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Alfredo G. Seguí

Nació en Buenos Aires en el año 1835, siendo hijo del coronel Francisco Seguí, guerrero de la Independencia y del Brasil, y de su primer esposa de apellido Garmendia. En Montevideo, donde se hallaba radicado su padre, el joven Seguí hizo sus primeras armas; pero regresó con su familia antes de la caída de Juan Manuel de Rosas, incorporándose a las fuerzas federales. En la batalla de Caseros combatió formando parte de la División del coronel Ramón Bustos. Posteriormente se incorporó a las fuerzas de la Confederación, y al estallar la revolución del 11 de setiembre 1852, Seguí, que formaba parte como teniente 1º, del Batallón 1º de Infantería de Línea y que se hallaba de jefe de la guardia de su cuerpo en aquel momento, presentó resistencia notable cuando los jefes adictos a Urquiza trataron de apoderarse de aquel batallón, hasta que llegó el coronel Mitre y afianzó la suerte del regimiento revolucionario.

Se halló en la defensa de la Capital contra las fuerzas de Lagos, primero, y de Urquiza, después, siendo promovido a ayudante mayor del batallón 1º de Línea, el 20 de noviembre de 1852, y a capitán, el 4 de febrero de 1853. En el cuerpo de referencia estuvo a las órdenes de los coroneles Emilio Conesa y Matías Rivero, y con él se halló en numerosos hechos de armas en el sitio de esta ciudad, hasta la disolución del ejército sitiador, el 13 de julio de 1853.

El 19 de setiembre dejó de pertenecer a su batallón, siendo destinado a la P. M. A., el 8 de octubre del mismo año, hasta el 16 de marzo de 1854, en que pasó a servir en la guarnición de Patagones. El 20 de abril de este mismo año, marchó en la goleta de guerra “Santa Clara”, para aquel destino, conduciendo una compañía de 50 plazas, que iba a guarnecer aquel punto. Allí permaneció hasta el 16 de diciembre del mismo año, en que cesó en el servicio de guarnición, para pasar en su clase de capitán al Batallón 4º de Línea, de nueva creación.

El Gobierno dispuso al poco tiempo, que Seguí volviera a Patagones, y entretanto cumplía el pase ordenado, pasó a la P. M. D., el 14 de marzo de 1855. En la guarnición de aquel punto, ascendió a sargento mayor graduado, en mayo de 1857, recibiendo la efectividad del empleo, en mayo de 1860. El 18 de julio de 1861 fue separado de aquella guarnición, por el comandante militar del lugar, y enviado a Buenos Aires, en el bergantín “Río Negro”. Su pase había sido ordenado el día 4 de aquel mes, por el Ministerio de la Guerra. Destinado al Batallón 1º y 2º Norte, hizo con este cuerpo la campaña de Pavón, siendo promovido a teniente coronel graduado, el 28 de octubre de 1861. Sirviendo en la guarnición de Patagones, desempeñó desde el 22 de febrero hasta el 18 de mayo de 1860, el comando interino del 10 de Guardias Nacionales por ausencia del titular, comandante Saturnino Albariño.

El 1º de enero de 1862 pasó al Regimiento 10 de Guardias Nacionales de Caballería, destacado en San Juan y Cañuelas, cuerpo en el cual recibió la efectividad de teniente coronel, en agosto de 1863. El 16 de octubre de este mismo año, fue designado jefe del Batallón 5º de Línea, de guarnición en tres Arroyos, cuerpo que en marzo del año siguiente tomó el nombre de “Regimiento de Dragones de Buenos Aires”. Estando en este destino y a solicitud del jefe de la misma, coronel Benito Machado, el presidente Mitre nombró el 19 de setiembre de 1864 al teniente coronel Seguí, 2º Jefe de la Frontera de la Costa Sud, cargo en el cual sirvió hasta el 7 de mayo de 1865, en que la Superioridad ordenó que Seguí bajase a Buenos Aires y lo reemplazase el coronel Machado por otro de los de su jerarquía que se hallaban a sus órdenes. El 1º de enero de 1865, el Regimiento de Dragones se refundió en el 2º de Caballería, formando el 3er Escuadrón. Con motivo del estallido de la guerra el Paraguay, se ordenó que este escuadrón fuese la base del Batallón 5º de Línea, con el que marchó a Buenos Aires, el comandante Seguí; pero al llegar a Cañuelas se sublevó logrando éste dominar la rebelión y después de pasar por las armas a dos cabecillas, prosiguió su marcha a la Capital, donde Seguí fue sumariado y el 5º de Línea fue entregado al coronel Rufino Victorica, con el cual marchó éste al Paraguay.

En junio de 1866 fue destinado a la P. M. D. y en marzo de 1869 fue nombrado Sub-delegado de Marina en el Tigre, cargo del que pasó a la P. M. A. el 1º de enero de 1870. El 18 de diciembre de 1872 fue nombrado Fiscal Militar Permanente en esta Capital, revistando por la Inspección y Comandancia General de Armas. El 17 de enero de 1871 había sido nombrado comandante interino de la Isla Martín García, cargo que sólo desempeñó hasta mayo del mismo año. El 14 de diciembre de 1872 pasó a revistar en la Inspección y Comandancia General de Armas.

El 1º de diciembre de 1874 pasó a la P. M. D. y el 1º de enero de 1883, a la P. M. A. Destinado el 15 de febrero de 1884 a la pasiva, fue promovido en esta situación de revista al empleo de coronel el 21 de agosto de 1886, fecha en que pasó a la “Lista de Oficiales Superiores”, estando en la cual, fue nombrado en la misma fecha Sub-prefecto del puerto de Rosario, cargo que desempeñó hasta agosto del año siguiente, en que volvió a su anterior situación de revista.

En noviembre de 1895 pasó a situación de retiro con 57 años y ocho meses de servicios aprobados.

Falleció en Buenos Aires, el 15 de setiembre de 1899 a los 67 años de edad. Se había casado con Josefa Hernández el 16 de abril de 1856, en la Catedral de esta ciudad, nacida en 1840.

Durante el sitio que sufrió Buenos Aires desde diciembre de 1852, al iniciarse éste, el coronel Matías Rivero tentó el día 7 de aquel mes, de intimidar a los oficiales del 1º de Línea (actual Regimiento de Infantería 1 “Patricios”), para lo cual penetró en la plaza con una pequeña fuerza de caballería, llegando hasta el Retiro, donde estaba el cuartel de aquel Batallón. Habiendo fracasado en su propósito, Rivero se dirigió al cuartel del coronel Juan Antonio Lezica, en las inmediaciones de las Monjas Catalinas. “Rivero le intimó se rindiese –dice José Luis Bustamante en su Ensayo Histórico de la Defensa de Buenos Aires contra la rebelión del ex-coronel D. Hilario Lagos- asegurándole que ya lo había hecho así el 1º de Línea y otros puntos importantes de la Capital. Durante esa ligera conferencia, el oficial D. Alfredo Seguí del 1º de Línea, tomando un disfraz oportuno penetró hasta el cuartel del coronel Lezica, con bastante peligro de su vida, y le informó de lo que había ocurrido en el cuartel. Esa noticia favorable contribuyó a favorecer la resistencia del coronel Lezica”.

Fuente: http://www.revisionistas.com.ar




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