Los peces

Van y vienen, algunos sólo nadan y otros pueden saltar. Se los ve en los arroyos, ríos, mares, océanos y en los hogares. Son tan coloridos como las flores y tan preciados como el oro. ¡Vamos a sumergirnos con los peces!

Hace 500 millones de años, el primer pez nadó en las aguas de la Tierra.

Son los primeros vertebrados que llegaron a la Tierra; están dotados de aletas y branquias para poder vivir en el medio acuático. Existen más de 20.000 especies y son tan diferentes entre sí que resulta complejo compararlos.

Para el hombre siempre representaron una gran fuente de alimento. Su carne contiene en su fracción seca entre un 15 y 30% de proteínas. Además reúne los diez aminoácidos esenciales para el organismo humano y posee bajo contenido en azúcar. La comercialización es redituable pero ha generado grandes perjuicios en el medio ambiente.

En el ecosistema también cobran importancia; pues su desaparición significa un desequilibrio en el medio acuático. Por ejemplo, las algas dependen de los peces para vivir, ellos son los encargados de devolver al agua nutrientes, como el nitrógeno y el fósforo, mediante la excreción.

LA VIDA EN EL AGUA

Para poder vivir en el agua se requiere una fisonomía particular y un sistema de órganos adaptados al medio. Los peces indudablemente lo tienen y ahora lo vamos a descubrir.

Esqueleto: Todos los peces poseen un esqueleto interno, por eso se dice que son animales vertebrados. Algunos tienen un esqueleto de cartílago en vez de huesos y por eso se les dice “peces cartilaginosos”; es el caso de los tiburones y las rayas. Pero la mayoría tienen esqueleto de huesos (óseos o teleósteos). La forma no es igual en todos los peces, depende del modo de vida y del ambiente donde viva. Por ejemplo, los peces que habitan en el océano tienen poderosos músculos y requieren espinas dorsales fuertes.

Percepción: El cerebro de los peces es el encargado de recibir los datos del mundo exterior mediante órganos sensoriales como los ojos. También perciben en la línea lateral, allí hay un tubo lleno de fluido que corre bajo la piel; entonces, cuando las vibraciones entran en el canal a través de los poros de la piel, unos pequeños bultitos gelatinosos comienzan a vibrar estimulando las terminales nerviosas. De este modo, perciben los movimientos del entorno.

Los peces tienen el olfato muy desarrollado, lo utilizan para detectar enemigos y conseguir alimentos.
¿Sabías qué...?
El “pez luna” puede alcanzar los 3 metros, pesar hasta 1 tonelada y tiene un cerebro de 4 gramos.

Locomoción: El principal medio donde se desplazan los peces es el agua; allí utilizan sus aletas. Algunas de ellas son.
Aletas dorsales: les otorgan estabilidad y maniobrabilidad.
Aleta caudal: se encuentra en la cola, permite impulsar el nado.
Aletas anales: son estabilizadoras.
Aletas pectorales: situadas detrás de las branquias, son estabilizadoras.
Aletas pélvicas o ventrales: ventrales a las aletas pectorales.

Respiración: Los peces no poseen pulmones para respirar como los seres humanos, sino que cuentan con unas estructuras denominadas branquias. Se encuentran a los lados de la cabeza y están formadas por delicadas laminillas por donde corre sangre. Cuando el agua fluye entre las branquias, el oxígeno (contenido en el agua) pasa a la sangre y así se distribuye por todo el cuerpo.

Ilustración del sistema respiratorio. En azul se gráfica el circuito del agua y en rojo las laminillas de las branquias.

El corazón: Está conformado por dos cavidades: una aurícula y un ventrículo. Bombea sangre oxigenada hacia las branquias que se ocupan de distribuirla hacia todo el cuerpo. Finalmente, la sangre que fluyó y se desoxigenó porque le llevó oxígeno a las diferentes partes del cuerpo, regresa al corazón.

Alimentación: Existen peces carnívoros, herbívoros u omnívoros. Los primeros consumen insectos, peces, crustáceos, moluscos o gusanos poliquetos; los herbívoros, plantas o algas; y los omnívoros, tanto vegetales como animales.

Los peces no tienen el mismo tipo de boca, varía de acuerdo a su alimentación y entorno. Por ejemplo, los peces cazadores tienen hocicos alargados y numerosos dientes para atrapar sus presas. Hay otros que no han desarrollado boca y tienen mandíbulas; estas especies acceden a una variedad mucho más amplia de alimentos, incluyendo plantas.

Una vez ingerido el alimento, se desglosa en el estómago y otros órganos, como el hígado y el páncreas, que le aportan enzimas digestivas. La absorción de nutrientes se realiza en el intestino.

Excreción: Los peces excretan residuos nitrogenados en forma de amoníaco por dos vías: una parte es expulsada por las branquias en el agua y el resto mediante los riñones que filtran la sangre. Los peces de agua salada están dotados de riñones que concentran la basura y expulsan tanta agua como sea posible; en cambio, los que habitan en aguas dulces poseen riñones adaptados para bombear grandes cantidades de orina diluida. Algunos peces han desarrollado riñones especialmente adaptados que cambian su función, permitiéndoles trasladarse de agua dulce a agua de mar.

Reproducción: La mayoría de las especies se reproducen colocando huevos en el agua. Las hembras los ponen y los machos los fecundan con su esperma. De los huevos nacen pequeñas larvas que se nutren del resto de la yema de huevo que llevan adherido. Con el tiempo se convierten en alevines, con una estructura más desarrollada y finalmente se convierten en adultos.

Existen ciertas especies que directamente paren a la cría completamente formados; y otros, que retienen los huevos hasta la eclosión. Hay muchas excepciones al modo normal de reproducción, por ejemplo el caballito de mar macho guarda los huevos en desarrollo en una pequeña bolsa de su propio cuerpo hasta que eclosionan.

¿Sabías qué...?
El caballito de mar sólo puede alcanzar velocidades de 0.016 kilómetros por hora.

LA VIDA MARINA EN PELIGRO

Actualmente se llevan a cabo actividades sin previsión que perjudican al medio marino, cuando éste representa un gran tesoro para la humanidad. Los científicos estiman que el 60% de los grandes ecosistemas marinos han sido degradados o están siendo utilizados de manera no sostenible. Esto quiere decir que a largo plazo ya no podremos sacar provecho de los servicios esenciales que nos otorgan los ecosistemas marinos.

Lo que está ocurriendo:

  • Sobreexplotación comercial de las reservas pesqueras. Sólo por mencionar un ejemplo, la totoaba (Totoaba macdonaldi), un pez de gran valor económico por su considerable tamaño y el sabor de su carne, fue llevado casi al exterminio por una sobre pesca.
  • El medio marino está recibiendo aguas residuales y desechos de la agricultura. Esto ha generado el aumento de las “zonas muertas”, es decir, de regiones donde la vida marina no es posible por la falta de oxígeno.
  • Emisiones de CO2. Provoca acidificación en los océanos, esto afecta el crecimiento de los arrecifes de coral y a la normal reproducción de las especies. Además acaba con ciertas especies de plancton y zooplancton que son la base de la cadena alimentaria marina.
  • Los océanos sufren las consecuencias de los derrames de hidrocarburos y productos tóxicos.
  • Destrucción de manglares, arrecifes, estuarios y embalses.
  • Urbanización sin previsión, modificación de costas.
Aguas residuales vertidas en el mar.
Barco de pesca de gambas.
Derrame de petróleo.

Lo que se hace para protegerlo:

  • La FAO (Organización para el alimento y la agricultura) trabaja con estimaciones, en investigaciones y proyectos de protección ambiental.
  • La Comisión Oceanográfica Intergubernamental de la UNESCO (COI) gestiona el Sistema de Información Biogeográfica de los Océanos, que forma parte del Intercambio Internacional de Datos e Información Oceanográficos. Además trabaja junto con los Estados para conservar la diversidad biológica en todas las regiones marinas y para asegurar su futuro. La Comisión proporciona la base científica necesaria para hacer el inventario mundial de las zonas marinas de importancia biológica y ecológica que necesitan protección.
  • La Red de sitios marinos del Patrimonio Mundial de la UNESCO trabaja para preservar el medio marino y coopera con otras organizaciones que se proponen el mismo fin.
  • El Programa sobre el Hombre y la Biosfera (MAB) es un Programa Científico Intergubernamental que busca establecer una base científica con el fin de mejorar la relación global de las personas con su entorno.
  • Organizaciones No gubernamentales Ambientalistas también procuran proteger el medio ambiente con diferentes acciones. Una de las más conocidas es Greenpeace.
Diversos organismos llevan a cabo investigaciones para establecer líneas de acción.

PECES EXTRAÑOS

Peces con huesos verdes
Es el caso del pez aguja marino que tiene un esqueleto color verde brillante. Cuando los pescadores lo capturan, no tienen mucha aceptación porque genera impresión ver el esqueleto brillar aun cuando fue hervido.

Peces con patas
Existen peces que pueden “caminar” utilizando sus extrañas aletas como patas. Incluso pueden abandonar el agua y respirar aire por una largo tiempo. Uno de estos peces es el saltarín de barro que “salta” en los manglares y costas de África, sudeste de Asia y Australasia.

Peces que se inflan
Hay peces que tienen la capacidad de inflarse y erizar sus espinas para resguardarse de los enemigos. De este modo pueden lastimar a su predador. El pez ballesta, el pez globo y ciertas especies de bagres son algunos de los peces que tienen esta capacidad.

Peces limpiadores
Son pequeños peces que han firmado un muy buen contrato con los peces grandes: los más pequeños se ocupan de quitar los restos de comida que quedan en los dientes de los peces grandes para alimentarse y los peces grandes, conscientes de las ventajas de la limpieza, no los atacan. Como ejemplo podemos encontrar los Labridae, Cichlidae, Siluriformes y Gobiidae.

Peces con electricidad
Estos peces no sólo llaman la atención por tener un aspecto bastante similar al de una serpiente, sino porque tienen la habilidad de emitir descargas eléctricas de hasta 600 voltios para cazar presas, defenderse y comunicarse con otras anguilas.

CURIOSIDADES

¿Los peces duermen?

No, ellos no pueden conciliar el sueño; sólo pueden reposar. Si bien carecen de parpados, tienen una membrana que cubre sus ojos para impedir el ingreso de luz. Cuando reposan regulan la altura de flotación mediante la vejiga natatoria y se mantienen en equilibrio con las aletas. De esta manera, disminuyen el ritmo cardíaco y entran en un período de descanso.

Decimos que simplemente reposan porque ponen en descanso la mitad de su cerebro ya que siempre están alertas para advertir depredadores. No todos los peces descansan de la misma forma, por ejemplo, algunos posan su aleta inferior o posterior en el fondo marino para asegurarse de que no son arrastrados por la corriente.

¿Necesitan beber agua los peces?

Los peces de río no beben agua porque ingresa a su cuerpo mediante la piel y las branquias. En cambio los peces de mar sí beben agua ya que si no lo hicieran, se deshidratarían porque pierden agua a través de su piel. Cuando se observa a un pez mover su boca, como si estuviera bebiendo, en realidad está respirando. Esa agua va hacia sus branquias y nunca llega al estómago.

¿Por qué los peces no se congelan en los Polos?

Las temperaturas de 1,8 grados centígrados bajo cero deberían ser lo bastante frías como para congelar a cualquier pez, ya que el punto de congelación de la sangre de estos animales es de alrededor de 0,9 grados centígrados bajo cero. El enigma de cómo los peces de los polos son capaces de seguir moviéndose sometidos a estas temperaturas tan gélidas ha intrigado desde hace mucho tiempo a la comunidad científica.

Hace 50 años, se descubrió en estos peces la presencia de proteínas especiales anticongelantes, capaces de protegerles de la congelación de la sangre. Estas proteínas anticongelantes funcionan mejor que cualquier anticongelante doméstico. Sin embargo, hasta ahora ha estado poco claro cómo actúan dentro de los peces.

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