Sistemas de gobierno

Se llama gobierno a la autoridad investida con los poderes del Estado que rige políticamente una nación, para dirigirlo y administrarlo.

Se puede considerar al gobierno como un gran administrador colectivo.

El gobierno se erige como instancia suprema en la administración del Estado, conformándose con un conjunto de funcionarios públicos encargados de regirlo y administrarlo. Puede decirse, entonces, que el gobierno es un gran administrador colectivo. Para garantizar la eficiencia e impedir la arbitrariedad en el ejercicio del poder, existe la división según las funciones. El legislativo se ocupa de legislar, el ejecutivo de llevar a la práctica y el judicial de velar por el cumplimiento de las leyes. De esta manera se busca el equilibrio con el control de uno a los otros. Pero aunque estén vinculados por el elemento poder, no es lo mismo gobierno que Estado. Mientras el gobierno es pasajero, transitorio, el Estado permanece.

¿Sabías qué...?
La democracia nació en Atenas entre los siglos VI y V antes de Cristo.

GOBIERNO Y ESTADO

El concepto sistema de gobierno o forma de gobierno refiere a la manera en que se ejerce el poder y a cómo se designan los gobernantes. Este concepto suele confundirse con el de forma de Estado, concepto que atiende principalmente a la estructura del poder del cual el Estado es titular y a su distribución espacial.

Los Estados pueden tener estructuras semejantes y estar regidos por formas de gobierno distintas, o a la inversa. Los ejemplos echan luz sobre la cuestión: Existen Estados federales que tienen estructuras similares como Estados Unidos y Alemania, pero con diferentes formas de gobierno, el primero presidencialista y el otro parlamentario; así como también podemos encontrar Estados con estructura diferente, como México que es federal y Chile que es unitario, pero con forma de gobierno semejante, ya que los dos son presidencialistas.

El poder político debe estructurarse para poder así ejercer su autoridad en el Estado y coordinar a las instituciones que lo conforman, generando los mecanismos de regulación requeridos de acuerdo a la forma de gobierno de que se trate. Así se constituyen modelos políticos que varían según el Estado o la época histórica. Estos modelos argumentan su instrumentación en motivos estructurales vinculados al territorio, la historia, la cultura, las creencias religiosas; o coyunturales, como las crisis económicas, peligros de diversa índole, guerras, pero que en definitiva siempre implican la aplicación de un proyecto ideológico.

CLASIFICACIÓN

El criterio para clasificar las formas de gobierno ha ido cambiando a través de la historia. Los primeros estudios destacados sobre el gobierno los realizaron los griegos. Un repaso breve permite ver cómo se ha ido modificando la visión sobre el tema.

Antigüedad

Platón (filósofo griego, 427-347 a. C.) consideraba dos forma de gobierno, la perfecta o aristocrática, que era el gobierno de los filósofos; la imperfecta o degenerada, que era el gobierno oligárquico o de unos pocos, la timocracia o gobierno de los propietarios, y la democracia, en la que gobiernan las masas.
Aristóteles (filósofo griego, 384 a. C. – 322 a. C) mezclaba el criterio numérico con el cualitativo para clasificar en formas puras (monarquía, aristocracia, democracia) y formas impuras (tiranía, oligarquía, demagogia).

Renacimiento

Nicolás Maquiavelo (estadista florentino, 1469-1527) reconocía sólo dos formas, la republicana y el principado, en tanto recomendaba un sistema mixto.

Ilustración

Montesquieu (filósofo francés, 1689-1755) modifica la clasificación aristotélica con la distinción entre monarquía, despotismo y república; y dentro de ésta entre democracia y aristocracia.
Rousseau (filósofo ginebrino, 1712-1778) distinguía entre democracia, aristocracia y monarquía, como Aristóteles, pero entendía que se confundían en el ejercicio.

Actualidad

En la actualidad prima el criterio que considera la existencia de tres formas básicas:

La monarquía
El máximo poder del Estado es ejercido por un rey, príncipe o emperador cuyo cargo es vitalicio (lo ejerce de por vida) y hereditario (lo hereda por tradición familiar de la dinastía o familia de reyes a la que pertenece).

Esta forma de gobierno tiene a su vez dos variantes:
Absoluta: El soberano ejerce de manera absoluta los poderes del Estado.
Constitucional: De acuerdo a lo dispuesto por la ley máxima, el monarca comparte responsabilidades con otros órganos que colaboran en el ejercicio del poder. Tal es el caso de países como Reino Unido, Dinamarca, Holanda, Noruega, España, Japón y Bélgica.

La autocracia
Se trata de gobiernos arbitrarios ejercidos por grupos reducidos de personas o por un partido político. Se clasifican a su vez en:
Totalitarios: El poder está concentrado en el aparato estatal, y es utilizado para controlar a la población. Se organiza por lo general a través de un partido único consustanciado con el Estado y que no acepta disidencias. La historia contemporánea tiene por ejemplo el fascismo italiano, el nazismo alemán y el comunismo soviético.
Autoritarios: El poder limita la existencia del pluralismo circunscribiéndolo a aquellas expresiones que son afines a sus principios. Es un régimen de libertades limitadas.

La democracia
Democracia es el gobierno del pueblo. El origen mismo de la palabra la define así; viene del griego, demos significa pueblo y kratos, gobierno; gobierno del pueblo.
En este sistema todos los miembros de la comunidad tienen derecho a participar en los asuntos públicos, tanto en la gestión como en la dirección.

La prestigiosa Enciclopedia Británica la define así:

Forma de gobierno en la que el poder supremo se confiere al pueblo y es ejercido por él directa o indirectamente, a través de un sistema de representación que comporta elecciones libres y periódicas. En una democracia directa, el pueblo participa en el gobierno (como en algunas CIUDADES ESTADO de la Antigua Grecia, algunos CONSEJOS MUNICIPALES DE VECINOS como en Nueva Inglaterra y en algunos CANTONES en la Suiza moderna). Actualmente la mayoría de las democracias son representativas, concepto que surgió en gran medida de ideas e instituciones que se desarrollaron en la Edad Media europea, en la Ilustración y en las revoluciones americana y francesa. La democracia ha llegado a significar sufragio universal, competencia por el poder, libertad de expresión y prensa, y el imperio de la ley.

Sus características principales son las siguientes:

– Existencia de un estado de derecho.
– Gobierno de las mayorías con acompañamiento crítico de las minorías.
– Pluripartidismo político y pluralismo ideológico.
– Elecciones periódicas libres.
– Uso de métodos pacíficos en la solución de los conflictos.
– Alto grado de participación ciudadana.

A su vez este sistema permite la siguiente sub-clasificación:

• República democrática presidencial: El jefe del Estado y del gobierno es el presidente electo por el voto popular. Él elige a los miembros de su gabinete, los ministros que lo asisten en la gestión. La división de poderes es marcada.
• República democrática parlamentaria: El ejecutivo lo ejerce un monarca o presidente, quien se hace cargo de la jefatura de Estado, en tanto un primer ministro es la cabeza del gobierno y rinde cuentas al Parlamento. Cuando el Parlamento les retira su confianza, puede llegar a removerlos en su cargo. Estos regímenes pueden a su vez clasificarse en:
Monárquicos si el jefe de Estado es un rey o príncipe.
Republicanos si el jefe de Estado es un ciudadano electo.

Teocracias

Se trata de los Estados cuya autoridad política es ejercida por la autoridad religiosa. En estos casos la legislación queda supeditada a los preceptos que rigen la religión de que se trate, como ocurre con la sharia2 en el mundo islámico o el derecho canónico3 en el Vaticano. Pueden darse de tal manera que las formas se combinen, como en el caso de Irán, con un régimen presidencialista teocrático.

2 Cuerpo de Derecho Islámico
3 Ordenamiento jurídico de la Iglesia Católica

LA FORMA Y EL NOMBRE

Muchos Estados han optado por incorporar a su nombre oficial una referencia a la forma de gobierno o su estructura territorial. En realidad este agregado no define por sí el régimen político del Estado que nombra. Como ejemplos se pueden citar: Emiratos Árabes Unidos o República Islámica de Irán, República del Perú, Reino de España, Estados Unidos Mexicanos, República Bolivariana de Venezuela, Principado de Andorra, Gran Ducado de Luxemburgo, Federación Rusa, República Federal de Nigeria, República Popular Democrática de Corea. Contabilizando los casi doscientos estados nacionales que existen, apenas dieciocho no agregan palabra más a su nombre geográfico, como ocurre con Jamaica; mientras que once sólo indican que son “estados”. La forma más común es “república”, con 132 casos de muy distinto tipo. Las monarquías son 33 (18 de ellas “reinos”).

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