Guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán

Es un conflicto armado iniciado en febrero de 2026 que enfrenta a la alianza entre Estados Unidos e Israel contra Irán. Hasta el momento, el desarrollo de la guerra ha supuesto un costo de miles de vidas humanas, el bloqueo de rutas comerciales y la destrucción de múltiples infraestructuras energéticas que han ocasionado graves consecuencias para la estabilidad internacional.

Antecedentes

Los orígenes del conflicto se remontan a 1979, cuando la Revolución islámica derrocó al sha Mohammad Reza Pahleví, monarca que había llegado al poder con el respaldo de Estados Unidos y que compartía este país tanto su orientación occidental como su rechazo a la influencia soviética en la región. Su caída marcó el inicio de una enemistad que se prolongaría décadas.

El triunfo de la revolución dio nacimiento a la República Islámica de Irán, un Estado que adoptó una política exterior radicalmente opuesta a la de su predecesor: hostil a la influencia de Washington en la región y enemigo declarado de Israel. Desde entonces, la enemistad entre estas tres naciones se ha hecho evidente y constante a través de los años en múltiples formas, mas sin haber llegado hasta ahora al extremo de dar comienzo a una guerra abierta.

Inicio y desarrollo de la guerra

Bajo el argumento de que la energía nuclear resultaría sumamente peligrosa en manos iraníes y que era necesario mermar sus capacidades bélicas, el 28 de febrero de 2026 Estados Unidos e Israel decidieron lanzar una serie de ataques aéreos coordinados a diferentes instalaciones militares y gubernamentales iraníes, operaciones conocidas como Furia Épica y Rugido de León. Como consecuencia, dieron muerte a varias personalidades importantes, entre ellas el líder supremo del Estado iraní, Alí Jameneí.

Irán, víctima y victimario

Los primeros ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán se llevaron a cabo durante un contexto político y social en el que el gobierno iraní aplicó severas violaciones contra los derechos humanos durante una serie de intensas protestas que llevó a cabo la población civil ante las precarias condiciones de vida que atravesaba el país. Las represiones del gobierno dejaron entre 6.000 y 30.000 víctimas, mientras que el número de fallecidos durante el desarrollo de la guerra, hasta el alto al fuego del 8 de abril de 2026, llega a los 3.500.

Irán respondió de forma inmediata con ataques mediante misiles y drones contra Israel y diversas bases estadounidenses circundantes situadas en múltiples países de Medio Oriente, como Arabia Saudita, Kuwait y Catar, además de proceder con el cierre del estrecho de Ormuz, lo que causó un gran impacto en el comercio a nivel mundial. Las represalias de Irán contra países aparentemente inocentes han sido duramente criticadas por la comunidad internacional, mientras que otros grupos justifican su derecho a defender su soberanía.

Imagen satelital del estrecho de Ormuz, un lugar clave para las negociaciones entre Estados Unidos e Irán, y una ruta comercial fundamental para el mundo.

Las acciones bélicas se prolongaron durante semanas hasta que Trump anunció un alto al fuego de duración indefinida en abril de 2026. El presidente proclamó el éxito de la operación y exigió a los líderes iraníes que presentaran una propuesta unificada para negociar, manteniendo intacto el bloqueo y la estrategia de máxima presión; sin embargo, Irán no reconoció la tregua como un acuerdo legítimo: su ministro de Asuntos Exteriores calificó el bloqueo estadounidense del estrecho de Ormuz de “acto de guerra” y de violación del propio alto al fuego, mientras que la Guardia Revolucionaria reimpuso el cierre del estrecho. Actualmente, las negociaciones entre ambas partes continúan sin acuerdo definitivo.

Un manifestante sostiene un cartel con las supuestas últimas palabras del ayatolá Jamenei durante una concentración pro-iraní nocturna, exigiendo juicio para los “autores del golpe”.