Edecanes del Libertador

El término “edecán” proviene del francés aide-de-camp, que significa “ayudante de campo”. Hacia el siglo XIX, Simón Bolívar eligió a personas de alto rango militar para que sirvieran como sus ayudantes o edecanes, estas personas tenían su absoluta confianza y lo asistieron en las tareas más significativas de la guerra. Eran hombres honorables que siempre fueron leales al Libertador.

UN POCO DE HISTORIA

La palabra “edecán” apareció por primera vez en el Diccionario de la lengua española de la Real Academia Española en 1791. El vocablo de origen francés ya era de uso común en la milicia española, pues desde mucho antes ya era empleado para designar a los ayudantes de campo en tiempos de guerra.

Definición de “edecán” por al RAE (1791)

EDECAN. s. m. Milic. Oficial militar, cuyo oficio es llevar y comunicar en el ejército las órdenes del General de quien es EDECAN. Es voz francesa modernamente introducida; pero admitida ya por el uso común en la milicia española. Antes se llamaban Ayudantes, y así los nombra siempre el Marques de Santa Cruz en sus Reflexiones Militares. Præfecti castrorum adjutor.

Dado que el siglo XVIII estuvo marcado por campañas castrenses y períodos de guerras, la palabra “edecán” formó rápidamente parte fundamental de vocabulario propio de las maquinarias militares.

AYUDANTES DE BOLÍVAR

La vida del Libertador estuvo repleta de episodios de batallas, revoluciones y exilios. Para superar con éxito estos eventos, Bolívar contó con múltiples edecanes durante toda su trayectoria política y militar. Por ejemplo, durante la batalla de Carabobo (1821) los edecanes fueron los tenientes coronel Diego Ibarra, Felipe Álvarez, Manuel Ibáñez y León Umaña; y los capitanes Andrés María Álvarez, Daniel F. O´Leary, José Ignacio Pumar, Celedonio Medina y Anacleto Clemente, entre otros.

¿Sabías qué?
Diego Ibarra Rodríguez del Toro (1798-1852) fue un militar del Ejército patriota y el primer edecán de Simón Bolívar por muchos años durante las guerras por la independencia de los pueblos de América.
La batalla de Carabobo fue una contienda militar entre las fuerzas patriotas y los realistas durante la Guerra de Independencia de Venezuela. Se llevó a cabo el 24 de junio de 1821 en Sabana de Carabobo. Ganó la Gran Colombia.

Batallón Numancia

Fue uno de los mejores cuerpos militares del bando realista de la Gran Colombia mientras ocurrían las batallas por la independencia sudamericana. Este ejército, con el tiempo, se separó de los objetivos colonialistas de los españoles y pasó al Ejército Libertador. Fueron parte de este batallón León de Febres-Cordero, Luis Urdaneta y Miguel de Letamendi, quienes participaron en la independencia de Guayaquil.

CREACIÓN

El 17 de diciembre de 1813, el caudillo realista José Antonio Yáñez unió a aproximadamente 500 hombres para crear un batallón que nombró Numancia. Se trataba de un batallón realista en tierras venezolanas, integrado mayoritariamente por venezolanos, que servía al Ejército de España.

INICIOS

El Numancia tuvo una participación destacada durante la guerra de Independencia de Venezuela, especialmente en el período histórico conocido como “guerra a muerte” en la Segunda República de Venezuela.

En 1814, tras la muerte Yáñez, el batallón actúo de forma sobresaliente en la batalla de Arao, lucha en la que salieron victoriosos. Al año siguiente, el coronel Sebastián de la Calzada reestructuró al escuadrón al añadir nuevas fuerzas para dividirlo en tres grupos: primer, segundo y tercer batallón de Numancia.

El segundo y el tercero estuvieron en Nueva Granada durante la guerra de Independencia hasta 1819, cuando las fuerzas patriotas de Simón Bolívar los vencieron y capturaron. Por el contrario, el primer batallón de Numancia fue enviado a Perú bajo el comando de Pablo Morillo para reforzar las fuerzas realistas de la región.

CONSPIRACIÓN

Después de una larga y penosa travesía para llegar a Perú, los miembros del primer batallón del Numancia empezaron a sentirse disgustados y desconfiados de sus superiores realistas. Esta situación fue aprovechada por los patriotas peruanos, que intentaron persuadirlos para que se cambiaran de bando.

¿Sabías qué?
La primera conspiración fue descubierta en 1820. Los oficiales Miguel Letamendi, León Febres Cordero y Luis Urdaneta complotaron para sublevarse, pero los realistas los persiguieron y deportaron a Guayaquil, donde los patriotas venezolanos actuaron en su proceso de independencia.

PASE DEL NUMANCIA

Gracias a la incitación de los capitanes Tomás de Heres y Ramón Herrera, el 2 de diciembre de 1820, el batallón Numancia se rebeló contra las autoridades españolas en Perú y se pasó de bando.

El general José de San Martín, quien para entonces era el líder de la revolución independentista en el Perú, aprobó con gusto este hecho. De este modo, en un evento simbólico, el Numancia pasó a formar parte del Ejército Unido Libertador del Perú. Esto se llevó a cabo al cruzar el puente de Huaura.

17 de diciembre de 1820: José de San Martín hace jurar la bandera del Ejército Libertador al batallón Numancia.

¿Sabías qué?
San Martín rebautizó al escuadrón y llamó batallón Fiel a la Patria. Luego, cuando se integró a la división de la Gran Colombia, cambió su nombre a Voltígeros de la Guardia. Finalmente, el ejército fue disuelto en 1829 por el general Rafael Urdaneta.

Batalla de Cone

También conocida como la batalla de Yaguachi, fue un combate armado que se libró en la actual provincia ecuatoriana de Guayas, cerca de la zona de Yaguachi, entre las tropas de la División Protectora de Quito y las fuerzas realistas. Este conflicto resultó con la victoria patriota y la independencia definitiva de Guayaquil.

Ilustración de la batalla de Yaguachi. Atribución: CaburcaBatalla-de-YaguachiCC BY-SA 4.0

datos de interés

Fecha: 19 de agosto de 1821

Lugar: Yaguachi, provincia del Guayas, Ecuador

Resultado: victoria independentista

Cambios: se logró la independencia de Guayaquil

Beligerantes: Gran Colombia, Guayaquil y División Protectora de Quito contra el Imperio español y su Ejército realista

Comandantes: Antonio José de Sucre contra Francisco González

DESARROLLO

El presidente Aymerich diseñó un plan ofensivo con una tropa comandada por el coronel Francisco González, que había viajado desde Quito para terminar definitivamente con la revolución del 9 de octubre de 1820, fecha en la que Guayaquil proclamó su independencia. La idea consistía en enfrentar a ambos bandos el 20 de agosto de 1821.

Melchor de Aymerich y Villajuana (5 de enero de 1754-11 de octubre de 1836) fue un militar español y el último presidente y gobernador español de Quito.

Antonio José de Sucre lideraba las fuerzas independentistas y, al conocer las intenciones del ejército español, envió al general Mires a atacar de forma anticipada a los realista en Yaguachi, el 19 de agosto de 1821. La estrategia militar de Mires obligó al bando enemigo a replegarse, reorganizarse y a retroceder lentamente. La batalla terminó con la derrota de los realistas.

¿Sabías qué?
El coronel González se fugó del lugar del enfrentamiento con unos pocos hombres. En el campo de batalla las bajas realistas superaron por mucho a las patriotas, mientras que las fuerzas españolas perdieron cerca de 400 soldados, los independentistas tuvieron unas 20 víctimas.

El éxito patriota restauró el ánimo libertario, razón por la que se expidió el Decreto de Gratitud y Agradecimiento a la República de Colombia al general Sucre y sus oficiales.

Algunas de las más destacadas actuaciones durante esta contienda fueron llevadas a cabo por personajes como el coronel Cayetano Cestaris, el mayor Morán, Abdón Calderon, Baltazar García y de la Rocha y José Ariza, entre otros.

División Protectora de Quito

También llamada Junta Protectora de Quito o Ejército de Guayaquil, fue una tropa militar creada después de la independencia de Guayaquil para lograr la liberación de otros pueblos de la Real Audiencia de Quito. Estuvo comandada por el coronel Luis Urdaneta, con León de Febres Cordero como jefe de Estado Mayor

FORMACIÓN

La independencia de Guayaquil se logró el 9 de octubre del 1820, con este suceso se rompieron los lazos entre la Provincia de Guayaquil y el Imperio español. Después de redactar el acta de independencia, la recién organizada Junta de Gobierno provisional pretendía expandir las intenciones emancipadoras hacia otros poblados cercanos, como Quito y Cuenca. De este modo, en noviembre de 1820, se creó la División Protectora de Quito.

La División Protectora de Quito estaba conformada por los batallones Libertadores, Vengadores, Voluntarios de la Patria y Daule, entre otros, bajo el mando directo del coronel Luis Urdaneta y con el coronel León de Febres Cordero como jefe de Estado Mayor.

Luis Urdaneta Farías  (24 de octubre de 1768-27 de agosto de 1831)
León de Febres Cordero y Oberto (28 de junio de 1797-7 de julio de 1872)

TRAYECTORIA

Batalla de Camino Real

Fecha: 9 de noviembre de 1820

Lugar: sector de Camino Real, cerca de Bilován, Ecuador

Resultado: victoria guayaquileña

Primera batalla de Huachi

Fecha: 28 de noviembre de 1820

Lugar: sector de Huachi Grande, a las afueras de Ambato, Ecuador

Resultado: victoria realista

Batalla de Yaguachi

Fecha: 19 de agosto de 1821

Lugar: Cantón de Yaguachi, Provincia del Guayas, Ecuador

Resultado: victoria independentista

Segunda batalla de Huachi

Fecha: 12 de septiembre de 1821

Lugar: Huachi Grande, cerca de Ambato, Ecuador

Resultado: victoria realista

Batalla de Tanizagua

Fecha: 3 de enero de 1821

Lugar: Guaranda, provincia de Bolívar, Ecuador

Resultado: victoria realista

Batalla de Pichincha

Fecha: 24 de mayo de 1822

Lugar: faldas del volcán Pichincha, Quito, Ecuador

Resultado: victoria independentista, toma de Quito

¿Sabías qué?
El 6 de abril de 1821, Antonio José de Sucre llegó a Guayaquil y lideró la División Protectora de Quito para partir a Yaguachi.
El triunfo de la batalla de Camino Real representó no solo el primer gran éxito de Luis Urdaneta y Febres Cordero, sino la esperanza de todas las fuerzas guayaquileñas que deseaban consolidar la emancipación en la región.

FIN DE LA DIVISIÓN

Tras la batalla de Pichincha, Sucre entró a la ciudad de Quito y, meses después, en julio, Guayaquil se incorporó a la Gran Colombia. Bajo este contexto, se ordenó la desintegración de la División Protectora de Quito.

Influencia de Manuela Espejo

Manuela Espejo fue una de las quiteñas más representativas de su época. No solo fue gestora de los ideales independentista y la lucha por la libertad, sino también una precursora de la enfermería, el periodismo femenino y la defensa de las mujeres en el Ecuador. Esta ilustre revolucionaria marcó la historia de su país y su influencia en la sociedad de antaño se mantiene hasta la actualidad.

Retrato de Manuela de la Santa Cruz y Espejo (1753-1829). Atribución imagen: SebasdreyesManuela EspejoCC BY-SA 4.0

LA ENFERMERA

Aunque para el siglo XVIII las oportunidades de estudio para las mujeres eran escasas, Manuela obtuvo una muy buena educación en su hogar centrada en las ciencias naturales y la medicina. Desde muy joven participó en actividades humanitarias y asistió a los enfermos y desvalidos; inicialmente con su padre, el médico y cirujano Luis Espejo; luego acompañó a su hermano Eugenio, insigne doctor y personaje de renombre en Quito.

En 1785, cuando la fiebre amarilla azotó a la población quiteña, Manuela y su hermano tuvieron una notable labor, pues ofrecieron asistencia médica a todos lo que la necesitaran, especialmente a los más pobres. Además de su amplio conocimiento sobre el área, su entrega, pasión y bondad, le confirieron el título de pionera de la enfermería en el país.

LA PERIODISTA Y FEMINISTA

Manuela fue la primera mujer de su país que se aventuró a expresar sus ideas en la prensa. Escondió su identidad bajo el seudónimo Erophilia en el diario Primicias de la cultura de Quito.

Aprovechó ese espacio para plasmar su opinión sobre la discriminación de las mujeres, las limitaciones a las que estaban sometidas y exigir un trato igualitario; asimismo, en este medio defendió la postura política de sus hermanos, que eran perseguidos por el gobierno de la Real Audiencia. Manuela nunca se silenció y dio los primeros pasos de los movimientos feministas en el país.

LA INDEPENDENTISTA

Manuela contribuyó activamente al círculo independentista. Luchó con valentía, seguridad e inteligencia por estos ideales. Siempre respaldó a sus hermanos, quienes fueron perseguidos políticos y posteriormente encarcelados. Llegó a a acusar al presidente Luis Muñoz de Guzmán por provocar la muerte de su hermano y fue a juicio, pero no tuvo éxito.

Afortunadamente, logró ver el fruto de sus esfuerzos: a su país libre. Su trabajo por la causa patriota fue aclamado en toda la región y se convirtió en una figura de valor para la historia ecuatoriana.

¿Sabías qué?
En su honor, el municipio de Quito creó el premio Manuela Espejo, entregado a aquellas mujeres que hayan cumplido un trabajo destacado en el desarrollo local y nacional a través de actividades culturales, educativas y ambientales, entre otras.

Viaje a Europa de José de Antepara

Antepara fue precursor de la independencia de Guayaquil, Ecuador. Si bien es homenajeado en su país natal por su relevante participación en la emancipación hispanoamericana, cumplió un rol fundamental como periodista en Londres, donde editó un periódico en el que publicaba sus entusiastas ideas revolucionarias.

Amistad con Miranda

A principios del siglo XIX, los patriotas sudamericanos ubicados en la capital inglesa se concentraron alrededor del prócer venezolano Francisco de Miranda para crear la logia Lautaro: organización que trabajaba en secreto con el fin de lograr la independencia americana del poder español. A este grupo pertenecieron, entre otros, San Martín, Bernardo O’Higgins y José Antepara.

Antepara fue el secretario privado y el confidente de Miranda. Ambos, agitados con la sensación de libertad que pregonada el movimiento, concibieron la idea de independencia de Guayaquil (lugar de nacimiento de Antepara) y Venezuela (patria de Miranda) desde su estadía en el continente europeo.

¿Sabías qué?
Antepara participó en los acontecimientos del 9 de octubre de 1820 (Día de la Independencia de Guayaquil) y en las campañas militares posteriores.

Labores periodísticas

Hacia 1810, en Londres no solo existía un gran entusiasmo por las ideas independentistas, sino también por el desarrollo del correo, el noticiero manuscrito y la imprenta: un perfecto escenario para la difusión de ideas a través de periódicos.

Antepara fue un apasionado redactor y plasmó sus opiniones a favor de la independencia de los pueblos de América en El Colombiano: primer periódico libre fundado en Londres que divulgaba ideas de revolución en el Nuevo Mundo.

El Colombiano nació de la colaboración de varios personajes:

  • Miranda, fundador y coeditor.
  • Antepara, redactor principal y coeditor.
  • Los Fagoaga, financistas para la edición y distribución.
  • Cortés Campomanes, colaborador en materia militar.
  • Dr. Constancio, Gould Francis Leckie y Jamen Mill, entendidos en asuntos diplomáticos.
Características de El Colombiano

  • Fue un periódico de material político-literario. Difundía especialmente ideas independentistas.
  • Redactado en español.
  • Tenía un formato regular, 2 pliegos de 8 páginas, a 2 columnas.
  • Se publicó en la imprenta del tipógrafo R. Juigné, en 17 Margaret Street, Cavendish Square, Londres.
  • Contaba con un lema en latín en la primera página.
  • Su primer número circuló el 15 de marzo de 1810.
  • Su quinto y último número circuló el 15 de mayo de 1810.
  • Se distribuyó quincenalmente.
  • El Gobierno español lo llamó “papel incendiario”.

Antepara, a pesar de ser redactor de un periódico londinense, no tuvo la oportunidad de dedicarse al periodismo en su ciudad natal, pues, destinó sus últimos días a las actividades políticas y militares en Guayaquil después de la memorable Revolución del 9 de octubre de 1820.

José María de la Concepción de Antepara y Arenaza (1770-1821), precursor del movimiento emancipador, es una de las figuras políticas más importantes del Ecuador. Se puede observar una estatua en su honor en la Columna a los próceres del 9 de octubre de 1820: imponente monumento localizado en el Parque Centenario de Guayaquil, ciudad de Guayaquil. Atribución de imagen: SageoSageoEG – Parque Centenario et José de AnteparaCC BY-SA 4.0

Los últimos años de Casimiro Marcó del Pont

Francisco Casimiro Marcó del Pont fue un militar y político español, reconocido por ser el último gobernador realista de Chile, antes de ser capturado por el Ejército patriota. A su forzosa dimisión le siguieron varios años de muy precarias circunstancias como prisionero.

La decisiva victoria patriota de la batalla de Chacabuco el 12 de febrero de 1817 marcó el fin de la gobernación de Marcó del Pont, por lo que este, al enterarse del resultado de la contienda y de que el Ejército vencedor iba en camino a Santiago a reclamar su trono, intentó huir a Valparaiso; sin embargo, fue interceptado y capturado en la localidad del Totoral por una avanzadilla patriota que había sido prevenida de la presencia del ahora exgobernador, ya que el apoyo a los independentistas crecía por todo Chile tan rápido como ahora descendía la fidelidad al gobierno español.

¿Sabías qué?
Tras la captura, Marcó del Pont y José de San Martín tuvieron una entrevista secreta, pues el primero solo aceptó entregar su espada y  rendirse por completo ante un oficial de su categoría. Aunque no existe evidencia de ello, la tradición dicta que San Martín, como respuesta a ciertos comentarios discriminatorios que Marcó del Pont hizo en el pasado, se mofó de este durante dicho encuentro con las palabras: ¡Venga esa mano blanca, mi general!

Luego de dos meses bajo custodia patriota, Marcó del Pont fue enviado por San Martín como prisionero a Mendoza. Durante este tiempo, el español redactó una carta donde solicitaba al director supremo de las Provincias Unidas del Río de la Plata, Juan Martín de Pueyrredón, que lo dejara en libertad a cambio de jurar por su honor que jamás volvería a levantar las armas en contra de la causa independentista; pese a ello, la carta nunca llegó a su destino, y Marcó del Pont fue trasladado desde Mendoza a San Luis junto a otros prisioneros españoles de la batalla de Chacabuco en mayo del mismo año.

En febrero de 1819 se levantó un motín de prisioneros españoles en San Luis en el cual Marcó del Pont, fiel a su palabra, nunca participó, por lo que fue absuelto de ser ejecutado. No obstante, esto no evitó que fuera trasladado nuevamente, esta vez a la hacienda de La Estanzuela, donde fue encarcelado y abandonado. Las precarias circunstancias físicas y emocionales que sufrió en el lugar afectaron gravemente su estado de salud, lo que causó su muerte en 1821.

Retrato de Casimiro Marcó del Pont.

El exilio de Javiera Carrera

Javiera Carrera Verdugo fue una chilena considerada como uno de los más importantes y comprometidos personajes de la causa patriota en la historia de la independencia de Chile. Sin embargo, las disputas internas en el país que involucraban a sus hermanos la sometieron a muy precarias situaciones durante años.

Tras la terrible derrota de la batalla de Rancagua en 1814, en donde los realistas españoles recuperaron el control del país, los supervivientes patriotas y muchos civiles se vieron obligados a exiliarse a Mendoza, en las Provincias Unidas del Río de la Plata, en busca de refugio. Javiera Carrera, a pesar de estar casada en ese momento de un aristócrata español, y por lo tanto no correr peligro, decidió unirse al éxodo con sus compatriotas, incluidos sus hermanos José Miguel, Juan José y Luis, y abandonar a su esposo e hijos.

No obstante, el recibimiento de los Carrera allí fue desfavorable. Habían sido culpados y desprestigiados por los partidarios de O’Higgins, lo que sembró la desconfianza por esta familia en las autoridades rioplatenses e hicieron que fueran trasladados a Buenos Aires en consecuencia.

Allí, Javiera se encontró con graves problemas económicos y su salud comenzó a deteriorarse. Pese a ello, esto no le impidió comenzar una conspiración junto a sus hermanos Juan José y Luis, de la que se cree que era autora intelectual, para destronar a O’Higgins luego de que este recuperara el poder de Chile en la victoria de Chacabuco de 1817, mientras José Miguel se encontraba en Estados Unidos en busca de aliados. Estos planes fracasaron rápidamente, lo que condujo al fusilamiento de Juan José y Luis en 1818, y al destierro de Javiera a la localidad de Luján, para poco después ser recluida en un convento de Buenos Aires.

Logró escapar en 1819 en un barco portugués que se dirigía a Montevideo, y allí se enteró del fusilamiento de su último hermano, José Miguel, en 1821, ya que había causado muchos problemas en las Provincias Unidas del Río de la Plata en su campaña por retomar el poder de Chile. Javiera se encontraba destrozada y en peor estado de salud que nunca, pero se negó a volver a Chile mientras O’Higgins siguiera en el poder. El caudillo abdicó en 1823 y Javiera pudo regresar a su país un año después, donde vivió en paz hasta su fallecimiento en 1862.

¿Sabías qué?
Se dice que fue Javiera Carrera quien, en 1812, bordó la primera bandera de Chile como símbolo de la naciente nación independiente. Su diseño consistía en tres franjas horizontales de color azul, blanca y amarilla respectivamente.
Retrato de Javiera Carrera.

Operaciones de Thomas Alexander Cochrane al servicio de Chile

Thomas Alexander Cochrane fue un almirante británico, destacado por su participación en la lucha por la libertad de cuatro naciones, acompañada de una extensa carrera política y militar. Entre estas se encuentran sus acciones en Chile, desde donde apoyó el proceso de la independencia y le fue otorgada la nacionalidad.

Luego de una fructífera carrera militar en la Marina de Reino Unido, Cochrane incursionó en la política como diputado. Sin embargo, añoraba sus aventuras como marinero, y la oportunidad de retomarlas llegó cuando un representante de José de San Martín lo solicitó en 1817 para que se uniera a la Escuadra Nacional de Chile y colaborara con el proceso de independencia hispanoamericano.

Incursión al Callao en Perú (enero y septiembre de 1819)

Su primera misión fue la de adentrarse en las aguas del territorio peruano para atacar desde el mar a las fuerzas realistas que ocupaban el país y así extender la propaganda patriótica entre los lugareños. Al mando de la flota chilena, Cochrane arremetió contra el puerto del Callao, bloqueó la salida de los buques de la zona, se apoderó de varias de estas embarcaciones y escoltó el desembarco de sus unidades para continuar el ataque por tierra. Realizó esta operación en dos oportunidades durante el mismo año.

Expedición al sur de Chile (febrero de 1820)

Cochrane se dispuso tomar un importante enclave realista ubicado en Valdivia. La ciudad y su puerto contaban con un poderoso sistema de fortalezas que la protegían, pero el comandante ideó un plan para infiltrarse en la zona al hacer pasar su flota por buques españoles y atacar por sorpresa. Poco después de esta victoria, intentó tomar también el archipiélago de Chiloé, pero falló en el intento.

Expedición Libertadora del Perú (mayo de 1820-noviembre de 1822)

Con la formación del Ejército Libertador del Perú, el director supremo de Chile Bernardo O’Higgins nombró a Cochrane comandante de la flota naval de esta fuerza militar. En su posición logró capturar con ingeniosas y arriesgadas tácticas marítimas el puerto del Callao y Lima, además de perseguir y derrotar a los últimos buques enemigos extendidos por las costas de México.

Sin embargo, el proceder impulsivo e imprudente de Cochrane, aunque eficaz, contrastaba significativamente con el carácter calculador y sereno del jefe principal de la expedición, José de San Martín. Esto, sumado a lo que consideró una pobre e injusta remuneración que recibió del gobierno por sus servicios, lo hizo retirarse del país para servir a Brasil, Grecia y nuevamente Reino Unido, donde falleció en 1860.

¿Sabías qué?
La naturaleza ingeniosa y audaz de Thomas Cochrane lo impulsó a patentar y apoyar avances tecnológicos, donde destaca su iniciativa de utilización del alquitrán en la pavimentación de calles y la financiación del primer buque de guerra a vapor que cruzó el Atlántico, el Rising Star, el cual estaba destinado en un inicio a servir a Chile.
Retrato de Thomas Cochrane.

El legado de Paula Jaraquemada

Paula Jaraquemada fue uno de los pocos y más importantes personajes femeninos en participar en el proceso de independencia de Chile. A pesar de no portar un arma en ningún momento, sus acciones fueron un ejemplo excelso de la causa patriota, por lo que se ganó el reconocimiento y el cariño público que perduran hasta el día de hoy.

Paula Jaraquemada

Paula Jaraquemada Alquízar nació en 1768, en el seno de una familia adinerada de Santiago de Chile. Eran parientes de la familia Carrera.

Si bien los detalles exactos de su biografía se desconocen, a partir de sus 50 años se destacaron dos eventos en especial que demostraron su compromiso con la causa patriota y dejaron grabado su recuerdo en la historia del país.

El primero fue su disposición, una vez finalizada la batalla de Cancha Rayada en 1818, que terminó en una importante derrota para los patriotas. Aquí, Jaraquemada puso su hacienda de Paine, en Maipo, al servicio del debilitado Ejército, donde pudieron recuperarse y abastecerse.

En el segundo y más recordado evento, su valor y arrojo quedaron en evidencia cuando una tropa realista llegó a su hacienda y le exigió la llave de su bodega para reclamar sus víveres. Jaraquemada se negó, por lo que el oficial español amenazó con dispararle e incendiar el lugar. La mujer, como respuesta, apoyó su pecho en una de las bayonetas de los soldados y volcó el brasero de su casa sobre el suelo bajo el riesgo de extender las llamas para demostrar que no temía a ninguna de las amenazas, por lo que los realistas huyeron del lugar intimidados por su valentía.

¿Sabías qué?
Un niño, ahijado de Jaraquemada, fue testigo de la audacia de la mujer ante los realistas. Este niño era Manuel Montt, quien en el futuro sería el presidente de Chile entre 1851 y 1861.

Legado

El primero de sus legados fue sin duda el recuerdo y la buena impresión que dejó plasmadas en las personas con sus acciones y en el país con su trabajo una vez que se logró definitivamente la independencia de Chile. Se dedicó en cuerpo y alma a las obras de caridad al prestar su ayuda de diversas maneras a los huérfanos, ancianos, desamparados y presos; además, creó una fundación dedicada a estas acciones humanitarias y se manifestó en contra de la pena de muerte como sentencia en las cárceles.

Aún en tiempos posteriores, la presencia de Jaraquemada se ha mantenido en la memoria de la historia chilena, por lo que se le ha rendido homenaje con su nombre a varios lugares, establecimientos y organizaciones del país, especialmente colegios y avenidas. Además, el Hospital Clínico San Borja Arriarán de Santiago de Chile era conocido anteriormente como Hospital Paula Jaraquemada en su honor, nombre que comparte con un asentamiento localizado en la comuna de Paine.

Desde 1976 existe la Fundación Paula Jaraquemada Alquízar, dedicada al servicio, atención y educación de los niños, niñas y adolescentes de Chile, provista de más de veinticinco centros asistenciales para menores y cuatro colegios.

Retrato de Paula Jaraquemada.