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El dengue: una enfermad de clima cálido



El mosquito Aedes aegypti es el responsable de la transmisión del dengue, una enfermedad de tipo gripal que se manifiesta como un síndrome febril y afecta a lactantes, niños pequeños y adultos. Controlar el desarrollo del Aedes aegypti es vital para evitar el contagio.

El AEDES AEGYPTI

Es un mosquito pequeño y oscuro, de tan sólo 5 mm de largo, natural de África, de la región de Egipto. Llegó a América con el tráfico de esclavos en el siglo XVI. Se caracteriza por sus patas que presentan unas escamas blancas plateadas que forman anillos en las articulaciones. En la parte posterior cuenta con dos rayas blancas longitudinales y a los lados de éstas tienen rayas del mismo color. Los machos son de menor tamaño que las hembras. El pico es largo; en los machos es de tipo chupador, y en las hembras es de tipo picador-chupador.

Al igual que el resto de los mosquitos, pasa por cuatro estados durante su ciclo biológico o ciclo de vida: huevo - larva - pupa - adulto. Los huevos son depositados sobre las paredes internas de cualquier tipo de recipiente que pueda contener agua. Los lugares más elegidos son los sombríos y húmedos del hogar, probablemente porque los depredadores naturales (insectos, murciélagos, pequeños peces) son escasos o no existen allí.

Para que eclosionen los huevos y aparezca la larva, éstos deben ser tapados por el agua. En líneas generales, la duración del período larval varía alrededor de 8 a 10 días cuando las condiciones ambientales son favorables.

El estado de pupa es un período de transición, que dura cerca de 2 días, en el que ocurren profundas transformaciones que llevan a la formación del adulto y al cambio del hábitat acuático por el terrestre.

Luego de la emergencia, los mosquitos adultos generalmente procuran lugares húmedos y sin corrientes de aire. Su mayor abundancia se da en la época de calor y lluvias.

Tienen un límite térmico, ya que debajo de los 16 °C no se registra actividad de la hembra adulta por lo que se considera, mueren en invierno. Un mosquito adulto puede vivir unos 30 días.

CONTAGIO

El dengue se transmite, principalmente, por la picadura del Aedes Aegypti infectado por alguno de los cuatro virus del dengue. La hembra es la que pica, dado que necesita de la sangre humana o animal para que sus huevos maduren y pueda depositarlos en algún criadero. Cuando pica, inyecta su saliva y con ella pasa el virus al humano. En tanto, el macho se alimenta de jugos vegetales (néctar).

Aunque es poco común, las mujeres embarazadas pueden contagiar a sus bebés durante el embarazo. Otro modo de transmisión es por vía sanguínea, es decir, por productos sanguíneos contaminados y por donación de órganos.

SÍNTOMAS

Luego de la picadura infecciosa, los síntomas aparecen transcurridos entre 3 y 14 días. Las principales manifestaciones son fiebre, dolor en los músculos y en las articulaciones, inflamación de los ganglios linfáticos y erupción en la piel. No obstante el cuadro clínico de la fiebre, síntomas y las complicaciones varían entre los pacientes.

Puede aparecer una erupción plana y roja sobre casi todo el cuerpo entre los 2 y 5 días después de que comienza la fiebre. Posteriormente, se presenta una segunda erupción parecida al sarampión. Las personas infectadas pueden experimentar una mayor sensibilidad en la piel y sentir mucha molestia.

Otros síntomas pueden ser dolor de cabeza, náuseas y fatiga.

Muchos conocen al dengue como enfermedad “rompe-huesos” por el intenso dolor que produce en los músculos y las articulaciones.

LA ENFERMEDAD

En los últimos años, la transmisión ha aumentado en zonas urbanas y semiurbanas, y se ha convertido en un importante problema de salud pública. La OMS calcula que cada año se producen entre 50 y 100 millones de infecciones por el virus del dengue en el mundo.

Existen cuatro serotipos distintos, pero estrechamente emparentados, del virus: DEN-1, DEN-2, DEN-3 y DEN-4. Cualquiera de estos serotipos puede producir la enfermedad. El más frecuente es el serotipo 1.

Una persona infectada y recuperada de la enfermedad adquiere inmunidad de por vida sólo contra el serotipo que lo infectó. En tanto, la inmunidad cruzada a los otros serotipos es parcial y temporal. Así, las infecciones posteriores causadas por otros serotipos aumentan el riesgo de padecer el dengue grave.

Aunque en teoría, una persona podría tener dengue hasta cuatro veces en su vida, una por cada serotipo, hasta el momento se han comprobado hasta tres infecciones en el mismo individuo.

Cualquier serotipo puede producir formas graves de la enfermedad, sin embargo, los serotipos 2 y 3 han estado asociados a la mayor cantidad de casos graves y fallecidos.

Clasificación

Durante tres décadas, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha reconocido y recomendado la clasificación del dengue en: fiebre del dengue (FD) y fiebre hemorrágica dengue (FHD) con o sin síndrome de shock por dengue (SCD).

En los últimos años se han publicado artículos que cuestionan la utilidad de esta clasificación, por considerarla rígida, demasiado dependiente de los resultados de laboratorio, no inclusiva de enfermos con dengue con otras formas de gravedad, tales como la encefalitis, miocarditis o hepatitis grave, e inútil para el manejo clínico de los enfermos.

Ante tal situación, el Programa de Adiestramiento e Investigación en Enfermedades Transmisibles de la Organización Mundial de la Salud (TDR/OMS) auspició un estudio internacional, llamado Dengue Control (DENCO) que tuvo como resultado la propuesta de una clasificación binaria de la enfermedad: dengue y dengue severo.

Los criterios de dengue severo fueron:

a) extravasación severa de plasma, expresada en shock hipovolémico (es una afección de emergencia en la cual la pérdida grave de sangre y líquido hace que el corazón sea incapaz de bombear), y/o por dificultad respiratoria debida al exceso de líquidos acumulados en el pulmón,

b) hemorragias severas, según criterio del médico tratante,

c) la afectación de órganos: hepatitis severa por dengue, encefalitis (inflamación del cerebro) por dengue o la afectación grave de otros órganos, como la miocarditis (inflamación del miocardio) por dengue.

Los signos que se advierten de esta complicación se presentan entre 3 y 7 días después de los primeros síntomas y se acompañan de un descenso de la temperatura corporal. Otros síntomas son: dolor abdominal intenso, vómitos persistentes, respiración acelerada, hemorragias de las encías, fatiga, inquietud y presencia de sangre en el vómito. Las siguientes 24 a 48 horas de la etapa crítica pueden ser letales; hay que brindar atención médica para evitar otras complicaciones y disminuir el riesgo de muerte.

Cada año, unas 500.000 personas que padecen dengue grave —niños en una gran proporción— necesitan hospitalización. Aproximadamente un 2,5% fallecen. Fuente: OMS.

Tratamiento

No hay vacuna para prevenir la infección por el virus del dengue ni hay fármacos para combatir la enfermedad. Por eso, es importante acudir a un centro de salud, ante la mínima sospecha de haber sido picado por un mosquito Aedes Aegypti.

La enfermedad se trata de acuerdo a sus manifestaciones. A modo general, se procura mantener al paciente hidratado y no se recomienda la utilización de ácido acetilsalicílico o antinflamatorios no esteroideos.

En caso de dengue grave, la asistencia prestada por médicos y enfermeras que tienen experiencia con los efectos y la evolución de la enfermedad puede salvar vidas y reducir las tasas de mortalidad de más del 20%.

PREVENCIÓN

- Emplear mosquiteros en todas las aberturas del hogar. Cuidar que los pacientes enfermos no sean picados por mosquitos, de ese modo se evitará que otros mosquitos se infecten y éstos contagien a otras personas.

- Utilizar repelentes sobre la piel expuesta y sobre la ropa, con aplicaciones cada 3 horas.

- Reducir el número de lugares donde se pueden reproducir los mosquitos. Para ello, se deben eliminar aquellos recipientes que contengan agua y se encuentren tanto en el interior como en el exterior del hogar.

- Tener en cuenta que los mosquitos se crían en recipientes que no son de utilidad y en los cuales se puede estancar agua, como latas, botellas, neumáticos, trozos de plásticos, bidones, etc. En el caso que esos recipientes no se puedan quitar porque se usan con frecuencia, se debe evitar que acumulen agua dándolos vuelta o vaciándolos permanentemente.

- Mantener limpias, cloradas o vacías las piletas de natación fuera de la temporada.

- En momentos de emergencia, un modo de prevenir la propagación de la enfermedad es utilizando insecticidas con el objetivo de eliminar a los mosquitos adultos. Su implementación debe ser evaluada por las autoridades sanitarias y acompañada de la eliminación de todos los recipientes que acumulan agua.



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