El tenis argentino

La fundación del Buenos Aires Lawn Tennis Club, en 1892, marcó el origen del desarrollo del tenis en la Argentina. Los hermanos Stanley Knight y L.H. Knight fueron quienes dominaron la escena de la competencia nacional durante casi un cuarto de siglo, entre 1900 y 1922.

En 1921 se fundó la Asociación Argentina de Tenis, que dos años más tarde se dio a conocer internacionalmente con la primera participación nacional en la Copa Davis. Sin embargo, el tenis argentino no brilló con luz propia sino a partir de la década de 1950, con la aparición de tres grandes figuras: Enrique Morea, Mary Terán de Weiss y Alejo Russel. En la década siguiente se destacó la solitaria figura de Norma Baylon, y en 1970 surgió el primer ídolo popular del tenis argentino: el marplatense Guillermo Vilas.

La figura de Vilas brilló sobre todo entre 1973 y 1983. A lo largo de esos diez años ganó dos veces el Abierto de Australia, una vez Roland Garros y otra el Abierto de Estados Unidos (estos dos últimos títulos los obtuvo el mismo año, en 1977), y llevó al seleccionado argentino -junto con otra gran figura de aquella época, José Luis Clerc- a lugares muy destacados en diversas ediciones de la Copa Davis.

La brillante trayectoria de Vilas en el difícil circuito internacional produjo como fenómeno paralelo una rápida popularización de la práctica del tenis en Argentina.

 

Guillermo Vilas es, sin dudas, la figura más destacada de la historia del tenis argentino.

 

Casi todos los clubes deportivos del país se vieron obligados a poner a disposición de sus socios pistas adecuadas para la práctica del tenis, al tiempo que los diarios y las revistas daban una cobertura hasta entonces inédita de los campeonatos más importantes.

En esa estela de entusiasmo por el tenis surgió la otra gran estrella de este deporte en Argentina, Gabriela Sabatini. Su carrera fue brillante, llegando a figurar en varias ocasiones y a través de largas temporadas entre las diez mejores jugadoras del mundo entre mediados de los ochenta y mediados de los noventa. Su máximo trofeo lo alcanzó al imponerse en el Abierto de Estados Unidos de 1990.

Una nueva generación hizo eclosión a inicios del siglo XXI. En 2002, David Nalbandian fue el primer tenista argentino finalista en el Torneo de Wimbledon. En 2004, la final de Roland Garros fue jugada por primera vez en la historia por dos argentinos; en ella, Gastón Gaudio venció a Guillermo Coria. Ese mismo año, Paola Suárez, campeona mundial en dobles, ganó la medalla de bronce en Atenas, junto a Patricia Tarabini. En 2005, en el Masters de Shanghai, por primera vez cuatro argentinos integraron el cuadro de los “8 maestros” del año; en la final de ese torneo, Nalbandian batió al suizo Roger Federer, por entonces número uno del mundo.

Entre las nuevas figuras surgió Juan Martín del Potro, quien en 2008 alcanzó el Top 10 con sólo veinte años de edad y al año siguiento se consagró campeón del US Open. En los Juegos Olímpicos de Londres 2012 se hizo con la medalla de bronce en individual masculino, primera de esta categoría ganada por un tenista argentino.

 

Del Potro se consagró campeón del US Open 2009 tras vencer en la final a Roger Federer.

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