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¿Sabías qué?
La palabra tributo también se emplea para hacer referencia a homenajes, sobre todo en las artes. Por ejemplo, las bandas tributo son aquellas que ejecutan obras de otros artistas.
El señor feudal y la Iglesia representaban las dos entidades más poderosas de la Edad Media. Todos los tributos estaban destinados a ellos, y no al bien colectivo de las comunidades.
En el Imperio Azteca, algunas personas eran tributadas para luego ser sacrificadas como partes de ritos y ceremonias religiosas.
¿Sabías qué?
El economista japonés Takuro Morinaga propuso un impuesto para los hombres lindos y solteros. Según él, esta medida incrementaría las tasas de natalidad en Japón.

INSECTOS COMO TRIBUTO

El axayácatl es un insecto comestible que era llevado como tributo a la divinidad Xiuhtecutli, dios del fuego y el calor. ¿Quieres saber más sobre los insectos comestibles? En la página 146 de esta edición encontrarás mucha más información.

MÁS IMPUESTOS RAROS

¿Conoces algún impuesto particularmente extraño? ¡Cuéntanos en los comentarios!

EL TRIBUTO



A lo largo de toda la historia, personas poderosas y Estados han requerido que los individuos integrantes de la sociedad contribuyan, de manera voluntaria o no, con sus bienes y servicios. Este tipo de aportes, además, siempre han revestido un carácter de obligatoriedad. La forma que adoptan estas contribuciones ha variado en el devenir histórico, pero todas ellas pueden englobarse dentro de una misma institución: el tributo.


¿QUÉ ES EL TRIBUTO?

El término tributo proviene del latín tributum, y significa contribución o carga continua de dinero que debe ser entregada a una persona o entidad. En esencia, el significado de la palabra no ha cambiado mucho en la actualidad: cotidianamente, la empleamos para referirnos a los impuestos, tasas y cargos que deben pagarse de manera obligatoria.

Hoy en día, los principales beneficiarios de los impuestos son los Estados. Éstos emplean dicha herramienta de recaudación para colectar el dinero necesario que debe ser invertido en obras y servicios públicos, sueldos de empleados estatales, pago de deuda externa, etc. Mientras que los ingresos de cada persona financian necesidades individuales, el dinero de los impuestos está destinado a solventar necesidades colectivas.


La construcción de obras públicas depende directamente de la tributación.

LA IMPORTANCIA DE LOS IMPUESTOS

Según lo contempla la ley, los impuestos deben ser pagados obligatoriamente. En principio, esto puede implicar una situación en la que el contribuyente ve condicionada su capacidad de decisión. No obstante, el pago de impuestos constituye un acto de solidaridad muy importante en las sociedades actuales, ya que es por este medio que el Estado puede obtener los recursos necesarios para poder brindar servicios fundamentales como salud, educación, seguridad y justicia. En este sentido, el pago de impuestos por parte de los individuos ha de verse reflejado en beneficios para la sociedad en su conjunto; de esta manera, el tributo funciona, en teoría, como un mecanismo de redistribución de la riqueza.


EL TRIBUTO EN LA HISTORIA

La obligación de tributar es tan antigua como la civilización. Del mismo modo, ha adquirido una gran variedad de formas, pero dos elementos se han mantenido constantes a lo largo de toda la historia: para el tributo, es necesario que haya un contribuyente tributario y una persona o entidad que opere como beneficiario. Claramente, esta relación es de carácter asimétrico, ya que ambas partes no están en igualdad de condiciones, sino que una de ellas debe, obligatoriamente, responder siempre a la otra. Esta diferencia entre partes puede no ser del todo percibida en la actualidad, pero, en cambio, resultaba mucho más explícita antiguamente: por lo general, los pueblos conquistados eran obligados a pagar tributo a sus conquistadores quienes, en definitiva, no sólo los oprimían mediante la fuerza militar, sino también económicamente.

Las primeras normativas que implementaban la obligación del tributo aparecieron en China, Mesopotamia y Egipto. Hace unos 4.500 años, en la cuenca del Nilo, una de las formas más usuales de tributar era a través del trabajo físico, también denominado prestación personal. En las épocas del año en que los campos no podían ser trabajados, poblaciones completas eran reclutadas para desempeñarse como mano de obra de construcción. La fuerza de trabajo obtenida a partir de este tipo de tributo fue la que posibilitó la construcción de las grandes pirámides.


Las prestaciones personales de los egipcios permitieron el crecimiento de su civilización.

Los romanos también obligaban a tributar a los pueblos que sometían. Por otra parte, César Augusto, el primer emperador de Roma, decretó un impuesto denominado Centésima, que consistía en el pago del 1% sobre el valor de cualquier transacción. Gracias a estos tributos, el Imperio Romano pudo crecer de manera exponencial y extender su poder sobre otros pueblos.

Durante el período medieval, siervos y vasallos debían pagar tributo al señor feudal, y lo hacían tanto a través de prestaciones personales como del pago de bienes. No obstante, éstos tenían dos tipos de obligaciones tributarias distintas. Así, los vasallos estaban obligados a suministrar ayudas militares si el señor lo necesitaba, como también a alojar en sus casas a los visitantes que éste recibía. Por otra parte, los vasallos solían asesorar al señor en sus negocios. Los siervos, en cambio, se veían en la obligación de cultivar las tierras de su señor y de otorgarle alimentos y dinero.

La Iglesia, otra de las entidades poderosas durante la Edad Media, también reclamaba tributos. Instituyó el diezmo, un impuesto que constaba del pago de la décima parte de todo lo producido por el contribuyente.

En América, el tributo también tiene una extensa historia. En el territorio centroamericano, antes de que los europeos llegaran al continente, muchos pueblos sometidos por los aztecas estaban obligados a tributar. Estos aportes constaban de alimentos, caucho, productos de tela, animales como serpientes y águilas, y hasta muchachos jóvenes, los cuales eran sacrificados en ceremonias y rituales religiosos. Los aztecas poseían un sistema tributario altamente organizado; los españoles, luego de la conquista, aprovecharon este sistema ya establecido para sustituir las mercancías tributadas por monedas de metales preciosos, convirtiéndose ellos en los beneficiarios.

Los incas también practicaban la tributación, que constaba del pago de ciertos bienes y, fundamentalmente, de prestaciones personales. Las personas que de esta manera concedían su tiempo y su cuerpo al poder central podían ser empleadas para trabajar los campos, construir obras públicas, producir artesanías o constituir fuerzas militares. Este trabajo por turnos era desempeñado por hombres de entre 18 y 50 años, y se denominaba mita. Al igual que los aztecas, el sistema tributario de los incas estaba altamente organizado.


Los incas realizaban tributos que consistían tanto en bienes como en prestaciones personales.

Durante la conquista, el Imperio Español exigía a sus colonias que tributaran. Uno de los impuestos más importantes fue el llamado “Quinto Real”, el cual se aplicaba a los metales preciosos, producto de explotación y saqueos, que los españoles conseguían en suelo americano. Este impuesto, que enriqueció ampliamente a la Corona, consistía en el pago del quinto del valor (20%) del metal comercializado. Los pueblos indígenas conformaban el grupo étnico más perjudicado por las tributaciones impuestas por los españoles: encomenderos primero y corregidores después fueron los encargados de cobrar a los habitantes originales del suelo americano. Los españoles, además, se apropiaron del sistema de la mita y lo emplearon para el sometimiento y explotación de los indígenas en el territorio andino: éstos eran obligados a trabajar tanto en la producción de tejidos como en la extracción de plata y oro.


El tributo fue una de las herramientas que emplearon los conquistadores españoles y la Corona para enriquecerse, provocando así el empobrecimiento de los pueblos originarios.

TRIBUTO Y JUSTICIA SOCIAL

Muchos tributos, históricamente, han implicado cargas excesivas, servidumbre (al punto de rozar la esclavitud) e, incluso, la muerte. En la actualidad, la tributación no está signada por rituales o ceremonias religiosas, ni mediante la opresión de un individuo por sobre otro, sino que los impuestos tienen por objetivo mejorar la sociedad en su conjunto, persiguiendo un bien colectivo con el fin de lograr justicia social.

Exigir recibo o factura por el pago de nuestros impuestos es una de los medios que tenemos para asegurarnos de que nuestras contribuciones sean efectivas.

EJEMPLOS DE TRIBUTOS EN LA ACTUALIDAD

En las sociedades actuales, los individuos deben contribuir pagando una gran variedad de tributos; todos ellos tienen un alcance distinto. Los impuestos constituyen el tipo de tributo más importante hoy en día. Aquéllos, a su vez, pueden clasificarse en distintos tipos. Los siguientes constituyen algunos ejemplos de tributación actual:

IMPUESTO AL VALOR AGREGADO (I.V.A.)

Este impuesto es aplicado por la mayoría de los países del mundo, aunque los valores varían ampliamente en cada caso. Consta, básicamente, de una carga que la persona que adquiere el bien o servicio debe abonar. El I.V.A. alcanza a la gran mayoría de compraventas.

Valores del I.V.A. en América Latina

PAÍSVALOR
URUGUAY22%
ARGENTINA21%
CHILE19%
PERÚ18%
MÉXICO16%
COLOMBIA16%
HONDURAS15%
NICARAGUA15%
BOLIVIA15%
EL SALVADOR13%
COSTA RICA13%
GUATEMALA12%
BRASIL12%
ECUADOR12%
VENEZUELA12%
PARAGUAY10%
PANAMÁ7%

RETENCIÓN A LAS EXPORTACIONES

Este tipo de tributación afecta principalmente a la exportación de productos agropecuarios. Consiste en un porcentaje del valor total de la venta al exterior del país. Este porcentaje está preestablecido por las legislaciones de cada país, y varía según el producto que se exporte. Así, por ejemplo, el porcentaje de retención que se aplica a las exportaciones de trigo es distinto al aplicado a las exportaciones de soja.

IMPUESTO SOBRE LA RENTA

Este impuesto constituye una de las principales herramientas que poseen los Estados para redistribuir la riqueza. El impuesto sobre la renta depende directamente de la capacidad económica que posee el individuo: en teoría, a mayor renta, mayor ha de ser la contribución que el ciudadano debe hacer al Estado.


LOS IMPUESTOS MÁS RAROS DE LA HISTORIA

Muchas de las justificaciones para establecer ciertas tributaciones son completamente discutibles. De hecho, las implementaciones de impuestos suelen ser debatidas y posteriormente aprobadas o rechazadas por instituciones estatales, como los Congresos. Sin embargo, a lo largo de la historia muchos impuestos extravagantes se han puesto en práctica.

IMPUESTO A LA BARBA

En el año 1698, Pedro el Grande, zar de Rusia, ordenó a todos los hombres que se afeitaran la barba; pero, además, en el año 1705 estableció un impuesto a la misma. Es decir, quien quería usar barba debía pagar. Las personas que cumplían con este impuesto llevaban consigo una medalla de bronce como insignia, la cual daba crédito del pago efectuado. Este impuesto tenía por finalidad lograr que los rusos tuvieran una apariencia “más europea”.

IMPUESTO AL INODORO

En el Estado de Maryland, Estados Unidos, desde 2004 existe un impuesto por tener inodoros. Este impuesto asciende a US$60 por año. El dinero recaudado de esta manera se emplea para ayudar a limpiar la bahía de Chesapeake.

IMPUESTO A LAS BRUJAS

En Rumania, las brujas, adivinos y astrólogos deben pagar impuestos: 16% de sus ingresos deben ser destinados al Estado. De esta manera, la adivinación y las actividades afines son consideradas una actividad económica legal como cualquier otra.

IMPUESTO A LA CIRUGÍA PLÁSTICA

En Corea del Sur existe un impuesto del 10% sobre el valor a todas las intervenciones quirúrgicas estéticas innecesarias, es decir, que no incluyan el tratamiento de malformaciones congénitas y enfermedades o lesiones deformantes.



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