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La política



Los individuos se agrupan por afinidad ideológica, toman posición de acuerdo al criterio establecido por el colectivo y actúan conforme a los objetivos que se fijan. Esta actividad es lo que se llama “política”.

La política puede definirse también como la manera de ejercer el poder resolviendo los conflictos que se instalan en la sociedad con el menor grado de enfrentamiento. Si buscamos definiciones entre los politólogos, veremos que las dos citadas no son las únicas. Pero también veremos que todas coinciden en sus rasgos principales: actividad humana para la imposición de decisiones.

La palabra proviene del griego, “polis”, tal como se llamaba a las ciudades-estado en la Antigua Grecia, donde el gobierno era ejercido con un alto grado de participación ciudadana. Pero la política, si bien alcanzó entidad cuando en el siglo V a. C. Aristóteles desarrolló su obra “Política”, un profundo estudio sobre la materia, los seres humanos la practicamos desde los tiempos del Neolítico, cuando en las sociedades comenzó a darse una organización jerárquica imponiendo a unos sobre el resto.

En la Antigüedad los sistemas políticos eran en su mayoría absolutistas; el poder recaía en un sujeto, aunque con excepciones como el ya mencionado caso de la Antigua Grecia. Recién a partir de la Revolución Francesa fue que se empezaron a experimentar cambios importantes manifiestos ya en la constitución de los Estados Unidos. Desde entonces empezaron a instaurarse regímenes democráticos, o al menos con rasgos democráticos, en los que las decisiones eran acordes con la voluntad general.

La política como teoría se expresa de manera básica en dos posturas opuestas, izquierda y derecha, es decir, por un lado el socialismo y el comunismo que privilegian principalmente la igualdad social, y por otro el liberalismo y conservadurismo que se centran en la defensa de la propiedad privada y el libre mercado. Pero entre ambas posturas se despliega un amplio abanico de opciones que se expresan a través de los partidos políticos.

LOS ANTIGUOS

  
           Aristóteles.                                                                     Platón.                                        


Los seres humanos llevan siglos discutiendo acerca del concepto de política y su práctica. Entre los estudios más importantes se encuentran los de Platón y Aristóteles. Platón en su obra “La República” expone su idea acerca de cómo debía gobernarse un pueblo haciendo hincapié en la observación de la realidad y los cambios y mejoras idealistas que debían de estar a cargo de los seres más sabios de la sociedad. Aristóteles, por su parte, proponía el enfoque científico de la política, partiendo del análisis social pero considerando también los elementos psicológicos, culturales y sociales y estableciendo la relación causa-efecto. En su obra “La política”, manifiesta también la necesidad de crear una clase media para atenuar la brecha entre los más ricos y los más pobres.

¿Qué son los partidos políticos?

Son organizaciones que agrupan a los ciudadanos en torno a un ideario común, con el fin de imponer dicho ideario como criterio para el manejo de la cosa pública. La adhesión a los partidos políticos es voluntaria y su funcionamiento está regido por las leyes del país al que pertenecen. Respetando estas leyes cada partido establece su funcionamiento y reglas internas dándose una carta orgánica.

Pero esta organización debe responder a ciertas características, ciertos rasgos como el ser estables y permanentes, basarse en una ideología y elaborar programas de gobierno que definan objetivos; buscar el cumplimiento de estos objetivos mediante el ejercicio del poder político accediendo o intentando acceder a cargos públicos electivos.

Sin embargo estas características se dan sólo en los partidos políticos que funcionan en sistemas democráticos, pluralistas y competitivos, ya que, en los sistemas que no reflejan cualquiera de estos tres rasgos, las características y las funciones difieren.

Los partidos, como su nombre lo indica, responden a una parte, una partición o división ciudadana. Podemos decir entonces, y en función de la palabra que lo nombra, que es una partición, división o facción de la ciudadanía en razón de la forma de entender cada uno de los partidos o divisiones, la acción política. Esto implica una convivencia entre partidos ya que el poder sobre la cosa pública corresponde a todos los ciudadanos, éstos tienen, entonces, derecho a oponerse a él, pero no desobedeciéndolo, sino compitiendo en el parlamento primero y luego en las elecciones, por ocupar el lugar de los gobernantes.

La palabra viene del verbo latino partire que significa “dividir” y fue incorporada al léxico político en el siglo XVII. Hasta entonces se utilizaba como término similar la palabra secta, derivado del latín secare cuyo significado es “cortar” o “dividir”. Este vocablo cayó en desuso para las cuestiones políticas al vinculárselo más a la religión. Es entonces cuando comienza a consolidarse el uso de la palabra partido, aunque al principio se lo confundía conceptualmente con “facción”, que viene del latín facere (traducido “hacer” o “actuar”) palabra que con el tiempo terminó designando a los grupos que actúan en política con fines desestabilizadores. Finalmente el pensador y político Edmund Burke (1729/1797) fue quien definió al partido como la entidad que busca el bien nacional, y a la facción como el sector que se mueve por intereses particulares.

Función de los partidos políticos en los sistemas democráticos

Entre las varias funciones que corresponden a los partidos políticos en los sistemas democráticos, haremos una breve descripción de las más importantes.

1. El estímulo a la participación popular durante los procesos electorales. Durante estos procesos se debaten los temas prioritarios, las propuestas programáticas y de candidatos, ante los que el elector hace su opción. Esta es la manera en que los partidos institucionalizan la participación.

2. Los partidos, a diferencia de los grupos de interés, pueden integrar en su seno, por cuestiones programáticas o ideológicas, a individuos de extracción social antagónica como empresarios y obreros. Esto porque los partidos están por encima de los intereses particulares y en cambio expresan visiones totalizadoras de la sociedad.

3. Son el espacio de reclutamiento y selección de élites políticas. Por su funcionamiento democrático y representativo impiden que las clases dirigentes surjan de una clase social determinada, sino que se forman en un proceso de competencia y selección en el que intervienen individuos de diferente extracción social. Además, el voto popular y el principio básico de la mayoría permiten regular de manera pacífica la competencia entre élites y la transferencia del poder. Existe por tanto, a través del voto, un mecanismo eficiente de control y de reemplazo de las élites en sus posiciones de poder.

Participación en el espacio público

Para empezar debemos enfatizar en que la participación en el espacio público es un derecho humano fundamental con el que se garantiza la acción voluntaria de la ciudadanía, tanto en forma individual como colectiva. Para esto se dispone de instrumentos y mecanismos que permiten la incidencia de la ciudadanía en las decisiones que toman los entes públicos; el control y la ejecución de asuntos políticos, administrativos, ambientales, económicos, sociales, culturales y de interés general.

La participación ciudadana beneficia a la comunidad en tanto otorga mayor credibilidad y legitimidad a los gobiernos; permite mejoras en la administración pública al instaurarse controles; y estimula el contacto de los funcionarios con la ciudadanía a través de organizaciones intermedias.

Para que la participación se produzca es fundamental que exista una voluntad política que la promueva. Pero además la ciudadanía debe tener capacidad organizativa para participar y hacer un esfuerzo conjunto con los gobiernos para que los mecanismos funcionen.

Sin bien la participación oficia como dinamizador de los procesos democráticos modernos, existen obstáculos que la dificultan. El autoritarismo, el paternalismo y la falta de comunicación entre las autoridades y los ciudadanos son algunos de estos obstáculos. Otros problemas son la polarización ideológica que impide la fluidez del diálogo y la centralización de las acciones de gobierno que no deja espacio a la participación.

Formas de participación

Existen diversas formas de participación en el espacio público:

  • Participación social. Es la pertenencia del individuo a asociaciones u organizaciones que defienden sus intereses y cuyo interlocutor principal no es el Estado sino otras instituciones sociales (asociaciones profesionales, sindicales, etc.).
  • Participación comunitaria. Es el involucramiento del individuo en acciones colectivas que tienen como objetivo el desarrollo de la comunidad mediante la atención de las necesidades de sus miembros, interactuando con otras instituciones y no con el Estado de quien espera apoyo asistencial (asociaciones solidarias, de beneficencia, etc.).
  • Participación política. Es la participación de los ciudadanos en organizaciones que forman parte del sistema político como los partidos, organismos gubernamentales o procesos electorales. Es una participación directa sobre los mecanismos de representación política.
  • Participación ciudadana. Este es el tipo de participación en la que los ciudadanos se involucran de manera directa en acciones públicas, dándole a la actividad política un sentido más amplio y tomando el espacio público como propio de los ciudadanos. Pone en contacto a los ciudadanos con el Estado para definir en conjunto objetivos colectivos y los medios y estrategias para alcanzarlos.

Corrupción, descrédito y escepticismo

La participación política ha ido mermando a partir de la caída del llamado “Estado de bienestar”, modelo general de Estado surgido de la posguerra y que consiste en brindar a todos los ciudadanos las prestaciones básicas en salud, educación, seguridad, justicia y recreación, entre otras. Esta categoría práctica se agotó en la década de 1970 generando una deserción en la participación ciudadana que empezó a no encontrar respuesta a sus reclamos, situación que desembocó en un vaciamiento de los partidos políticos que fueron perdiendo representatividad y haciéndose cada vez más permeables a las presiones de las corporaciones económicas. Se formó entonces un círculo vicioso, a mayor debilidad de los partidos, mayor grado de vulnerabilidad a las acciones corruptoras de las corporaciones, a mayor corrupción en la política, mayor distancia de los ciudadanos y así.

Sin embargo, después de haber pasado por momentos críticos que se fueron dando en la mayoría de los países democráticos, parece haber llegado el tiempo de revalorización de la política, aunque aún queda mucho por hacer para consolidar definitivamente esta nueva etapa.



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