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La generación del ´98



A finales del siglo XIX la literatura española contaría con una revolucionaria corriente literaria que modificaría el panorama de la literatura castellana a lo largo del siglo XX. Su presencia sería fundamental para la aparición de, por ejemplo, el Modernismo en Latinoamérica.

La literatura española cuenta en la denominada como “generación del ´98” con uno de los grupos creativos más importantes de finales del siglo XIX y comienzos del XX, marcando el rumbo de buena parte de la literatura iberoamericana e influyendo en la aparición de corrientes que pensaban a la literatura desde otro lugar.

Una generación en crisis

Antes de conocer los nombres de este grupo o las características que definen su obra literaria, es bueno que conozcamos en qué contexto histórico surge la generación del ´98. El concepto no fue utilizado inmediatamente, sino que fue referenciado por primera vez en el año 1935 a partir del análisis del escritor español Pedro Salinas (1891 – 1951), uno de los representantes de otra generación literaria, la del ´27. Sin embargo, hasta ese momento algunos de los integrantes más prestigiosos de este grupo, como Pío Baroja o Ramiro de Maeztu, habían rechazado de llano el concepto para agruparlos. El mismo finalmente apareció en un artículo de la publicación especializada Revista de Occidente, donde se volvía sobre un concepto del crítico literario alemán Julius Petersen (1878 – 1941), que definía “generación literaria”.


El escritor y teórico español Pedro Salinas fue quien gestó de forma sólida
las ideas que habían agrupado a la Generación del ´98.

¿Cómo se define una generación literaria?

Refiere a un grupo de escritores a los que se relaciona por estilo e ideología en un determinado periodo de tiempo. Distinguirlo responde a determinadas características, de acuerdo al texto El concepto de generación literaria, de Eduardo Mateo Gambarte:

  • Proximidad entre el año de nacimiento de los miembros del grupo.
  • Una formación intelectual semejante.
  • Convivencia personal.
  • Existe un acontecimiento generacional que obliga a una de terminada reacción.
  • Se utiliza el idioma de una forma particular, distinguiéndose de las generaciones precedentes.
  • Desgaste o anquilosamiento de la generación anterior.


José Ortega y Gasset perteneció tanto a la Generación del ´98 como la del ´14 e hizo
una de las primeras distinciones respecto a quiénes integraron la del ´98.

Profundizando en esta cuestión, el filósofo y ensayista español José Ortega y Gasset distinguió dos generaciones: la primera correspondía a los escritores Ángel Ganivet (1865 – 1898) y Miguel de Unamuno (1864 – 1936) y la segunda correspondía a miembros más jóvenes como Pío Baroja (1872 – 1956), Manuel Machado ( 1874 – 1947) o Antonio Machado (1875 – 1939).


Miguel de Unamuno, uno de los intelectuales más reconocidos del siglo XX
y figura prominente de la Generación del ´98.

Pero uno de los factores fundamentales para entender a esta generación literaria es el contexto histórico. Aquí conocemos algunos de los sucesos que marcaron a esta generación y fueron determinantes en su obra:

  • La guerra hispano-estadounidense: También denominada desde la perspectiva española como el “Desastre del ´98” o la “Guerra de Cuba”. Este resonante conflicto armado enfrentó a Estados Unidos y España, dos superpotencias que en ese momento se encontraban en situaciones completamente diferentes. Mientras que Estados Unidos se iba afirmando como potencia, iniciando su expansión imperialista de la cual ya había dado cuenta invadiendo los territorios del norte de México y haciendo sentir su influencia en la región caribeña y el océano Pacífico (Hawái y Japón), además de la compra del territorio de Alaska a los rusos en 1867. Por el otro lado estaba España, que se encontraba en el ocaso del que alguna vez había sido un vasto imperio de ultramar.

  • El ingreso del acorazado norteamericano Maine en La Habana y su posterior hundimiento por fuerzas españolas fueron el desencadenante de las hostilidades.

    Ya a mediados del siglo XIX se trataba de una potencia de segundo orden que aún poseía esas características del orden feudal y un régimen político inestable, que se encontraba atrasada tecnológicamente respecto a otras potencias coloniales como Gran Bretaña. A pesar de ello, aún contaba con una gran armada que servía para controlar lo que quedaba de su imperio. Finalmente se encuentra la situación que estaba atravesando Cuba, que se encontraba afirmando su identidad nacional y estaba influenciada por los procesos revolucionarios de Francia y Estados Unidos: una burguesía ascendente que se encontraba limitada desde el punto de vista político y comercial llevó a numerosas sublevaciones contra España, que aún tenía el dominio colonial de la isla. La figura clave del intelectual cubano José Martí (1853 – 1895), un reconocido independentista que convocó a los cubanos a una guerra de independencia, movilizó el sentimiento nacional en Cuba.

    El desgaste en los enfrentamientos entre Cuba y España, y la intervención de Estados Unidos por presunta “defensa de intereses”, fueron el desencadenante de este conflicto en 1898, que luego se extendió al Pacífico por el dominio de las Filipinas y Guam, otras dos colonias españolas. Las consecuencias fueron desastrosas para España: se acordó la independencia de Cuba (que finalmente se vería concretada en 1902), la cesión de Filipinas, Puerto Rico y Guam a Estados Unidos y, finalmente, ante la crítica situación en la que había quedado la flota española, se cedieron los dominios coloniales en Oceanía. Esto terminó de sepultar el dominio imperialista de España.


    Tratado de París, en el cual se acordaron las condiciones de rendición de España.

  • Por otro lado, la pérdida de las colonias generó un resentimiento nacionalista entre algunos sectores intelectuales españoles, que actuaban de forma conservadora y añoraban la época dorada del imperio español.
  • Las corrientes filosóficas del Irracionalismo europeo encontrarían en los sectores intelectuales una adaptación al contexto español. A Friedrich Nietszche lo van retomar Azorín o Miguel de Unamuno, a Arthur Schopenahuer lo retomará Pío Baroja, a Soren Kierkegaard lo retomará también Unamuno y a Henri Bergson lo retomará Antonio Machado.


  • Friedrich Nietszche (izq.) y Arthur Schopenhauer (der.), dos de las figuras que influenciaron con su obra sobre la Generación del ´98.

  • El movimiento intelectual conocido como Regeneracionismo, que se planteará de una forma objetiva y científica analizar las causas de la decadencia de la nación española a lo largo de los siglos XIX y XX. Esta será una fuente ineludible para los escritores de la Generación del ´98, quienes sin embargo se alejarán del tono científico y distante del Regeneracionismo y buscarán marcas más subjetivas.

Características de la Generación del ‘98

Además del contexto histórico, que en este caso resulta fundamental por el Desastre del ’98, los escritores de este grupo compartían varias características entre sí. Uno de los analistas más destacados de este grupo, Pedro Salinas, menciona las siguientes:

  • Existe una preocupación por la búsqueda de la “auténtica” España, realizando distinciones entre una España real y una España oficial. Esta dicotomía entre dos conceptos distintos de nación, siendo el primero considerado como miserable y el segundo como falso o aparente, es lo que dio el origen al debate conocido como el Ser de España (o Problema de España), que se plantea la búsqueda de la identidad nacional española en un contexto donde iban apareciendo con más frecuencia los nacionalismos periféricos.
  • Se interesan y a menudo centran sus relatos en la Castilla marginal, de pueblos abandonados y polvorientos, revalorizando el folklore y los paisajes, remitiéndose al lenguaje de antaño. Para ello se escriben libros de viajes y se retorna a mitos literarios españoles y al Romancero.
  • Juegan con las estructuras y rompen esquemas formales, pero ateniéndose a moldes clásicos. Es frecuente la experimentación en la novela, modificando puntos de vista y experimentando con el tiempo y el espacio. En el teatro predomina el esperpento y el expresionismo, así como el dramatismo con una fuerte cuota existencial.
  • Hay un fuerte rechazo a una de las corrientes literarias vigentes de mediados del siglo XIX: el Realismo. Al tono cientificista que lo caracterizaba con una profunda elaboración se lo sustituye por un lenguaje más próximo al de la persona común y corriente, el de la “calle”, adquiriendo un tono impresionista que recupera palabras tradicionales que no se utilizaban.
  • Se adscriben a la filosofía del Irracionalismo y tienen un tono profundamente pesimista, simpatizando con escritores de la etapa romántica. Además, las obras cuentan con varias marcas subjetivas que alejan a este grupo de los escritores realistas.

La Generación del ´98 estaba formada inicialmente por el Grupo de los Tres, conformado por Pío Baroja, José Martínez Ruiz (Azorín) y Ramiro de Maeztu, que se hicieron conocidos de esta forma al publicar un manifiesto en 1901. Allí sostenían la necesidad de una transformación inmediata de España para equipararse al resto del continente europeo, planteando críticas desde posturas de izquierda y firmando bajo el seudónimo de “Los Tres”. De esta forma buscaban combatir la miseria, la pobreza rural, el alcoholismo y la prostitución, entre otros males, desde el enfoque Regeneracionista.


El Grupo de los Tres: Pío Baroja (izq.), Ramiro de Maeztu (centro) y Azorín (der.)

Estas notas aparecían en la revista Juventud, que se publicó por el corto periodo que va de octubre de 1901 a marzo de 1902, donde también aparecieron nombres como Miguel de Unamuno, Joaquín Costa o Santiago Ramón y Cajal. Sin embargo, este emprendimiento resultó un fracaso a pesar de las numerosas actividades que se organizaban para concientizar a la sociedad, cuestión que llevó a un malestar y un creciente escepticismo entre quienes habían fundado el grupo. Además de apuntar ahora a una mirada más idealista de la realidad, el fracaso condujo a los miembros de este grupo a posturas ideológicas que en varios casos son opuestas a las que planteaban (como es el caso de Maeztu). Sin embargo, son los miembros de este grupo quienes junto a Unamuno dejarían algunas de las obras más resonantes de la época.

Además de los mencionados del Grupo de los tres, se destacan autores como Joaquín Costa (1846 – 1911), José Ortega y Gasset (1883 – 1955) -al cual también se lo suele incluir en la Generación del ´14-, Ramón María del Valle-Inclán (1866 – 1936), Ricardo Baroja –hermano de Pío- (1871 – 1953), Enrique de Mesa (1878 – 1929), Vicente Blasco Ibáñez (1867 – 1928), el filólogo Ramón Menéndez Pidal (1869 – 1968).


Los hermanos Antonio (izq.) y Manuel Machado (der.), dos de los miembros más importantes de la Generación del ´98.

Sin embargo, la Generación del ´98 no se limitó al arte de la escritura. En la pintura encontramos nuevamente a Ricardo Baroja y a Ignacio Zuloaga (1870 – 1945); mientras que en la música se destacaron Isaac Albéniz (1860 – 1909) y Enrique Granados (1867 – 1916).


Ramón del Valle Inclán, poeta, dramaturgo y novelista de la Generación
del ´98 que definió a la expresión teatral del “esperpento”

Principales obras de la Generación del ´98

Del sentimiento trágico de la vida - Miguel de Unamuno

Campos de Castilla - Antonio Machado

Zalacaín el aventurero - Pío Baroja

La ruta del Quijote - Azorín

Tirano Banderas - Ramón del Valle Inclán



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