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FUNCIONES DEL LENGUAJE

Antes de desarrollar el tema de funciones, es necesario recordar algunos conceptos de comunicación.

El emisor o enunciador (en caso de hablar de discurso) es la fuente del mensaje, es decir, donde se origina la información. El receptor o enunciatario, es el destinatario de la información. El mensaje es la información que se transmite. El canal es el medio físico por el que viaja el mensaje. En el caso de una clase, por ejemplo, es el aire por el cual viajan las ondas sonoras de las palabras que dice el profesor. Puede ser también el cable del teléfono, en el caso de una conversación telefónica o el papel en el que está escrita una carta.

El código es el sistema de signos que utilizo para codificar la información. Puede ser cualquier lengua (como el castellano), pero también un código secreto, el Braille o las señales de tránsito. Por supuesto, para que la comunicación sea efectiva, tanto el emisor o enunciador como el receptor o enunciatario, deben conocer el mismo código.

La situación o escena enunciativa, son todas las circunstancias que rodean al acto de comunicación, y que influyen en el significado del lenguaje. Puede ser el lugar donde se encuentren los que intervienen en la comunicación, el momento del día -o del año- , la relación que haya entre ellos, etc.

Se habla de funciones del lenguaje, porque una lengua, en lingüística, es un idioma, y todos los idiomas tienen las mismas funciones. El lenguaje es la capacidad humana de comunicarse mediante un sistema de signos sonoros articulados y tiene, por ende, las siguientes funciones:

Función representativa o referencial. Se usa cuando se transmite una información, centrándose en el mensaje, por ejemplo, cuando decimos “está nevando”, o “la capital de Venezuela es Caracas”; también se dice que se centra en la realidad exterior o referente. Para ello empleamos verbos y pronombres en 3ª persona. Algunos tipos de textos donde podemos encontrar esta función son los informativos ya sean escritos, radiales, audiovisuales o multimedia.

Función expresiva o emotiva. Es utilizada cuando el emisor o enunciador pretende dar cuenta de su estado físico o anímico, como cuando proferimos una exclamación cuando nos lastimamos, cuando una persona enamorada le dice a otra que la extraña o cuando decimos que odiamos alguna cosa. Se relaciona con el emisor o enunciador porque éste expresa sentimientos de manera subjetiva, mostrando su opinión y sus estados de ánimo. Se emplean interjecciones, aumentativos y diminutivos así como pronombres en 1ª persona. La podemos apreciar en oraciones como: “¡Qué feliz me hace tu regreso!”

Función apelativa o conativa. Esta función se caracteriza por pretender provocar una reacción en el receptor o enunciatario, que es el elemento fundamental aquí. Es decir, queremos que haga algo, o que deje de hacerlo. Es la función principal cuando, por ejemplo, decimos “¿Ordenarías tu habitación, por favor?”, “Quisiera que hables más bajo” o “No molestes”. Los rasgos lingüísticos que la caracterizan son el uso del vocativo, el modo imperativo y el uso de interrogativos.

Función fática. La usamos para comprobar que el canal sigue abierto, es decir, que la comunicación es físicamente posible; para corroborar que el mensaje circula perfectamente y llega al receptor o enunciatario. Por ejemplo, cuando hablando por teléfono preguntamos si nos oyen, o cuando usamos palabras para poner asegurarnos que nos prestan atención. Ejemplos de estas palabras: “Te portas bien, ¿eh?“; “estoy feliz, ¿sabes?“.

>Como es lógico, el protagonista es el canal. Otras muletillas pueden ser “¿Entiendes?”, “¿No?”… y los saludos como “Hola“y “Hasta luego”.

>Función poética o estética. El énfasis se pone en crear belleza usando el lenguaje. Es la función principal en poemas, novelas, obras de teatro y canciones. También es una de las principales funciones en los refranes. Esta función, al igual que la representativa, se centra en el mensaje, pero al contrario que ella, en su forma y no en su contenido. Cualquier poema es un ejemplo de la función estética del lenguaje: “Te vi un punto y flotando ante mis ojos/ la imagen de tus ojos se quedó / como la mancha oscura, orlada en fuego / que flota y ciega si se mira al sol (Gustavo Adolfo Bécquer). Se suele encontrar también en la publicidad. Emplea figuras literarias, rima y lenguaje rítmico.

>Función metalingüística. Se utiliza cuando se usa la lengua para hablar de la misma lengua u otra cualquiera. Por ejemplo, cuando hablamos de las reglas ortográficas o gramaticales, o explicamos las diferencias entre idiomas. Esta función se centra en el código, es decir, en la lengua respectiva de la que se hable. Las tres primeras funciones son comunes a cualquier acto de comunicación. A las otras tres, más propias del lenguaje, se les llama funciones lingüísticas. Son características de esta función las comillas: “Antes de p y b escribimos siempre m.”

>Debemos tener presente que, en un mensaje, podemos encontrar más de una función pero siempre hay una predominante. “Estoy feliz, hoy cumplo años.” En este mensaje hallamos las funciones representativa y expresiva; cuando gritamos “¡No me tires el pelo!” estamos usando al mismo tiempo las funciones apelativa y expresiva; al decir “El semáforo ya está en verde” usamos las funciones representativa y apelativa (transmitimos la información, y al mismo tiempo queremos que el conductor arranque); si decimos a un compañero “¡Bonito se escribe con B, bruto!”, hacemos uso de las funciones apelativa, expresiva y metalingüística al mismo tiempo.




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