia de su vida: en un paseo por el campo su padre, Prudencio Quiroga, se dispara accidentalmente un disparo de escopeta y muere en el acto.<\/p>\n<p>Su formaci\u00f3n estuvo a cargo de su madre, realizando sus estudios en la ciudad de Montevideo y destac\u00e1ndose en actividades deportivas, sintiendo especial afecto por el ciclismo. Sin embargo, su vocaci\u00f3n art\u00edstica se despertaba a ra\u00edz de su inter\u00e9s por la literatura y la fotograf\u00eda, comenzando a colaborar en algunas publicaciones como <em>La revista<\/em> o <em>La reforma<\/em> entre los a\u00f1os 1894 y 1897. En 1896 ocurre una segunda perdida en su vida, la de su padrastro Asencio Barcos, que tras sufrir una hemorragia cerebral decide quitarse la vida de un disparo que es presenciado por el joven Quiroga al ingresar a su habitaci\u00f3n. Sin embargo, estos hechos sombr\u00edos no cortan sus inquietudes creativas e incluso lo llevan a formarse en filosof\u00eda y conocer la pluma de un argentino que lo influenciar\u00eda de forma determinante en su labor creativa: Leopoldo Lugones. En 1898 tiene su primera incursi\u00f3n rom\u00e1ntica con Mar\u00eda Esther Jurkovski, pero el origen no jud\u00edo de Quiroga impidi\u00f3 la relaci\u00f3n debido a que los padres de la ni\u00f1a reprobaban esta relaci\u00f3n y la condujeron a una separaci\u00f3n inevitable.<\/p>\n<p>Sus inquietudes bohemias y su b\u00fasqueda de perfeccionarse en el arte literario lo llevaron a utilizar la cuantiosa herencia que hab\u00eda recibido de su padrastro para dirigirse a la ciudad de Par\u00eds en el a\u00f1o 1900. Su retorno tras cuatro meses all\u00ed fue visto por sus amistades como un fracaso, siendo encontrado en un estado calamitoso respecto al joven que hab\u00eda ido al viejo continente.<\/p>\n<p>Ese a\u00f1o se reencuentra con el grupo de intelectuales salte\u00f1os que con- En el a\u00f1o 1911 nace la primera hija de la pareja, Egl\u00e9 Quiroga, y en 1912 nace su hijo, Dar\u00edo Quiroga. Con ellos convive en ese entorno selv\u00e1tico y comienza a elaborar desde la oralidad algunos de los relatos que luego formaran parte de Cuentos de la selva, buscando entretenerlos. Pero esta vida id\u00edlica en un entorno r\u00fastico no agrad\u00f3 de la misma manera a su esposa, con la cual discut\u00eda diariamente, y finalmente decidi\u00f3 quitarse la vida en 1915 tomando una dosis fuerte de sublimado que la condujo a una lenta agon\u00eda de ocho d\u00edas. Esta muerte lo llev\u00f3 a una profunda depresi\u00f3n de la cual lo rescat\u00f3 el amor por sus hijos y en 1916 decide volver a Buenos Aires para trabajar en su oficio de escritor. Manuel G\u00e1lvez le solicita un libro en 1917 y Quiroga decide editarlo con cuentos que ya hab\u00eda publicado en distintas revistas, dando lugar a Cuentos de amor de locura y de muerte. En 1918 afirma su calidad literaria con Cuentos de la selva, un compilado de historias para ni\u00f1os que hab\u00eda gestado para entretener a sus hijos durante su vida en Misiones.<\/p>\n<p>Esta etapa en Buenos Aires ser\u00eda particularmente prol\u00edfica a ra\u00edz de la edici\u00f3n de un nuevo libro de cuentos <em>El salvaje<\/em> (1919), la obra teatral <em>Las sacrificadas<\/em> (1920) y el volumen <em>Anaconda y otros cuentos<\/em> (1921). Al mismo tiempo colaboraba con distintos diarios de importancia como La Naci\u00f3n, lo cual contribuy\u00f3 a darle mayor popularidad, permiti\u00e9ndole acceder a ra\u00edz de su prestigio a distintos cargos pol\u00edticos. Pero adem\u00e1s, en esta etapa descubre su amor por el cine y comienza a desempe\u00f1arse como un cr\u00edtico especializado, convirti\u00e9ndose en uno de los pioneros del oficio. En esos a\u00f1os retorna a la selva y se enamora de Ana Mar\u00eda Palacio, de 17 a\u00f1os, pero la negativa de los padres atentar\u00e1 contra est\u00e1 posibilidad, llev\u00e1ndose a su hija lejos de all\u00ed para que no se consume ese amor.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-7172\" src=\"https:\/\/elbibliote.com\/resources\/articulosdestacados\/wp-content\/uploads\/2018\/09\/ilustracion-5.jpg\" alt=\"\" width=\"700\" height=\"441\" srcset=\"https:\/\/elbibliote.com\/resources\/articulosdestacados\/wp-content\/uploads\/2018\/09\/ilustracion-5.jpg 700w, https:\/\/elbibliote.com\/resources\/articulosdestacados\/wp-content\/uploads\/2018\/09\/ilustracion-5-300x189.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 700px) 100vw, 700px\" \/><\/p>\n<p>En 1926 decide volver a Buenos Aires, donde es homenajeado por distintas figuras de la cultura y en 1927 publica el volumen de cuentos <em>Los desterrados<\/em>. Ese a\u00f1o se enamora de Mar\u00eda Elena Bravo, una compa\u00f1era de su hija que acept\u00f3 casarse con \u00e9l y en 1928 tiene una nueva hija con esta pareja, Mar\u00eda Elena o \u201cPitoca\u201d.<\/p>\n<p>En 1932 decide retirarse nuevamente a la selva misionera junto a su nueva esposa y su hija, en busca de encontrar la tranquilidad que no encontraba en la ciudad. Sin embargo, no se trat\u00f3 de una convivencia pac\u00edfica y estuvo signada por constantes discusiones donde el eje era el rechazo a esa vida en la selva. Esta etapa conflictiva dar\u00eda lugar al volumen de cuentos <em>M\u00e1s all\u00e1<\/em> (1935).<\/p>\n<p>1935 ser\u00eda un a\u00f1o negativo para Quiroga, quien luego de que le diagnosticaran hipertrofia de pr\u00f3stata se encontrar\u00eda solo y enfermo en Misiones a ra\u00edz del abandono de su esposa e hija. Sin embargo, los dolores lo llevar\u00edan a residir en Buenos Aires para que traten sus dolores, si\u00e9ndole diagnosticado en 1937 c\u00e1ncer de pr\u00f3stata, que a esa altura ya era intratable e inoperable. Permaneci\u00f3 en el hospital de cl\u00ednicas con la compa\u00f1\u00eda de un paciente que padec\u00eda elefantitis, que debido a sus deformaciones era ocultado a la mayor\u00eda de la gente. Fue la ayuda del paciente lo que llevo a Quiroga a poder finalmente consumar el suicidio para evitarse los dolores del c\u00e1ncer, tomando un vaso de cianuro.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-7173\" src=\"https:\/\/elbibliote.com\/resources\/articulosdestacados\/wp-content\/uploads\/2018\/09\/ilustracion-8.jpg\" alt=\"\" width=\"700\" height=\"700\" srcset=\"https:\/\/elbibliote.com\/resources\/articulosdestacados\/wp-content\/uploads\/2018\/09\/ilustracion-8.jpg 700w, https:\/\/elbibliote.com\/resources\/articulosdestacados\/wp-content\/uploads\/2018\/09\/ilustracion-8-150x150.jpg 150w, https:\/\/elbibliote.com\/resources\/articulosdestacados\/wp-content\/uploads\/2018\/09\/ilustracion-8-300x300.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 700px) 100vw, 700px\" \/><\/p>\n<div class=\"su-note destacado\"  style=\"border-color:#c1c1d0;\"><div class=\"su-note-inner su-u-clearfix su-u-trim\" style=\"background-color:#DBDBEA;border-color:#ffffff;color:#333333;\"><strong>Obras de Horacio Quiroga<\/strong><\/p>\n<p><strong>Poes\u00eda:<\/strong><br \/>\n\u2022 Los arrecifes de coral (1901)<\/p>\n<p><strong>Cuentos:<\/strong><br \/>\n\u2022 El crimen del otro (1904)<br \/>\n\u2022 Los perseguidos (1905)<br \/>\n\u2022 Cuentos de amor de locura y de muerte (1917)<br \/>\n\u2022 Cuentos de la selva (1918)<br \/>\n\u2022 El salvaje (1920)<br \/>\n\u2022 Anaconda (1921)<br \/>\n\u2022 El desierto (1924)<br \/>\n\u2022 Los desterrados (1926)<br \/>\n\u2022 Pasado amor (1929)<br \/>\n\u2022 M\u00e1s all\u00e1 (1935)<\/p>\n<p><strong>Novelas:<\/strong><br \/>\n\u2022 Historia de un amor turbio (1908)<br \/>\n\u2022 Pasado amor (1929)<\/p>\n<p><strong>Teatro:<\/strong><br \/>\n\u2022 Las sacrificadas (1921)<\/div><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En este volumen de cuentos, Horacio Quiroga logra una de las obras m\u00e1s importantes de las letras latinoamericanas intern\u00e1ndose en las salvajes inmediaciones de la selva sudamericana para contar algunas de las historias infantiles m\u00e1s memorables.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[18],"tags":[380,162,7451],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/elbibliote.com\/resources\/articulosdestacados\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/7167"}],"collection":[{"href":"https:\/\/elbibliote.com\/resources\/articulosdestacados\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/elbibliote.com\/resources\/articulosdestacados\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elbibliote.com\/resources\/articulosdestacados\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elbibliote.com\/resources\/articulosdestacados\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=7167"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/elbibliote.com\/resources\/articulosdestacados\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/7167\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":19518,"href":"https:\/\/elbibliote.com\/resources\/articulosdestacados\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/7167\/revisions\/19518"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/elbibliote.com\/resources\/articulosdestacados\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=7167"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/elbibliote.com\/resources\/articulosdestacados\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=7167"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/elbibliote.com\/resources\/articulosdestacados\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=7167"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}