Sexualidad en la adolescencia

Ni niños ni adultos, los adolescentes se encuentran en una etapa de transición en la cual la sexualidad cobra significación por los múltiples y complejos cambios físicos, cognitivos y psicosociales que ocurren en este periodo.

La adolescencia se define como la etapa de la vida que se extiende desde la niñez hasta la edad adulta. Se prolonga desde que comienza a producirse la madurez sexual hasta que el sujeto alcanza la condición social de adulto e independiente. Dada la vaguedad y arbitrariedad del término, la Organización Mundial de la Salud (OMS) propone los 20 años como final de la adolescencia. Su comienzo coincide con la pubertad, tiempo en el cual las características físicas y sexuales de un niño maduran.

En esta etapa, la sexualidad cobra gran significación y se manifiesta de diferentes formas, producto de los propios cambios que vivencia el adolescente. Surge el interés por el atractivo físico del otro, también por resaltar y cuidar el propio aspecto; el cuerpo toma la función psicológica del impulso sexual, muchas veces, se inician las relaciones sexuales; aparece un interés creciente por saber de sexo y se consolida la identidad.

MADUREZ SEXUAL Y PUBERTAD

Cuando el organismo obtiene la capacidad de llevar a cabo la reproducción, significa que ha alcanzado la madurez sexual. El proceso que lleva a la madurez sexual se llama pubertad y es el que da inicio a la adolescencia.

La pubertad es el tiempo en el cual las características físicas y sexuales de un niño maduran debido a cambios hormonales.

Uno de los primeros cambios que experimentan los niños se dan en los genitales. En una primera fase, se observa un aumento de tamaño de los testículos y la aparición de arrugas en el escroto. También se evidencia un crecimiento progresivo del vello del pubis el cual es claro y escaso. Uno o dos años más tardes suele verificarse un crecimiento progresivo del pene, que incrementa tanto su longitud como su diámetro.

En una segunda etapa de la pubertad se puede apreciar que el vello del pubis adopta una forma romboidal característica, y que el vello axilar y facial se va transformando paulatinamente en barba y bigote. También tienen lugar un notable crecimiento esquelético y muscular, que acabará dando al cuerpo el típico aspecto de la silueta masculina, y un cambio progresivo de la voz, que se va haciendo más grave. Todos éstos son los denominados caracteres sexuales secundarios masculinos.

Al mismo tiempo, los órganos genitales internos van madurando. Los testículos comienzan a secretar hormonas y a elaborar espermatozoides, y las erecciones espontáneas se hacen frecuentes. Las primeras eyaculaciones suelen presentarse uno o dos años después de observado el crecimiento de tamaño del pene; en general, ocurren de forma inconsciente, durante el reposo nocturno: son las llamadas poluciones nocturnas.

Por su parte, uno de los primeros cambios que experimentan las niñas es el aumento del tamaño de las mamas y la aparición de vello en el pubis. En una segunda fase se aprecia que el vello del pubis adopta una disposición triangular característica, y se observa el crecimiento de vello en las axilas. También tiene lugar un crecimiento generalizado del cuerpo: las caderas y los muslos se ensanchan y se van formando los depósitos de grasa, en especial en las nalgas y en los senos, que dan la forma característica a la silueta femenina. Éstos son los caracteres sexuales secundarios femeninos.

Paralelamente se producen los cambios en los órganos genitales, que aumentan de tamaño y maduran. La maduración de los ovarios conduce a la instauración de los ciclos menstruales. La primera menstruación, también llamada menarquía, suele producirse unos dos o tres años después del aumento inicial del tamaño de las mamas.

Los primeros ciclos sexuales suelen ser irregulares, tanto en lo que hace al volumen del líquido que se expulsa como en su frecuencia. No obstante, se van haciendo progresivamente más regulares.

EL TRABAJO DE LAS HORMONAS

Los cambios que se producen durante la pubertad son causados por el trabajo que realizan las hormonas. Las hormonas son sustancias secretadas por células especializadas, localizadas en glándulas. Una glándula es
un conjunto de células cuya función es sintetizar sustancias químicas, como las hormonas, para liberarlas, a menudo en la corriente sanguínea y en el interior de una cavidad corporal o su superficie exterior.

Durante la pubertad, la glándula pituitaria (una glándula en forma de guisante situada en la parte inferior del cerebro) comienza a segregar unas hormonas especiales. En los niños, esas hormonas viajan por la sangre hacia los testículos para que estos comiencen a fabricar testosterona y semen. La testosterona es la hormona que produce la mayoría de los cambios en el cuerpo de los niños durante la pubertad, y los hombres necesitan semen para poder reproducir.
Por su parte, en las niñas, las hormonas se dirigen hacia sus dos ovarios que son dos órganos internos ubicados en la pelvis, uno a cada lado del útero. Estas hormonas hacen que los ovarios comiencen a fabricar otra hormona, llamada estrógeno. Juntas, estas hormonas preparan el cuerpo de la niña para comenzar la menstruación y poder quedar embarazadas en el futuro.

LA MENSTRUACIÓN

Las hormonas que intervienen en la mayoría de los cambios sufridos durante la pubertad, son también las responsables de preparar al cuerpo todos los meses para un posible embarazo. Esto se llama ciclo menstrual. Las hormonas provocan que el revestimiento del útero (órgano de la gestación y el mayor de los órganos del aparato reproductor femenino) se vuelva más grueso y se llene de sangre y tejido. Uno de los ovarios entonces libera un óvulo. Esto se llama ovulación. El óvulo se traslada hacia las trompas de Falopio (canales que conectan el útero con los ovarios) para alcanzar el útero. Si el espermatozoide del hombre no fertiliza al óvulo, no ocurre un embarazo. Por consiguiente, el revestimiento del útero se desintegra y fluye hacia fuera del cuerpo a través de la vagina. La secreción de sangre y tejido del revestimiento del útero es el período menstrual, que también se le llama menstruación. Por lo general, las menstruaciones duran de 3 a 4 días, durante los cuales se evacua un total de unos 70 ml de líquidos y sangre.

¿Qué otros cambios experimenta el adolescente?

Cambios fisiológicos: se desencadena una intensa actividad hormonal que se manifiesta a través de cambios físicos y de conducta.

Cambios psicosociales: el adolescente experimenta tres duelos; uno es por la pérdida del cuerpo infantil; otro, por el rol y la identidad infantil perdidos; y el otro, por el cambio en el rol de los padres quienes dejan de ser sus protectores, pues ahora es el adolescente el responsable y el que debe cuidarse. En este marco, la gama de actitudes y comportamientos que puede adoptar el adolescente son diversas y dependen de su contexto.

Cambios cognoscitivos: el adolescente adquiere una nueva forma de pensar, comienza a poner todo en tela de juicio y a rechazar los viejos límites y categorías. Una de las capacidades cognoscitivas que adquieren es la de reflexionar sobre el pensamiento, lo que le permite examinar y modificar intencionalmente su pensamiento.

Según la OMS “La sexualidad es un aspecto central del ser humano, presente a lo largo de su vida. Abarca al sexo, las identidades y los papeles de género, el erotismo, el placer, la intimidad, la reproducción y la orientación sexual. Se vivencia y se expresa a través de pensamientos, fantasías, deseos, creencias, actitudes, valores, conductas, prácticas, papeles y relaciones interpersonales. La sexualidad puede incluir todas estas dimensiones, no obstante, no todas ellas se vivencian o se expresan siempre. La sexualidad está influida por la interacción de factores biológicos, psicológicos, sociales, económicos, políticos, culturales, éticos, legales, históricos, religiosos y espirituales.”

La adolescencia no es solamente un período de adaptación a los cambios corporales, sino una fase de grandes determinaciones hacia una mayor independencia psicológica y social.

EDUCACIÓN SEXUAL

En la adolescencia surgen los primeros enamoramientos y, muchas veces, las primeras relaciones sexuales. Pero ocurre que no siempre se posee el criterio y la responsabilidad que habitualmente se tienen en las relaciones sexuales adultas. El adolescente frecuentemente quiere dictar la ley que regula su conducta, suele rechazar a la autoridad y sentir “que a él nada le puede pasar”.

Cuando se actúa sin responsabilidad o con desconocimiento; luego, llegan las consecuencias. Es frecuente ver a adolescentes atravesando embarazos no deseados, practicando el aborto o sufriendo algún tipo de enfermedad de transmisión sexual (ETS) que podría haber evitado.

En este marco, se vuelve esencial instruir al adolescente sobre la sexualidad así como también estimularlo a que realice visitas al médico. Él es quien le podrá controlar su proceso de crecimiento, evacuar dudas y recomendarle el mejor método de anticoncepción de acuerdo a sus características.

A modo de introducción en el tema, desterraremos algunos mitos relacionados con la sexualidad. Porque aunque algunos adolescentes sostienen que lo saben todo, muchas veces consideran información inexacta. Por ejemplo:

“Las mujeres en la primera relación sexual no quedan embarazadas”
Esto es totalmente falso, las probabilidades de embarazo son las mismas que en el resto de las ocasiones.

“Cuando la mujer está menstruando no es posible que quede embarazada”
Falso porque puede existir ovulación en cualquier día del ciclo, es decir, también durante los días de la menstruación; por lo que existen posibilidades de embarazo si se mantienen relaciones sexuales durante esos días.

“Las pastillas anticonceptivas protege a las mujeres de las ETS (Enfermedades de Transmisión Sexual) y SIDA”
Incorrecto porque las pastillas anticonceptivas son un método químico que impiden la ovulación. Son recetadas por el médico de forma que el tratamiento sea adecuado para cada mujer, recomendándose revisiones periódicas. El preservativo correctamente utilizado es el único que protege, tanto a las mujeres como a los hombres, frente a las ETS y SIDA.

“Durante la menstruación la mujer no debe practicar deportes, o lavarse el pelo”
Esto es una vieja creencia totalmente falsa. La mujer puede llevar a cabo todas las actividades que realiza siempre. Sólo en caso de que sienta molestias específicas, puede disminuir la actividad deportiva y tomar algún analgésico.

“Lavar la vagina después de la relación sexual o eyacular fuera de la vagina son métodos eficaces para evitar el embarazo”
Falso y Falso. Por más lavado vaginal que se haga, los espermatozoides pueden llegar hasta el óvulo. Por otro lado, eyacular fuera de la vagina no es un método seguro ya que antes de la eyaculación, sale por el pene un líquido lubricante que facilita la penetración y puede tener espermatozoides.

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