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Odilón Redon

El artista era el más expresivo de los simbolistas y el más querido por los surrealistas. Fue amigo de los grandes poetas del movimiento, entre ellos, Mallarmé, en pintura admiraba profundamente a Goya.

¿Sabías qué?

Salvador Dalí perteneció al movimiento surrealista sólo al comienzo, ya que ni bien se comercializó, se alejó del grupo vanguardista.

Fauvismo

La palabra "fauves” o fauvistas proviene del humor de un crítico que al observar una pequeña obra de bronce clasicista entre los lienzos de ese grupo exclamó: "Donatello en la jaula de las fieras".

¿Sabías qué?

Parte de la búsqueda de lo absoluto de Vincent Van Gogh era debido a su educación marcadamente religiosa.

Expresionismo

Existieron dos modalidades dentro del expresionismo representadas en dos escuelas: Die Brücke (El puente) y Der Blaue Reiter (El caballero azul).

¿Sabías qué?

El Simbolismo surge a raíz de una crítica hacia los impresionistas por su ausencia de tema y como reacción al Positivismo de fin de siglo.

Arte y fascismo

La vanguardia futurista, de la mano de Filippo Tomaso Marinetti, llegaría a convertirse en instrumento del fascismo italiano ya que la ideología de ambas corrientes estaba estrechamente ligada al nacionalismo.

¿Sabías qué?

El Guernica de Picasso se convirtió en una de las obras emblemáticas de pacifismo y denuncia contra los horrores de la guerra en todo el mundo.

VANGUARDIAS



Había una vez un mundo en el que el arte, al igual que toda expresión del ser humano, estaba definido prolijamente y todos tenían una idea de lo que debía ser… hasta que llegaron ellos, los vanguardistas. En este artículo, veremos cómo un grupo de artistas revolucionaron la manera de pensar y sacudieron los cimientos de la civilización.

Actualmente decimos que algo es vanguardista cuando nos referimos a su cualidad de “adelantado”, de algo que rompe un esquema y vuelca la mirada hacia el futuro. Lo que muchos no saben es que ese término se incorporó a la cultura a principios del siglo XX, aunque el fascinante proceso que llevó al paulatino uso de esta palabra comenzó en el siglo XIX.


LAS RAÍCES VANGUARDISTAS: IMPRESIONISMO Y SIMBOLISMO

Quienes comenzarían a cuestionar los preceptos que definían al arte fueron los impresionistas con su mirada audaz de las obras que creaban. Ellos sentaron el precedente que dejaba a un lado el academicismo y el culto por lo fugaz, buscando aquello que permanecía en la obra, lo no perecedero. Se centraban en la técnica y la creación abocándose a la naturaleza: para ellos era importante el dibujo, la luz y la expresividad que con ellos se conseguía.

Del Impresionismo surgirían cuatro artistas que cimentarían las bases de las vanguardias: Paul Cézanne, Paul Gauguin, Vincent Van Gogh y Toulouse Lautrec.


Si bien Vincent Van Gogh proviene del Impresionismo, es el antecedente directo que derivaría más tarde en el Expresionismo alemán ya que fue uno de los primeros que quebraron con las leyes pautadas en el arte desde el Renacimiento.

Paul Cézanne es considerado el padre del Cubismo y el arte moderno ya que su obra rompe con la linealidad y se aboca al geometrismo buscando una organización racional pues para él, el dibujo y el color no son diferentes entre sí.


Autorretrato de Paul Cézanne, considerado el precursor del Cubismo y del arte moderno.

Paul Gauguin, en cambio, puede considerarse como el que el artista que más influenció al Fauvismo. Su estilo, primitivista y saturado de color pondría énfasis en el uso de este último. Los colores planos, figuras grandes y contornos pueden reconocerse en obras fauvistas.


Autorretrato de Paul Gauguin. Este artista sentó las bases de los fauvistas.

Vincent Van Gogh se caracterizaría por la búsqueda de lo absoluto. Sus pinceladas rápidas, los suelos estremecidos, las líneas retorcidas y la deformación que expresaban su sentir pueden rastrearse en las obras del Expresionismo.

Por último, el artista Toulouse Lautrec, reconocido mundialmente por sus escenas del Moulin Rouge, incorporaría los tonos inhabituales que tomarían muchas vanguardias; incluso en la actualidad su influencia se advierte en los diseñadores gráficos.


Retrato de Vincent Van Gogh, el padre del Expresionismo, realizado por Toulouse Lautrec, quien puede ser considerado como el padre de la estética del diseño gráfico.

Otra corriente que determinaría una parte importante del movimiento vanguardista sería el Simbolismo de la mano de Gustave Moreau con su uso mítico de la figura, y de Odilón Redon. Este último sería el más admirado por los surrealistas y a sus técnicas también las incorporarían los expresionistas, pues su obra se centraba en la significación subterránea: el contenido poético y temático. Gran admirador de Goya, creaba imágenes oníricas con materiales como el pastel y la carbonilla.


Autorretrato de Gustave Moreau. Este artista influiría fuertemente en los surrealistas.


PINCELADAS HISTÓRICAS

“Nada sale de la nada”, reza el dicho, y esto puede verse en la aparición de las vanguardias. Pero ¿a qué se llama vanguardia? Como antes dijimos, una de las acepciones es la de “adelantado”. Podemos decir que es un conjunto de movimientos artísticos –de ismos – que surgieron a finales del siglo XIX y fueron desarrollándose y apareciendo durante el siglo XX y XXI; fueron una reacción a un previo orden establecido. Nos centramos en la pintura pero se aplica a diferentes facetas de la actividad del ser humano. Al abarcar un período tan largo de tiempo, algunos de ellos surgieron para desaparecer, otros mutaron, otros fueron influencia y algunos llegaron para quedarse.


Obra de Odilón Redon, el más admirado de los simbolistas por los artistas del Surrealismo.

LAS RAZONES DE UN QUIEBRE

  • La invención de la fotografía liberó a la pintura de su carácter imitativo: ya no era necesario su papel como registro histórico.
  • El valor de la obra se desplazó de lo que representaba al cuadro en sí mismo, a lo que estaba plasmado en la tela.
  • No se comulgaba con la perspectiva renacentista por falta de uso, la misma cayó en descrédito y se buscó romper sus formas.
  • Las nuevas formas se volcaban a una valoración extrema por el dibujo, es decir, las líneas y el uso del color.
  • La creación de nuevos materiales para pintar, su plasticidad y las posibilidades que ofrecían llevaba a experimentar a los artistas de vanguardia.
  • Si bien la temática era importante, la individualidad en el hacer comenzó a cobrar relevancia por lo que el estilo se impondría a la forma. A partir de aquí, la aparición de las vanguardias sólo sería cuestión de tiempo.

La idea de “adelantados” con respecto a ellas tiene origen en el término “vanguardia” que era utilizado en la esfera militar del medioevo, pues se refiere al pequeño grupo de las primeras filas en una disposición para atacar.


Las consecuencias de la guerra y las tensiones sociales entre países fueron caldo de cultivo para el surgimiento del inconformismo característico de los vanguardistas.

Como ya se dijo, las vanguardias surgen como reacción, un intento de oponerse a un paradigma previo; en este caso, los procesos históricos que se vivían amalgamados con la historia personal de cada artista. Estos movimientos nacen por una élite, un selecto grupo que cuenta con uno o más líderes y cuya aparición desencadenaron hechos que terminaron nutriendo teóricamente a las vanguardias. Uno de ellos fue la publicación del Manifiesto Comunista en 1848 de Marx y Engels. Éste fue la base de las diferentes escuelas vanguardistas para la elaboración de su propio manifiesto de lucha a favor de nuevas formas simbólicas e intelectuales en el arte.

De esta manera, al igual que el proletariado, las vanguardias artísticas reaccionan contra una forma de ver el arte de una mayoría: se manifiesta el conflicto entre lo nuevo y lo tradicional, es decir, una lucha enconada para superar el pasado hacia un nuevo futuro. Los pintores van a cambiar su postura frente a la obra de arte.


Las ideas comunistas proveyeron a las vanguardias de un cuerpo teórico en torno al cual, gran parte de ellas, se aglutinarían.


EL RECHAZO COMO MOTIVACIÓN

Hasta mediados del siglo XIX una obra de arte valía en la medida que la legitimaba el academicismo de entonces que no la reconocía como tal si primero no cumplía con determinados postulados clásicos de simetría, proporción y armonía. Los temas contemplados tenían que ver con los símbolos cristianos y los relatos míticos además de ser utilizados materiales tradicionales como el óleo. La Academia de Bellas Artes era la encargada de controlar que esos requisitos se cumplieran para el reconocimiento y valoración de la obra y, con ello, de los artistas. Muchos de los vanguardistas se nuclearon y reconocieron como el grupo de los “rechazados” ya que no se les permitía exponer en los salones de París debido a que sus obras no cumplían con las estructuradas reglas de composición. Por lo mismo, organizaron sus propias exposiciones. La primera fue en 1863. En ella se haría conocido Edouard Manet gracias a su obra Desayuno en la hierba dando origen así al Impresionismo.

Aclamada y rechazada por igual, los consumidores de arte terminarían reclamando cambios en el academicismo derivando en el Modernismo o, como algunos lo llamarían,  Art Nouveau.


Desayuno en la hierba, obra de Edouard Manet por la que surgiría el primer movimiento que rompería las reglas del Renacimiento, el Impresionismo.

EL LARGO CAMINO HACIA EL CAMBIO

En la segunda mitad del siglo XIX la Revolución Industrial vendría de la mano de un modelo social y económico que revolucionaría nuestra forma de vida: el capitalismo. El mundo de las máquinas, el progreso, la sociedad de masas además de los movimientos proletarios y las nuevas ideologías influirían en el arte. En esta época y hasta el término de la Primera Guerra Mundial –La Gran Guerra para sus contemporáneos – se ubican tanto las primeras vanguardias como los antecedentes que las nutrieron. Este período es una suerte de tiempo de adaptación y paso hacia los cambios artísticos y culturales que implicaría el mismo acontecer histórico.


La Revolución Industrial, además de crear las condiciones para el surgimiento del proletariado, contribuiría con los nuevos materiales para las creaciones vanguardistas.


EL GENIO ARTÍSTICO

El arte comienza a independizarse durante el siglo XIX ya que desde el medioevo hasta la Ilustración la voluntad del artista no contaba sino que se hacía lo que el mecenas o los grupos de poder dictaminaban sobre la cultura. Lo que significaba la obra, es decir, la representación de aquello que recreaba se apreciaba más que al mismo artista: éste era sólo un instrumento para su ejecución. El mundo interno de quien creaba no era tenido en cuenta y sólo luego de que las obras empezaron a firmarse los artistas comenzarían a tener conciencia de sí mismos.

Una vez que esto ocurrió, se comenzó a cuestionar el gusto establecido y ya no se hablaba en términos absolutos. Aparece el concepto de genio para referirse al don del artista que crea y el genio artístico va a ser asociado a un creativo.


Johann Wolfgang von Goethe, considerado el padre del Romanticismo alemán, otro de los movimientos que contribuyó a quebrar las pautas del Clasicismo.

Uno de los movimientos que más contribuyó con esta independencia del arte fue el Romanticismo alemán, conocido como Sturm und Drang –tormenta e ímpetu – y cuyo significado aludía al plano emotivo. Lejos estaba ya la fría perspectiva y pautas de artes impuestas desde el clasicismo griego.

El arte era concebido desde el rico mundo interno del artista quien, impulsado por su genio, volcaba ese mundo interno en su obra y no al revés.

Todo esto derivaría en nuevas élites que secundaban esa autonomía artística y reclamaban la completa libertad para la ejecución de la obra.


IRRUMPE EL CAOS

Imaginen que estamos en los primeros años del siglo XX. Las tensiones políticas del continente europeo van en aumento. Existen varios imperios que luchan por expandirse –como todo Imperio, cada uno reclama para sí cada vez más territorio – y entre ellos tenemos al alemán, el austro-húngaro y el ruso. Los problemas sociales están a la orden del día pues el desarrollo de la Revolución Industrial separa cada vez más a las clases sociales: los ricos se vuelven más ricos, los pobres, más pobres, emergiendo así el socialismo y el sindicalismo. Los adelantos científicos promueven la técnica desarrollando la electricidad mientras Albert Einstein reinventa el Universo y Sigmund Freud abre la caja de Pandora con su Interpretación de los sueños en los que cree poder dar explicaciones de la conducta.


Sigmund Freud y su teoría del inconsciente impresionaron profundamente a los surrealistas quienes la tomaron para la creación de sus obras.

Ante este panorama, el arte comienza a querer definir su función, utilizar todos los elementos a su alcance y ver qué papel cumple en el mundo. La expansión de los imperios en colonias los acerca al arte primitivo de África, Oceanía e incluso América; ven en él la fuerza primitiva de lo esencial. Esta efervescencia cultural originaría la primera oleada de las vanguardias: el Fauvismo y el Expresionismo en 1905, el Cubismo en 1907 y el Futurismo en 1909.


El colonialismo contribuiría, de alguna manera, al surgimiento de las vanguardias al acercar el arte primitivo de las colonias y mostrar otra mirada fuera del mundo clásico.

Este estado de cosas, de tensiones, similar a una olla de presión, no sería gratuito y en 1914 estalló la Primera Guerra Mundial que culminaría en 1918. Durante ella, el período de entreguerras y hasta la culminación de la Segunda Guerra Mundial surgiría la segunda oleada vanguardista: el Constructivismo en 1913, el Dadaísmo en 1916, el Neoplasticismo en 1917 y el Surrealismo en 1924.


LA PRIMERA OLEADA: LOS CUATRO JINETES DEL APOCALÍPSIS

Desde el punto de vista del arte, no es exagerado asignarle a estas vanguardias tal apelativo: tal como ellos, destruyeron todo lo conocido hasta entonces. Ahondemos un poco en sus características primordiales.


Retrato de Henri Matisse, el mayor representante del Fauvismo, realizado por Carl Van Vechten.

LAS FIERAS ACECHAN: FAUVISMO

Cronológicamente los primeros, junto al Expresionismo alemán van a inaugurar las vanguardias del siglo XX. Ambos movimientos ponen el énfasis en las sensaciones internas, la psicología del artista sólo que la principal diferencia entre ellos radica en lo que toman de esa percepción: los fauvistas van a tomar, quizá por sus raíces culturales, el aspecto más luminoso de esa interioridad, el optimismo mediterráneo; no ocurriría lo mismo con los expresionistas.

La característica sobresaliente que se ve en las obras de esta vanguardia es el uso arbitrario del color para expresar emociones y definir la forma; rompen con la naturalidad utilizándolo fuera de la lógica de la imitación de lo observado.

A pesar de ser el inicio de una renovación estética, se quedaría en ese plano y evidencia total ausencia de cuestionamientos sociales.

LA ESTÉTICA DE LA FEALDAD: EXPRESIONISMO

Como ya mencionamos, esta vanguardia se encuadra dentro de la línea subjetivista junto a los fauvistas aunque, a diferencia de ellos, van más allá de lo estrictamente plástico pues desean una pintura de contenido, con mensajes sociales ya que la II Internacional había logrado influir mucho en los expresionistas.

Como el contenido prima sobre la forma, ésta se convierte en soporte y no es necesario que sea bella: todo se desfigura y se expresa a través de la deformidad, lo feo, la desesperanza. El expresionismo es prácticamente una extensión del romanticismo alemán: la percepción de mundo es trascendental y melancólica.

El noruego Edvard Munc Munch fue la figura expresionista más difundida por su estilo inconfundible en donde dominaban temas dramáticos de ansiedad ante la muerte o la enfermedad además de la femme fatale. El pintor se interesó por los sentimientos y las referencias simbólicas sobre ellos: esto puede apreciarse en su obra El grito.


El grito, de Edvard Munc Munch (1893)

EL MUNDO EN BLOQUES: CUBISMO

La perspectiva había dominado en el mundo artístico durante quinientos años luego de conocerse durante el Renacimiento. El Cubismo irrumpió derrumbando las bases de ese predominio.

Los cubistas comprendieron que la perspectiva no era la única forma de representación ya que era tan falsa como cualquier otra: era la visión de un solo punto de vista y ellos venían a aportar las múltiples miradas en una obra y la visión binocular.

El Cubismo fue posible gracias a tres factores que se amalgamaron para darle forma: Cézanne había logrado reducir la Naturaleza a formas geométricas que mostraban la estructura fundamental de los objetos.

Esta vanguardia no se alinea al subjetivismo sino a la tendencia que se desarrolla paralela a él: la objetiva que va a derivar en los diferentes racionalismos.


Pablo Picasso, el iniciador del Cubismo, retratado por otro cubista, Juan Gris.

Exhibió sus obras en una exposición a la que acudió Pablo Picasso y, además de ello, se había comenzado a conocer las esculturas africanas y oceánicas de las que el Cubismo toma el tratamiento de la figura por los planos angulares. Aquí prima la valoración en la manera de representar que el objeto representado mismo.

Este énfasis en la multiplicidad de puntos de vista y lo especulativo se aúna al contacto con otras ramas del arte en donde dejaron sentir su influencia: Stravinsky, por ejemplo, y el poeta Apollinaire.

ETAPAS DEL CUBISMO

DENOMINACIÓN

CARACTERÍSTICAS

PERÍODO

ANALÍTICO

Descomposición del objeto en todos los planos posibles para conseguir una visión global del objeto.

1908-1911

HERMÉTICO

Abstracción cada vez mayor y el objeto se torna irreconocible entre infinitas líneas.

Tendencia a la monocromía. Abandono del verde:

uso de grises y ocres.

1911

SINTÉTICO

Objeto más legible destacando los puntos de

vista más importantes.

Introducción de fragmentos de la realidad con

diferentes materiales.

Aparece nuevamente el color.

1912-1914

Los cubistas buscaban llegar a la esencia de las cosas por lo que existe un rechazo visceral a la perspectiva y toda artificiosidad: quieren llegar a mostrar los objetos incluso en sus aspectos invisibles. Por lo tanto, también se rechaza el movimiento pues le quita naturalidad a lo representado: el movimiento debe partir de quien contempla.

Se disocian tanto la forma como el color, el objeto pasa a un segundo plano y lo importante pasa a ser la forma en la que se lo presenta. Prima, por sobre todo, la línea y la forma; la luz y el color sólo importan en el plano sensorial.

El Cubismo intenta una composición despersonalizada tocándose por ello con las características de permanencia e intelectualismo de las formas clásicas.


Georges Braque, quien junto a Pablo Picasso iniciaron el Cubismo.

MAQUINARIA IRRACIONAL: FUTURISMO

Puede decirse que, a pesar de su pasión por las máquinas, el Futurismo no dio cuenta de la lógica fría asociada a dichos artefactos. En Le Fígaro aparecería el Manifiesto futurista de la mano del hasta entonces poeta desconocido Filippo Tomaso Marinetti.

En ese escrito se volcaba un entusiasmo marcado por la agresividad, la inclinación al peligro y una casi incomprensible glorificación de la guerra. Como corolario, se despreciaba la cultura descalificando museos y bibliotecas además de una marcada subestimación de la mujer. Los dos elementos valorados para el Futurismo eran la velocidad y, con ello, las máquinas, intensamente idealizadas.

La destrucción del pasado tan evidente en esta vanguardia puede explicarse por el contexto imperante en el país de Marinetti, Italia; una nación en la que había calado profundamente el Positivismo comenzando a gestarse el fascismo. Esta combinación fue el caldo de cultivo ideal para las posturas extremistas y, a pesar de parecer un movimiento revolucionario, no dejaba de ser una corriente elitista, nacionalista y burguesa.

Los pintores futuristas que elevarían su propio manifiesto un año después lo harían en un tono de mayor moderación: Giacomo Balla, Gino Severini y Umberto Boccioni.


Dinamismo en bicicleta (1913) de Umberto Boccioni, uno de los pintores futuristas responsables del segundo manifiesto.

De todas maneras, consideran que los críticos de arte no son de utilidad, se quiere dar relevancia a la velocidad y todo lo que la involucre además de eliminar los temas clásicos. Si bien pueden verse en sus obras plásticas algunos motivos cubistas, cuando pretendieron experimentar desde sí mismos derivaron en encuadres convencionales provenientes de la fotografía.


SEGUNDA OLEADA: LO SIMPLE Y LO COMPLEJO

SIMPLICIDAD MATEMÁTICA: CONSTRUCTIVISMO

Este movimiento surgió en 1917 de la mano de los talleres a cargo del Estado luego de la revolución y se aprecia en la arquitectura, diseño y arte de la naciente Unión Soviética que buscaba nuevas formas expresivas fuera del capitalismo; querían establecer un estilo asociado a formas más democráticas de distribución de bienes y de producción.

Alexander Rodchenko, Wassily Kandinsky y Kasimir Malevich, entre otros, crearon una estética desprovista de ornamentos que se relacionaba con la producción industrial, la ingeniería y la matemática. Se otorga valor al espacio-tiempo y se quita de la ecuación la fantasía del artista: el estilo estaba fuertemente en la practicidad y economía de elementos.

La estética de estos artistas se inspiraba en la producción técnica y su trabajo lo volcaban a la arquitectura de interiores, fotografía, propagandas, tipografías, moda, ilustraciones y diseño de carteles.


Monumento a la Tercera Internacional de 1919 realizado por el Constructivismo.


Portada del libro Punto y línea sobre el plano de Wassily Kandisky. En ella se puede ver la simplicidad y el estilo inconfundible del pintor.

El estilo se caracteriza por el uso de los colores azul, rojo, naranja, blanco y negro; las formas pesadas, las referencias a objetos modernos símbolos del progreso y las estructuras geométricas. Otra de las ideas fundantes del Constructivismo es que una escultura, por ejemplo, debe integrarse al espacio en el que está por lo que se utilizan materiales industriales como yeso, vidrio, etc. Rechazan la idea de servir utilitariamente a la sociedad y proponen un arte abstracto reflejo de la sociedad moderna. Esto iría cambiando para defender al artista como un ingeniero que resolvería necesidades sociales.

Debido a la inestabilidad característica de ese momento, casi no existen proyectos a gran escala y sólo pueden apreciarse diseños de cerámicas o exposiciones.


Danza, obra de Alexander Rodchenko, otro de los representantes del Constructivismo.

EL ARTE NO EXISTE: DADAÍSMO

Salvo el Futurismo, hasta la llegada del Dadaísmo nadie se había atrevido a poner en duda los valores culturales. Esta vanguardia se caracterizaría por una marcada decepción ante la guerra y ante sí mismos. Buscaron un sentido a la absurda realidad en el arte destruyéndolo encarnando esa misma realidad.

Dadá es una actitud intelectual de la angustia de muchos artistas surgida en Zürich en 1914 de los grupos exiliados: unidos por el desprecio hacia la guerra organizaron tertulias exponiendo su obra. Tristán Tzara los bautizó abriendo un diccionario y eligiendo la palabra al azar: “Dadá” es un término que los niños pequeños usan para designar a un caballo.

El Dadaísmo pretende un arte de la destrucción, es decir, que nada quede de los valores establecidos. La decepción social que conllevaba el hecho mismo de la guerra los hace crear obras de arte con materiales de deshecho. Este movimiento termina en 1921 pues, si bien despreciaba los valores establecidos no proponía alternativas, sin embargo, esa crítica del empleo de los materiales enriquece el arte incorporando otros nuevos. Objetos encontrados (Ready-Made) y elementos que jamás se habían pensado para crear arte se exhiben en fantásticos collage, fotomontajes o pintura matérica. Entre sus máximos representantes se encuentra Marcel Duchamp.


La Fuente, el famoso mingitorio colocado por Marcel Duchamp como obra de arte en 1917.

PURO Y SIMPLE: NEOPLASTICISMO

Es un movimiento basado en la concepción analítica de la pintura, la búsqueda del arte que trasciende la realidad material reduciéndola a colores puros y formas geométricas. El artífice de esta vanguardia fue Piet Mondrian quien estableció un orden visual provisto de un ideal de universalidad: el tema no es importante y el énfasis se da en la línea y el color. Para el mismo Mondrian, el Neoplasticismo tiene una deuda de gratitud con el Cubismo.

En 1917 colaboró con Theo van Doesburg y nació la revista De Stijl en la que reunieron a un grupo de artistas que pretendían hacer visible la esencia de la realidad, allí también nace el nombre Neoplasticismo.

Buscando la universalidad terminaría por reducir todas las formas a la oposición y el equilibrio entre la línea vertical y horizontal formando ángulos rectos utilizando sólo los tres colores primarios además de incorporar la “negación del color” –blanco, negro y gris –. La simplicidad del lenguaje del Neoplasticismo influiría en las tendencias abstractas y la arquitectura contemporánea.


Composición en rojo, amarillo, azul y negro, una de las obras más conocidas de Piet Mondrian, el padre del Neoplasticismo.

LA VIDA ES SUEÑO: SURREALISMO

Esta vanguardia consideraba a la razón como un límite que impedía el libre ejercicio de la imaginación. André Breton publicaría el manifiesto en la revista La Revolution Surrealiste en 1921 tomando la obra La interpretación de los sueños de Sigmund Freud; Breton establecía, en base a ello, que para liberar la imaginación era necesario acceder al inconsciente.

Para esto último apelaron a varias herramientas: el dibujo automático, la reunión de objetos extraños en un entorno lógico, el uso de drogas y el empleo de la técnica del cadáver exquisito.

Los temas serán aquellos estrechamente relacionados con el inconsciente como las visiones oníricas (de enfermos mentales, drogadictos y alcohólicos) además de los sueños cotidianos.


Fotografía de René Magritte, uno de los más famosos representantes del Surrealismo, gentileza de Lothar Wolleh.


Marc Chagall, pintor relacionado con el Cubismo y el Fauvismo.

El Surrealismo acabaría en 1944 pero su influencia aún perdura. Los máximos representantes de esta vanguardia son Salvador Dalí, Joan Miró, René Magritte y Marc Chagall, entre otros. En este movimiento pueden definirse dos líneas: la objetiva que imita la realidad casi fotográficamente y la anti-objetiva que se acerca más a la abstracción. Las bases del arte actual habían, por fin, florecido.

LAS DOS CARAS DE LO ABSTRACTO

La abstracción tiene dos modalidades:

La lírica, basada en la intuición y la subjetividad que crean Kandinsky y los expresionistas.

La objetiva o geométrica, cuyos precedentes son el Cubismo y las formas circulares de Robert Delaunay.


“El arte es, sobre todo, un estado del alma.”
- Marc Chagall



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