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Breve historia del cine



Sobre finales del siglo XX el cine va a ser descubierto como un nuevo medio expresivo capaz de poner en el celuloide las historias que había soñado la humanidad desde el comienzo de los tiempos. Tras varios intentos fallidos, este arte se encaminaría a ser una de las principales piezas culturales.

1895. Dos hermanos que son hijos de un importante empresario fotográfico logran finalmente la invención del Cinematógrafo Lumière: Louis y August. Éste no fue un momento aislado, varias figuras habían intentado desde las primitivas “sombras chinescas” un invento semejante . Sin embargo, fueron los Lumière quienes lograron con su creación asemejarse a lo que entendemos por cine hoy en día, aventajando a Thomas Edison en la competencia por patentar el nuevo invento. Pero veamos cuáles son las principales diferencias que hacen que consideremos al cinematógrafo como el invento que abrió el camino del cine. En primera instancia, si bien los Lumière son los creadores del cinematógrafo, lo cierto es que el mérito de los avances técnicos que llevaron a su invención pertenece a varias figuras:


Auguste (izquierda) y Louis Lumière (derecha), los inventores del cine, y a la derecha un póster anunciando el espectáculo de presentación

  • Thomas Edison creó el kinetoscopio, que tuvo su presentación en 1893 y consistía en un visor individual que, una vez que se le introducía una moneda, podía verse una película de celuloide. Luego presentó mejoras del aparato con el kinetófono en 1895, que en esa ocasión integraba al sonido.
  • El creador de la película de celuloide fue George Eastman, fundador de la Eastman Kodak Company.
  • Por otro lado, los hermanos Skladanowsky ya habían inventado el bioscopio, que permitía la proyección pública de películas de celuloide aunque era ejecutado manualmente y el desplazamiento era tosco.

Sin embargo, es el de los Lumière el que se va a considerar como el más práctico y el que le da el nombre al cine a partir de su invención. El sistema era el único que contaba con la posibilidad de ser una cámara y un sistema de proyección en pantalla, contando con una película de 35 mm a 16 fotogramas por segundo. Como novedad exclusiva de este sistema, contaban con un sistema de arranque y la definición de la imagen era de mayor calidad a las invenciones previas. Inicialmente el chasis podía tener sólo 17 metros de película, dando lugar a films de apenas 50 segundos.


Fotograma de La salida de la fábrica de Lumière en Lyon, corto que se encontraba en el programa de la primera proyección.

Pero el invento del cinematógrafo no indica el nacimiento del cine. El primer film fue Roundhay garden scene (1888), del francés Louis Le Prince (1842 – 1890), que duraba tan sólo 1,66 segundos. En los 20 cuadros que la componen aparece la familia Le Prince en el jardín de una mansión. Entre los más célebres films de esta primera etapa se encuentran El regador regado (1895), La salida de la fábrica de Lumière en Lyon (1895) y Llegada de un tren a la estación de La Ciotat (1896), proyectadas y dirigidas por los Lumière, y El beso (1896), de la factoría Edison, que fue el primer film polémico al mostrar un beso teatralizado que fue considerado “inmoral”.

Nace la industria: el imperio del cine mudo

La primera y prolífica etapa del cine se abre cuando éste dejó de verse como una invención utilizada para espectáculos de feria. Conocido es que los Lumière no encontraron en su invención interés alguno, salvo el de cobrar por el alquiler de aparatos patentados para hacer otros films. A comienzos de siglo XX los films donde se registraban distintas situaciones cotidianas se multiplicaron en otros países, a menudo utilizando aparatos semejantes al cinematógrafo. El hecho de que no hubiera nada novedoso en la utilización de esta herramienta terminó saturando el mercado y llevando a un estancamiento en las posibilidades expresivas del nuevo “aparato”. Es en este panorama donde surge la figura excluyente de algunos narradores que hicieron del cine un arte: Georges Méliès (1861 – 1938), mago e ilusionista que innovó en el montaje y la narración, además de utilizar numerosos trucos para cautivar a la audiencia; y Edwin Porter (1870 – 1941), que experimentó con el montaje paralelo e inauguró el western.


Conocido fotograma de Viaje a la Luna, de 1902, el film más célebre de Méliès y el primer intento de hacer ciencia ficción.

Sin embargo, en este panorama surge una figura excluyente: la del norteamericano D.W. Griffith. Tras iniciarse en películas donde fue perfeccionando su técnica de montaje, logra dar un gigantesco paso en la capacidad narrativa del cine con la polémica El nacimiento de una nación, de 1915. La trama del film mostraba una controversial postura respecto a la integración de los negros en Estados Unidos y exaltaba positivamente al Ku Klux Klan. Los arrebatos de violencia que supuso la proyección de la cinta en algunos Estados generaron violentas reacciones que llevaron a la eventual censura del film, hecho que Griffith replicó con la monumental Intolerancia, de 1916, una película aún más ambiciosa que El nacimiento de una nación, célebre por su uso del montaje paralelo en cuatro épocas históricas completamente distintas.


D.W. Griffith (1875 – 1948), figura controversial que plasmó e ideó las bases de la narración cinematográfica.

Los logros plasmados en sus obras implicaron avances en la fragmentación narrativa de la acción a través del montaje, utilizando recursos como el flashback e iniciando la larga tradición del “final feliz”. También jugó con la dimensión del encuadre para lograr intensidad dramática a partir de recursos como el “primer plano” o el “plano detalle”, y supo introducir exitosamente el travelling y la relación plano-contraplano para indicar una relación de causa y efecto. Por todas estas razones su influencia fue determinante sobre directores y realizadores posteriores.


Distribución de los planos cinematográficos.

El expresionismo alemán

Difundido en Alemania y Austria, tomó como inspiración al teatro clásico y su representante más conocido es El gabinete del doctor Caligari (1919), de Robert Wiene. También se destacan Nosferatu, el vampiro (1922), de F.W. Murnau, y Metropolis (1927), de Fritz Lang. Los principales atributos de este movimiento se encontraban en el uso de la luz, la fotografía y un cuidado sobre el aspecto formal de los decorados, que ahondaban en el subconsciente. Además se utilizó de forma más fluida el travelling.

El formalismo ruso

Este movimiento surge en la ex URSS a mediados de la década del ´20, teniendo una finalidad de propaganda en torno al proceso revolucionario. La obra más importante de este movimiento es, sin lugar a dudas, El acorazado Potemkin (1925), de Sergei Eisenstein. El magistral uso del montaje para dar dramatismo continúa siendo estudiado hasta nuestros días. Por otro lado, también se destacaron los nombres de Vsiévolod Ilariónovich Pudovkin y DzigaVértov, que dieron un campo teórico sobre el cine que no ha perdido vigencia.

La madurez del cine mudo

Tras la finalización de la I Guerra Mundial la industria cinematográfica se convirtió en uno de los principales sectores de la industria norteamericana, generando millones de dólares a aquellos productores exitosos. Las películas comenzaron a tener un mercado mundial antes que local y se fomentó el Star System, dando lugar a que los carteles comiencen a tener nombres como John Barrymore o Greta Garbo y comenzando a resultar garantía de un éxito de taquilla la inclusión de un actor o actriz.


(De izquierda a derecha) Algunas de las principales figuras del cine mudo norteamericano. Buster Keaton, Mary Pickford, John Barrymore, Greta Garbo, Douglas Fairbanks y Joan Crawford.

En esta etapa florece uno de los géneros cinematográficos más importantes, el western, con los inicios de directores fundamentales como John Ford; y comedias de tono ligero y películas épicas de grandes proporciones como las encaradas por Cecil B. DeMille, que se repartía entre ambos géneros. Además se realizaban films de tono moralista que podían resultar comedias o dramas con un mensaje tendiente a resguardar valores conservadores.

La comedia encontraría su esplendor en figuras como Chaplin, Harold Lloyd y Buster Keaton, quienes solían trabajar en films con una sola bobina. Cada uno de estos cómicos dispuso del tiempo y del apoyo económico necesario para desarrollar su estilo personal.


Charles Chaplin, figura ineludible de la comedia muda que sobrevivió a la aparición del sonido gracias a su talento.

Color y sonido

  • El sonido: En la etapa del cine mudo se utilizaban inter-títulos para los diálogos, con lo cual no se escuchaba la voz de los actores y el acompañamiento sonoro era de partituras musicales ejecutadas por orquestas que se encontraban en la sala. En 1927 ocurrió un cambio revolucionario: se introdujo el sonido en The jazz singer, de Alan Crosland, con Al Jonson. El sistema utilizado fue el Vitaphone de la Warner, productora que tuvo el honor de tener la primera película con sonido, en una competencia desesperada con la Fox. En un comienzo el uso del sonido fue rústico, principalmente debido al uso de discos que debían estar en sincronización con la cinta, siendo un trabajo quirúrgico para el operador evitar el ridículo si se perdía esa sincronización. Si bien resultó un avance significativo, esto impactó de forma determinante en la escena actoral, que fue afectada por las pruebas de voz que tenían que hacer los actores para tener un papel. Esto generó una fuerte división en el cine entre aquellos que se resistían al nuevo cambio y quienes se adaptaron, arrastrando en el proceso a interpretes significativos como John Gilbert o Buster Keaton. Otros se resistieron y continuaron su carrera exitosamente, como es el caso de Charles Chaplin, que continuó haciendo cine mudo (o parcialmente) hasta que en 1940 estrena El gran dictador.

  • Poster promocional de The jazz singer, la primera película que contó con sonido sincronizado.

  • El color: Al igual que en el caso del sonido, existieron varios intentos para colorear las películas hasta que se pudo perfeccionar una técnica. El primer sistema exitoso fue el Kinemacolor, que trabajaba con una bicromía (dos colores) que tenía dificultades por lo complejo de manipular y porque no lograba reproducir todos los colores naturales.La primera alternativa que logró reproducir los colores de una forma más parecida a la que conocemos hoy en día fue el Technicolor tricolor, sistema que utilizaba tres colores en lugar de dos y fue utilizado en clásicos como Blancanieves y los siete enanitos (1937) y Lo que el viento se llevó (1940). A pesar de los buenos resultados era un sistema caro que sólo podía utilizarse en mega-producciones, dando lugar a que se abra su perfeccionamiento por parte de las casas fotográficas de AGFA y Kodak.


Walt Disney marcó un hito en el cine, no sólo por la utilización del color en Blancanieves y los siete enanitos, sino también por lograr el primer largometraje de animación.

El cine post crack

En coincidencia con la afirmación del cine sonoro en el cine ocurrió el crack económico de Wall Street, crisis que obligó a los estudios a realizar inversiones menos ampulosas que las realizadas en la década del ´20 y se abandonó el cine de corte social para buscar fórmulas más escapistas. En consecuencia, se cultivan géneros como el fantástico, el western, la comedia o el musical, siendo una excepción el auge del cine negro que, al igual que su par literario, denuncia las duras condiciones de vida y complejos entramados de mafias y crímenes explotando el género policial. Es el cine de grandes nombres como Ernst Lubitsch, Frank Capra, Howard Hawks o John Ford, aunque esta tendencia no fue generalizada, nombres como King Vidor también se especializaron en realizar dramas con elementos sociales en su contenido.

Hacia finales de la década del ´30 surgen nombres que van a repensar elementos estéticos y darán lugar a nuevos subgéneros y artilugios narrativos. En esta nueva línea se destacan nombres como Alfred Hitchcock u Orson Welles, dos de los más grandes directores de la historia del cine, que ofrecieron títulos como Rebecca (1940) o Citizen Kane(1941). Por otro lado, en Europa va a ser prolífica la obra cinematográfica en países como Francia, Inglaterra y Alemania.


Orson Welles (izq.) y Alfred Hitchcock (der.), dos de los directores que reformularon los esquemas narrativos del cine.

La posguerra

Esta etapa será particularmente importante en el continente europeo, donde se hicieron sentir socialmente las consecuencias de la Segunda Guerra Mundial. Es así que en Italia surge uno de los movimientos más importantes de la historia del cine, el Neorrealismo, que tiene entre sus figuras a Roberto Rosellini, Luchino Visconti y Federico Fellini (en su primera etapa). La motivación era capturar el testimonio y retratar el drama humano de postguerra, valiéndose de aquellos recursos que se encontraban a mano, sin apelar a costosas producciones. En síntesis, era“sacar la cámara a la calle”. Tendencias semejantes pero con diferencias teóricas pudieron apreciarse en la Nouvelle Vague francesa, el Free Cinema inglés y el Nuevo Cine Alemán.


Fotograma de Roma, ciudad abierta (1945), una de las películas más emblemáticas del neorrealismo italiano.

Por otro lado, en Hollywood se vivirá una etapa dorada que se inicia en la década del ´50 y tiene algunas de las obras y cineastas más importantes de su historia, dando lugar también a íconos culturales que se identificaron inmediatamente con el séptimo arte: Marilyn Monroe o Marlon Brando y películas como El crepúsculo de los dioses, de Billy Wilder, contribuirán a generar la leyenda de Hollywood como “factoría de los sueños”.

Nuevas posibilidades y efectos especiales

El cine va a sufrir nuevas transformaciones en el aspecto técnico, permitiendo que se logren tomas cada vez más elegantes y se logre un impacto visual cada vez más pronunciado. Si bien esta tendencia hollywoodense no será uniforme al resto del mundo, lo cierto es que quedará en la retina e impactará en el público con trabajos como La guerra de las galaxias (George Lucas) o Encuentros cercanos del tercer tipo (Steven Spielberg). Al mismo tiempo, surgirá un cine autoral que aprovechará las nuevas posibilidades del video y los efectos digitales, consiguiendo algunos de los logros narrativos más importantes de finales del siglo pasado, tomando como base la herencia formal de su historia.


Fotogramas de La guerra de las galaxias (izq.) y Encuentros cercanos del tercer tipo (der.), dos películas que revolucionaron el apartado visual y las posibilidades del cine.

3-D, ¿Qué es eso?

Últimamente cobró relevancia como novedad el cine 3D, sin embargo, esto no resulta algo realmente nuevo. Esta tecnología que consiste en simular la visión tridimensional, en lugar de la 2D tradicional, fue un avance sobre el cual se comenzó a trabajar desde la década del ´20. No obstante, es a partir de la década del ´80 con el surgimiento del IMAX que se harán importantes avances y, finalmente, en la primera década del siglo XXI, esto se aprovechará principalmente en el campo del cine de animación.


Avatar (2009), de James Cameron, uno de los films que mejor supo aprovechar las posibilidades visuales del 3-D.



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