Es un conflicto armado iniciado en 2014 a raíz de la anexión de Crimea por parte de Rusia, lo que eventualmente evolucionó a una invasión a gran escala en territorio ucraniano. Por su trascendencia y consecuencias internacionales, es considerado por muchos como el enfrentamiento militar más importante de Europa desde la Segunda Guerra Mundial.
ANTECEDENTES (2014-2021)
El conflicto tiene sus orígenes en las protestas del llamado Euromaidán en 2013, un conjunto de manifestaciones que miles de ucranianos llevaron a cabo en las calles para exigir una integración más estrecha con la Unión Europea y rechazar la decisión del entonces presidente Víktor Yanukóvich de estrechar vínculos con Rusia, lo que provocó su huida del país en 2014.
Temeroso de perder su influencia en Ucrania, Rusia envió tropas a la estratégica península de Crimea para ocuparla y anexarla a su administración por la fuerza. Poco después estalló la guerra en la región histórica del Dombás, al este de Ucrania, donde grupos separatistas tomaron las ciudades ucranianas de Donetsk y Lugansk y las rebautizaron como repúblicas populares independientes, aunque en la práctica dependían del respaldo militar y económico de Rusia. Desde 2014 hasta 2021, el conflicto permaneció como una guerra de baja intensidad, con combates esporádicos y frágiles acuerdos de alto al fuego.

LA INVASIÓN DE UCRANIA (2022)
El 24 de febrero de 2022, Rusia lanzó una invasión a gran escala de Ucrania, acción que el presidente ruso Vladímir Putin justificó bajo el pretexto de la «desnazificación» y «desmilitarización» de Ucrania, argumentos ampliamente rechazados por la comunidad internacional.
En los primeros meses, las tropas rusas avanzaron desde múltiples frentes hasta llegar a las afueras de Kiev, capital de Ucrania. Sin embargo, la resistencia ucraniana, apoyada por la movilización de la sociedad civil y el respaldo internacional, logró detener y luego hacer retroceder a las fuerzas rusas. La batalla por Kiev terminó en un fracaso estratégico para Moscú, que se replegó hacia el este y el sur del país.
Desde entonces, el conflicto ha estado marcado por intensas batallas y ataques en ciudades como Mariúpol, Severodonetsk, Bajmut, Ternópil y Jersón. Rusia ha buscado consolidar el control sobre el Dombás y el corredor terrestre hacia Crimea, mientras Ucrania, con apoyo militar y financiero de Occidente, ha lanzado contraofensivas para recuperar territorios ocupados. Paralelamente, ambas partes han participado en diversas rondas de negociación —impulsadas en parte por Estados Unidos— sin alcanzar hasta abril de 2026 un acuerdo definitivo para poner fin al conflicto
La guerra ha generado profundas consecuencias globales. Occidente impuso severas sanciones económicas a Rusia, lo que ha reconfigurado el comercio mundial. Además, el conflicto desató una crisis energética en Europa y afectó el suministro global de alimentos. A nivel geopolítico, revitalizó a la OTAN con la histórica adhesión de Finlandia y Suecia, impulsó un rearme generalizado en los países europeos y provocó el mayor éxodo de refugiados en el continente desde la Segunda Guerra Mundial.





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