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Violencia e inseguridad



Uno de los temas más debatidos en los medios de comunicación tiene que ver con la violencia e inseguridad que padecen los ciudadanos. Un tema complejo del cual se desprenden múltiples puntos de vista. Pero para hablar de inseguridad primero debemos responder a lo siguiente ¿Qué es la seguridad ciudadana y cuál es la situación en América Latina?


El porcentaje de personas que reportaron haber limitado sus lugares de recreación por temor a ser víctima del delito va de un 20.6% a un 59.1% para distintos países de América Latina. Fuente: LAPOP-PNUD (2012).

En los medios de comunicación, se denuncian a diario numerosos hechos de violencia e inseguridad. En este marco, los políticos procuran tomar medidas y desarrollar planes para controlar la situación. En tanto los especialistas, buscan precisar conceptos y mejorar las herramientas de medición del fenómeno. Antes de abordar el tema de inseguridad, veamos algunos conceptos a tener en cuenta.

¿Qué es la seguridad ciudadana? Según la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (órgano principal y autónomo de la Organización de Estados Americanos), la seguridad ciudadana es una de las dimensiones de la seguridad humana y por lo tanto del desarrollo humano e involucra la interrelación de múltiples actores, condiciones y factores entre los cuales se cuentan la historia y la estructura del Estado y la sociedad; las políticas y programas de los gobiernos; la vigencia de los derechos económicos, sociales y culturales; y el escenario regional e internacional. La seguridad ciudadana se ve amenazada cuando el Estado no cumple con su función de brindar protección ante el crimen y la violencia social, lo cual interrumpe la relación básica entre gobernantes y gobernados.

Por tanto, de aquí se desprende que la violencia y la delincuencia son los factores principales que afectan la seguridad ciudadana. Sin embargo, se aprecian diferentes puntos de vista en la forma de conceptualizar la violencia y la conducta delictiva. Al respecto, en las ciencias sociales existen dos teorías básicas: la teoría de la ruptura o de la anomia y la teoría de las formas de socialización.

  • Teoría de la ruptura o de la anomia : se privilegian como factores explicativos las dimensiones estructurales y sociales. Así, en este enfoque, la violencia surgiría de la ruptura o desajuste del orden social, es decir, de cambios sociales acelerados como puede ser el efecto de la industrialización o la urbanización. Según esta teoría, en un contexto donde la economía experimenta un brusco cambio y donde la calidad de vida de grandes sectores de la población se deteriora, la delincuencia aparece como una alternativa de autodefensa que siguen los desplazados del nuevo sistema. Por tanto, desde esta perspectiva, existiría una correlación importante entre pobreza y delincuencia.
  • Teoría de las formas de socialización : el énfasis se coloca en la socialización, es decir, la violencia comprendería dimensiones organizativas, institucionales y culturales que pueden conducir a la selección de estrategias violentas por parte de ciertos actores sociales aceptados en la población. En esa línea, la teoría de Sutherland afirma que las causas primarias del delito se derivarían de la existencia de grupos subculturales de delincuentes (grupo de amigos, familia, cárcel), que traspasan los conocimientos delictuales (ILPES, 1997).

En cuanto a la definición de la violencia, hay cierto consenso en entenderla como el uso o amenaza de uso, de la fuerza física o psicológica, con intención de hacer daño de manera recurrente y como una forma de resolver los conflictos (Guerrero, 1997; McAlister, 1998; Tironi y Weinstein, 1990).

Factores propulsores de violencia

Diversos estudios coinciden en destacar ciertos factores tendientes a aumentar el nivel de violencia en una sociedad. A continuación se identifican tres grandes factores. Los mismos han sido propuestos en el documento "Seguridad ciudadana y violencia en América Latina: diagnóstico y políticas en los años noventa" elaborado por la División de Desarrollo Social de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL). Éste es un organismo dependiente de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) responsable de promover el desarrollo económico y social de la región.

  • Factores relacionados con la posición y situación personal : sexo, edad, educación, socialización, consumo de alcohol y drogas. Dentro de esta clasificación influye significativamente el bajo nivel de educación y el hecho de haber sido víctimas o testigos de abuso físico en sus hogares.
  • Factores sociales, económicos y culturales : desempleo, pobreza, hacinamiento y desigualdad social. A su vez la violencia en los medios de comunicación traducida en un tratamiento sensacionalista de hechos de violencia y delincuencia, puede generar un clima de temor y una fuerte sensación de vulnerabilidad en la población, que no siempre es real o corresponde al nivel observado de violencia. En forma complementaria, las ofertas de productos y servicios en los medios de comunicación y la imposibilidad de adquirirla por lo sectores de menos recursos, genera un sentimiento de frustración que conduce a la violencia.
  • Factores contextuales e institucionales : guerra, tráfico de drogas, corrupción, disponibilidad de armas de fuego, festividades, entre otros. Se estima que la posesión de armas de fuego en los hogares aumenta en 2.7% el riesgo de morir por daños causados por estas armas (Guerrero, 1997).


Las drogas, el alcohol y la tenencia de armas son factores facilitadores del delito. (IDDH 2013-2014)

Además el tráfico de drogas y el consumo de alcohol también constituyen factores desencadenantes de la violencia, tanto en sectores pobres como no pobres, por ejemplo, en el caso del maltrato infantil y de la violencia doméstica (UNICEF, 1997).

Situación en Latinoamérica

Según el Informe Regional de Desarrollo Humano (IDDH) 2013-2014 "Seguridad Ciudadana con Rostro Humano: diagnóstico y propuestas para América Latina" del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, reveló que el tema de la seguridad ciudadana es la principal preocupación pública de muchos países de Latinoamérica.


Si bien la economía de los países de América Latina ha registrado un crecimiento en los últimos 10 años, reduciendo los niveles de pobreza y desempleo; la violencia y el delito mantienen niveles altos. (PNUD 2013)

En ese sentido, el informe asegura que "entre 2000 y 2010 la tasa de homicidios de la región creció 11%, mientras que en la mayoría de las regiones del mundo descendió o se estabilizó. En una década han muerto más de 1 millón de personas en Latinoamérica y el Caribe por causa de la violencia criminal. Por otra parte, considerando los países para los cuales se cuenta con información, los robos se han casi triplicado en los últimos 25 años. Y, en un día típico, en América Latina 460 personas sufren las consecuencias de la violencia sexual; la mayoría son mujeres. La violencia y el delito dañan directamente el núcleo básico de derechos que están en la base del desarrollo humano: la vida y la integridad física y material de las personas."

En el informe se destaca al robo como delito que afecta de manera más frecuente a los latinoamericanos y, además, se reconoce al robo con violencia como el de mayor crecimiento. A su vez, se hace hincapié en un enfoque multisectorial a la hora de poner en marcha un plan para prevenir los hechos de inseguridad. Al respecto, se refiere a que los Estados deben implementar una serie de políticas que incluyan medidas de prevención, reformas institucionales, inversión pública suficiente, cambios en la relación entre Estado y comunidades, voluntad política amplia y sostenida, y la adopción de sistemas de información y de intervención más modernos y eficaces.


El robo se ha convertido en una de las amenazas que más afectan a los ciudadanos: uno de cada cinco reporta haber sufrido algún tipo de robo en el último año (LAPOP-PNUD 2012).

En el mismo sentido, diversos organismos reconocen la importancia de la recopilación de información. Así, en el Informe se advierte que "la escasa denuncia de violencias y delitos genera vacíos y debilidades en la información disponible. Este es el caso del secuestro y la extorsión, de la violencia hacia migrantes y la trata de personas, de la violencia sexual y doméstica, así como de la corrupción y la violencia ilegal por parte de actores estatales."

Por su parte, el Observatorio Interamericano de Seguridad Pública (OIS), creado en 2009, divulga información sobre buenas prácticas en el área de seguridad pública de los Países Miembros de la Organización de Estados Americanos (OEA). Estos datos pueden ser útiles a gobiernos y a todos los sectores sociales en la preparación, acompañamiento y evaluación de políticas y acciones de seguridad pública.


Fuente: LAPOP-PNUD (2012)

El trabajo de los Estados

El Estado es el único actor que tiene el mandato de proveer seguridad ciudadana, en tanto que ésta constituye un bien público. Para cumplir con su responsabilidad, el Estado debe actuar con apego a la ley y al respeto de los derechos humanos.

La autoridad es así ejercida por:

  • Poderes públicos: los tres poderes - legislativo, ejecutivo y judicial - tienen la capacidad de obligar a la ciudadanía a cumplir ciertos mandatos.
  • Fuerzas policiales: cumplen con la función de prevenir y actuar tras el delito, es la forma más directa que tiene el Estado de regular la acción ciudadana.
  • Ejército: actúa en función a la defensa nacional pero en situaciones de emergencia contribuye a mantener la seguridad ciudadana.
  • Ciudadanos: contribuyen moderando sus propias acciones, denunciando actividades ilícitas, organizándose en asociaciones de prevención y concienciación.

911



Es el número de teléfono de emergencia para el Plan de Numeración Norteamericano, se comenzó a utilizar en Estados Unidos en 1968. Algunos de los países que lo utilizan son: Estados Unidos, Canadá, Argentina, Uruguay, Paraguay, El Salvador, Costa Rica, Panamá y Ecuador.

Se puede llamar a este número de emergencia en forma gratuita y desde cualquier teléfono. Existen varias hipótesis que explican por qué se eligió ese número. Algunas versiones indican que se utilizó una computadora para seleccionarlo, otras simplemente por que era sencillo marcar el número en los teléfonos viejos o también por que el número 911 no había sido utilizado previamente en ningún código postal/área/telefónico o de cualquier tipo.



  • Argentina: 0800 2200 350
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  • Bolivia: +591 3 3708206
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  • Chile: +56 2 3281 1674
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  • Ecuador: +593 2 6018068
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  • España: +34 93 0077 931
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  • México: +52 55 44376787
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  • Perú: +51 1 241 9032
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  • Venezuela: +58 261 4190130