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EL SUSPENSO

En Otra vuelta de tuerca se hace muy evidente el recurso del suspenso para mantener al lector a la expectativa de lo que ocurrirá y en estado de tensión.

¿Sabías qué?

El arzobispo de Canterbury le contó a Henry James una historia de dos niños poseídos por los espíritus de sus antiguos sirvientes y basándose en esa historia escribió Otra vuelta de tuerca.

FINAL DESCONCERTANTE

En el final de la obra no se puede llegar una conclusión única, general y definitiva, pues ésta depende del lector y de su punto de vista.

¿Sabías qué?

El título Otra vuelta de tuerca se debe a las múltiples interpretaciones que pueden surgir de la novela, es decir, que cada lector le puede dar su propia “vuelta de tuerca”.

OTRA VUELTA DE TUERCA, DE HENRY JAMES



La historia comienza con un grupo de personas que se reunían para contar y escuchar relatos de terror. Un día, Douglas, uno de los compañeros de ese grupo, hizo referencia a la historia más horrible y espeluznante que había conocido en su vida, de la cual tenía el manuscrito.

Todos los miembros del grupo estaban ansiosos y expectantes ante la narración que Douglas tenía para contar. Inicialmente, como un prólogo, Douglas comentó que la señorita aceptó el trabajo de institutriz de dos niños que quedaron bajo la responsabilidad de su joven tío al morir sus padres. El trabajo sería bien remunerado y debía criarlos en una casa de campo con otros sirvientes a su disposición; la única condición fue que todos los problemas los resolviera ella sola, sin molestarlo a él.

En la primera parte del manuscrito, la institutriz relata todos sus temores e inseguridades al aceptar dicho trabajo, se muestra su periodo de adaptación en la casa de campo y su nuevo estilo de vida, y también cómo fue ganándose el cariño de la niña Flora, la cual le parecía excepcional. La institutriz terminó aceptando su nueva vida.


Todo inicia con un grupo de amigos que se reunían para contarse historias de terror.

Al pasar los días, recibió una carta con la notificación de que el niño Miles había sido expulsado del internado en que estaba por ser peligroso y una mala influencia para otros niños. A causa de esa noticia, buscó indagar un poco sobre la antigua institutriz y las causas de su muerte.

En esta obra, Henry James emplea el recurso de la ambigüedad. De esta manera, el lector es habilitado a pensar que muchas de las situaciones que narra la institutriz en realidad no suceden, sino que son el producto de su mente.


Al inicio, la institutriz se sintió insegura del trabajo que aceptó, no sabía si era una decisión correcta.

Al conocer a Miles, la institutriz se siente indignada por todas las acusaciones de las que el niño había sido víctima y por razones de su expulsión del internado, pues le dejó ver que era un niño tierno, dulce y lleno de amor. Los siguientes días fueron los mejores, pues ella se sintió satisfecha de estar cumpliendo su trabajo tal como se le había sido pedido.

Estando una tarde de junio en su tiempo de soledad, vio la figura de un hombre en las torres cercanas a la vivienda, conocida como mansión Bly. Fue la primera aparición de un ser extraño que con su presencia cambió toda la esencia del sitio en un desierto; en ningún momento apartó su mirada de la institutriz.


La primera aparición del señor Quint a la institutriz fue entre las torres que ella observaba en su tiempo de descanso.

Confundida a causa de la curiosidad de saber si había algún secreto o misterio en Bly, la casa de campo, y del terror que le causó la aparición de aquel hombre en las torres. Comenzó a sentirse nerviosa y con miedo, al punto de desarrollar la necesidad de encerrarse con llave por encontrarse asediada.

Así transcurrieron los días, hasta que apareció el fantasma de su predecesora, la antigua institutriz. Ella se sintió angustiada y pensó que los niños también estaban siendo acechados para relacionarse con sus servidores aún después de la muerte: descubrió que ambos murieron en circunstancias extrañas.

El desenlace de esta corta novela es sorprendente y desconcertante…


Una de las interpretaciones sugiere que Jessel y Quint querían seguir relacionándose con los niños aun después de muertos.


PERSONAJES

Douglas: Es quien conoce y tiene en su poder el manuscrito de la historia de terror, menciona “Si un niño da la sensación de otra vuelta de tuerca, ¿qué pensarían ustedes de dos niños?”. Este hombre realiza una especie de prólogo de la historia principal.

Institutriz: Joven humilde pero bien educada, hija de un clérigo provinciano. Autora y narradora del manuscrito que cuenta su historia. Es joven, hermosa y responsable con la tarea que se le encomendó.


La institutriz podía ver figuras espectrales en Bly, que la observaban.

Simón: Chofer que llevó a la institutriz hasta la casa de campo, y más tarde al niño Miles cuando fue expulsado definitivamente del instituto.

Tío de los niños: Soltero, joven, de buen porte, guapo, osado, agradable, espontáneo, alegre, considerado, elegante y liberal, así lo describe la propia institutriz. Tutor de sus sobrinos a raíz de la muerte de sus padres en la India. Le gustaba contratar institutrices jóvenes y bonitas.

Señora Grose: Encargada de la casa en Bly, ama de llaves, vigilaba a la jovencita desde la muerte de la antigua institutriz y la llegada de la nueva. Era muy educada y amable, también sensible.

Flora: Niña de la historia. Radiante y de belleza angelical. “Encantadora” fue la palabra que usó la institutriz para describirla.

Miles: Uno de los niños de la historia. Estuvo internado después de la muerte de la antigua institutriz, pero fue expulsado del instituto por ser un peligro para los otros chicos. La institutriz sintió un aire de frescura y pureza al conocerlo, tal como lo percibió al conocer a su hermanita. Era tierno y guapo, proyectaba un aire de no conocer nada en el mundo que no fuera amor, dulzura e inocencia.


Flora y Miles eran dos niños muy tiernos según la institutriz.

Señorita Jessel: Antigua institutriz, mujer muy joven y dedicada a los niños. Era una chica buena y lista. Se fue de la casa de campo para tomar unas cortas pero merecidas vacaciones y murió.

Señor Quint: Antiguo jardinero de la mansión Bly. Uno de los seres que veía la institutriz. Tuvo muy buena relación con los niños.


El señor Quint fue el presunto amante de la antigua institutriz.


AMBIENTE

El ambiente físico es inicialmente Harley Street, donde vivió la institutriz y donde cerró el trato con el tío de los niños.

Lo principal de la trama ocurre en una casa de campo situada en Essex: la mansión Bly. Era amplia y espaciosa, de fachada clara, con cortina de colores fuertes, y proyectaba un aire de grandeza, el cual hizo a la institutriz convencerse de que había tomado una buena decisión al llegar allí, aunque posteriormente la misma institutriz la vería grande y fea, pero cómoda. Era un lugar tranquilo, donde ella tenía sus momentos de paz y soledad.

El ambiente psicológico presente en la trama es el suspenso, la incertidumbre, la angustia, el miedo y el terror que sintió la institutriz constantemente desde la primera aparición fantasmal. También, las constantes reflexiones y explicaciones que ella misma hacía y buscaba mentalmente la sumían aún más en la desesperación.


RITMO NARRATIVO

La obra tiene un ritmo lento: describe sutilmente a los personajes y se demora en reflexiones. La trama no es compleja; revela los motivos y las conductas de sus personajes, utilizando el diálogo y la observación cuidadosa por parte de la narradora.


NARRADOR

El narrador de la historia es protagonista. Cuenta los hechos en primera persona. En esta obra, el personaje principal y narrador es la institutriz, quien conoce y vive cada una de las situaciones de la trama detallando lo que siente y lo que ocurre.

Inicialmente, antes de dar comienzo a la lectura del manuscrito, hay un narrador testigo que cuenta los detalles del grupo que se reunía a relatar historias de terror y cómo lograron convencer a Douglas, quien era el que tenía guardado el relato de la institutriz.

Douglas pasa a ser un narrador en tercera persona, pues él se encarga de darle a todo el grupo un prólogo muy subjetivo de la historia basándose en lo que conocía por parte de la institutriz.


GÉNERO LITERARIO

TERROR

Es un subgénero que tiene como objetivo principal infundir el miedo en los lectores. Se caracteriza principalmente por presentar el horror de forma sobrenatural, usando figuras paranormales.

TERROR PSICOLOÓGICO

En este subgénero, la trama se enfoca en lo que sienten los personajes, sus temores, creencias y miedos; no sólo busca asustar al lector sino afectar sus emociones y pensamientos.

TERROR FANTÁSTICO

Esta obra se caracteriza por la presencia de elementos sobrenaturales. Un fantasma es la imagen de un objeto que queda impresa en la fantasía. En este caso, son imágenes de personas muertas que, según algunos, se aparecen a los vivos.

Otra vuelta de tuerca presenta las características de la Novela Gótica en su trama, principalmente:

  • Se desarrolla en una antigua mansión, lo que enriquece la trama.
  • Todo el ambiente es de misterio y suspenso, esto genera sentimientos de miedo en el lector.
  • Múltiples emociones vividas por el personaje principal: angustia, desesperación, miedo, alegría, soledad, entre otras.

EL AUTOR: HENRY JAMES

Escritor estadounidense nacido en 1843. Fue uno de los representantes más importantes de la narrativa inglesa de todos los tiempos. Estudió en Estados Unidos y su mayor instrucción e influencia fue de Europa. Caracterizado por tratar el misterio, la ficción y la profundidad psicológica en sus obras, narra detalladamente los procesos mentales e internos de los personajes de sus novelas. Escribió varias novelas, relatos, críticas y ensayos que fueron de gran influencia para escritores posteriores. Murió en Londres en 1916.

Otra vuelta de tuerca fue publicada como libro en el siglo XIX (1898), pero un año antes se publicó por partes en una revista.


TEMAS PRINCIPALES

El mal es uno de los principales temas de la obra, en donde se busca estudiar su naturaleza.

La angustia es otro de los temas presentes. Se incrementa en la institutriz a medida que surgen las apariciones fantasmales. Ella representa el personaje con más profundidad psicológica y emocional de la obra.

Por último, la responsabilidad también es tratada, y se nota mucho no sólo por parte de la institutriz sino de la señora Grose. Ambas debían proteger a esos niños de cualquier forma, y así trataron de hacerlo.


En la obra, la propia narradora y protagonista busca una explicación para todas las apariciones maléficas que logra ver.



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