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Don Quijote de la Mancha

Obra fundamental de la literatura universal, este texto de Miguel de Cervantes constituye una de las expresiones mejor conocidas del arte. Su influencia se ha mantenido a lo largo de los siglos y no ha perdido vigencia aún hoy en día.

¿Cómo empezar a hablar del Quijote?, ¿cómo abarcar esta extensa obra que ha generado una aún más extensa obra crítica? Empezando por lo sencillo, por aquello que toda persona identifica como parte de El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha: por expresiones aceptadas universalmente en el habla cotidiana (como “quijotesco”), por el personaje de Sancho, por los molinos de viento o por Rocinante. Todos estos elementos son fácilmente identificables y pocas obras literarias han logrado generar una herencia popular tan afirmada en el inconsciente colectivo. El icono del Quijote a caballo resulta una de las figuras más emblemáticas, representada una incontable cantidad de veces por artistas de todo el mundo a lo largo de los siglos: Salvador Dalí, Francisco de Goya, Gustave Doré, Vincent van Gogh o Pablo Picasso son algunos de los más conocidos.

Esculturas de Don Quijote y Sancho en el Monumento a Miguel de Cervantes situado en Plaza España, de Madrid.

Hablar de la trascendencia que ha logrado esta obra implica no sólo remitirnos a los escritores que la han mencionado como una influencia ineludible, sino también al reconocimiento desde los sectores académicos más prestigiosos de la actualidad. En 2002 el Club del Libro de Noruega organizó una minuciosa selección de los 100 mejores libros de todos los tiempos, valiéndose de la opinión de escritores de 54 países diferentes, entre los que se encuentran figuras tan prestigiosas como Paul Auster, Carlos Fuentes, Milan Kundera o Doris Lessing, entre otros. El resultado no fue ubicado por prioridad ya que eran todas las obras igual de importantes, salvo el don Quijote que es considerado “el mejor trabajo literario jamás escrito”.

La pluma y la espada

Miguel de Cervantes Saavedra.
Conocer al autor es uno de los elementos que mejor nos dan a conocer el entorno que observamos y apreciamos en su obra. Miguel de Cervantes Saavedra nació en el año 1547, según se cree, un 29 de septiembre. La fecha de su muerte es recordada el 23 de abril, día que fue declarado “Día Internacional del Libro” debido que coincide con la muerte de William Shakespeare (otro referente del canon literario occidental) en el año 1616.

De los veinte primeros años de su vida y, más especialmente, de su formación académica, no se sabe nada seguro; sólo que nació en Alcalá de Henares.

En 1569, Cervantes inicia su carrera de escritor con cuatro composiciones poéticas en la Relación oficial que se publica con motivo de la muerte de la reina Isabel.

En 1571 comienza la carrera de las armas, alistándose en la compañía en la que ya militaba su hermano Rodrigo. Se embarca en la galera Marquesa, llegando a combatir en la batalla de Lepanto. En esta circunstancia, a pesar de de estar enfermo, se niega a retirarse de cubierta; y, en el puesto de combate que se le asigna, un disparo de arcabuz le hace perder el uso de la mano izquierda; de ahí el sobrenombre que le daría la posteridad: el manco de Lepanto. Más tarde evocaría este episodio en su Quijote.

El 26 de septiembre de 1575, la galera El Sol, en la que había embarcado tres semanas antes para su regreso a España, cae en manos del corsario Arnaut Mamí en las costas catalanas, no lejos de Cadaqués; allí es prisionero y llevado como esclavo a Argel. Tras un duro cautiverio y varios intentos de huida, finalmente logra ser liberado con la intervención de padres que eran trinitarios el 19 de septiembre de 1580.

Ilustración de Algerian corsair.

A principios de junio de 1587 consigue en Sevilla un empleo de comisario, encargado del suministro de trigo y aceite a la flota, bajo las órdenes del comisario general Antonio de Guevara.

Proveído con este cargo, recorre los caminos de Andalucía para proceder a las requisas que le corresponde cumplir, hasta abril de 1594, momento en que se pone fin al complejo sistema de comisiones iniciado siete años antes. Durante este período acumula numerosas experiencias para volcarlas a sus obras de carácter sevillano.

Finalizando el siglo es encarcelado en Sevilla durante unos cuantos meses; se dice que allí es dónde se inspiraría por primera vez para escribir el Quijote; en el año 1600 se despide definitivamente de aquel lugar.

En el verano de 1604 se traslada con su mujer a Valladolid donde se reúne con sus hermanas y su hija Isabel, residentes hasta entonces en Madrid. En los últimos días de ese mismo año, sale el Quijote y muy pronto se ven los primeros indicios de su éxito: en marzo de 1605 se publican en Lisboa dos ediciones piratas y comienza la segunda edición madrileña. En tanto, don Quijote y Sancho aparecen por todas partes en los cortejos, bailes y mascaradas.

El humanismo de Cervantes se forjó en gran parte en la escuela de la vida y de la adversidad; puede apreciarse como un hombre que trató de unir la fe y las obras en el crepúsculo de su vida.

Cervantes, en tanto, compuso las doce obras que van a formar la colección de las Novelas ejemplares. Apenas publicadas, las novelas cervantinas fueron un gran éxito. Salieron numerosas ediciones en España y grande era la preferencia de los lectores franceses –inclusive por sobre el Quijote-. Las Novelas ejemplares serían el libro de cabecera de todos los que practicaban el español.

Al final de la primera obra del Quijote se anunciaba una segunda parte, con la promesa de que la última salida del ingenioso hidalgo acabaría con su muerte. En el prólogo a las Novelas ejemplares, se vuelve a anticipar la salida de una segunda parte de las andanzas de Don Quijote.

En enero de 1615, quedan concluidos los últimos capítulos del libro y en los últimos días de noviembre se publica la Segunda Parte del Ingenioso Caballero Don Quixote de la Mancha por Miguel de Cervantes, autor de su primera parte: pero en un relato prolongado, llevado hasta su término, ampliado y agrandado; una segunda parte que llevó la novela a su perfección y lo perpetuó como ícono en la historia de la literatura.

Durante los últimos meses de su vida, Cervantes dedicó las pocas fuerzas que le quedaban a concluir Los trabajos de Persiles y Sigismunda.

Tras prometer el Persiles, en el prólogo de las Novelas ejemplares, el Viaje del Parnaso y la dedicatoria de la Segunda parte del Quijote, Cervantes concluye su redacción cuatro días antes de su muerte. Será su viuda la que entregue el manuscrito a Villarroel, quien lo publicará en enero de 1617. El viernes 22 de abril, Miguel de Cervantes exhala el último suspiro. Al día siguiente, en los registros de su parroquia se consigna que su muerte ha ocurrido el sábado 23, de acuerdo con la costumbre de la época que sólo se quedaba con la fecha del entierro. En cuanto a su testamento, se perdió. Quedan sus obras entre las cuales se encuentra el Quijote que lo convertiría en leyenda. Escritor clásico por antonomasia, trasciende gustos y modas, sin padecer, el deterioro del barroco. Así es como llega a simbolizar el genio hispano; porque un clásico es eso, la perpetuidad de un estilo que deleita sin importar la época en la que es leído.

Comprendiendo la obra

En Don Quijote de la Mancha se narra la historia de un hidalgo maduro que, por la excesiva lectura de libros de caballería, se vuelve loco y concibe la idea de hacerse caballero andante y así recrear la antigua caballería.

El Cantar de Mío Cid constituye una de las influencias más identificables en torno a la obra de Miguel de Cervantes.

Con esta obra, Cervantes cambia el rumbo del género narrativo y alcanza fama universal. Don Quijote aparece, como mucha gente de la época, entusiasmado y obsesionado por la lectura de los libros de caballerías. Todo el libro habla de su transición entre la sensatez y la locura; estos cambios entre estados de enajenación y clarividencia constituyen uno de los atractivos del libro.

Sancho Panza al principio parece un necio pero pronto dará señales de ser sensato y caritativo; poco a poco adquiere confianza en su propia valía. Criados, curas, cabreros y muchos otros más convierten a la novela en un retrato de la España Barroca a la que Cervantes mira con ironía y comprensión.

A partir del siglo XIX, don Quijote y Sancho Panza fueron considerados símbolos del idealismo y del materialismo, respectivamente.

Predomina un lenguaje familiar, se imita el lenguaje que solía usarse en los libros de caballería y no faltan ejemplos de lenguaje culto y literario. Analizando en detalle, confluyen diversos aspectos en la estructuración de la novela:

  • En primer lugar las dos partes. Y esto se convierte en auténtico hecho estructurador por las diferencias entre una y otra. Especialmente, la que afecta al desarrollo de los personajes principales. Teniendo en cuenta la evolución de los personajes, se establece claramente la diferencia entre la primera parte y la segunda. En la primera, don Quijote ve la realidad transformada por su imaginación; en la segunda, percibe la realidad sin deformaciones y son los demás personajes los que ayudan a convertir esa percepción en aventuras caballerescas. Don Quijote, aparentemente, se acerca paulatinamente al mundo de la realidad; al menos desde una percepción visual. Por otra parte, en la segunda parte Sancho se ha acomodado mejor a su amo y participa más de su mundo, llegando a vivir la pura ilusión en la ínsula Barataria. Todo ello desemboca en el cruce final del idealismo de don Quijote con el realismo de Sancho.
  • El elemento estructurador lo constituyen las tres salidas. La división de la obra en estas salidas agrupa los acontecimientos de tal forma que la evolución de los personajes es fácilmente perceptible; casi una analogía entre ellas y los ritos de pasaje.

La mirada del otro

Estatua de madera de caballero y escudero.

Desde otra perspectiva cabe formular esta línea estructural teniendo en cuenta los retornos. En la primera vuelta, don Quijote regresa no sólo armado caballero sino también triunfante –dentro de su imaginario – debido a su primera hazaña. En la segunda, su vuelta tiene caracteres humillantes pues vuelve enjaulado y surge la duda en Quijote –aún con el recurso del encantamiento–, su seguridad tambalea. Finalmente, la tercera describe el derrumbamiento total de Don Quijote y de su ideal caballeresco; vuelve para morir tras recuperar la razón. Si esta evolución de don Quijote la consideramos a la par que la de Sancho podemos ver que hay un progresivo acercamiento de las posturas opuestas de don Quijote y Sancho (idealismo - realismo) hacia un equilibrio y un desenlace que amalgama a las dos.

De todas maneras, el principal elemento estructurador es el carácter paródico de la novela; no deja de ser una obra que parodia a los libros de caballerías apropiándose de las características generales de dichos libros, sus personajes, el encadenamiento de aventuras y sus quimeras.

La ironía, resultado en muchos casos de la parodia, es el recurso tal vez más utilizado en El Quijote; la mayoría de las frases lleva implícito un doble sentido. La vemos ya en el encabezamiento de los capítulos con sus títulos hiperbólicos, en el desajuste constante entre actitudes y situaciones, en expresiones de don Quijote y Sancho, etc.

Tanto la parodia como la ironía forman parte del humor que impregna todo el Quijote. Lo encontramos en los diálogos entre Sancho y don Quijote, en la creación de nombres propios, en la invención de expresiones (como "escuderil vápulo", "académico argamasillesco", médico insulano", "gobernadoresco",...) en los trastrueques idiomáticos de Sancho, en los juegos de palabras, etc.

Rasgo destacable de esta obra es la perfección del diálogo. En él se descubre a los personajes, sus intimidades; es un proceso dialéctico que los define como seres independientes y vivos, a la vez que los conforma progresivamente. Es un elemento estructural que dinamiza la novela: las aventuras perderían gran parte de su valor sin los diálogos precedentes y subsiguientes.


Más allá del texto

Entre las expresiones más comunes que se utilizan habitualmente y aparecen en la obra de Cervantes se encuentran “Al buen entendedor, pocas palabras”, “de noche todos los gatos son pardos”, “de punta en blanco”, “dime con quién andas, decirte he quién eres” o “gato por liebre”.

  • La obra de Cervantes influyó de forma directa a autores tan importantes como Fiódor Dostoyevski, Rubén Darío, Jorge Luis Borges, Gabriel García Márquez, Jonathan Swift, William Faulkner o Kenzaburo Oe.

  • Dos figuras literarias admiradoras de la obra de Cervantes.
    Jonathan Swift : Autor de Los Viajes de Gulliver y Fiódor Dostoyevski Fiódor Dostoyevski autor de Crimen y castigo

  • Ha inspirado a la música a través de numerosas operas entre las cuales se destacan Die Hochzeit des Camacho, de Felix Mendelssohn, y El retablo de maese Pedro, de Manuel de Falla. También ha inspirado obras orquestales como Don Quijote, de Richard Strauss; Don Quijote, de Anton Rubinstein; o Don Quijote y Dulcinea, de Maurice Ravel.

  • Felix Mendelssohn (1809 – 1847), uno de los compositores más ilustres del romanticismo alemán, fue también influenciado por el don Quijote.

  • Se hicieron numerosas adaptaciones a la pantalla chica y grande, destacándose varios proyectos que jamás se concretaron, como el del enorme cineasta norteamericano Orson Welles. Como curiosidad podemos mencionar una serie de anime japonés de 1980 o la comedia Don Quijote cabalga de nuevo (1973), interpretada por Fernando Fernán Gomez y Cantinflas.
  • En un proyecto colectivo de Internet, You Tube junto a la Real Academia de la Lengua Española (RAE) promovieron la lectura de la obra, subiendo videos con distintos fragmentos que luego podían verse en el canal de videos.



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