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LA IMPRENTA

Comunicarse ha sido desde hace millones de años atrás, una necesidad indispensable para el hombre. De esta manera, no sólo se logró crear un diálogo cada vez más fluido entre comunidades, sino que también se han podido transmitir mensajes a distancias impensadas que surcaron el espacio, pero también el tiempo, permitiéndonos acumular conocimientos del pasado. Sin embargo, no fue hasta la aparición de la imprenta que pudimos difundir realmente ese cúmulo de información, alcanzando a todos los sectores de la sociedad y permitiendo que hasta el libro más exótico pudiera leerse en distintos lugares del mundo, al mismo tiempo.

La imprenta es, ante todo, un medio, una forma particular de reproducir textos e imágenes sobre un papel utilizando tipos móviles y un sistema de prensado. Pero fue además un cambio de paradigma en la difusión cultural, cuya importancia iremos conociendo durante el transcurso de este artículo.

Posiciones encontradas

Si bien en la actualidad, las distintas investigaciones han reconocido casi universalmente a Johann Gutenberg como el creador de la imprenta, lo cierto es que no existe un consenso total y que varios países pretenden asignarse el valioso mérito.

Los chinos, por ejemplo, poseían un rústico proceso de impresión realizado en madera que no llegó a superar sus propias limitaciones (la xilografía). Los holandeses, en cambio, sostienen que el verdadero inventor fue Lauren Coster, mientras que los franceses desmienten la versión y postulan a los orfebres de Estrasburgo como los verdaderos creadores de la imprenta. Sea como fuere, la historia ha recompensado a Alemania con dicha atribución gracias a la grandeza de Gutemberg.

Para salvar las diferencias es importante aclarar que en Europa existía hace ya tiempo la prensa y las aleaciones de los metales necesarios para fabricar tipos móviles, así como otros medios de impresión, si nos inclinamos por el sentido más amplio del término. Pero lo que no se le puede dejar de reconocer a Gutemberg es la astucia con la que decidió combinar diferentes ideas para realizar un nuevo mejor producto que acelerara la creación de textos, idea que puso en práctica por primera vez en 1452 con la edición de la Biblia de 42 líneas.

El creador

A pesar de la trascendencia que ha tenido la creación de Gutemberg, poco y nada se sabe con certeza de la vida de tan importante inventor. Los investigadores que se han lanzado en tan ardua tarea sólo han podido rastrear información concreta de distintos procesos en los que se vio envuelto y que, en algunas ocasiones, permitieron reconstruir alguna parte de su historia.

En principio es importante referirnos a la identidad de tan misterioso personaje, ya que de hecho, Gutemberg, era en realidad un apodo. Su nombre real fue Gensfleisch y provenía de una familia de orfebres de Maguncia.

Se sabe también que durante un tiempo estuvo desterrado en Estrasburgo, donde mantuvo contacto con otros orfebres. El grupo parecía estarse encaminando hacia algún tipo de experimentación pero finalmente se separaron y Gutemberg regresó a su ciudad natal en la que, con ayuda de un préstamo solicitado al banquero Johann Fust, monta su propio taller.

Su idea base era la de imprimir una gran Biblia latina que más tarde fue conocida como la Biblia de 42 líneas o de Mazarino, ya que el primer ejemplar fue encontrado en la biblioteca de este cardenal. Se trataba de una obra de gran belleza artística debido a que poseía la apariencia del códice de pergamino medieval. Cada página estaba formada por dos columnas de 42 líneas cada una (de ahí su nombre), escritas con letra gótica. A pesar de no poseer marca de imprenta, firma, fecha o lugar de publicación, los historiadores están de acuerdo en que es la única obra que puede considerarse enteramente suya.

Al no poder devolver el préstamo solicitado a Fust, se lleva adelante un proceso en contra de Gutemberg tras el cual pierde sus talleres. Luego monta un nuevo taller en el que se realizan otras publicaciones, pero las impresiones allí realizadas no han sido identificadas con precisión y no hay unanimidad en considerarlas obras suyas. Entre ellas se encuentra la Biblia de 36 líneas, un texto sin nombre de realizador que posee una calidad claramente inferior a la que puede observarse en la Biblia de 42 líneas.

Sin embargo, las deudas económicas volvieron a cercarlo y los distintos procesos lo dejaron en la completa pobreza. Pasó sus últimos días protegido por el arzobispo de Maguncia y murió sin siquiera vislumbrar la increíble revolución que había puesto en marcha su gran invento.

Los primeros pasos de la revolución cultural

Si bien la invención de Gutemberg es indiscutiblemente la mejor técnica que se propuso en la época, lo cierto es que la trascendencia del invento fue acentuada por dos factores totalmente ajenos a la imprenta: las guerras civiles en Alemania y el numeroso incremento de las rutas comerciales europeas.

En este marco cobran importancia Schweynheim y Pannartz, dos tipógrafos que escapan de las revueltas en Alemania. En 1464 se instalan en el monasterio de Subiado, donde el abad español Juan de Torquemada los animó a montar un taller, el primero en instalarse fuera de Alemania. Pero el recorrido, lejos de terminarse allí, se extiende a Roma, donde instalan un nuevo taller y descubren que Ulrico Han, un compatriota suyo, ya tenía allí uno propio. El fenómeno comenzaba a extenderse de forma irregular pero constante en toda Europa.

Los colonizadores europeos terminaron de colocar esta técnica en el resto del mundo, aunque los países árabes prefirieron utilizar la xilografía o incluso la litografía a la imprenta hasta épocas muy tardías, debido a las dificultades que presentaba su alfabeto para ser reproducido tipográficamente.

Sin embargo, es importante mencionar otras causas para comprender las razones que han determinado que este invento aparezca en este periodo histórico y no en otro. Entre ellas, las cinco principales son:

1) El aumento en la demanda de libros ocasionado por cuatro factores:

  • Un incremento en la alfabetización de la población.
  • Un rol más importante en la sociedad de las universidades y los centros de estudios.
  • Diversas inquietudes religiosas.
  • Mayor grado de curiosidad e interés por la investigación.

2) Al abrirse las nuevas rutas comerciales e instalarse un comercio más fluido, aumenta el poder adquisitivo de los europeos al tiempo que la imprenta se difunde en todo el continente.

3) Los avances técnicos en el área de los metales, las aleaciones y las tintas. Gracias a los primeros, se consiguió dar con las fórmulas adecuadas para la fabricación de punzones y matrices, mientras que con las segundas se pudo empezar a imprimir sin engrasar el papel o traspasarlo.

4) El crecimiento en la industria del papel que desplaza al pergamino como soporte principal de textos.

5) El cambio en la subjetividad del hombre respecto al concepto de ciencia que se hace más amplio y experimental.




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