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El Realismo literario



A mediados del siglo XIX el Romanticismo había comenzado a mostrar signos de agotamiento: el desarrollo industrial y los nuevos esquemas sociales llevarían a repensar la elaboración artística. Uno de los frutos sería la corriente realista.

Decir realismo de por sí, en cualquier contexto indica, según la Real Academia Española, una “forma de presentar las cosas tal como son, sin suavizarlas ni exagerarlas”. Esta definición nos ilustra acerca de cuál será la base de la corriente realista, que surge en contraposición al movimiento romántico a mediados del siglo XIX, afincándose principalmente en Francia y luego propagándose hacia el resto del continente europeo y, más tardíamente, en el continente americano.

La ruptura con el Romanticismo

Una serie de procesos socio históricos cambiaron varios esquemas a lo largo del siglo XIX, ingresando en una etapa que terminaría afectando de manera decisiva la forma de concebir el ejercicio literario. Esto resulta lógico si se piensa en que existe un nexo inquebrantable entre lo estético y lo social, entre la obra literaria y el contexto o las circunstancias que la rodearon al generarse. Después de todo, el artista tiene inmersa su sensibilidad en la atmósfera de su tiempo, en el clima social de ese entonces. Proponiéndoselo o no, cada página es un fresco que se puede enmarcar en una época, permitiéndonos apreciar el contexto en que surgió, por ejemplo, una de las obras más representativas del realismo literario, Madame Bovary de Gustave Flaubert.


Tapa de la primera edición de Madame Bovary, una de las obras cumbres de la literatura realista.

Este periodo histórico estuvo marcado por los siguientes sucesos, que son los que modificaron el contexto en que se desarrolló el Realismo:

  • La filosofía positivista: esta escuela o corriente filosófica indicaba que el conocimiento científico es el único conocimiento auténtico, siendo el método científico la herramienta necesaria para certificar las distintas teorías. Sus inicios se rastrean a comienzos del siglo XIX de la mano del filósofo social Henri de Saint-Simon (1760 – 1825), el filósofo -considerado fundador del positivismo- Auguste Comte (1798 – 1857) y el filósofo, político y economista John Stuart Mill (1806 – 1873). Esta escuela de pensamiento fue consecuente con los progresos técnicos y científicos que se dieron a lo largo del siglo XIX y, debido a que pregonaba la observación rigurosa y la experimentación, despreciaba a aquellas vertientes del Romanticismo donde prevalecía el sentimiento y la imaginación.

  • Auguste Comte, considerado el fundador del Positivismo y el padre de la sociología.

  • El Evolucionismo: hace referencia a las teorías en torno a la herencia biológica y a la evolución de las especies, que tuvieron su apogeo a través de la obra El origen de las especies, del naturalista inglés Charles Darwin (1809 – 1882). Esta obra publicada en 1859, que es considerada uno de los textos más representativos de la literatura científica y el fundamento de la teoría de la biología evolutiva, fue no sólo importante para influir al Realismo, sino también para influir a la posterior corriente del Naturalismo.
  • La Revolución Industrial: los cambios que produjeron en la vida cotidiana los avances técnicos propiciados por la Revolución Industrial a lo largo de sus tres etapas y el desarrollo del capitalismo, dieron lugar a una aceleración en el proceso de división del trabajo, es decir, la especialización en las distintas áreas laborales para mejorar la eficiencia. Esto llevaría a importantes desplazamientos sociales que se fueron dando a lo largo del siglo XIX: el éxodo del campo a las ciudades y el crecimiento demográfico en las mismas, originando también nuevos focos de pobreza. Esto va a influir en el siguiente punto que veremos.

  • La Revolución Industrial provocó numerosos cambios en el campo social, generando nuevos focos de miseria que se agolpaban en las urbes.

  • El Marxismo: hace referencia a un conjunto de movimientos políticos y filosóficos que parten de la obra del filósofo y militante comunista Karl Marx (1818 – 1883) y la colaboración del filósofo y revolucionario Friedrich Engels (1820 – 1895). Con la consolidación del Estado liberal y el triunfo de una burguesía que se torna cada vez más conservadora se abre una brecha cada vez más grande de desigualdad social, entre los sectores acaudalados de la burguesía y el proletariado, lo cual desencadena movimientos revolucionarios, impulsados principalmente por el Manifiesto Comunista, encargado por la Liga de los Comunistas en 1848.

  • La figura de Karl Marx marcó la reivindicación de los movimientos obreros a través de obras como el Manifiesto Comunista y El Capital.

Teniendo en cuenta estos factores que se dieron a mediados del siglo XIX, se trata de una sociedad donde la introducción masiva de maquinaria sustituyó al trabajo manual, y el capital como eje, transformaría la vida cotidiana. La filosofía hegeliana que fue la base del pensamiento romántico dio lugar a una filosofía positiva que se basaba en lo concreto. La gente se aburguesa, construyendo una clase social donde la burguesía quiere esencialmente comer bien y vivir confortablemente, sin las pasiones desbocadas o los ideales de la etapa romántica. De esta forma, la sensibilidad que caracterizaba al Romanticismo da lugar a una sociedad hedonista, donde el goce material es lo más apreciado e inmediato.

Principales características del Realismo

La finalidad del Realismo como expresión literaria es describir la vida tal como es y reflejarla de forma objetiva. Debido su carácter descriptivo, el género más fomentado fue la novela, aunque el cuento también tuvo protagonismo dentro del marco del Realismo. Algunas de las principales características comunes del relato realista son las siguientes:

  • El primer rasgo común a toda la obra realista es la carencia de elementos subjetivos en la narración, eliminando además todo tipo de alusión a elementos fantásticos o sentimentales que escapan al mundo de lo concreto. De esta forma, a través del Realismo se pretendía reflejar la realidad exterior de la forma más precisa, y para dar cuenta de ello se utilizaban marcas que indicaban la época o el contexto social, a las que se denomina realemas. Un ejemplo bastante común lo podemos ver en Eugenia Grandet de Honoré de Balzac, donde la mención constante de la moneda Luis de oro no sólo define un rasgo del personaje del señor Grandet, sino que también nos sitúa con un objeto en una determinada época: el Luis de oro fue usado como moneda corriente entre 1640 y 1793.

  • Ilustración de un episodio de la novela Eugenia Grandet, parte de la obra La Comedia Humana, de Balzac.

  • Se trata de un análisis exhaustivo de la realidad que circunda a los personajes, siendo consecuente con los lineamientos del pensamiento positivista, donde se exaltaba a la observación como elemento descriptivo de la realidad. Las descripciones de lugares y otros elementos, definen las distintas circunstancias que tienen que enfrentar los personajes, además de referir al contexto histórico. A través de este recurso se le daba especial relieve a la vida cotidiana del hombre mundano por sobre lo exótico, un rasgo que predominaba durante el Romanticismo. El crítico literario francés Ferdinand Brunetiere (1849 – 1906) indicó, sintetizando este aspecto, que “el realismo viene a ser en arte lo que el positivismo es en la filosofía”.
  • La problemática social contemporánea a los autores aparece en la obra de forma temática a través de cuestiones como la política, el trabajo, la economía, la vida en los barrios marginales, siendo fundamentales para afirmar el verosímil de lo que se está contando.
  • Desde la expresión se procuraba adoptar un estilo sencillo que reflejara el tono coloquial del ambiente que estaban representando en su narración. Para ello se adaptaba el lenguaje a los niveles del lenguaje correspondiente al estrato social donde ocurrían los hechos.
  • El análisis minucioso también se traslada al carácter y las motivaciones de los personajes. La dimensión dramática de los hechos que acontecen, siempre entramados con el conflicto social que sobrellevan, son el eje de la conducta de su comportamiento. Además, se da relieve a lo cotidiano a través de las costumbres que se muestran en el entorno privado.
  • A través de su obra el novelista pretende tener un papel comprometido con la sociedad, al denunciar los defectos y males que aquejan a sus personajes, dando también al lector posibles soluciones o salidas. Sin embargo, hay que distinguir en este punto las intenciones de aquello a lo que el autor considera un “mal”. Los autores pertenecientes a sectores progresistas van a tener una visión positiva de los avances técnicos y sociales, buscando que estos logros convivan con una sociedad más justa e igualitaria; mientras que los sectores conservadores van a abogar por un retorno al mundo antes de la Revolución Industrial, defendiendo la vida en el mundo rural.
  • Debido a que se caracterizan por buscar una observación lo más impersonal posible, los autores actúan como cronistas de la realidad, intentando ser lo más invisibles posibles para el lector. Por tal razón, se suele utilizar el narrador en 3° persona y omnisciente. En los diálogos se apela a una profunda caracterización de los personajes a través de la forma en que se expresan y se utiliza el monólogo interior para hacernos partícipes de los sentimientos del protagonista.

Principales focos del Realismo

Francia

Si bien existen precedentes, en particular en la literatura española e inglesa, el surgimiento del Realismo como corriente se puede posicionar en Francia. Las figuras más destacadas y que impulsaron los principales rasgos de esta corriente fueron Honoré de Balzac (1799 – 1850) y Stendhal (1783 – 1842), precursores que tomaron dos vertientes: por un lado Balzac se adelantó a su época mostrando las posibilidades de una novela realista en plena etapa romántica, a comienzos del siglo XIX; mientras que Stendhal será moderadamente apreciado por su veta realista, siendo apenas conocido por sus contemporáneos, sin embargo, el psicologismo que planteará en sus personajes será revalorizado a comienzos del siglo XX. Posteriormente Gustave Flaubert (1821 – 1880) lograría algunas de las obras literarias más importantes de la corriente con, entre otras, Madame Bovary.


Daguerrotipo de Honoré de Balzac, una de las principales figuras del Realismo y autor de La Comedia Humana, ambiciosa y extensa obra compuesta por 85 novelas.

Inglaterra

En literatura, la figura excluyente del Realismo inglés es Charles Dickens (1812 – 1870), autor de algunas de las obras más consagradas y populares de la literatura universal. Sus orígenes humildes lo llevaron a retratar la vida en los márgenes de la sociedad industrial, sin que ello le hiciera perder el humor y la ironía para denunciar la injusticia social que se palpitaba. Se destacó también la escasa pero fructífera obra de las hermanas Brontë, destacándose tardíamente (al igual que Stendhal) Emily, por su obra Cumbres Borrascosas.


Ilustración de un episodio de la novela David Copperfield de Charles Dickens, donde el escritor deja entrever una infancia difícil.

España

El Realismo tuvo un ingreso tardío pero fue muy aceptado en España, destacándose principalmente la figura de Benito Pérez Galdós (1843 – 1920), cuya obra se encuentra marcada por el compromiso social y los enfrentamientos de clase que advertía en la sociedad española, siendo Gloria y Marianela dos de sus novelas más notables. Otras figuras destacables del Realismo español son Juan Valera (1824 – 1905) y Leopoldo Alas «Clarín» (1852 – 1901).


Benito Pérez Galdós, uno de los autores más emblemáticos de la corriente realista.

Rusia

Al igual que España, Rusia contará con un ingreso tardío pero será a través de dos de las figuras literarias más importantes de la literatura universal. Por un lado Fiódor Dostoyevski (1821 – 1881), autor que profundizará en las problemáticas sociales y la psicología humana, contando con obras como Crimen y castigo o Los hermanos Karamázov. Por otro lado, se encuentra León Tolstoi (1828 – 1910), que con Guerra y Paz y Anna Karénina creó dos obras fundamentales, no sólo de la corriente del Realismo sino de la literatura universal.


Ilustración de la pesadilla de Raskalnikov, personaje central de Crimen y castigo.


Ilustración de un episodio de Guerra y Paz, de Tolstoi.



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