Valores y convivencia

La convivencia en una sociedad es uno de los factores más importantes no sólo para el bienestar y la felicidad de las personas, ya que la relación con los demás es lo que nos hace seres humanos; es el sustento de una buena calidad de vida, por lo tanto, de una buena salud. A su vez, en este tema es fundamental la profundización de los valores, ya que ellos nos ayudan a llevar un estilo de vida agradable y permiten abarcar una buena convivencia con los demás.

Los valores benefician a todos por igual, ya que se dan en la medida en que se obtienen y se obtienen en la medida en que se dan. Entre ellos podemos destacar los siguientes:

• La libertad.
• La honestidad.
• La responsabilidad.
• La igualdad.
• La disciplina.
• La puntualidad.
• La lealtad.
• La humildad.
• El respeto.
• La tolerancia.
• El diálogo.
• La solidaridad.
• La justicia.
• La equidad.
• La prudencia.
• La perseverancia.
• La integridad.

Aunque son numerosos, todos son parte de la columna vertebral para determinar las acciones de los individuos dentro de la sociedad. De hecho, se clasifican según la motivación que impulsa a las personas. Por ejemplo, hay valores que hacen que el hombre sienta que quiere cumplir sus metas personales; algunos que lo ayudan a sentirse bien consigo mismo; valores de uso y cambio que le proporcionan cosas que le son útiles; y otros que le ayudan a relacionarse con los demás. Por ello, se debe tenerse en cuenta que todos ayudan a que el hombre trabaje en sí mismo y sea cada día una mejor persona.

Una sociedad basada en hombres y mujeres con valores es la llave para una convivencia más sana. De hecho, las leyes civiles no son suficientes; en ellas se establece sólo lo elemental para asegurar una convivencia sin grandes conflictos. Los valores van mucho más allá de cumplir la ley; son aquellos que hacen que el hombre sea lo que es: lo llevan a mejorarse, lo llenan, lo completan como persona y le permiten llevar una buena calidad de vida porque establece una mejor relación con los demás. Permiten que el hombre madure y se corrija día a día, buscando cada vez ser más humano, tratando siempre de tener una vida interesante, llena de momentos y actitudes que lo llenen de felicidad y lo hagan sentir bien consigo mismo y con las demás personas.

Para vivir los valores adecuadamente, lo primero es estar consciente de que son vitales y que, a su vez, son lo que pueden cambiar verdaderamente a una persona, una familia, una nación. Una vez que se ha aceptado la importancia de vivir los valores, hay que analizar claramente qué valores son la base de la vida. Aquí podríamos establecer dos clases de valores: los que son propios de una persona, y los que se quieren construir. Por otra parte, también debería hacerse un esfuerzo y meditar detenidamente en cuáles son aquellos principios, normas y comportamientos fundamentales para vivir mejor.

LA AXIOLOGÍA

Una rama de la filosofía estudia la naturaleza de los valores y juicios valorativos: la axiología. De esta manera, analiza tanto los valores y comportamientos positivos, como las actitudes y conductas negativas de las personas en diversas situaciones de su vida cotidiana. Es considerada una de las principales fundamentaciones de la ética, ya que abarca muchos aspectos importantes que permiten el análisis de diversos entornos y acontecimientos que afectan la calidad de vida de las personas. De acuerdo con una concepción tradicional, la axiología establece que los valores pueden ser objetivos o subjetivos. Ejemplos de valores objetivos incluyen el bien, la verdad o la belleza, siendo finalidades ellos mismos. En cambio, se consideran valores subjetivos cuando éstos representan un medio para llegar a un fin, en la mayoría de los casos caracterizados por un deseo personal. Además, los valores pueden ser fijos (permanentes) o dinámicos (cambiantes), y pueden diferenciarse a base de su grado de importancia y ser conceptualizados en términos de una jerarquía, en cuyo caso algunos poseerán una posición más alta que otros.

CLASES DE VALORES

Se han hecho diferentes clasificaciones de los valores, de los cuales pasamos a detallar a continuación:

  • Valores humanos: Son los que perfeccionan al hombre de tal manera que lo hacen más humano. Un buen ejemplo de ello es la justicia, que hace al hombre más noble.
  • Valores infrahumanos: Son aquellos que perfeccionan al hombre, pero en aspectos inferiores que usualmente comparte con otros seres, como por ejemplo los animales. Aquí se encuentran valores como el placer, la fuerza, la agilidad y la salud.
  • Valores morales: Son los que perfeccionan al individuo en lo más íntimamente humano. Perfeccionan al hombre en cuanto ser humano, en su voluntad, en su libertad, en su razón. Surgen primordialmente en el individuo por influjo y en el seno de la familia, y ayudan a insertarse eficazmente en la vida social. Ejemplo de ello son el respeto, la tolerancia, la honestidad, la lealtad, el trabajo, la responsabilidad, etcétera.
  • Valores humanos inframorales: Son aquellos valores que son exclusivos del hombre. Dentro de ellos encontramos valores económicos, la riqueza y el éxito. También entrarían dentro de esta denominación la inteligencia y el conocimiento, el arte y el buen gusto. Socialmente hablando, aludimos a la prosperidad, el prestigio y la autoridad.
  • Valores instrumentales: Son comportamientos alternativos mediante los cuales conseguimos los fines deseados. Refieren a la estima que se tiene por determinadas conductas y formas de comportamiento.
  • Valores terminales: Son estados finales o metas que al individuo le gustaría conseguir a lo largo de su vida.

LA ANOMIA

Cuando hablamos de valores no debemos olvidar un concepto que ha ejercido gran influencia en la teoría sociológica contemporánea: la anomia. Este término refiere a una desviación o ruptura de las normas o a la incapacidad de la estructura social de proveer a ciertos individuos de lo necesario para lograr las metas sociales; a los comportamientos que ocasionan el incumplimiento de valores. La regulación moral correspondiente –codificada en normas sociales– queda obsoleta, por lo que se produce una falta de institucionalización en relación a los valores normativos.

Así pues, la mayor presión conducente al desvío se da entre los grupos socioeconómicos más bajos. De hecho, las conductas desviadas son el crimen, el suicidio, los desórdenes mentales, el alcoholismo. Se supone que la anomia es un colapso de gobernabilidad que, por no poder controlar esta emergente situación de alienación experimentada por un individuo o una subcultura, provoca una situación desorganizada que resulta en un comportamiento no social.

A MODO DE CONCLUSIÓN

Los valores nos permiten proceder y expresarnos de una manera considerada con los demás, nos hacen sentir bien con nosotros mismos, hacen que cada día seamos mejores personas y, por ende, creamos en la posibilidad de una sociedad más educada y respetuosa. Los valores nos ayudan a apreciar más lo que tenemos y a las personas que están a nuestro alrededor; nos permiten proceder adecuadamente en situaciones difíciles y hacer que la vida tenga sentido. Sin ellos, el día a día de las personas no tendría un sentido superior y, por lo tanto, actuaríamos sin pensar en las consecuencias, en lo que sentimos y pensamos tanto nosotros como los demás, y los otros, son una parte importante de nuestra propia vida porque sólo podemos ser nosotros junto a los demás.

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