Es un conflicto armado iniciado en 2023 y que aún se encuentra en curso. Enfrenta a la facción paramilitar palestina Hamás y al Estado de Israel en la Franja de Gaza. Hasta el momento, es considerada la más larga y devastadora guerra entre todas aquellas que han formado parte del extenso conflicto palestino-israelí.
Antecedentes
La raíz del conflicto se remonta a mediados del siglo XX. Tras la fundación del Estado de Israel en 1948, las tensiones políticas, religiosas y culturales entre las poblaciones judía y árabe imposibilitaron la convivencia pacífica. Décadas más tarde, en 1988, se declaró la independencia del Estado de Palestina, que reclamó los territorios de Cisjordania y la Franja de Gaza.
Las disputas por estos territorios han generado diversos episodios bélicos. La situación escaló significativamente en 2007, cuando la organización política y paramilitar islamista Hamás tomó el control de la Franja de Gaza por la fuerza. Desde entonces, se han registrado múltiples ciclos de violencia entre ambas partes, con enfrentamientos destacados en 2008-2009, 2012, 2014 y 2021. Aunque destructivos, estos episodios fueron relativamente breves en comparación con la guerra iniciada en 2023

Guerra abierta
El detonante de la guerra fue un ataque sorpresa a gran escala iniciado por Hamás el 7 de octubre de 2023, en un procedimiento coordinado bautizado como “operación Inundación de Al-Aqsa”. Durante la celebración judía de Simjat Torá, se dispararon miles de cohetes contra poblaciones fronterizas y bases militares. A esto le siguió la incursión de unos 3.000 militantes que cruzaron hacia territorio israelí; en este asalto, alrededor de 1.200 personas fueron asesinadas (la mayoría civiles) y más de 240 fueron capturadas como rehenes.
En respuesta, Israel declaró el estado de guerra y lanzó una operación militar masiva contra Gaza. Esta inició con bombardeos aéreos en todo el territorio, seguidos por una ofensiva terrestre el 27 de octubre destinada a desmantelar la infraestructura militar y política de Hamás, como túneles, centros de mando y depósitos de armas. En consecuencia, las zonas urbanas densamente pobladas de la región resultaron severamente afectadas.
A lo largo de los meses y hasta la fecha, la guerra se ha prolongado en diversos puntos de la Franja, como Jan Yunis, Rafa, Deir al Balah y la ciudad de Gaza. Al conflicto se han unido terceros actores, como Estados Unidos en apoyo a Israel, y la milicia libanesa Hezbolá como opositor. Para 2024, Israel ha logrado ocupar alrededor del 50 % del territorio en su búsqueda por someter por completo al grupo paramilitar palestino.
La cantidad de civiles palestinos fallecidos en Gaza como consecuencia de los ataques israelíes asciende a más de 72.000, cifra que continúa en aumento tanto por la agresión directa como por el bloqueo de alimentos, medicamentos e insumos básicos que Israel impide importar al territorio. Además, se calcula que más del 90 % de la infraestructura del lugar ha sido destruida en la guerra, por lo que la gran mayoría de los supervivientes de la región ha sido desplazada de sus hogares.





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