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La oración simple: Unimembres y bimembres



Nos introduciremos en el análisis de oraciones; una práctica que se aprende en lengua y nos sirve para comprender cuestiones más complejas en el proceso de la redacción.

La oración se define como la unidad mínima del lenguaje humano que transmite un mensaje completo, es decir, posee sentido completo e independencia sintáctica.

Una oración siempre comienza con letra mayúscula y termina con un punto.

SUJETO Y PREDICADO

Las oraciones están formadas por un sujeto y un predicado.

Sujeto: es la parte de la oración que nos indica quién realiza la acción y su elemento principal es un sustantivo.

Predicado: es la acción realizada por el sujeto y su elemento más importante es el verbo.

Ejemplos:

Los niños juegan en la calle.

¿Cuál es el sujeto? Para saberlo debemos preguntarle al verbo de la oración

¿QUIÉNES juegan en la calle?
La respuesta será el sujeto.

Entonces

Los niños juegan en la calle.
Sujeto      Predicado

Ahora que sabemos lo que es una oración, desmembremos el título de este artículo: “La oración simple: unimembres y bimembres”, ¿Qué quiere decir esto? ¿Qué existen oraciones complejas?

Efectivamente, existen oraciones simples y complejas, pero aquí sólo hablaremos de las simples.

Simples: Transmiten una sola idea y están formadas por sujeto y/o predicado. Ejemplo:

María baila tango.

En este caso María es el sujeto de la oración, es quien realiza la acción; “baila tango” es el predicado dentro del cual se distingue “baila” que es el verbo (la acción).

Complejas: Están formadas por más de una idea. Contienen dos o más proposiciones unidas por un nexo coordinante o por un signo de puntuación. Ejemplo:

María baila tango y José prepara café.

Acá distinguimos dos proposiciones: por un lado “María baila tango” y por el otro, “José prepara café”. Como se puede observar están unidas por “y” que es un nexo coordinante.

ORACIONES UNIMEMBRES

Se dividen en dos tipos: nominales e impersonales.

Las nominales expresan una idea completa, pero carecen de verbo. Algunos ejemplos son:

Un vaso de agua.
¡Fuego!
Estación de ferrocarril.
Oficina de correos.

En cambio, las oraciones unimembres impersonales sí poseen verbo, pero es de tipo impersonal, es decir, no presentan un sujeto manifiesto y están conjudados siempre en la tercera persona del singular. Por ejemplo:

Llueve a cántaros.
Ahora amanece más tarde.
Ya atardeció.
Oscurece.

Otros verbos impersonales con los que pueden construirse oraciones unimembres son: hacer, haber, ser, estar. Por ejemplo:

Hace buen tiempo.
Es la una.
Hace calor.
Hay 30 alumnos en la clase.


En este cartel observamos una oración unimembre.

ORACIONES BIMEMBRES

Dan mensajes completos, poseen un verbo y, por lo tanto, en éstas se pueden distinguir sujeto y predicado.

Por ejemplo:

El perro duerme en el parque.

El cielo está gris.


En este cartel observamos una oración bimembre. Casa es el sujeto y se vende, el predicado.

ORACIONES BIMEMBRES SIN SUJETO

¡Cuidado! Existen oraciones que a pesar de no tener sujeto expreso son bimembres. En realidad el sujeto está en forma tácita. Vemos un ejemplo para comprenderlo.

Juegan en la calle.

Para distinguir el sujeto, tendríamos que preguntarnos ¿Quiénes juegan en la calle? Y nos damos cuenta de que la respuesta no está expresa en la oración pero sí está tácita; está implícito que ellos o ellas juegan en la calle. Entonces esta oración es bimembre con sujeto tácito.

Ahora probablemente entres en confusión y se te mezclen las diferencias entre las unimembres y bimembres. Pero analiza lo siguiente.

Ya sabemos lo que es oración simple, unimembre, bimembre, sujeto y predicado. ¿Qué les parece si profundizamos un poquito más?

Observemos las siguientes oraciones:

En la calle juegan los niños.

Aquí el sujeto se encuentra al final de la oración. El análisis de oraciones requiere de concentración y razonamiento. Queda claro que si bien – habitualmente – el sujeto está al principio, no siempre es así.

Juana canta.

Esta oración, por corta que parezca, es bimembre. ¿Quién canta? Entonces, Juana es el sujeto.

Juana, la niña alta, canta.

Aquí hemos ampliado el sujeto. Para distinguirlo preguntamos ¿Quién canta? Y debemos dar una respuesta completa “Juana, la niña alta”. Lo que está entre comas se llama aposición y es una aclaración. Por eso siempre que tengamos la intención de aclarar algo del sujeto, debemos utilizar comas. Ejemplo: Batu, mi mascota, es una perra feliz.

EL NÚCLEO DEL SUJETO Y DEL PREDICADO

Ahora que ya sabemos diferenciar el sujeto del predicado, hay que analizar los elementos de cada uno de ellos. Aquí sólo hablaremos de un elemento: el núcleo.

Núcleo del sujeto: probablemente hayas advertido que en todos los sujetos hay una o más palabras importantes, son las que nombran a la persona, animal o cosa que comete la acción. Esa palabra es el núcleo del sujeto.

Observen estos ejemplos donde en rojo marcamos el sujeto y en violeta el predicado.

La escuela está cerrada. Escuela es el núcleo del sujeto.

Juan pintó un cuadro. Juan es el núcleo del sujeto.

El conejo come zanahorias. Conejo es el núcleo del sujeto.

Núcleo del predicado: Es siempre un verbo, ya que éste es esencial para que exista un predicado. Por este motivo se le llama núcleo verbal.

La escuela está cerrada. Está es el núcleo verbal.

Juan pintó un cuadro. Pintó es el núcleo verbal.

El conejo come zanahorias. Come es el núcleo verbal.

Los demás elementos que acompañan al sustantivo o al verbo se les llaman modificadores del núcleo.



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