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El Fausto criollo



La literatura gauchesca que floreció en ambas orillas del Río de la Plata es un fenómeno excepcional en el panorama de la literatura hispanoamericana. Es un género perdurable que, leído hoy, permite redescubrir, con nuevos perfiles críticos e históricos, un gran logro literario. Este es el caso del Fausto criollo, la obra más conocida del poeta Estanislao del Campo.

LA OBRA

Cuando Estanislao del Campo publica su poema en 1866, cuyo título completo es Fausto: Impresiones del gaucho Anastasio el Pollo en la representación de la Ópera, inmediatamente se integra en la época de mayor brillo del género, junto a Hilario Ascasubi, al uruguayo Antonio Lussich y, finalmente, a José Hernández. Se trata de un diálogo gauchesco ambientado en Bragado (Provincia de Buenos Aires), en la época de la Guerra de la Triple Alianza. El gaucho, Anastasio "El Pollo" relata a su amigo Laguna lo que había visto durante la representación de la ópera Fausto de Gounod (sobre la obra de Goethe) en el primitivo Teatro que se encontraba frente a la Plaza de la Victoria –hoy Plaza de Mayo–; había asistido por curiosidad, sin saber que aquello era un teatro, ni que lo que estaba viendo era una representación teatral.

El argumento de la ópera –inspirado en la primera parte del poema de Goethe– es el siguiente: el doctor Fausto, rejuvenecido por Mefistófeles a cambio de su alma, seduce y abandona a la inocente Margarita quien, en un acto de desesperación, mata a su hijo y es arrojada a prisión. Fausto va a la cárcel y quiere persuadirla para que se evada con él, pero Margarita expira en sus brazos después de haber rechazado al demonio y su alma asciende al cielo, conducida por San Miguel.

Este orden en la narración, tan fielmente seguido, ha hecho suponer que del Campo tuvo a la vista el libreto de la ópera, obra de Michel Carrié y J. Barbier, aparte de su conocimiento del poema de Goethe. Dicho material se habría sumado, seguramente, al recuerdo de la representación. De hecho, tal como mencionan Jorge Luis Borges y Adolfo Bioy Casares en el prólogo de los dos tomos de Poesía gauchesca que habían recopilado y que publicarían en 1955: en agosto de 1866, Estanislao del Campo había asistido junto a su mujer a una representación del Fausto de Gounod, en el teatro Colón de Buenos Aires, y comenzó a hacer jocosos comentarios acerca de lo que sucedía en la escena, tal como podría haber sido visto e interpretado con la óptica ingenua de un paisano. Esa misma noche produciría el primer manuscrito y así, y en apariencia, habría nacido el poema que haría famoso a del Campo.

En síntesis, el Fausto de del Campo es la transposición del argumento de la ópera del mismo nombre que hace un gaucho, fuertemente impresionado por una supuesta realidad. Escrito en forma de diálogo, a la manera de los de Hidalgo, los interlocutores son Anastasio el Pollo –el relator– y su compadre Laguna. La ignorancia de la vida ciudadana y la ingenuidad de Anastasio y Laguna se ponen de manifiesto a cada paso, cuando el lector se percata de que los personajes no pueden distinguir entre lo real y lo representado, creyendo que lo sucedido en las tablas es tan real como la vida misma. Por otro lado, ambos personajes aprovechan la larga conversación para entremezclar sus propias interpretaciones de la realidad con el argumento del poema.

BREVE ANÁLISIS

El Fausto criollo se publicó por primera vez en el Correo del Domingo, luego en La Tribuna y finalmente en folleto, ayudando con sus ventas a las víctimas de la guerra contra el Paraguay. Así, desde su primera aparición, el texto de Estanislao del Campo resulta ser un éxito de tirada.

El poema está dividido en seis cantos, de los cuales el primero contiene la introducción, conducida por el narrador anónimo. Los otros cinco coinciden con los actos de la ópera, cuyo comentario constituye la base del relato. La primera parte narra el encuentro de Anastasio el Pollo y su paisano Laguna en El Bajo de Buenos Aires. En las siguientes, el Pollo narra lo visto en la representación de la ópera Fausto, en el teatro Colón, a la que ha asistido por casualidad. Anastasio narra como verdaderas las vicisitudes del doctor Fausto: su pacto con el diablo, su conquista de Margarita y el arrepentimiento y redención de ambos personajes al final de la ópera y del poema.

Anastasio confunde realidad y ficción e interpreta la ópera de acuerdo con los códigos y con los valores del hombre de campo. En el poema, se contraponen el mundo de la alta cultura y de la cultura popular y sus respectivos entornos, la ciudad y el campo. A través de la recreación del espectáculo, se realiza un proceso de adaptación de asunto y personajes. Del Campo pasa de una temática universal de trasfondo teológico –el afán de dominio del hombre y el pacto con el diablo– a motivos locales, sin perder de vista tópicos eternos, como el amor no correspondido, el triste destino de la mujer seducida y abandonada, etcétera.

Hay una dualidad lingüística, así como un doble juego de imágenes literarias: una es la lengua que naturalmente maneja el autor como si fuera propia, y que fluye, en particular, en los pasajes descriptivos; la otra es la que se desarrolla durante el diálogo de ambos gauchos, principalmente durante el relato de la ida al teatro y el argumento de la ópera, tal como el Pollo la entendió, con las réplicas y las intervenciones a veces asombradas, a veces incrédulas de don Laguna. Metáforas y comparaciones provienen, en su mayoría, del léxico criollo con el que se ha familiarizado del Campo, lector asiduo y admirador de Ascasubi; otras son producto de su formación cultural urbana. Por otra parte, se señala la estructura tradicional de las convenciones gauchescas: el saludo inicial, el convite a la bebida, el tabaco o la comida, la conversación sobre los caballos, el tópico de la visita del gaucho a la ciudad y las vicisitudes y engaños a los que se ve sometido. A ello hay que añadir que, al mismo tiempo, se realiza la invención de un público, la construcción de una lengua y la postulación de una realidad.

EL AUTOR

Nacido en la ciudad de Buenos Aires el 7 de febrero de 1834, Estanislao del Campo Maciel y Luna Brizuela provenía de una familia de hidalgos y unitarios, siendo hijo del coronel Juan Estanislao del Campo y de Gregoria Luna Brizuela. Hacia 1849 hizo sus estudios en la Academia Porteña Federal de la calle Florida, dirigida por Florentino García, y en 1850 fue empleado como dependiente de comercio. Allí tuvo oportunidad de tratar con gente de campo, especialmente con aquellos despectivamente llamados “orilleros” que se iban ubicando en los suburbios de la ciudad, y fue cuando comenzaría a familiarizarse con las formas de hablar en la campaña bonaerense.

Luego de la separación del Estado de Buenos Aires con respecto del resto de la Confederación Argentina, del Campo dejó de trabajar en el sector de comercio para pasar a integrar el primer regimiento de Guardias Nacionales, destacado en San Nicolás de los Arroyos, para apoyar al general José María Paz. Allí sería donde entablaría gran amistad con Ricardo Lavalle y con Adolfo Alsina, a quien admiraba profundamente. En ese entonces ya había comenzado a publicar versos románticos en las revistas El Recuerdo y en El Estímulo. Para 1857 trabajó como auxiliar de archivo en la aduana, y en el mes de agosto comenzaría a editar los primeros versos en el diario Los Debates, fundado por Bartolomé Mitre, caracterizándose por su expresión gauchesca.

Sin abandonar la poesía que a menudo fue circunstancial, alternó la carrera administrativa con la militar y el 31 de mayo de 1859 recibió su despacho de teniente del Regimiento 4º de Guardias Nacionales. De esta manera, tuvo una destacada actuación en las batallas de Cepeda y Pavón alcanzando el grado de capitán. En 1863 fue designado secretario de la Cámara de Diputados de la provincia de Buenos Aires, cargo al que renunciaría hacia 1867 tras ser elegido diputado nacional por los partidarios de Adolfo Alsina de la provincia de Buenos Aires, y al que prestó juramento el 31 de mayo del mismo año luego de ser designado miembro de la Comisión Militar.

En 1868 apoyó la fórmula Domingo Faustino Sarmiento-Adolfo Alsina, que finalmente resultó victoriosa. Previamente, fue designado oficial mayor del Ministerio de Gobierno de la Provincia, cargo que ocuparía hasta 1879. Mientras tanto, aunque ocupado por trabajos burocráticos, no dejó jamás de narrar y en 1870 publicó la primera edición de sus poesías. Hacia 1873 apoyó la candidatura a la presidencia de la Nación de su amigo Alsina y en 1874, Mariano Acosta, quien fuera gobernador de Buenos Aires de ese entonces, firmó su nombramiento de teniente coronel, y fue puesto al frente del primer Batallón del 4º Regimiento de Guardias Nacionales.

Murió joven el 6 de noviembre de 1880, año en el que se le había otorgado la jubilación con sueldo íntegro, que poco pudo gozar. En su entierro en el Cementerio de la Recoleta, donde aún reposan sus restos, tomaron la palabra José Hernández y Carlos Guido y Spano.



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